A cuarenta años de la Huelga general

A cuarenta años de la Huelga general

El contexto

No se puede considerar el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 sin tener en cuenta que el avance hacia el poder  por parte de las FFAA, se había concretado en lo esencial en febrero de ese mismo año.

Al desconocer la designación como Ministro de Defensa del Gral Francese y fracasar la defensa de la “institucionalidad” que intento el sector de la Marina, comandado por el vicealmirante Zorrilla, las FFAA aparecieron como el elemento hegemónico fundamental del escenario político, sometiendo al Poder Ejecutivo luego que Bordaberry llamara a una concentración en su defensa a la que no fue nadie.

Con su esencial característica reaccionaria y pese a ese desaire, poco le costo a Bordaberry ( entonces Presidente) llegar a un acuerdo con los militares en el Pacto del Boiso Lanza ( base de la Fuerza Aérea) pocos días después. Ahí se decidió el resto del proceso: el desafuero y la detención de Erro, la disolución del Parlamento y la continuación de Bordaberry al frente de un régimen hegemonizado por los militares.

En este breve periodo y mediante los comunicados No 4 y 7 las FFAA lograron el objetivo de desorientar políticamente a gran parte de la izquierda. Desde 1972 los militares, luego de derrotar militarmente al MLN, siguieron conversaciones con algunos de los principales jefes guerrilleros a los efectos de usufructuar de los conocimientos que estos tenían de los ilícitos económicos existentes y hacerlos participar como aliados en un golpe de Estado presuntamente “peruanista”. Ello fue el preámbulo de una colaboración y acuerdos de largo alcance entre los militares ( y en especial la logia de los Tenientes de Artigas) y la dirección actual del MLN, que explica muchas de las posiciones de este grupo, en especial en el tema de la impunidad.

Pero no fue solo el MLN el que se ilusiono con el supuesto peruanismo militar.  El Partido Comunista (PC) también hizo valoraciones positivas sobre los militares; el reciente y documentado libro de Alfonso Lessa ( escrito desde una visión derechista liberal) recoge toda una cantidad de documentos de la época, en especial de la prensa del Partido y sobre todo El Popular. También otros sectores como el PDC y el propio Gral. Seregni, eran participes de esta opinión.

Si se siguen los editoriales del órgano del PC (El Popular) de la época hay numerosos artículos y editoriales que lo avalan. A titulo de ejemplo, el 15 de febrero de 1972 se decía: ( que a la burguesía y particularmente sus sectores más reaccionarios les dolía) “ que las FFAA hayan formulado sus objetivos que se relacionan con la defensa de la soberanía, con el ataque a los ilícitos económicos y la corrupción, con la redistribución de la tierra, con disposiciones para combatir los monopolios…Todo ello lo hemos estimado positivo” ( A.Lessa El Pecado Original)

Otros sectores como una buena parte del Partido Socialista (que junto a exponentes del PC se expresaban en el diario Ultima Hora) tenían puestas esperanzas en los supuestos sectores peruanistas de las FFAA Esta tendencia hegemónica en el PS era encabezada por Vivian Trias, quien había escrito sobre el papel de los militares en las revoluciones nacionalistas en África y el mundo árabe y en particular sobre el nasserismo. También en el Partido Demócrata Cristiano (PDC) a  través de las posiciones de su  órgano de prensa  Ahora.

No así la mayoría de los militares frentistas que conocían los bueyes que araban la interna militar. Pero para la elaboración del discurso que realizo en el barrio de la Unión, Seregni prefirió apoyarse en las apreciaciones de la interna militar que le trasmitía el Partido Comunista, antes que la de los militares frentistas, que era critica con relación al rumbo que tomaban las FFAA.

Solo voces minoritarias como la de Erro y en especial Carlos Quijano desde el semanario Marcha dieron su voz de alerta. Este contexto favorable al golpe militar debe ser mencionado, pues contribuyo a restarle fuerza a la Huelga General y a crear no poca confusión y equívocos acerca del propio objetivo de la misma.

El desarrollo y los limites de la Huelga General

Los testimonios de distintos protagonistas subrayan que la Huelga se fue plasmando como tal, no con el punto de partida de las directivas de un centro de comando, sino a partir de militantes medios y de las propias bases. Ya el movimiento sindical había tomado desde hacia muchos años la resolución de una Huelga general para enfrentar cualquier Golpe de Estado, entendiéndose por muchos como tal, la disolución del Parlamento ( la debilidad de esa visión puramente “institucionalista” esta a la vista).

