Argentina –   Ollas, mujeres y feminismo popular

Argentina – Ollas, mujeres y feminismo popular

La politicidad en clave feminista, ha sido siempre una respuesta automática en las barriadas populares donde la vulneración de derechos no se toma descanso. En pleno aislamiento obligatorio son las mujeres y disidencias quienes tejen las redes políticas para sostener los comedores y el alimento para quienes lo necesitan. Alrededor de las ollas, se organiza la política doméstica del cuidado que da respuesta frente a la necesitadad. Hoy como ayer, las ollas populares brindan mucho mas que alimento, son redes de contención frente al desamparo del estado. Por ANRed/Imágenes: German Romeo Pena


¿Cómo pueden abrir, en el desierto, las brillantes flores de los cactos ? Empecinamiento de agua, o en palabras del mismo Vicente, “la obstinación obstinada del amor”.

Vicente Zito Lema

La política que organizan las mujeres alrededor de las ollas populares, ha desarrollado acciones de cuidados en clave feminista. Desde siempre han sido las mujeres y disisdencias, quienes resuelven concretamente necesidades, tejiendo redes de contención que no solo brindan alimentos en situaciones de desesperación.

En el contexto de una crisis económica y social, agudizada por el aislamiento obligatorio debido a la propagación del virus COVID 19, dialogamos con Patricia Iñiguez, organizadora del comedor Los 10 Patitos, del Movimiento de los Trabajadores Excluídos (MTE).

 

¿Cómo comenzó tu motivación para cocinar para el barrio?

Patricia: Soy una militante del 2001, que sobrevivió a la pobreza desde chica. Fui criada por una abuela, ya que a mi mamá la mataron cuando yo tenía 3 años. Fui mamá a los 16 años. Tuve una vida muy difícil, muy peliada. No se leer ni escribir, pero en esta vida aprendí todo a la fuerza y a pesar de las circunstancias de mi vida, siempre me defendí sola. Manejé mi plata, mis cosas sin dar explicaciones a nadie. Crié sola a mis siete hijos como pude. No les di lujos, cosas de marca, pero siempre les di amor, amistad y que puedan ir a la escuela.

En el 2001 me quedé sin trabajo. Estábamos haciendo nuestra vivienda en la quema, éramos cinco familias que vivíamos sin agua, sin luz, en el barrio Libertad. Ahí empezó mi lucha. En el 2001 aprendí a militar. Prendí la tele y vi que en la Plaza de Mayo les estaban pegando a las Madres con los caballos. Me enojé tanto, que no se como hice, me fui a la Plaza de Mayo. Ahí conocí a Barrios de Pie. En ese momento como yo necesitaba darle de comer a mis hijos, me ofrecieron a hacer un comedor en mi casa. Con siete mujeres, que eran mis vecinas y estabamos criando solas a nuestros hijos, nos pusimos la mochila y empezamos a trabajar para el barrio. De paso comían nuestros hijos y los de los vecinos. Así estuve trabajando durante 7 años, hasta que tuve la desgracia de perder a mi hijo mayor Martín, y desde ahí en cinco años me pasó de todo. Estaba sin trabajo, hasta que comencé a salir a cartonear y ahi fue que conocí al MTE. El sueldito que tenía era de 370$.

Se me abrieron las puertas, porque el MTE comenzó a trabajar con los comedores y merenderos. Entonces me preguntaron si yo tenía un lugar en mi casa para repartir la mercadería. A partir de ahí con mi nuera y los chicos del barrio comenzamos con el comedor. La lucha mía siempre fue ayudar a la gente que necesita, porque yo las pasé. Pasé hambre con mi hijos que tomaban una taza de matecocido y a dormir.

¿En ésta situación de pandemia como se organizan?

Patricia: Con esto del coronavirus me preguntaron que iba a hacer. Porque nos teníamos que guardar. Pero yo dije: hay chicos que no van a tener para comer. ¿Cómo vamos a hacer?. Yo cocinaba dos veces por semana nomás. Hay abuelos, madres que no tienen trabajo. Entonces nos juntamos con Tamara (hija de Patricia), que ella trabaja en el Barrial de la Rivera y junto con sus compañeros hablamos con los responsables si podíamos juntar los dos comedores y darmos mas mercadería así podíamos cocinar toda la semana. Fue así como lo hicimos y cada día viene mas gente. Cada vez hay mas necesidades. Vamos a seguir laburando hasta que pase la cuarentena. Amí me asusta mucho todo esto. Pero tengo que salir a pelearla y lucharla como lo hice siempre. También temo por mi salud porque sufro de presión arterial y de un pulmón, pero quedarme en casa sin hacer nada y mas teniendo a uno de  mis hijos preso, es como estar muerta en vida. Pero sigo luchando porque tengo unos hijos hermosos y mis nietos que todos los días me levantan, para que siga luchando por lo que siempre me gustó que es ser solidaria. Este es mi motivo y mi motor.

¿Querés decir algo mas?

Quiero la libertad de mi hijo, para poder estar bien y seguir siendo lo que soy: una luchadora.

A %d blogueros les gusta esto: