QUÉ DICEN LAS CIFRAS ELECTORALES DEL FRENTE – X Fernando Moyano

El peso de las ilusiones 

En busca de la musa perdida

Hablando el 18 de junio en el programa de Sonia sobre los resultados de las Internas, J.C. Doyenart, director de Interconsult, saca pecho y dice que las otras empresas encuestadoras se equivocaron pero él no. E invita a comprobarlo visitando su página web, que es esta;
http://interconsult.com.uy/wp-content/uploads/2014/05/ULTIMA-ENCUESTA-DE-MAYO-A-6-D%C3%8DAS-DE-LAS-INTERNAS.pdf

De modo que eso hice.

Doyenart había dicho que «el porcentaje de votos será entre el 40 y 45% del total de habilitados», hubo un 37.

En cambio en los votos de los dos partidos mayores estuvo bastante más cerca, lástima que tuvo el descuido de trabucar las cifras: «el 42% votaría por el FA, un 37% por el P. Nacional». Eso estaría dentro de su «error previsto» del 3 y pico, salvo por el hecho de que fue el FA el que tuvo un 35 y el PN un 45.

En el resto, le regaló un 1% al PI que tuvo la mitad, y metió al voto en blanco con los «otros» en la misma bolsa también con 1% sin preocuparse en discriminar. ¡Igual, eso que importa!

Con repasar un poco la historia electoral habría visto que AP ya había superado antes al PI en las Internas del 2009, y que el voto en blanco viene creciendo en forma sostenida, y la concurrencia de votantes bajando.

Ya con el diario del lunes Doyenart recurre a presentar las cifras de otra manera, desagregando los datos exclusivamente según los candidatos sin atreverse ahora a mostrar las sumas por partido que él asignaba. De esta manera, y refiriendo todas las cifras al total de votantes para que los porcentajes resulten más pequeños, trata de disimular las diferencias quedando «tan solo» los votos atribuidos a Tabaré Vázquez como un error demasiado evidente.

Claro está, teóricamente las Internas son solamente para definir los candidatos de cada partido. Pero entonces ¿por qué te metiste a hablar de todo lo otro y a presentar los resultados como una competencia entre partidos?

Se despacha contra sus colegas porque él se equivocó por menos margen que los demás en UN punto (la interna blanca) aunque le erró fiero en todo lo demás. Atribuye los errores de los otros a limitarse a muestras chicas por no gastar en más entrevistas, al tiempo que no ve ningún problema en la metodología. Lo único que le preocupa es aprovechar esta situación para pasar un aviso publicitario. Cómprenme a mí que soy el «menos pior».

El recurso de abaratar un producto en desmedro de la calidad es conocido, y a nadie asombraría. Pero la recíproca no es cierta. Que un producto sea más caro no quiere decir que sea de mejor calidad. Cuando fallan desde el diseño, las cosas mal hechas no mejoran porque se encarezcan.

Por lo tanto, nuestra conclusión sería: si querés equivocarte en un pronóstico electoral, basate en las encuestas. Al menos en Uruguay y en este tiempo.

Una vez más: no se trata de este u otro analista político, ni tampoco de todos ellos. Se trata de desentrañar la función que cumple esa DISCIPLINA. Directamente, su papel es el de asesores de marketing en el sistema de competencia entre partidos, aceptándolo como tal y dentro de los límites de ese estilo de democracia representativa. Indirectamente, y hacia el público en general, su función sigue siendo adornar dicho régimen político, y, concientemente o no, hacer que lo esencial SIGA SIENDO invisible a los ojos.

El malestar de la población que se expresa en el descenso del voto voluntario dentro de las ofertas partidarias NO PUEDE ser tenido en cuenta, porque sería cavarse ellos mismos la fosa.

La verdadera investigación científica sería un peligro.

La Ciencia se parece a una mujer exigente, pero no es caprichosa. Lo que nos pide tiene sentido.

Es la vieja fórmula: «5% de inspiración, 95% de transpiración», dada por Edison, Pasteur, Mozart, Franklin, Picaso, aunque parece que el primero en enunciarla fue Beethoven. Como sea, cuando no hay inspiración hay que salir a buscarla, y eso significa más transpiración. Porque no viene sola.

¡No es TAN difícil!

Cuando las cosas salen sistemáticamente mal, y cada vez peor, ha de haber algún error conceptual de fondo. Y si se sigue y sigue sin corregirlo, sin intentar corregirlo siquiera, y sin admitir que se está ante un problema serio en el intento de comprender la realidad, y cuando las repetidas fallas se atribuyen a factores externos o circunstanciales, tal vez sea que NO SE QUIERE CORREGIR.

La ciencia también trabaja con suposiciones, que llama «hipótesis», pero lo hace explícitamente, sin ocultarlo, y sobre todo para confirmarlas o descartarlas al confrontarlas con los hechos. En este caso, en cambio, el problema es que esas suposiciones son implícitas, son presupuestos ideológicos que se dan por indiscutibles y se soslayan.

En el caso de los encuestadores, han habido dos presupuestos implícitos que no se corresponden con los hechos, y que no son corregidos. Se supone que la abstención en las internas no tiene un significado político importante o que queda fuera de los alcances de la investigación, y que el voto en blanco es irrelevante. Queremos ver que tan irrelevante va a ser en los resultados finales en noviembre.