Pero en la realidad, en la dirección de la CNT la primera reacción que se manejo fue “un paro de 24 horas y negociar” ( testimonio de Víctor Semproni). Según este, hubo solamente un volante de la CNT que llamaba a un paro de 24 horas, que se iría renovando cada día  mientras se iría negociando. El coronel Bolentini manifestó mas adelante que los dirigentes que entrevisto, le dijeron que el paro era por tres días.

Según otra versión en el mismo sentido, el primer documento de la CNT no hacia alusión a la Huelga General .” Ante la gravedad de los acontecimientos, la CNT llama a los trabajadores al cumplimiento de las resoluciones de su Congreso: ocupación de fabricas, estado de alerta y asamblea, plena actividad y normal funcionamiento de los locales sindicales” ( Álvaro Rico y otros “15 días que estremecieron a Uruguay” Fin de Siglo pag. 111 y 112).

La CNT estaba hegemonizada por el PC y este había puesto esperanzas en que habría un golpe de “izquierda”. La realidad supero en un primer momento las previsiones iniciales del PC, pues  ya desde la madrugada del 27 de junio los trabajadores habían ocupado las fabricas principales, la Refinería, la Central Eléctrica y paralizado el transporte.

Pero la consumación de dicho desborde inicial impulsado por las bases y también por los sectores ligados a la “ Tendencia Combativa”, no impidió a los dirigentes cenetistas , tener varias reuniones en los días siguientes con las FFAA, en especial con el recién nombrado Ministro del Interior Bolentini. El PC buscaba seguridades para los dirigentes y militantes sindicales y al mismo tiempo, quería utilizar las conversaciones para sondear la interna de las FFAA y para “la pronta aplicación de los comunicados 4 y 7”

Esta tarea de estimulo a los golpistas supuestamente “peruanistas”, había sido aplicada por el PC a través del apoyo( antes del golpe) al semanario 9 de Febrero ( fecha de los comunicados 4 y 7). En dicho semanario se contó con la colaboración de un periodista de confusos antecedentes llamado Luis Michelini y se celebraba como “figura militar” a exaltar, ni más ni menos, que al Goyo Álvarez ¡ Un Álvarez, “nacionalista de izquierda!!”

A pesar de la esforzada aplicación de muchos trabajadores que reocuparon hasta 3 o 4 veces algunos centros de trabajo, una vez que los militares los desocupaban ( a veces con gran violencia física, pero sin que se produjera un solo muerto. Las dos victimas mortales de la Huelga General fueron en acciones al margen de la desocupación): al quinto o sexto día comenzaron a emerger signos de agotamiento.

Comenzaron a verse ómnibus en la calle; la FOT( Federación Obrera del Transporte)  se había negado a sabotear las piezas de los ómnibus guardados. La salida de los ómnibus, opero como un elemento de presión para la vuelta progresiva al trabajo de aquellos asalariados que en un principio no habían ocupado y se habían limitado a no concurrir a sus fabricas. “También el principal dirigente del transporte dijo que no a la huelga. La dictadura le dio un titulo…” ( testimonio de Luis Iguini, El Pecado Original. A.Lessa). Se descarto además mezclar en la planta de La Teja las distintas gasolinas; ello hubiera creado un problema que demandaba tres meses para solucionarlo.

A pesar de que la gran movilización del 9 de julio fue concebida para levantar nuevamente el nivel de la lucha, esta se fue apagando: Es de hacer notar, por otra parte, que la huelga fue en gran parte un fenómeno montevideano; el Interior permaneció ajeno a la misma, salvo casos como en Paysandú y Juan Lacaze y ello en menor escala.

¿ Podía  haber logrado la Huelga General sus objetivos?

En primer lugar hay que marcar la confusión política que se derivo de la línea del PC favorable a un golpe supuestamente de “izquierda”. Si no se tenia claro el carácter del golpe, es muy difícil trazarse un objetivo. El PC utilizo en todo momento la huelga como un elemento de presión en sus negociaciones con los militares, en la esperanza de que el naciente gobierno militar se orientara en un sentido similar al del Gral. Velasco Alvarado en Perú. Aun un año después y ya plenamente marcado el carácter reaccionario del golpe, se escribía en los muros de Montevideo “ Gobierno popular, igual que en Portugal” (de la llamada Revolución de los Claveles, protagonizada por los militares).

