«RETIRO ORDENADO» – las fuerzas armadas se preparan para retirar en abril el último contingente desplegado en Haití…

El comandante del ejército Guido Mamini Ríos declaró a la prensa que las fuerzas armadas se preparan para retirar en abril el último contingente desplegado en Haití, dando por «cumplida» la misión. Y que ellos están para actuar de acuerdo a la política que dicten las instituciones civiles del gobierno.

Sin embargo, preguntado sobre el impacto económico negativo que esto significa para los ingresos de los soldados, ya acostumbrados al viático que les paga Naciones Unidas en las «misiones de paz», dijo que esto es así, pero que están negociando con esa entidad un nuevo destino para esas tropas que se retirarán de Haití, relativizando así la importancia. «Seguramente África».

Seguramente más racismo, aunque por otra parte hasta hay un símbolo en eso.

Entonces ¿las acciones militares en el exterior las determina la política internacional del gobierno, o la política internacional la determinan las necesidades particulares de la estructura militar?

Cuando al terminar el 2016 el parlamento aprobó la prórroga hasta el 15 de abril -tres meses y medio- y se negó al retiro en la fecha resuelta anteriormente -quedaban tres días y medio- el argumento fue proceder a un «retiro ordenado» y no «intempestivo».

En la discusión parlamentaria nadie quiso defender la permanencia de las tropas. Todos, boca para afuera al menos, eran partidarios del retiro, solo estaría en discusión, entonces, la fecha. Pero ¿por qué abril y no diciembre? Veaamos esto aquí en dos planos: argumentos expuestos y razones reales. Estas siempre estuvieron claras, pero ahora están expresamente dichas.

La declinación de la MINUSTAH y las contradicciones de la política mercenaria uruguaya son dos cosas vinculadas entre sí, pero DIFERENTES. La primera tiene que ver con Haití, la veremos en otro momento, y es el contexto de la segunda. Hoy queremos hablar de los aspectos SINGULARES de ese segundo fenómeno, la participación de Uruguay en la MINUSTAH.

1. EL PARLAMENTO ESTÁ PINTADO

En primer lugar, no sería ninguna situación «intempestiva» cuando la fecha de retiro 31 de diciembre estaba resuelta con meses de antelación. con grandes declaraciones de que aquella prórroga, hasta 3l de diciembre, sería la ÚLTIMA.

Que no se haya hecho nada para cumplir con esa fecha nos dice que en estos temas NADIE LE PRESTA NINGUNA ATENCIÓN A LAS DECISIONES DEL PARLAMENTO O PRESIDENCIA, nadie las toma en serio. Esto muestra cómo efectivamente las fuerzas armadas tienen la fuerte tendencia a funcionar en forma autónoma, en su propia dinámica y no en función de la política internacional dictada por las instancias del gobierno. A la inversa, empujan a esas instancias a adecuar la política internacional del país a las necesidades de la estructura militar.

Cuando en un reciente debate televisivo Ulysses Prada, miliar retirado, negó enfáticamente esa idea argumentando que el presupuesto de Defensa es aprobado por el parlamento [1], en realidad dejó colgando este «sí, pero» entre muchos otros; ahora ya no está colgando sino arriba de la mesa.

Precisamente por el «pobre» -según ellos- presupuesto nacional en «Defensa» es que estos rebusques pasan a ser tan necesarios para esa onerosa estructura. Y así, pasan a condicionar de hecho la política internacional del país, y las decisiones del parlamento.

2. UNA FUERZA MILITAR DEBE PODER SER «INTEMPESTIVA» (A NO SER EN URUGUAY)

Pero más allá de que la decisión se habñia tomado con antelación suficiente, el argumento del «retiro intempestivo» es inaudito. Cualquier fuerza militar seria tiene que poder replegar 250 efectivos en cuestión de días.

Si tenemos una fuerza de «defensa» que no lo puede hacer, ¡valiente «disuasión» para supuestas amenazas a nuestro país! Vaya pro-militaristas tenemos, defienden la existencia de estas fuerzas armadas, y al mismo las describen como totalmente inoperantes.

Veamos por ejemplo la propuesta de que las fuerzas armadas actúen en situaciones de emergencia, catástrofes naturales. Imaginemos una inundación en que haya que evacuar poblaciones afectadas. ¿Necesitarán tres meses para retirar 200 personas?

Pero en esta argumentación hay muchos otros sofismas. Presentar los aspectos del retiro como en blanco y negro también es falso, como el argumento de que si no se aprobaba una prórroga hasta 15 de abril, el 1º de enero esas tropas estarían en una situación «ilegal». Aun si no se pudiese retirar 250 personas en tres días, nada impedía aprobar un plan de retiro escalonado que no llevaría más de dos o tres semanas, y proceder al DESARME INMEDIATO de esa fuerza militar que ya no tiene nada que hacer en Haití, como todos los parlamentarios lo decían expresamente.

3. ES MÁS CARO MANTENERLOS ALLÁ QUE TRAERLOS

Es un falso argumento el de los costos, querer dejarlos tres meses más para que Naciones Unidas pague la vuelta.

Tomando solamente el sobresueldo que cobrarían esos 250 en tres meses y medio, eso a es por lo menos el doble del costo del retorno de la gente. Veamos ahora el parque.

Son tal vez media docena de camiones usados. Si es tan caro traerlos, se podrían vender allá por lo que den, a cualquiera. Pero mejor es cederlos a los haitianos para usos estrictamente civiles, como reconstruir viviendas. Seria una pequeña parte apenas de la reparación que les debemos.