Los resultados electorales importan relativamente en sí mismos, nos importan mucho más como indicativo de los cambios ideológicos, de cultura política y de afectividad política que vienen ocurriendo en la población. Por supuesto, para prestar atención a estas cosas hay que trascender el plano instrumental del marketing político superficial.

«Relativamente» hemos dicho, porque también es evidente que el resultado electoral de octubre y noviembre no es irrelevante. No es lo mismo que la época frentista siga su larga agonía, o que sufra una muerte súbita.

Sobre lo que pase en octubre y noviembre hay incertidumbres, pero ya sabemos que como sea, la escena no volverá a ser la misma.

Los resultados de la competencia entre partidos son el tema menor. El cambio de escenario político, cómo y por qué, ese es el verdadero tema. La competencia entre candidatos NO ES el nudo de la trama, está DETERMINADA por los cambios en la trama.

Lo que nos interesa a nosotros no es saber el ganador de las elecciones, sino interpretar esos cambios de escenario desde el punto de vista de la lucha de clases.

¿Tuya Héctor? ¿Sub-20?

Como ya hemos dicho, las idas y vueltas de la interna frentista responden a una contradicción entre los intereses GENERALES de la burocracia y el interés PARTICULAR de su núcleo central, el que comanda la gestión. Es una contradicción típica de las estructuras burocráticas.

Lo primero para el interés burocrático general es continuar en el gobierno. Y para ello lo más sensato es adaptarse a las nuevas condiciones, abrir el juego, «renovarse». Pero eso, para el vértice de la pirámide burocrática, implicaría hacer concesiones y ceder espacios de poder y privilegios.

Esta contradicción se agudiza ante el peligro de que el curro se termine. La condición advenediza, precaria y oportunista de esta nueva versión de la burocracia estatal gestora, de origen pequeño-burgués y con esa psicología de clase, hace que los mecanismos de resolución de los conflictos internos sean todavía débiles, a medio construir, e inseguros ante los cambios.

Pero en vez de seguir con estos términos sofisticados, mejor vamos a un lenguaje más gráfico.

Ni bien salieron del horno los resultados electorales, Sendic, ganador de la disputa interna, salió con el bombo, cosa que no les cayó buen a los que perdieronl. Como disimulando la cosa,el comentario de Lucía fue: «Me siento tentada de decirle TUYA HÉCTOR».

¡De dónde «Tuya Héctor», Lucía, si ni la tocaste, la viste pasar desde el otro lado de la cancha! ¿No te das cuenta que vos ya no estás jugando?

Cuando Borjas le anunció el pase a Scarone fue porque pudo ver la jugada A TIEMPO y porque trabajaba EN EQUIPO, Aquí es todo lo contrario. Es una disputa entre comilones por la globa buscando lucirse, haciendo un papelón y poniendo todo en riesgo, que se hacen los cancheros DESPUÉS que ya han sido mandados al banco de suplentes.

Uruguay comenzó muy mal en Brasil, y después se cargó sobre las espaldas de Suárez el hacer algún milagro. Y tal vez la presión haya sido demasiada.

El FA hizo un papelón, y se piensa que Sendic podría rescatarlo. Pero al menos Suárez podía esperar que las patadas alevosas viniesen de los equipos rivales o de la FIFA. A Sendic las zancadillas se las tiran Astori y Michelini. Y los pelotazos en contra son obra de Tabaré, que no descansa en la tarea.

Está claro que este equipo desbandado necesita un DT o un capitán. Pero ¿qué de qué tipo y con qué plan? No se trata simplemente de poner una figura de autoridad.

En este caso el mensaje no puede ser más claro, con ese comentario de que no hay que ir a un campeonato con la «sub-20». ¡Quiere ir con la SUPRA-70!! Renovación ni sueñen, a mí me sacan de la cancha en camilla.

Una vez más trascendamos las personas. Tabaré no está hablando por Tabaré, está hablando por el núcleo duro de la burocracia frentista y su «responsabilidad»  en cumplir los compromisos con las fueras sociales capitalistas con cuyo acuerdo fue posible su primer gobierno.

¿Cuánto durará el ciclo frentista?

Hace cinco años en «Hermano, ha muerto una esperanza» (1) propusimos la hipótesis de que la burocracia estatal gestora del capitalismo tendría sucesivas etapas con estilos políticos y conformaciones diferentes. El «principado» en el siglo XIX, la burocracia batllista en el siglo XX, y la burocracia frentista (un estamento de burócratas políticos y sindicales, profesionales, funcionarios públicos jerárquicos, arribistas, conjunto emergente y amalgamado por las circunstancias de la crisis coyuntural) en el siglo XXI.

No queríamos decir con eso que la nueva etapa fuese a durar estrictamente un siglo, pero sería una sorpresa también para nosotros que durase apenas una década. Hoy, pase lo que pase, al menos ya tenemos los límites a la vista.

La «burocracia de izquierda» es un fenómeno social y político muy conocido en la historia del capitalismo, y su papel de recambio  en determinadas coyunturas de emergencia, también. Que pueda llevar adelante proyectos políticos de larga duración es más bien excepcional, para ello se necesitan condiciones económicas y sociales más estables que generalmente entran en lo que se llama el «pacto social keynesiano».

Ese fue precisamente el proyecto político que salió a vender la burocracia frentista para llegar al gobierno, venderlo a las clases dominantes y también a las subalternas: La idea de un acuerdo social trans-clasista de largo aliento. Y tuvo un cierto éxito al principio.