En segundo lugar, hay que ver que se asistió a un golpe largo que comenzó antes de febrero de 1973, se consolido en febrero y culmino el 27 de junio Muchos analistas opinan que el golpe fundamental se dio en febrero. En efecto, se amplio la jurisdicción militar para los delitos económicos, obligaron a renunciar al Gral. Francese, nombrado Ministro de Defensa por Bordaberry, instituyeron el COSENA y a través del mismo “legalizaron” su cogobierno, donde tenían plena hegemonía. Paradójicamente era en febrero donde hubo mas posibilidades de resistir con éxito el golpe: fue cuando el sector “ constitucionalista” de la Marina ocupo y bloqueo la Ciudad Vieja y sacaron algunas naves de guerra a navegar y apuntar sus cañones vigilando la entrada de la misma. Pero no se aprovecho esta división para decretar ahí mismo la huelga general, coordinar acciones de resistencia con los “constitucionalistas”, usando incluso los aparatos armados que tenían algunos grupos y en especial el PC. El MLN, muy golpeado, poco podía ya aportar…

Pero hay que ir mas allá de esa circunstancia. La Huelga General fue concebida con carácter defensivo y pacifico. La ocupación de las fabricas no era el primer paso para rodear los cuarteles con grupos de combate y milicia; los trabajadores se limitaron a ocupar y acantonarse en sus lugares de trabajo. Ello facilito la acción del aparato represivo.

El PC tenia en realidad un aparato armado de unos 400 militantes, con cierto entrenamiento y buen armamento, pero que no había sido nunca utilizado como tal. Tampoco lo uso en la Huelga General, pese a que en ciertos escritos teóricos Rodney Arismendi justifico el comienzo de la lucha armada en casos de “ quiebre de la institucionalidad burguesa que amenazara con arrasar a las organizaciones obreras y populares”.

Ello, mas allá de mantener su concepción acerca de la posibilidad teórica del transito pacifico del capitalismo al socialismo y la toma del poder por formas en general pacificas y progresivas.

El MLN ya había sido derrotado y gran parte de los militantes que habían podido eludir hasta entonces la represión estaban dispersos o se habían ido del país, para no ser apresados.

O sea que la Huelga General carecía además de aquellos elementos con preparación militar capaces de ayudar a la gran masa de militantes a darle un carácter ofensivo y armado a la Huelga, desde el primer momento. A ello contribuyeron los sucesos previos (derrota del MLN en 1972, pero también los acuerdos del batallón Florida de algunos dirigentes tupamaros y las ilusiones comunistas puestas en el “peruanismo”).

Esta ilusión tenia la ventaja de que le solucionaba al Partido la responsabilidad de enfrentarse frontalmente al golpe militar con todos los elementos  a su alcance; era mejor creer que los “peruanistas” le iban a “sacar las castañas del fuego” resolviéndoles la cuestión del poder.

Era inviable derrotar a unas FFAA que estaban decididas a empeñarse a fondo en la represión y no presentaban en los hechos las divisiones entre “peruanistas” y “ fascistas” que imaginaban algunos grupos de izquierda, por medio de una simple huelga defensiva y pacifica.

No olvidemos por otra parte que el sector “institucionalista” que se había expresado con la movilización de la Armada bloqueando la Ciudad Vieja en febrero de 1973, había sido neutralizado Su cabeza visible , el contralmirante Zorrilla fue sustituido por Conrado Olazábal, afín a los golpistas y se reforzó en esa arma el papel e influencia de los Fusileros Navales ( Fusna) también afines al mismo

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El significado de la Huelga General de 1973

La Huelga General fue uno de los mayores episodios de movilización y lucha, protagonizado por la clase obrera uruguaya en el siglo XX.

A partir de ese innegable carácter se ha construido sin embargo, toda una mitología sobre sus efectos y consecuencias Así algunos llegaron a afirmar que, gracias a la misma, “la dictadura nació muerta”. Tan muerta, que duro todavía doce años más.

Ya dijimos que se limito sobre todo a Montevideo. Algunos incluso le han agregado el carácter de “revolucionaria” a una huelga que fue meramente defensiva, pacifica y que en ultima instancia buscaba volver a la institucionalidad anterior, con su Parlamento, no viendo que en realidad desde esas mismas instituciones se había incentivado el proceso autoritario, que ahora devoraba a algunos “ aprendices de brujo” que habían jugado con él ( aprobación de Medidas Prontas de Seguridad, Estado de Guerra Interno, etc.).

La represión que motivo un saldo cruento en el periodo posterior, creo en la sociedad uruguaya un reflejo conservador y de temor, que fue uno de los elementos fundamentales,( aunque no único) que condujo  a la izquierda a un proceso de derechización, que culmino con la plena integración de la mayoría de la misma, al sistema que decían combatir.

Agrupación Nacional ProUNIR

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