¡Feliz domingo, vecin@s del barrio de Sergio Lemos!

¡No se nos caerá el traste de vergüenza usando

las páginas de “El País” ni siquiera como papel higiénico!

 

“Liderados por Zabalza / Grupos radicales agitan feudo electoral del mujiquismo. / El barrio Santa Catalina es un tradicional feudo del Espacio 609. Mujica y Topolansky concurrían a una cantina a hablar con emepepistas.” (“El País”, 10 / 11 / 2013).-

Si no fuera por la congoja, la impotencia y la enorme conmoción sembradas en todo el Oeste montevideano por la acción irresponsable y homicida de fuerzas policiales que no está claro a qué mandos responden –pero de la cual no queda otra que responsabilizar al ministerio del interior y jefatura de policía, por ahora, pero hay más, muchos más, no quepan dudas-, hoy, domingo 10 de noviembre de 2013, el barrio Santa Catalina, especialmente los más jóvenes, tendría que estar matándose de la risa observando cómo canales de TV, radios y los diarios más cómplices de la estrategia de “educar a palos” e “informar” mintiendo descaradamente, entretejen auténticos novelones “políticos” que parecen haber sido prolijamente elaborados dentro de lo que más abunda en este territorio costero que mantiene algunos rasgos superficiales de “balneario pobre” (los neuseabundos “pozos negros”), pero que no deja de ser apenas una partecita del Montevideo tugurizado y sumergido dejado por décadas y décadas de destrucción social para la que no hay ya “asistencialismo” que valga ni represión que pueda descomprimir un profundo odio juvenil a todo lo que tenga el tufillo politiquero que le atribuye a los más chicos las peores cualidades morales y la bajeza humana que en realidad pertenecen a los “adultos” autores y coautores del descalabro imperante en todo el país y algunos que ofician de encubridores hasta en las peores circunstancias como las que hoy se viven en un barrio que más tarde o más temprano todo el mundo identificará como el barrio de Sergio Lemos.

Esta mañana, el mismo papel impreso que hace tres días farfullaba a los cuatro vientos que los hechos desatados por la violencia policial del lunes 4 del corriente, habían ocurrido “en el feudo de Zabalza” invadido por “radicales” de toda laya, cambia la pisada y nos aclara que el feudo no es en realidad del ex presidente de la Junta Departamental de Montevideo que se negó a entregarle las llaves de la ciudad al presidente pro-imperialista de Francia, sino del presidente de la República y la actual primera dama, y que quienes “mandan” en el barrio, son los militantes del MPP…

“El País” pretende describir un barrio hecho a imagen y semejanza de aquellos pueblos y villas de antaño manejados al antojo de los caudillejos y los comisarios de turno que respondían a los más ruines intereses de un par de partidos que hoy son una solo y que se rasgan las vestiduras queriendo demostrarnos que Montevideo seria un paraíso terrenal si su intendencia volviera a ser comandada por ellos. O sea, el diario que forma parte de la caterva de miserables capaz de pagar gente para que salga de noche a desparramar por las veredas y calles basura quitada de los contenedores; el diario oficial de lo más lamebotas y soplón que hubo en la dictadura, es el medio que vanguardiza la campaña de enchastre de un barrio de trabajadores cuyas hijas e hijos, afortunadamente, no leen en sus páginas ni siquiera los  avisos del “Gallito Luis”.

Por supuesto que los dueños de “El País” (del país, en realidad) saben muy bien qué están haciendo y qué persiguen; hacen lo que jamás han dejado de hacer, aunque cada vez lo hacen con mayor torpeza y ordinariez de burguesía caída en desgracia y convertida en simple mandadera de consorcios multinacionales con buena remuneración mercenaria como para que sigan viviendo en esos barrios en los que no hay almacenes para rastrillar, pero sí formidables cajas fuertes y escondrijos clandestinos en los que se guarda celosamente no solamente dinero lavado, sino también pruebas de cómo se mueve la mafia del poder en las zonas “residenciales de buen vivir” delictivo pero protector de “la moral” y las “buenas costumbres democráticas”.