Aunque no es imposible, un keinesianismo en la periferia es algo más acotado todavía, porque necesita apoyarse en algún grado de distribución de la riqueza, y la periferia capitalista está sometida a una doble extracción, interna y externa.

Sin embargo, es innegable que ese fenómeno se ha dado, y con gran extensión, en las ultimas décadas en nuestro continente. También está claro que ese ciclo empieza a mostrar ahora y por varios lados sus signos de agotamiento.

Todas estas ideas dadas en líneas generales, ameritan un desarrollo más exhaustivo. Pero no ahora. Solamente las estamos mencionando para contextualizar el problema.

Lo que nos importa destacar aquí es que a todos estos elementos estructurales que escapan a lo que puedan determinar los actores políticos, e incluso el país, SE SUMAN los problemas propios que arrastra la burocracia frentista, que pueden hacer peligrar en este caso la continuidad de su proyecto político mismo.

El estilo «cesarista» de Tabaré le permitió asumir con éxito ese rol de jefatura EN OTRO CONTEXTO POLÍTICO, el momento de la llegada al gobierno de la burocracia frentista, el momento en que a esa doble operación de venta de un proyecto político de la que hablamos, hacia arriba y hacia de la escena social, había que agregarle un fuerte disciplinamiento interno para contener ese elemento de dispersión que caracteriza a la burocracia frentista.

Tabaré recurrió para ello al gran elemento disciplinario: el control de la canilla. Ya lo había ensayado en la Intendencia con éxito. Es el rol de jefe distribuidor, encargado del reparto, el que abre o cierra la canilla para toda esta gente con sed atrasada, es decir: LA CAJA.

Hoy la situación es muy diferente, porque ya no hay una sola canilla, o caja. Una vez que la burocracia frentista pudo hacerse cargo del aparato del Estado y cada fracción pasó ocupar una parcela con su propia cosecha, la cosa cambia drásticamente. Ahora es al revés. No es el distribuidor del botín de caza recién capturado sino el recaudador de impuestos a partir de una máquina productiva que debe funcionar, y superar muchos problemas concretos. Hay que sembrar para cosechar. Allí no hay César que valga, y la dictadura centralista es más un problema que una solución.

Mujica pudo aportar un estilo distinto de liderazgo, que le dio vida a la gestión frentista por algún tiempo. Trató de ser un «coordinador» más que un jefe, y resultó ser más bien un padre con el típico vaivén entre el liberalismo permisivo y la puesta de límites a lo bestia cuando se calienta. Dentro de todo, un rol más adecuado al nuevo contexto.

Pero en la medida que el proyecto comienza a encontrar no ya problemas de gestión sino límites estructurales, ese estilo también se agota.

Una vez decidida la candidatura de Tabaré, se llegó en la cúpula a un pacto interno. El Pepe se encargaría de despejar la cancha de problemas serios, y Tabaré santificaría todas las decisiones tomadas diciendo «Amén». Esa estrategia fracasó. Es interesante ver las fallas concretas.

Más o menos pudo el Pepe contener la escalada de conflictos sindicales, contando con la colaboración del sindicalismo oficialista. Fue más bien una advertencia de los problemas que se vienen.

El primer punto en que Tabaré se llamó a silencio y no salió a decir «Yo estoy de acuerdo» ante las decisiones polémicas de Mujica atacadas por la oposición, fue el retiro parcial de tropas en Haití. Eso ya nos dice a las claras lo que se nos viene en este punto.

Y luego, Mujica NO PUDO resolver los problemas graves que tienen que ver con el modelo extractivista. No pudo firmar el contrato con Aratirí, ni pudo evitar los problemas con Argentina, ambas cosas estaban en agenda de este aisño.

Tabaré ya se ha encontrado con sus límites, y ahora prefiere no arriesgarse a dar órdenes. Tuvo que tragarse el sapo en el tema de la vicepresidencia, que debería ser su «demostración de autoridad». Como lo vemos hoy, por ejemplo en el tema de la ley de medios, la disputa entre los indios sigue, y el cacique se la queda mirando.

Pero eso ocurre ahora porque son los últimos meses de mayoría parlamentaria del FA. Cambiará.

Los que votan en las elecciones internas

Con ese título Oscar Bottinelli publica una nota en su columna de análisis político el pasado 6 de junio: http://www.factum.edu.uy/node/971

En ella clasifica a los adherentes o simpatizantes de los partidos políticos en 4 categorías, o círculos concéntricos.

Militante fuerte o círculo duro, los militantes «de fierro», los que sostienen la estructura partidaria. – Militante débil. «Los que en circunstancias especiales participan de actividades partidarias o sectoriales». – Participantes débiles, no militantes. «Los que votaron en las elecciones nacionales internas». – Votantes no participantes. «Los que … adhieren al partido el día de las elecciones nacionales».

En base a estas categorías, Bottinelli da estas cifras para el Frente Amplio:

Militantes fuertes: 40 mil – Militantes débiles: otros 180 mil – Solo votantes en las internas: 220 mil – Solo votantes en elecciones nacionales: 610 mil – Total: Un millón 50 mil.

La intención de Bottinelli es alertar a los dirigentes políticos para que hablen más allá de los círculos internos. No sabemos, sin embargo, de donde saca esas cifras, de  40 mil militantes «de Comités de Base» en el FA, por ejemplo. Bottinelli tiene fuentes de información que yo no tengo, pero no creo que haya quedado congelada en su cabeza la imagen del Frente de cuando era el secretario de Seregni. ¿40 mil militantes de fierro en este FA de hoy? ¿200 mil que participan en actividades partidarias en circunstancias especiales? ¿Cuáles circunstancias?