Y tal vez media docena de tanquetas usadas. ¿De qué serviría traerlas, alguien patrullará con ellas las «zonas rojas» acá, como en Brasil? ¿Las van a traer para llevarlas a África? Tenemos una mejor propuesta.

DESTRUIRLAS. Como con las armas que captura acá la policía. Destruirlas en Haití, públicamente, con ceremonial y todo. Como una verdadera contribución de Uruguay a la paz y al futuro de Haití.

Dirán que salieron caras y las pagamos todos. Razón de más, destruirlas, y dejar claro así que no queremos más ese despilfarro. ¿Se imaginan esas tanquetas en una guerra real? Por ejemplo, el militar arriba citado habla del «peligro» de Brasil para justificar la existencia de estas fuerzas armadas. Aunque algún delirante pueda pensar en una una invasión brasileña, ¿para qué servirían en ese caso estos cachivaches?

Sólo sirven para amedrentar a una población desarmada.

Hasta aquí los argumentos. Vamos a las razones reales.

4. LAS PÉRDIDAS SON DE TODOS, LAS GANANCIAS DE LA CORPORACIÓN

Esa es la verdadera lógica de las «misiones de paz».

Los argumentos que discutimos arriba son totalmente inconsistentes, pero no interesa porque no son las verdaderas razones para la permanencia de tropas en Haití, en realidad ni siquiera les importa lo que pase en Haití.

Esta vez la discusión en Diputados llevó cuatro interminables horas, cuando durante trece años fue una mera cuestión de trámite. Se aprobaba a tapas cerradas, los parlamentarios ni le prestaban atención a lo que se hablaba, y cualquier disparate les venía bien.

Ahora, al final las cartas bajan. Aunque siempre supimos cómo son realmente las cosas sin necesidad de que se dijese sin ambages alguien como Manini Ríos, mejor así.

Los costosos juguetes de guerra que pagamos todos son simples herramientas para que los muchachos puedan seguir con su curro. Y además no se les puede afectar el curro con cuestiones de principios. La política internacional del país se SUBORDINA a un problema estructural del Estado, buscando compartir con un socio los costos de unas fuerzas armadas tan caras como inútiles, y es así ese socio el que termina mandando.

¡Y encima hay que agradecerle al socio que nos permita entrar a «servir el café» como dijo Mujica! [2] Pero no alcanza con eso, hay que servir el café calladito la boca, y volver a la silla hasta que nos llamen para servir algo más. Si Uruguay usase su lugar en el Consejo de Seguridad para cuestionar la actitud de la ONU ante la epidemia de cólera en Haití, podríamos perder la oportunidad de algún otro acto de servicio.

Pero mantener con vida este parásito tiene mayores costos ocutos, pero no tan ocultos. La institución militar uruguaya ha entrado en decadencia debido a las inevitables limitaciones presupuestarias, que además no tienen vuelta atrás. Bajan los incentivos para ser militar, sea tropa u oficiales. Que la máquina siga funcionando requiere entonces compensar esas carencias con promesas de beneficios asociados a las «misiones».

Así, la política mercenaria genera su propia inercia, crea una dependencia adicional que se agrega a las otras, como una adicción. Y el lastre militar termina condicionando la política internacional del país.

El negocio mercenario sólo le sirve a la corporación militar, captura los beneficios pero traspasa los costos al Estado. Costos de reclutamiento, adiestramiento, aprovisionamiento, servicio médico, seguridad social, y además en lo material compra de armamentos, adecuación del tipo de armamentos a esas otras necesidades, mantenimiento, municiones, combustible, etc.

Desde el fin de la dictadura militar, el presupuesto de «Defensa» se ha comido una cifra del orden del servicio de la deuda externa que esa dictadura nos dejó. Dejó además esta otra dictadura militar; es la verdadera «herencia maldita».

5. PERO NO TODO HA SIDO PÉRDIDA CON HAITÍ

Haití y Uruguay son sociedades diferentes. Como ambos están en el mismo sistema-mundo y ambos en la periferia, comparten problemas, pero son diferentes. Su vínculo ha sido indirecto, como dos satélites del mismo sistema. Así ha sido hasta ahora.

Pero la MINUSTAH y su crisis termina cambiando eso, crea un vínculo directo. Como nada antes, ha puesto en evidencia la esencia de la política mercenaria del Estado uruguayo y todas sus contradicciones.

De África fueron secuestrados y esclavizados hace 400 años. Luego hicieron una revolución antiesclavista y expulsaron a colonialistas de varios países, pero no pudieron llegar a una liberación cabal, estaban demasiado solos. Fue hace 200 años.

Ya no están tan solos, porque estamos todos en esta nueva guerra mundial emergente. Y esta crisis de la MINUSTAH que es multicausal, contribuyó en Uruguay a herir la política mercenaria del Estado. Ha sido el único punto que ha motivado renuncias de diputados frenteamplistas, y la herida se fue abriendo.

Con todo esto, el gobierno plantea ahora el retiro de las tropas uruguayas, despegándose en parte de Naciones Unidas en este escenario pero sin querer despegarse en general. Ya nadie los quiere allí, pero como la máquina mercenaria no se puede detener quieren ir a África, la tierra de donde se trajo los esclavos.

NI A ÁFRICA NI A NINGUNA PARTE. Aprovechemos la herida que abrió Haití. No dejemos en paz a las «misiones de paz».

??1] http://www.tnu.com.uy/content/videos/fuerzas-armadas
2] http://www.lr21.com.uy/politica/1131614-mujica-en-la-onu-discurso-completo

moyano fernando moyano

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