Nueva confederación sindical

Nueva confederación sindical
(No te preocupes, solo es un microbio)

Quiero ADHERIR a la convocatoria al debut en la calle de una nueva confederación sindical en nuestro país, que acaba de aparecer. Es un acto el martes 10 frente al Ministerio de Economía.

Necesito también hacer alguna aclaración respecto de este tema. En el marco de este breve material no pueden ser sino incompletas y esquemáticas.

Es evidente que en el movimiento sindical oficialista está hoy en pleno desarrollo de una crisis determinada por el curso de la lucha de clases, y que no podrá resolver.

El fondo, es la implicancia del sindicalismo oficialista en el proyecto político de colaboración de clases, subordinándose al gobierno actual y subordina
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a ello las funciones elementales de defensa de los intereses inmediatos de la clase trabajadora.

Pero el detonante en este momento histórico concreto es el giro de la coyuntura en que el gobierno CANCELA las pocas concesiones que realizó en su momento para que esa política colaboracionista pudiese dar la cara. Hoy pone en marcha una ofensiva reaccionaria contra la clase trabajadora.

El cordón umbilical del sindicalismo oficialista con el gobierno frentista
?pudo ser un salvavidas ayer, hoy es un anclaje de peso muerto. Negándose a romper esta atadura, negándose a enfrentar la nueva ofensiva de su gobierno-patrón, el sindicalismo oficialista deja abandonados a su suerte a quienes la enfrentan, pese a que son sindicatos de masas que forman parte de su propia estructura.

Durante esta última década, en tanto el proyecto político tenuemente socialdemócrata del gobierno frentista tuviese aire como para poder hacer concesiones que amortiguasen algunas contradicciones sociales, el sindicalismo oficialista pudo evitar tensiones mayores y hacer la plancha, incluyendo cierta gimnasia demostrativa de movilizaciones y reclamos, y también obtener mejoras para algunos sectores de trabajadores, amén de la tan mentada negociación colectiva.

Hoy, con el agotamiento de las condiciones que hicieron posible el ciclo colaboracionista, las cosas están cambiando rápidamente. El nivel de actividad de la clase asciende y los conflictos se propagan y prolongan. Las patronales, y también el gobierno, bloquean cualquier negociación por mejoras de la clase trabajadora y buscan solamente utilizar estas formas instituidas de negociación para imponer la congelación salarial y la proscripción de las luchas. Por cuestionable que fuese la política colaboracionista, algo daba. Ahora ya no, y la actual conducción sindical oficialista es totalmente incapaz de cambiar
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?Junto con esto surgen cada día a la luz más casos de corrupción, abusos y privilegios en las direcciones sindicales.

Resulta claro que las condiciones de la lucha sindical están cambiando rápidamente y que se abren nuevas posibilidades para la acción sindical clasista. Más aun, es cada vez más imprescindible dar una respuesta clasista a la nueva situación.

Una respuesta PODRÍA SER crear una nueva central, y también pueden haber otros caminos. La forma en que se encara esta iniciativa parece PONER LA CARRETA DELANTE DE LOS BUEYES.

La formación de una nueva central sindical no puede ser un acto administrativo. No pretendemos discutir esto en términos abstractos, sabemos que las disyuntivas estratégicas no se van a dirimir en “amplios debates democráticos” al margen de la acción, por más que la carencia de debates sea uno de nuestros problemas principales. Pero tampoco se van a resolver por competencias entre acciones marginales al movimiento de masas. Una central sindical tiene que ser el RESULTADO de una acción orgánica y sostenida en el movimiento real de la clase.

El encuentro sindical hasta ahora “ENTEJ” decide cambiar el nombre y denominarse CSGU, “Confederación Sindical y Gremial de Uruguay”.

Tengo dos objeciones concretas a esta nueva iniciativa. No es la metodología, no es el lugar ni el momento.

Si objetamos al sindicalismo oficialista por su dependencia hacia un proyecto político específico, excluyente, político-partidario, no tiene sentido hacer lo mismo y entrar en una guerra de aparatos, asumiendo la peor parte, además. El proyecto que pretende ser alternativo REPRODUCE el vicio que objeta. El FRACCIONAMIENTO de la actividad de la clase en ámbitos confrontados de fidelidad partidaria no es el camino. Nos argumentan que «en todo el mundo…». Sí, cierto, ¿y qué resultado ha dado esta estrategia en todo el mundo?

Tratar de resolver los problemas políticos de la clase por una CONFRONTACIÓN ENTRE CÚPULAS es elegir la peor de las canchas, y la más desventajosa. Es el peor mensaje que le podemos dar a los trabajadores, porque REFUERZA la idea de la dependencia de la acción de la clase hacia las instancias politico-partidarias, por más que se haga bajo la bandera de la “independencia de clase”, negándola así en ese mismo acto, haciendo bandera del embanderamiento.

Es la mímica del paso adelante sin ser un paso adelante, más bien motivada por razones internas. Si no acumulaste la fuerza suficiente, de nada servirá que cambies de sobrero.

Y este es además, un paso que no puede darse desde lugares marginales y casi inactivos del movimiento sindical, reforzando de hecho el aislamiento de los sectores movilizados de trabajadores que tratan de liberarse del corset oficialista. Incluso podría haber servido de algo si se hubiese hecho hace algunos meses, cuando la luchas presupue
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tales y las rondas de negociación salarial estaban empezando o por empezar; podría haber?le?
complicado las cosas ?al tinglado de “negociación colectiva”, ya que hasta a la mafia blanca del sindicato de anestésico-quirúrgicos les han ofrecido un lugar. Hoy, aparecer ya con casi todo el pescado vendido, es como caer a los postres.

No obstante todo lo anterior, las críticas que esta iniciativa merezca no son lo principal. Errores siempre habrá, lo que importa es de qué lado se está.

Al menos, esta iniciativa de una nueva confederación sindical ha servido para mostrar una vez más, la crisis del sindicalismo oficialista. Ante este nuevo desafío, optaron por lo peor.

Las declaraciones de los voceros del Secretariado del PIT-CNT en la emergencia podrían haber sido UN POQUITO más hábiles al menos. Podrían haber hablado -aunque fuese por hablar- de una fractura innecesaria
?, en tanto este movimiento sindical sería pluralista, democrático, no alineado en términos partidarios, abierto a todas las críticas y discrepancias, etc. etc. Al menos ese era el casette que tenían grabado. Pero ni se les ocurrió.

“No vamos a perder el tiempo en algo que no existe”. El problema es que has venido perdiendo el tiempo de tal forma, que ahora esto sí existe.

Quieren que se muestre en la calle cuantos son, y comparar. La nueva «central» recoge en guante. Ya sabemos que son mucho menos, ese no es el tema, sino comparar al movimiento sindical oficialista consigo mismo, cantidad de afiliados contra cantidad de gente que efectivamente puede poner en la calle, cantidad que puede hoy contra lo que podía ayer. De lo que ha venido pasando hasta ahora podemos imaginar lo que vendrá.

Reíte del microbio. Lástima que te agarre con una cirrosis avanzada, EPOC, las arterias tapadas y quilos de grasa de más. Que salgas a pasear la calle no es el tema, te quiero ver correr y después hablamos.

fernando moyanofernando moyano

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