Lo que nos parece a nosotros es que  hoy los dirigentes del Frente Amplio EVITAN grandes convocatorias de masas en CUALQUIER circunstancia, para no evidenciar el vacío de adhesión que se vive.

¿Qué ha pasado con los «actos aniversario» de febrero y marzo? Dudamos que siquiera el acto final de campaña del 2009 haya llegado a 200 mil personas.

Como medir ese alcance de adhesiones resulta un poco difícil, nos vamos a referir solamente a lo que tenemos a la vista, la participación en las elecciones internas. Lo demás intentaremos deducirlo a partir de allí.

Tampoco en esto son ciertas las cifras de Bottinelli, que el 6 de junio todavía no había incorporado los resultados del 1º de junio y seguía con los datos de cinco años antes. Sus 40+180+220 son los 440 mil votantes que hubo en 2009, ahora fueron 340 mil.

Pero lo que importa son las «proporciones definidas» de las que habla Gramsci entre esos distintos niveles de la estructura partidaria. Bottinelli está suponiendo un círculo de activistas de 220 mil que arrastra cada uno a UN simpatizante votante cercano (en las internas) y entre los dos traen OTROS TRES votantes pasivos para octubre,

A su vez ese núcleo de activistas se diferencia en un «carozo» (que Bottinelli dice que son 40 mil) que se rodea de otros 180 mil activistas eventuales. O sea, cada 2 «de fierro» otros 9, esos 11 activistas consiguen otros 11 simpatizantes. Suponeos que Bottinelli habrá armado esas cifras a partir de los datos de afiliados frenteamplistas y votantes de los 25 de agosto o instancias similares. Vamos a darlas por buenas.

Entonces esos 22 simpatizantes (que votan en las internas) conseguirán otros 33 votantes pasivos, para octubre.

Ya que son cifras aproximadas vamos a simplificarlas para que no resulten tan incómodas. Que 1 militante de fierro sean 6 activistas, 12 votantes en las internas, y 30 en octubre en total. Tomando aproximadamente 40 mil veces eso tendremos más de un millón de votos. Y ganamos las elecciones. (En nuestra aproximación serían 36 mil los de fierro, pero eso no cambia las cosas).

Vamos a confrontar esa hipótesis con la realidad.

Veamos los datos

En muchos aspectos, en los datos manejados y en las interpretaciones, esta nota apunta en el mismo sentido que la de Juan Luis Berterreche, «Uruguay, Elecciones Internas: Abstención Punitiva». (2)

Uno de los méritos de Berterreche es el llamar la atención sobre el antecedente de las internas de 1982, realizadas bajo dictadura militar, sin voto obligatorio, sin libertad de expresión, y con la izquierda proscripta. Y en esas condiciones la concurrencia voluntaria a las urnas es del 60%.

Sin embargo, para un estudio coherente de la evolución de las cifras, vamos a tener que limitarnos al período de vigencia de la constitución del 97. Esta serie se refiere exclusivamente a los aspectos que nos interesan, y para nada lo que tiene que ver con la competencia entre partidos.

Los datos disponibles son muy incompletos, aun en ese universo restringido de la última década. Ni siquiera la Corte Electoral se ha preocupado de conservar el registro los votos en blanco o anulados en 1999 o 2004. Hay que complementar esos datos con los de la Fac.de Ciencias Sociales, la empresa Factum de Bottinelli, etc..(3)

Como estamos comparando esos «círculos» para ver su evolución en esta década frenteamplista, vamos a referir todas las cifras (sean de las internas o de las elecciones generales) al total de VOTANTES HABILITADOS. Eso explica las diferencias que se ven con otras cifras divulgadas que se refieren a los VOTOS EMITIDOS. Para no cargar demasiado el cuadro hemos incluido solamente porcentajes, tomando las elecciones de los períodos sucesivos en INTERNAS y generales en OCTUBRE del mismo año.

             — 1999 —      — 2004 —     — 2009 —      -2014-
intern octub   intern octub  intern octub  intern
FA    16.4 35.9  18.3 45.2  17.1 42.8  12.8
Otros 36.5 53.6  24.5 42.3  24.3 43.4  23
S/tot 52.9 89.5  42.8 87.5  41.4 86.7  35.8
Blanco s/d  0.9   s/d  1.2   0.2  1.4   0.9
Anul.  s/d  0.9   s/d  0.4   0.2  1.1   0.3
T.B+A  s/d  1.8   s/d  1.6   0.4  2.5   1.2

TOTAL 52.9 91.3  42.8 89.5  41.6 89.2  37.1
Abst  67.1  8.7  67.2 10.5  58.4 10.9  72.9
HABIL   2399707   2488004   2584220  2668855

Lo primero que vemos en que la concurrencia a las urnas en las internas desciende sistemáticamente a lo largo del período (53, 43, 42 y 37%) mientras que en octubre, la concurrencia se mantiene ESTABLE en un 90% (y 10% de abstención). Con voto obligatorio DESCARTAMOS que pueda haber una variación dramática esta vez.

También vemos que de un período a otro hay un crecimiento vegetativo en los habilitados, un poco menor a un 4%.

