Democracia Representativa, Corporaciones y Movimientos Sociales

“El País” por la pluma de su director, Martin Aguirre, salió finalmente, del silencio. Hasta ahora se habían consignado “a la noticia”, la información fría, que ellos llaman “objetiva”, pero no habían aventurado posición. Y como de entrada patearon “para el obol” es necesario, volver a referirse al tema.

El artículo apareció ayer, al mediodía en su edición digital y se reproduce hoy (lunes 29 de diciembre del 2014). También al mediodía “El Observador” bajo la pluma Álvaro Diez de Medina, aparece, otro artículo que se refiere al tema de los incidentes protagonizados por el Sr. EFH, ministro de defensa.

Que ambos editorialistas decidan coincidir en su velada defensa del Sr. EFH, no se debe a casualidad. Que ambos coincidan en atacar a las ONG en su defensa tampoco. Ambos tiran la pelota al obol, errada e intencionadamente, defienden otra cosa en el fondo: la impunidad.

En Uruguay, tenemos un déficit -notable e internacionalmente señalado- en el tema de los denominados eufemísticamente “derechos humanos”. Mientras dos países vecinos, la Argentina en primer lugar y el Brasil pujando, el tema se populariza, en Uruguay el mismo tema se silencia, se escabulle, se disfraza y se retacea.

¿Porqué? –Porque los partidos políticos y la corporación militar dicen que pactaron “la vuelta a la democracia” así.

Lo notable es que de los supuestos “pactos” o “acuerdos”, no hay actas, no hay registro y cuando han sido interrogados los participantes vivos de aquellos encuentros, los mismos, dan una versión débil y muy difusa, de lo sucedido. Dicen “que el tema se mencionó”, pero no agregan detalles.

Pero a partir “de lo mencionado”, se tejió un “mito” o una “leyenda” en la que los “herederos” de esas memorias difusas, pretenden que todo el mundo les crea la mistificación, la acepten y “no se analice más el problema”.

Es curioso, que todos esos proclamados “demócratas” que hacen un culto del paradigma, justamente en un tema tan trascendental, básico para sus valoraciones, sean tan evasivos. Aquí, evidentemente, hay “gato encerrado”.

Más de una vez, hemos señalado las limitaciones de “nuestra democracia”, la democracia burguesa, la democracia “representativa”. Pero, además, es evidente, que aquella democracia que hace 100 años era un avance, que registra “formas” anteriores larvarias (la célebre democracia ciudadana y esclavista griega) adolece hoy de limitaciones, carencias y está en crisis.

En la historia de la democracia burguesa, un hito importante, fue el parlamento inglés, instituido por los grandes burgueses dedicados al comercio de la lana que, para cuidar sus ingresos voluminosos, de la codicia del monarca, instituyeron limitaciones a los despojos arbitrarios a los que eran sometidos por el monarca y la nobleza. Por eso hasta el día de hoy, en la mesa que dirige las sesiones, está el famoso saquillo de lana, como recordatorio de la oposición de aquella burguesía en ascenso, a que les metieran la mano en el bolsillo, arbitrariamente, sin leyes que lo consintieran.

La democracia, después, fue mucho más perfeccionada, y todo el siglo XIX, registra sus avances, sus retrocesos, y todas sus limitaciones.

En esa Historia, la burguesía, que era demócrata interesada en el siglo XVI y en Inga-la-Perra, fue internacionalmente reaccionaria y, su historia democrática, es “el fraude” electoral. Desde “los burgos podridos” circunscripciones electorales que eran “sellos”, a todos los otros aspectos políticos y sociales, que el tema “democracia” encerraba.

El derecho al voto universal y secreto, la ley de 8 horas,  el derecho al voto de las mujeres, encontró siempre en la burguesía (de las diferentes esferas del capital) sus más tenaces opositores. Y asimismo pasó con el derecho de reunión, el derecho de prensa, el derecho a manifestar públicamente, la jornada laboral, el salario digno, la prohibición del trabajo infantil, el derecho a la vivienda, la reglamentación de la actividad privada y un largo etcétera.

Nuestra constitución de 1830 –que duró hasta 1917- es una constitución típica de la época, tomada del modelo “unitario” argentino y que sancionaba como “ciudadanos” a los que sabían leer y escribir, tenían propiedad establecida, eran hombres y tenían “medios”. Todos los demás: los analfabetos, las mujeres, la condición de peón a sueldo, los soldados, estaban excluidos. Casi el 80% o más, del país real.

