UN GOBIERNO ASUSTADO

pepe

Tanto desde los comentaristas de la derecha mediática, como a los pocos del oficialismo, la rebelión sindical los ha descolocado.

La derecha tradicional aplaude el enfrentamiento a los sindicatos por parte del gobierno, y lo ayudan en la tarea el reciente documento de las Cámaras, que son los órganos corporativos de los patrones.
Las mismas Cámaras que saludaron con alborozo el golpe de estado y de la cual salieron los expertos jurídicos y contables que le armaron el esqueleto de barbaridades a las Fuerzas Armadas.
La conexión civil, con aquel atropello.

En el gobierno, particularmente este gobierno, el del Sr. Mujica, Bonomi, EFH y la cúpula del eme-Pepismo, la metamorfosis ha seguido camino. Del populismo vago de la “reconstrucción nacional” hemos pasado abiertamente a su continuación previsible, los mariscaleos de “gobierno fuerte”

El resto del Frente (o del Fraude) los sigue a regañadientes, porque saben que cualquier exceso represivo les hace peligrar el supuesto triunfo electoral, que es el alfa y omega de su programa futuro inmediato.

En consecuencia estamos en una situación inicial de crisis.
El gobierno, “los de arriba” no puede versear más a la vanguardia de las clases populares. Y fundamentalmente no pueden con los desbordes de los movimientos sociales, que recién están en sus comienzos.

La situación admite comparaciones con los hechos que se suceden en Brasil, en el aniversario de su independencia, que es continuación amenguada de las protestas generalizadas contra el aumento de los precios del transporte.

Sin embargo –y por múltiples motivos- preferimos una comparación con la Argentina, país que nos es mucho más afín. Allí el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner –aún en derrota electoral reciente- pilotea la crisis.
Son diferencias -creemos- que conviene examinar, comparar, tener en cuenta y, fundamentalmente, sacar conclusiones.
Agreguemos: no por las cúpulas gubernamentales uruguayas –que a la vista está- son de una incapacidad, falta de reflejos y dinamismos que solo puede atribuirse a la vejez de los elencos, sino por los sectores populares que están en lucha y conducen el descontento generalizado.

Algunos reportajes (el presidencial en el semanario Voces), las declaraciones periodísticas en varios órganos de prensa capitalinos y de derecha (al Sr. Bonomi), la reacción formidable de dos periodistas (en Brecha, ver edic. del 6 de septiembre del corriente mes y año) son ilustrativas y complementarias.
Preferimos ignorar –por el momento- las de Búsqueda– porque esa es gente ajena al campo popular y en procura de la recuperación del campo adversario.

El gobierno del Sr. Mujica, con su declaración de “esencialidad” de los servicios públicos ha elegido el camino equivocado, reconforta a las almitas de la derecha vernácula, a las que les gusta “jugar fuerte”, hacer prevalecer “la violencia del Estado” aunque después, desatadas esas fuerzas, las mismas tomen el rumbo previsible.

Ya se sabe –lo decía el tango- “que la cabra al monte tira”.

Y lo decía con claridad aún mayor, Irma Leites, esa militante, en tantos aspectos, ejemplar.
La “violencia” en Uruguay la desencadena el gobierno y es “violencia” masiva aplicada sobre cientos de miles a los que condena a no poder acceder ni siquiera a la mitad de la canastafamiliar.

  La otra violencia, la pequeña, en ocasión de alguna manifestación capitalina puntual, ni siquiera es comparable con la masiva, todopoderosa, de ciertos elencos convencidos que hay que hambrear a los hombres y mujeres orientales, a efectos de cumplir los compromisos internacionales de “honrar la deuda”, enjuagar ciertos déficits y controlar tendencias inflacionarias.
No son comparables y, ni siquiera pueden homologarse.

Continuemos por señalar que Montevideo no es Uruguay.

En Uruguay hay una opinión pública que sigue creciendo, que reclama soluciones.

Fuentes de trabajo en primer lugar.

Que no quiere la minería de gran porte, a cielo abierto, y que contempla críticamente los emprendimientos de la soja y de los bosques, con su expansión de los glifosatos que envenenan las bases de la vida, y pudren las aguas.
Todos ellos caballitos de batalla gubernamentales –a los que se subieron después los elencos frentistas- siempre de búsqueda de éxitos fingidos y fáciles, en los que no tienen ni arte ni parte, pero que les sirvieron para hacer publicidad.