El voto anulado, y en especial el voto en blanco PODRÍA estar experimentando un pequeño y sostenido crecimiento. Sigue siendo marginal. Eso no quiere decir que no sea significativo.

De mantenerse así ese crecimiento podríamos suponer que ese conjunto esté en octubre entre un 3.5 y un 4%, como máximo. Sería casi el doble del piso histórico de un 2% que es el mínimo inevitable debido a errores y causas similares, y estaríamos por primera vez ante un fenómeno político real. Muy pequeño, pero si el voto en blanco es realmente refractario a sumarse a las opciones partidarias, puede ser decisivo en la segunda vuelta de noviembre.

Si estamos viendo que solamente UN TERCIO de los votantes habilitados votó esta vez por alguna de las opciones partidarias, y al mismo tiempo suponemos que la votación en octubre será nuevamente del orden del 90%. Estamos suponiendo entonces que las distintas opciones se multiplicarán casi por un factor 3. Estamos suponiendo un factor un poco menor que eso para los votos B+A. ¿Podemos suponer un crecimiento mayor?

Aquí nos estamos abocando al estudio de un fenómeno ESPONTÁNEO que consideramos de enorme importancia. Pero no vamos a ignorar que el voto no depende solamente de factores espontáneos. El voto de octubre será influido por la campaña sistemática de los aparatos partidarios y los medios de prensa. En cambio, NADIE hará campaña por el voto en blanco o nulo.

Lo que ocurre es que ese «partido B+A» tiene un corte diferente a los demás, su «núcleo de fierro» es muy activo, pero también aislado, sin respaldo mediático, y por sobre todo, completamente inorgánico. De modo que su «pirámide» tiene otra forma, y aparece sobre-representado en las internas. Se reproduce con más fuerza en los círculos interiores pero se agota muy rápidamente más hacia afuera. Este es un tema muy interesante pero no lo vamos a abordar ahora, nos faltan elementos.

Pero lo que si tenemos acá a la vista es la evolución del Frente Amplio.

            1999     2004     2009    2014

«de fierro» – NO SABEMOS-

Internas    16.4     18.3     17.1     12.8

Octubre     35.9     45.2     42.8    ????

oct/junio    2.2      2.5      2.5

Vemos que el factor de reproducción del círculo de «simpatizantes a votantes» es efectivamente el que dice Bottinelli. 2.5.

Pero ¿qué pasó con esa caída del 18 al 12% de votantes? Estamos tomando como referencia la CUMBRE del FA en 2004, o sea un 18.3 de «simpatizantes» nos llevarían a un 45.2 de votantes sobre 2:670 mil habilitados en octubre, 2:400 mil votantes. El FA necesitaría 1:200 para ganar. Si aplicamos ese factor 2.5 de su momento máximo se llegaría a 850 mil votos, faltando otros 350 mil. Para ganar, en vez de ese factor 2.5 del momento máximo habría que tener un factor 3.5.

Para decirlo en los términos esquemáticos que usamos más arriba, esos 12 simpatizantes que se pasaban a ser 30 votantes, hoy deben transformarse en 42.

No estamos diciendo que eso sea imposible. Pero esas «proporciones definidas» entre cada uno de esos «círculos» no son caprichosas, responden a un ESTILO definido.

Vamos a imaginaros ese «núcleo» de activistas, que es, en definitiva, el objetivo de esta nota.

En estos números no a parece DIRECTAMENTE, pero se lo puede apreciar de la misma forma en que se pudo ver a Urano en la órbita de Neptuno. Hemos visto del círculo de simpatizantes hacia afuera, veamos ahora hacia adentro.

Como estamos considerando el crecimiento vegetativo en estos cinco años, el FA debería haber tenido 480 mil votos, tuvo 340 mil, faltaron 140 mil.

Habíamos supuesto (de acuerdo al esquema de Bottinelli) que esos votantes de las internas son, cada 12, producto del trabajo de UN militante de fierro.

De modo que: Los 140 mil votos que faltaron son 12 MIL MILITANTES QUE ERAN DE FIERRO PERO QUE SE FUERON PARA SU CASA. UNO DE CADA 3.

Es mucho más que uno cada 3, porque de esos 40 mil militantes en el momento de llegar al gobierno, ¿cuántos no se pueden ir para su casa porque cambiaron su condición al pasar a ser FUNCIONARIOS DEL ESTADO y por lo tanto MILITANTES RENTADOS?

Precisamente de eso hablamos cuando dijimos ESTILO. Se ha pasado de un partido de militantes a UN PARTIDO DE FUNCIONARIOS Y VOTANTES. Ese partido PODRÍA tener una «proporción definida» diferente (un factor mayor al 2.5) sustentado más en las formas de comunicación pasiva y el trabajo burocrático que en los círculos militantes.

Esa es precisamente la apuesta de la actual cúpula frentista.

A esta conclusión llega Bottinelli: «…los dirigentes no deben limitarse a hablarle a sus círculos duros, sino dirigir el mensaje con mucha fuerza a los que están en su casa, miran y oyen».

Estamos totalmente en desacuerdo, es al revés. Sin duda debe recordar los tiempos en que su jefe hablaba un día sí y otro también de aquellos «Don José» y «Doña María». No es no prestarle atención al votante pasivo lo que caracterizó al estilo de esta cúpula frentista, es DAR LA ESPALDA AL MILITANTE, considerarlo un peso muerto, cerrarle las puertas de la decisión partidaria, coptar los más obsecuentes para formar una estructura vertical de funcionarios, y MANDAR A LOS DEMÁS PARA SU CASA. Por eso se fueron.