Es ahí, donde deben rastrearse los prejuicios “de las clases altas” –la oligarquía “con olor a bosta” dijera Arturo Jauretche, el argentino- contra todo lo que entendieran amenazaba sus privilegios que ellos pretendían “eternos”( y la fracción católica ultramontana “naturales”).
El que dude de estas afirmaciones no tiene más que ir a las formulaciones “del papá de Pedrito”, el dictador Bordaberry, para comprobar que acendrados están esos prejuicios entre las clases altas actuales, en nuestro país. Se las callan ante el público, circulan entre sus círculos privados y estrechos, pero está ahí, latente, ese sí “es el voto que el alma pronuncia”.

La democracia experimentada “como un exceso” y que se hermana con otras concepciones reaccionarias –éstas del “Norte” y que Chomsky, en alguno de sus libros ha desnudado perfectamente. El pueblo “como una bestia peligrosa, inculta, la horda”. De ahí que la democracia “debe ser vigilada” y si es posible “controlada”.

De ahí también, que algunos, “los notables” (que son autodesignados y arbitrariamente) siempre han creído que ellos tienen derecho a hablar en nombre de las mayorías, sin consultar a las mismas. Pero además de esto, consideran que ese derecho se extiende, a que sus versiones de hechos o acontecimientos sean aceptados sin chistar y perpetuadas. En el caso de los supuestos “acuerdos” que nos llevaron a “la democracia” después de la tiranía, esto es perfectamente claro.

Pero, hete aquí- que la tiranía se cayó en Uruguay, después que los uniformados habían arruinado al país entero y no sabía ni cómo salir del brete, porque perpetuarse políticamente, encontraba el rechazo popular manifiesto.
“Nos cambiaron la democracia, por la deuda” me dijo hace muchos años Julio Louis, en un encuentro casual de aquellos primeros tiempos.

También es necesario señalar que la manganeta tenía sus cómplices “de izquierda”, no en vano había estado recorriendo el espinel del exilio, cierto antiguo senador, de oficio zapatero, que pregonaba las bondades “de la rendija democrática” a secas, despojándola de todo tinte “marxista”, como democracia “a secas” y todo eso antes de que se derrumbara el Muro de Berlín.

Ahora bien ¿Cuántos curran en las jerarquías Fraude Amplistas actuales, con el “misterio” de los “acuerdos” supuestos y nunca escritos del denominado “Club Naval”? Todos o, por lo menos, la(s) fracción(es) que tiene la mayoría en los organismos. Del mito participa el Sr. Astori, el Sr. Tabaré Vázquez, el Sr. José Mujica, por nombrar solamente la parte más renombrada de la cúpula política actual.

Vayamos ahora a otra pregunta: ¿cuántos eran los “desaparecidos” antes del 2004, durante la veintena de años en que gobernaron Sanguinetti (dos períodos), Lacalle Herrera, Jorge Batlle? –Eran solamente 6, eso era lo que circulaba como cifras oficiales de Uruguay y para el mundo.

¿Cuántos son hoy? –187, si la memoria no nos falla.

¿Cuántos restos se encontraron? –Respondemos, no llegan a la decena.

¿Hay o no hay, entonces, omisión,  paños tibios, falta de celo y ocultamiento?

A más de todo eso existe el siguiente reconocimiento de una fuente militar bien alta y que reza más o menos así: “Ni sus mismas madres, les justifican lo que hicieron”.

Mientras los países vecinos avanzan en la constatación e investigación de esos crímenes, en Uruguay, se retrocede. Pero no solo se retrocede: se intimida a la justicia, se sancionan magistrados y fiscales, se conceden prisiones especiales a los criminales más notorios que son los únicos que están encarcelados.

Las cúpulas políticas, alguno o algunos de sus más altos magistrados pueden tener las consideraciones personales que quieran, está demostrado que esos mismos puntos de vista lo comparten otros. Algunos por coincidencia, otros por el interés más craso. Pero en una mayoría de la opinión pública, que crece, eso es lo importante, el tema no está saldado.

Los crímenes cometidos deben ser juzgados en tribunales y los culpables deben cumplir los previstos penales por sus delitos. Inclusive las circunstancias agravantes, que también existen.

Tanto “El País” como “El Observador” son robustos órganos privados burgueses. A ellos no les gusta que se lo señalen, pero lo hacemos igual. Para nosotros tiene importancia.