 No son pocas la mujeres del barrio del asesinado Sergio Lemos que a través del 186 van llegando a diario a esas mansiones en las que se lee religiosamente el diario caganchero que de buenas a primeras le atribuyó a Sergio la condición de “malviviente” y que ahora, cuando las evidencias caen como un trueno sobre la opinión pública y probablemente hagan caer a algún ministro y algunos de sus segundones, trata de distraernos con feudos que cambian de señor feudal de la noche a la mañana y con espectaculares fantasías de batallas campales entre radicales y moderados. No son pocas las personas que desde el Oeste de la capital se trasladan cotidianamente al Este de una ciudad en la que si un “nene bian” sobregirado con alguna sustancia mete un caño o viola a una jovencita, no pasa ni media hora preso, porque los abogados y los comisarios de “el país” de los cómplices del fascismo, los vuelven rápidamente a sus cálidos y decentes hogares (ahí ningún jovencito es fusilado por ningún energúmeno que se haya creído Rambo) en los que los papis contratan esclavas bolivianas, peruanas u orientales, no como señores feudales, sino, peor, como verdaderos amos negreros de hace dos mil años.

Por suerte, la prole de estas empleadas domésticas oesteñas ni idea tiene de la bazofia que sale publicada en “El País” o alguno de sus colegas. La juventud consternada y sin consuelo por la ejecución cobarde y alevosa de Sergio Lemos a manos de un mal parido que la iba de simpático en la terminal de ómnibus regenteada por Cutcsa, no consume la droga servida por el “cuarto poder” a todo color.

Sí, Santa Catalina –algo de razón tienen los tinterillos-, es un territorio distinto en el que hay mucha gente pobre, pero no idiota ni indiferente. Hay muchísima gente que, sin dudas, se ocupará de denunciar especialmente ante los jóvenes quiénes son los que subliminalmente alientan la política del “gatillo fácil” contra los pobres, incluido el matutino de la impunidad.

Y también hay en el Oeste de Montevideo muchísima gente que no necesita de ningún “avive externo” para sospechar legítimamente que hay medios “de comunicación” posiblemente nada ajenos a ese nido de ratas y conspiradores a sueldo que, sea para voltear a un ministro, a un comisario o a un jefe de policía o como parte de la “campaña electoral”, son capaces de pergeniar y urdir ciertas movidas “políticas” criminales contra gente honesta y laburante a la que se quiere sorprender en su buena fe, en la convicción necia de que, necesariamente, los pobres somos tontos, ignorantes, sin dignidad y sin sangre en las venas.

Por último, un grito dominical de beneplácito costero gracias a la dicha suprema de no depender de estos “medios de prensa” para saber qué nos está pasando a los uruguayos y qué nos puede pasar si nos dormimos en los laureles. Una congratulación colectiva por olfatear que en todo esto hay mucho gato encerrado y que tal vez el 4 de noviembre, lo que se quiso es provocarnos, sacarnos de las casillas, hacernos “rumbear pa´la capital” con las lanzas en ristre y regalados como perejil de feria, y que de pronto les salió el tiro por la culata, porque, en realidad, desde el 4 de noviembre, hay en Montevideo un barrio entero, que –con todas sus diferencias, deshilachadas vinchas partidarias o ausencia de ellas y mil percances propios de quienes viven a la buena de dios tratando de no perder valores humanos y sociales enaltecedores- tiene muy claro que se ha pretendido usarle como conejillo de indias para algo que más temprano que tarde, sabremos de qué se trata, pierdan cuidado.

Así que, ¡feliz domingo, vecin@s!. ¡Somos un pueblito de morondanga rodeado de mugre y aguas servidas, calles de tierra que se embarran con cualquier lloviznita, sin locales para nuestras actividades culturales, con cortes de luz y agua casi todos los días, algún rastrillo que nos visita intermitentemente y varios asesinos repudiables que también lo hacen en nombre de “la ley”!…

Pero, felicitémonos:

¡No se nos caerá el traste de vergüenza usando las páginas de “El País” ni siquiera como papel higiénico!.

 

Gabriel –Saracho- Carbajales, 10 de noviembre de 2013, Montevideo.-

 

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Un comentario en «¡Feliz domingo, vecin@s del barrio de Sergio Lemos!»

  1. Clarísimo Gabriel !!!
    Todo este maldito mejunje se llama «regasificadora».
    Como no queremos megamineria, no queremos megaregasificadora abastecedora de esa.
    No tiene sentido, como otras tantas cosas que están pasando.

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