Este resultado ha sido BUSCADO por la cúpula frentista. Pero ¡hay si llega a perder las elecciones!

Ya tenemos el precedente del Partido Colorado. Cien años de gobierno crearon una fuerte dependencia de ESTILO POLÍTICO a la inserción en el aparato del Estado, cuando se le cortó la fuente inspiradora se desplomó. El Partido Nacional aguantó mejor porque conservó numerosas Intendencias en el interior.

La publicidad en las internas de estos partidos muestra esta particularidad, al centrarse en el recuento de los mandos medios que adhieren a cada candidato, o sea la línea de fidelidades personales.

En el Frente ese voto de clientelismo también existe pero es un factor que no logra definir los resultados electorales. A los candidatos que solo contaron con ese voto de aparato, así les fue.

¿Puede medirse el amor?

«En Alemania, además, existía otra condición que afectaba a la clase obrera: las derrotas que ésta había sufrido después de sus primeras victorias durante la revolución de 1918. El proletariado había entrado en el período posbélico con la fuerte esperanza de poder realizar el socialismo o, por lo menos, de lograr un decisivo avance en su posición política, económica y social; pero cualesquiera sean las razones, debió presenciar, por el contrario, una sucesión ininterrumpida de derrotas que produjo el más completo desmoronamiento de sus esperanzas. A principios de 1930, los frutos de sus victorias iniciales se habían perdido casi por completo, y como consecuencia de ello cayó presa de un hondo sentimiento de resignación, de desconfianza en sus líderes y de duda acerca de la utilidad de cualquier tipo de organización o actividad política. Los obreros siguieron afiliados a sus respectivos partidos y, conscientemente, no dejaron de creer en sus doctrinas; pero en lo profundo de su conciencia muchos de ellos habían abandonado toda esperanza en la eficiencia de la acción política». Erich Fromm. El miedo a la libertad (El subrayado es nuestro)

No estamos hablando acá de que venga Hitler, no estamos augurando catástrofes. Ni siquiera estamos diciendo que el Frente vaya a perder con seguridad las elecciones, aunque ya se puede saber a ciencia cierta que perderá la mayoría parlamentaria. Y eso por sí solo, aun en la hipótesis de un tercer gobierno frentista, significaría un cambio muy grande porque la gestión del FA en estos diez años se apoyó permanentemente en esa mayoría «de yeso». Pero ya hablaremos de eso.

Hay varios indicios de la huida del voto frenteamplista. El derrumbe en las internas, el voto en blanco parcial dentro del propio Frente, el voto en blanco en las elecciones departamentales de 2010, y también la derrota al interior del FA de varios sectores que han sido importantes hasta ahora, y son abandonados por su propia masa de simpatizantes.

Eso no quiere decir que ese voto esté pedido definitivamente. Uno de los elementos de contención es, no precisamente algún»rastrillo de izquierda» en el FA sino la ausencia de algún rastrillo FUERA, la falta de alternativas. Eso es también para verlo en otro momento.

Pero en la «mejor» hipótesis, estamos ante una transformación muy profunda del Frente Amplio, que todos conocemos, que se ha venido dando durante décadas y de la que se hablado todo este tiempo. De partido de militantes a partido de funcionarios y votantes.

No estamos hablando de ninguna novedad. Lo nuevo es que este fenómeno político-social de profundas raíces se manifieste ahora en cifras. La NEGACIÓN NEURÓTICA que hace la cúpula frentista (y sus «analistas políticos» funcionales) CONFIRMA que el fenómeno es irreversible.

Lo nuevo es el posible efecto dominó desde adentro hacia afuera. El desmoronamiento del círculo de militantes trajo una reducción dramática del círculo de simpatizantes. Eso es visible en varios terrenos, las elecciones internas es solo uno de ellos.

También es evidente que ese desmoronamiento está muy cerca de provocar una derrota electoral, y que esa derrota sería IRREVERSIBLE (en Frente no se recuperaría y probablemente se dividiría). y que cualquier camino para evitar esa derrota (si es posible) PROFUNDIZARÁ esa transformación.

El partido de funcionarios y votantes es el partido del voto rutinario, sin entusiasmo, de adhesión débil.

Un resultado electoral es una forma de medir la adhesión comparativa entre distintas corrientes políticas. Pero las mide en su círculo más externo, en extensión pero no en PROFUNDIDAD. No es capaz de medir LA FUERZA de esa adhesión, su PESO AFECTIVO.

Cualquier analista político en otro lado del mundo envidiaría la situación del analista uruguayo que cuenta con esta herramienta que es el voto obligatorio general y el voto voluntario simultaneo con una diferencia de cinco meses. La comparación puede permitirnos esa medida en profundidad. Lo que no envidiaría nadie es la estrechez mental que lleva a desperdiciar totalmente ese recurso.

Aquí tenemos la posibilidad de medir la pérdida de fuerza afectiva de la adhesión frentista, y su relación con la pérdida neta de esa adhesión, la pérdida de la eficiencia del arrastre del círculo interior, o para decirlo de otra forma, su efecto de contagio,

Sir Walter Raleigh era un aventurero arribista amigo de Isabel I de Inglaterra. Pirata, comerciante y político, conspirador, y delincuente. Esto es lo que cuenta Paul Auster:

Una vez hizo una apuesta con ella: dijo que podía determinar el peso del humo…. es casi como pesar el alma de alguien, pero, sir Walter era un tipo hábil. Primero tomó un cigarro entero y lo puso en una balanza y lo pesó. Luego lo encendió, se fumó el cigarro cuidando que las cenizas cayeran en el platillo de la balanza. Cuando lo terminó puso la colilla en la balanza junto con las cenizas. Después pesó lo que había allí. Acto seguido restó esa cifra del peso obtenido previamente del cigarro entero. La diferencia…… era el peso del humo.

