VIVIR FUERA DE LA REALIDAD

 Sobre el artículo del Sr. Leonardo Olivera

(publicado en postaporteñ@ nº 1047)

Pensé bastante antes de decidirme a decir algo sobre lo que el Sr. Leonardo Olivera envió en la última edición de la Posta Porteña,  algo así como un análisis menoscabante del impacto y significado de la marcha del 18  de octubre organizada por la Asamblea Permanente por la Tierra y los Bienes naturales (se llama así, Sr. Olivera, no es solo “el medio ambiente” como UD. da a entender).

El Sr. Olivera asume el mismo discurso “despreciativo” de algunos exponentes de izquierda, que con un criterio estrecho parecen haber descubierto una supuesta contradicción entre movilizarse contra la impunidad de los genocidas y contra la criminalización de las protestas sociales y movilizarse al mismo tiempo en defensa “ del medio ambiente” ( pero no solo  por ello, sino también- cosa en que no repara el  Sr. Olivera- contra la extranjerización de la tierra, contra proyectos como los de la Regasificadora, el llamado Puerto de aguas profundas de La Paloma, el modelo forestal y sojero, etc.).

Para estos exponentes, el tema del medio ambiente es de “cajetillas” “de Sras. de Malvín y Pocitos, que no tienen nada que hacer” y otras caricaturas por el estilo,  a las que acostumbra recurrir el Sr. Mujica. Ellos se ocupan (como dijo  con cierto cinismo Huidobro hace un tiempo) de la “lucha de clases”. No de la real, con sus complejidades diarias, sino la que supuestamente pasa por sus cabezas.

Es obvio que el Sr. Olivera no concurrió a la marcha y si concurrió (tal vez para “vichar”) no escucho la proclama, que tocaba una multitud de puntos (todos ellos fundamentales y definitorios del modelo de país que desde las multinacionales y el gobierno se nos quiere imponer)

El Sr. Olivera prefiere quedarse en el análisis “pequeño” de quien podría obtener beneficios políticos y se alarma por la posibilidad de que el Partido Nacional los obtenga.
Los miles de personas que se movilizaron no son (para el Sr. Olivera) más que marionetas más o menos inconscientes, que les estarían haciendo el juego al Partido Nacional, con la “complicidad” de una “izquierda radical”, a la cual el Sr. Olivera, desde el Olimpo en el que el mismo se ha colocado (sobre la base de  la metodología de movilización empleada 40  años atrás, en una coyuntura de radicalización de la lucha de clases diferente a la que hoy impera) descalifica.

El movimiento  que se ha ido nucleando en torno a la Asamblea Permanente es diverso desde el punto de vista social.
Pequeños y medianos propietarios rurales, trabajadores urbanos no agrupados orgánicamente (es notable la ausencia del PIT CNT, cuyos sectores hegemónicos apoyan la recientemente aprobada Ley de Minería y el modelo celulósico –forestal y sojero), pequeña burguesía urbana, etc.

Hay sin embargo una diferencia muy importante con la Concertación para el Crecimiento del año 2003: este último movimiento solo perseguía dos objetivos: resolver el problema del endeudamiento interno, sobre todo de los grandes propietarios rurales y obtener un mayor margen de rentabilidad para los “agrarios”.

 En este movimiento, tuvieron un rol fundamental la Federación Rural y la Asociación Rural, que contaron con el respaldo del PIT-CNT, que les ayudo a generarles un estrado en el acto al final de la marcha que hicieron sobre Montevideo

Todo el mundo vio en ese entonces la profusión de “cuatro por cuatro” en la marcha, mezclada por supuesto con las caballadas.
Los pequeños y medianos productores fueron también arrastrados, en parte por  la sobrevivencia de  las concepciones “ruralistas”, que vienen desde la lejana época de Benito Nardone y en parte porque también se sentían afectados.

Este movimiento se saldó, cuando se fue arreglando el tema del endeudamiento de los grandes estancieros, en muchos casos mediante generosas quitas (algunas ya se hicieron públicas durante los gobiernos de los Dres. Jorge Batlle y Tabaré Vázquez) y con una “devaluación controlada” de la moneda.

En ningún momento se levantaron reivindicaciones contra las multinacionales, ni contra la depredación que las mismas producían, ni se hablo de extranjerización y modelos extranjerizadores.

Esta es la diferencia fundamental con este movimiento: las banderas que levanta y la existencia de una entidad nucleadora, independiente de las gremiales rurales, como es la Asamblea Nacional Permanente, con una gran diversidad; con contradicciones y también conflictos (por otra parte lógicos teniendo en cuenta dicha diversidad)

Pero con un discurso mucho más “antiimperialista” y con una conciencia clara de lo que implica para el país del futuro el proyecto extranjerizador, dependiente y concentrador de la riqueza en el que nos están embarcando-

Por lo tanto, era lógico que en esta marcha estuvieran una vez más los “carritos” de los recolectores callejeros y que siempre han sido mencionados por los oradores encargados de leer las proclamas, en las marchas ya realizadas.

Pero, pedirle al Sr. Olivera, que repare en esto, es como “pedirle peras al olmo” El Sr. Olivera se indigna porque se insistió en el carácter pacífico de la marcha y que (según manifiesta) no se dejara participar a los “encapuchados”.

Pues Sr. Olivera, vi por cierto varios jóvenes encapuchados, a quien nadie molesto por participar con ese atuendo en la marcha.
Tal vez para su gusto, a la marcha le faltaba “polenta” (o sea “acción directa”).

Así rememora lo que (supuestamente) el y otros hacían cuando salían a manifestarse  contra símbolos del poder del imperialismo y sus empresas, sin reparar en el contexto particular de aquella época donde era posible ( con mas viabilidad que ahora) recurrir a dichos expedientes metodológicos, sin experimentar el rechazo o temor ( inducido y reforzado por los grandes medios) de sectores populares

Al Sr. Olivera no le parece necesario hacer análisis político alguno ni  la cuestión de lo que conviene o no hacer para ganar a grandes sectores engañados del pueblo, tiene la más mínima importancia.  Se trata de arremeter como el toro va contra todo lo que sea rojo y se mueva, con sus acciones supuestamente directas.

Que dudo que practique actualmente, porque ya he aprendido a valorar que son solo “dar manija”, una costumbre lamentablemente muy practicada en este país y muy presente en algunos que escriben en esta Posta Porteña  y que parecen comerse los nenes crudos.

Por supuesto, que  no sirven, según su entender, para nada las juntadas de firmas. Pero la experiencia demuestra (si miramos la historia del país desde 1985 hasta esta parte)  que algo al menos sirvieron.

Gracias a las juntadas de firmas y mecanismos de consulta popular ( el elemento más avanzado de la institucionalidad burguesa, más allá de sus limitaciones extrínsecas) no nos han vendido todas las empresas publicas y por más que las mismas funcionen, enmarcadas en la lógica capitalista y con privatizaciones periféricas y con subcontratas de personal tercerizado para determinadas tareas, es siempre bueno que sigan existiendo, para usarlas al servicio de un verdadero proyecto liberador y socialista, cuando empecemos algún día a transitar  por esos rumbos.

Por otra parte ¿qué nos propone el Sr. Olivera como alternativa, ya que hay varias cosas que no le sirven? NADA, porque eso es lo que hacen los que como él escriben. Desacreditar ideas, desacreditar militantes, movimientos.

Desacreditar y no criticar; una función esta ultima legítima y necesaria

20 Octubre 2013

JORGE MAIKI
– postaporteñ@ 

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