Hay ya una epidemia de cáncer que abarca al 30% de los organismos vivientes del Uruguay, conviene que el Gobierno no se haga el distraído.
Las aguas envenenadas son el factor determinante de esta situación.
Y como si fuera poco nos amenazan con obtener petróleo por “Fracking” que tendrá las mismas consecuencias desastrosas que ha traído ya en las lejanas tierras del Norte de América.

Todo esto es “violencia” rampante, sancionada por los elencos legislativos, los bobetas gubernamentales con el Sr. Presidente a la cabeza y secundado por los elencos del “progresismo” del Sr. Astori y del Sr. Tabaré Vázquez, que debe ver en todo esto perspectivas brillantes para su rama de la oncología, en la que es un próspero empresario.

En lugar de dialogar seriamente sobre todos estos problemas con la ciudadanía, el gobierno ha elegido la petenera de salir hablando “del problema electoral”.
De la “campaña” de sus rivales, de la necesidad de “mantener equilibrios políticos” en las listas y hasta de promocionar calamidades políticas como la señora esposa del Sr. Presidente, la primera senadora de la lista mayoritaria del Sr. Presidente.

En la huerfandad total de apoyo popular se oyen por boca de ciertos politólogos las referencias al “voto útil” (léase la “vuelta” de críticos y desengañados por el artificio de las candidaturas múltiples).

Pero como las huelgas continúan, las movilizaciones ídem, la protesta es masiva, se pretende criminalizar a los que orientan esas manifestaciones.

Bonomi, por el momento, es el hombre encargado de la tarea. Y lo hace tan deficientemente, con tanta chabacanería, en forma “tan desprolija” que provoca reacciones periodísticas de las cuales no sabe cómo salir, ni cómo ubicarse.

Ha elegido centrar sus baterías sobre Plenaria Memoria y Justicia, un movimiento colectivo de ejercicio de la democracia directa, atribuyéndole calumnias sin cuento y barbaridades a granel. Serían aliados hasta de círculos anti-semitas y nazis.
Pobres ideólogos los oficiales del uniforme policial metidos a analizadores políticos con todos los clichés que creen necesarios para darle substancia a sus brulotes!!!!

Memoria y Justicia es un organismo bien conocido por la militancia capitalina. Ha defendido desde sus orígenes el tema de los Derechos Humanos, de las víctimas y de sus verdugos, violadores y torturadores.
Lo hace con métodos públicos de agitación y propaganda. De cara a la ciudadanía y anunciando públicamente sus objetivos.

Los “escraches” de denuncia han sido ante las casas de esos verdugos y ante los juzgados cada vez que se presentan a declarar sobre sus crímenes, el método preferido de agitación.
Ha concitado además una militancia generacionalmente joven, que no vacila en acciones arriesgadas de protesta vehemente.

Sus figuras dirigentes, son mujeres y bien dignas!!!

Es una parte del movimiento contestatario y su pluralidad que defienden y alientan.

Son, es cierto, precursores, de algo que aspiran que enraíce y crezca en medio de la pasividad que envuelva al espectro popular.
Y por ese simple motivo, debe ser estimulado, apoyado y alentado.

El titular del ministerio del Interior, el Sr. Bonomi, que alguna vez hasta elucubró cierta “tendencia proletaria” en las cárceles como tan bien lo señaló ese viejo militante que es el periodista Samuel “el Bolita” Blixen (ver Brecha del 6 de septiembre, titulado “El túnel del tiempo”) debería bajarse del burro de la soberbia en el que está montado, pero tomarse un tiempo de reflexión.
A todos estos “progresistas”, como a Odilon Barret, su modelo, “la legalidad los mata”.

Y como los mata, se llenan de miedo.
Ese camino lo recorrieron antes otros – el Sr. Tejera de triste memoria por ejemplo.

Pero no impidieron con sus miedos, y con sus políticas dictadas por el miedo, que entonces la protesta creciera y hasta que el Sr. Bonomi apretara un gatillo sobre la figura de cierto guardiacarcel corrompido, como era el Sr. Leoncino, el jefe de “los cadeneros” del viejo Penal de Punta Carretas, justamente ajusticiado.

El miedo es el peor consejero de las alturas gubernamentales. Pero puede ser el precursor de desgracias aún mayores.
Porque hay otros que esperan a la sombra, para restablecer “el orden del miedo” del cual son partidarios fervientes.

Para el movimiento popular no hay como perderse. “Si tocan a uno, nos tocan a todos”

c.e.r.
– postaporteñ@

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