(Smoke)

El proceso de ascenso del FA, entre otras cosas, INFLÓ su masa de adherentes por obra de las ILUSIONES que motorizaron las expectativas colectivas, las esperanzas. El círculo interior de militantes logró trasmitir esas esperanzas a su área de influencia.

Ese entusiasmo se ha perdido. HASTA AHORA los frenteamplistas han seguido votando por su partido cada vez en forma más desganada, Y eso se traduce inevitablemente en el descenso de su eficiencia política, de su influencia sobre el conjunto de la masa social.

A medida que el proyecto frenteamplista se consume, nos vamos acercando a las cenizas. La diferencia es el peso de las ilusiones perdidas,

(
    AGREGADO después de conocidos los datos definitivos )

¡Vamos a hacerlo escolarmente bien!

Eso decía un profesor de matemáticas que tuve, cuando algún estudiante se mandaba una chambonada.

No pido demasiado, solo que los datos vengan en una columna de cifras con un total al final, que la suma dé lo que da una suma, que en la columna estén todas las opciones, y que el total se corresponda con el total de los casos de la realidad.

Algunos medios o analistas dan solamente porcentajes. No me sirve, quiero sacarlos yo porque puedo necesitar hacer otros cálculos. Creo que de otro modo es faltarle el respeto a la gente.

¡La famosa Wikipedia divulga cifras que no cierran! Si no me creen vean esto: http://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_internas_de_Uruguay_de_2009

Si van al cuadro “Resultado escrutinio final”, toman la columna “Cantidad de votos” y suman, da 1081518. ¡Pero al pie figura como total 1157842! Faltan 76324 votos. ¿Por qué?

Porque se toman sin revisar los datos que emite la Corte Electoral, y además sin pensar. Y después ocurren los errores, como en este caso, en que se divulgan totales de votos por los diferentes partidos sin incluir los votos en blanco parciales porque se agregan al final sin distribuirlos. Se toman por buenos, y las cifras de votos por los partidos se subestiman.

La Corte se preocupa por dar los resultados para aquello por lo que son convocadas las elecciones internas. Si algún “politólogo” o “cientista social” quiere sacar conclusiones a partir de esas cifras, tiene que arreglarse por su cuenta. Pero si no se molesta ni en hacer una suma ¿qué confianza se puede tener en sus conclusiones?

En las internas se vota con hojas NACIONALES y/o DEPARTAMENTALES. Son las hojas nacionales las que incluyen el voto a un pre-candidato.

La Corte da como total de votos TODOS los “sobres amarillos” de las urnas, y eso es correcto. Dentro pueden haber esas hojas, si hay otra cosa se anula. Si no hay nada es un voto en blanco total. Pero hay otras situaciones.

Si hay dos listas nacionales a un mismo candidato, se computa un voto «al candidato» pero no a las listas, si son a candidatos diferentes se anula el voto (como también si son listas a partidos diferentes, por supusto). Esos votos son pocos, y pueden deberse a errores.

Pero si hay solamente una hoja nacional o una departamental, es un voto EN BLANCO PARCIAL.

La Corte se hizo un lío con esos votos y dio datos falsos sobre los votos en blanco, y después se rectificó. Pero ese es el menos de los problemas.

Esos votos suman una cifra muy importante, son casi el 10% del total de los votos emitidos. La Corte da un total de votos al partido en el plano nacional SIN INCLUIR esos votos y da su cifra A RENGLÓN SEGUIDO. Hace eso porque ese voto es irrelevante a efectos de los objetivos de la elección. POR ESO LAS CIFRAS NO CIERRAN.

Pero si se quiere cuantificar la adhesión a cada partido esos votos NO DEBEN ser ignorados. Que no votasen por un candidato es otra cosa, y precisamente POR ESO es un dato que tiene un significado político.

Vamos a discriminar esos votos en blanco parcial por partido, que esa es fue la voluntad del elector.

Estos son los resultados.

  Total %  
Frente Amplio 301972 41770 343742 35,2  
P.Nacional 418195 36933 455128 46,6  
P.Colorado 140099 11828 151927 15,6  
P.Independ. 4149 407 4556 0,5  
As.Popular 4952 357 5309 0,5  
D’Concertac. 1179 17 1196 0,1  
Un.P’Cambio 320 9 329 0  
D’Trabajad. 699 12 711 0,1  
Unidos 300 4 304 0  
P.E.R.I. 1596 6 1602 0,2  
en blanco 4798 0 4798 0,5  
Anulados 7053 0 7053 0,7  
TOTAL 885312 91343 976655 100  

AHÍ SÍ LAS CIFRAS CIERRAN.

En mi nota anterior tomé cifras no definitivas he hice las proyecciones que me parecieron correctas. Luego se divulgaron cifras diferentes, Pero hechas las revisiones con las cifras definitivas CONFIRMO las conclusiones. En relación al TOTAL DE HABILITADOS el FA tuvo un 12.9% . Según las cifras que se divulgaron como definitivas ese porcentaje SERÍA un 11.3%. Pero es una subestimación..