La burguesía uruguaya, particularmente su estamento político, tienen interés en mantener la Ley de Impunidad, que ellos mismos votaron. Se demostró hasta la saciedad cuando al comienzo la misma estuvo a punto de ser anulada en el Parlamento.
Estábamos en la calle entonces, y por los parlantes puestos para reproducir sus debates recordamos perfectamente bien el tono y el contenido de los discursos de la oposición a la fuerza, del estamento político burgués.
Era exactamente el mismo tono y el mismo contenido de los parlamentarios burgueses a lo largo de la administración Pacheco y que después defendían el mantenimiento de los Estados de Medidas Prontas de Seguridad.
Las mismas voces, los mismos tonos, los mismos argumentos, pronunciados por personajes distintos
. El reaccionarismo burgués dependiente nacional en toda su expresión. Fueron a golpear “antes” a las puertas de los cuarteles, promovieron a generales a oficiales golpistas de los cuales tenían todos los antecedentes, y prohijaron el golpe de estado. Después apelando a la exclusión –que fue el fraude– hicieron la transición que quisieron llamar “la vuelta a la democracia” y se presentaron como “salvadores” de la República.

Todas las “transformaciones” del Frente Amplio, devenido en el Fraude Amplio, giraron alrededor de varios tópicos: el tema de los “derechos humanos”, la deuda externa, las inversiones extranjeras y la panoplia de temas concomitantes y relacionados. Conseguido el objetivo de limar los aspectos programáticos más filosos, el resto se dejó al viejo procedimiento de burlar el electorado propio, a través de formulaciones dudosas que después permitían interpretaciones libres, pero separadas de las aspiraciones colectivas.

Si Astori y su grupo, si Nin Novoa, si Tabaré Vázquez, si Semproni, si EFH, si el propio Mujica hubieran dicho, lo que ahora hacen, no hubieran tenido la más mínima chance de ser candidatos políticos. Así fue que se entró en el “cretinismo” del cual el “cretinismo parlamentario”, fue la manifestación más evidente.

Fue en estas últimas elecciones, donde el tema se puso candente, cansaron a una parte del viejo electorado frentista, descremaron la militancia popular de su ardor que antes los favorecía en la calle, tuvieron que tolerar una oposición interna con candidato (Constanza Moreira) y  corrieron al electorado hacia la izquierda, generando novedades parlamentarias.

El asunto, no escapó a la atención del estamento político burgués, que además, separado del poder y la “mordida” durante tres períodos consecutivos, comienza a desfallecer y hasta pierde las esperanzas y se desanima.

Hoy, hasta el contingente reformista y “obrero” las tiene difíciles para vender el “verso” del “gobierno en disputa”.

Y empieza a tomar confianza en sus fuerzas, la oposición radical, “los anti-sistema” como señala “la Tronca” Topolansky, personaje nefasto entre los nefastos del eme-Pepismo.

Poco a poco, vemos un crecimiento de esa aspiración popular de “cambios pero en serio” que el actual Fraude Amplismo malogró durante dos administraciones. Y digamos desde ya, que no creemos que Tabaré Vázquez y su círculo estrecho estén para favorecer esas aspiraciones.

Falta mucho en ese camino. Pero ya no estamos en el pantano o la charca. Y esto es obra de las nuevas generaciones, digámoslo también, claramente. Se trata de estimularlos y favorecerlos en sus esfuerzos.

El tropiezo del Sr. EFH, defensor de la “corporación militar”, agente de sus sectores más conservadores y reaccionarios, ha provocado una reacción pública favorable. Esa reacción inmediata, irradió desde el movimiento social, como centro y se propagó rápidamente a una parte del estamento político del elenco de partidos gobernantes. Algunos, los que se “subieron” al final, lo hicieron como siempre lo hacen, ante la presión popular y por oportunismo que en ellos es inveterado.

Veremos ahora, si esta “verdadera nueva alarma popular” alcanza para voltear a un ministro y desautorizar al grupo político del presidente saliente, que es el verdadero manipulador de todo esto, entre las bambalinas

En la situación, apoyamos de todo corazón la manifestación popular de mañana 30.
Hay que concurrir a ella y apoyarla con calor.

Ni olvido ni perdón

ARRIBA, los que LUCHAN!!!!

c.e.r.
postaporteñ@ 1312 – 2014-12-30

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