Hecho esto, tuve dudas. ¿No estaré equivocado? De modo que verifiqué si mi interpretación es correcta, analizando en detalle un caso en concreto. Tomé al PT que tuvo pocos votos, solo presentó una lista a nivel nacional, y ni siquiera presentó listas departamentales en todos los departamentos, de modo que no es para tanto. Este es el detalle.

       al órgano
    en blanco  
artigas 3 0  
canelones 116 7  
cerro largo 8 0  
colonia 5 0  
durazno 5 0  
flores 0 0  
florida 15 0  
lavalleja 0 0  
maldonado 10 0  
montevideo 425 2  
paysandú 0 0  
río negro 1 0  
rivera 58 0  
rocha 1 0  
salto 5 0  
san josé 2 0  
soriano 38 3  
tacuarembó 7 0  
tr. y tres 0 0  
  699 12  

Como puede verse eso coincide con el cuadro anterior. De modo que confirmo lo que interpreté de las cifras de la Corte, tienen que ser completadas sumando los blancos parciales por partido. Si alguien no lo cree que haga la misma verificación con los otros partidos. A partir de allí surgen otras cosas.

Veamos los votos en blanco parciales por partido pero agrupados en dos categorías, el FA y todos los otros.

  EnBl.Parc. Total %
FA 41770 343742 12,2
Otros 49573 632913 7,8
General 91343 976655 9,4
   

Podemos ver que el FA y el resto de los partidos tienen un COMPORTAMIENTO DIFERENTE en este punto. En el FA la proporción del voto al partido pero POR NINGÚN CANDIDATO es casi un 60% mayor, en relación al total de votos, que la proporción similar en el resto. Si, como han dicho algunos analistas, el voto al partido sin optar por ningún candidato es debido a la complejidad de las opciones, a la confusión o causas similares, las proporciones serían SIMILARES en todos los partidos. Pero no es así.

¿Qué significa esto? Nuestra hipótesis es que en el FA, ese voto representa un RECHAZO  por el candidato mayoritario que es más fuerte que la posible simpatía por la candidata alternativa. Si tomamos las cifras de la Corte agregando los votos en blanco parciales dentro del total de votos al partido, y después sacamos los porcentajes sobre ese total de votos al partido, que es lo que corresponde si no se quiere falsificar la realidad, es así:

  Al Prec p.Listas TOTAL %
TABARE 949 246607 247556 72
CONSTANZA 1262 52653 53915 15,7
Anul.p.Dif.Prec     501 0,1
Tot.Organo   301972
enBlanco al Org.     41770 12,2
TOTAL     343742 100

Y aquí le vemos las patas a la sota. NO ES CIERTO que Tabaré haya sacado el 82% de los votos del FA, sacó el 72%. CASI UN 30% DE LOS FRENTEAMPLISTAS SE NEGÓ A VOTAR POR TABARÉ.

En nuestra nota anterior estimamos que UNO DE CADA TRES de los antes “militantes de fierro” del FA se fue para su casa, y que eso es uno de los factores que explica la baja de los resultados electorales del FA en las internas. Ese militante SIGUE VOTANDO al FA. Lo hace, como sugerimos, ya sin ganas, sin entusiasmo, sin “amor”, en forma rutinaria. Qué puede pasar con eso, no lo sabemos.

Lo que sí sugieren estas cifras es que la gran mayoría de esos votantes desencantados ADEMÁS, se niegan a votar por Tabaré.

Hemos supuesto que hay una cierta continuidad en la distribución de opiniones en esos círculos concéntricos de la masa frenteamplista. Es decir, que la distribución en los círculos exteriores (votantes pasivos) reproduce de una forma aproximada la distribución en los círculos más internos (militancia).

Vamos a confirmarlo. Estos son los datos de la votación en el Congreso del Frente Amplio en noviembre 2013, en que se decide el tema de las candidaturas.

tabare 820 67,3
constanza 287 23,5
abstenciones 112 9,2
  1219 100

La distribución se aproxima bastante a la que vemos en las Internas. Pero vemos otra cosa más.

Tabaré AUMENTA su proporción de votos en relación a Contanza cuando se trata de votantes pasivos. Eso es esperable, ya que el votante está de alguna manera influido por la propaganda mediática de la campaña, que ha sido enormemente desigual entre ambos. La relación Tabaré/Constanza pasa de 2.9 a 4.6. Aumenta, y era esperable.

Pero lo que es realmente asombroso es que en relación a las abstenciones (o voto en blanco parcial en las Internas, que es lo mismo) esa proporción DISMINUYA. De 7.3 pasa a 5.9.

Como en la campaña NADIE en Frente hizo campaña, obviamente, por ABSTENERSE en el voto hacia los pre-candidatos, ese crecimiento solo puede deberse al fenómeno ESPONTÁNEO de rechazo a este candidato que ha aumentado en estos meses, debido precisamente a su aparición pública en la campaña.

¿Hasta dónde llegará ese rechazo? Por supuesto, menos que menos lo sabemos.

Pero cuando un “cientista social” (todos, en realidad) EXCLUYE ese fenómeno del análisis, y para eso OMITE HACER UNA SUMA, lo que hace es eso que citamos de Einstein.

Si los datos no confirman la teoría CAMBIE LOS DATOS”.

    O
O    fernando moyano
O O O      099142105

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