Argentina – Una Madre se nos fue


Una Madre se nos fue

Por Sara Gutierrez (texto y fotos)

Hoy nos toca despedir con profunda tristeza a nuestra querida Helga Markstein de Tenembaun, una de nuestras madres, de las locas, de las Madres de la plaza, Madres de la colectiva de mujeres que tanto nos ha enseñado. 

Ella, junto a su marido y compañero de resistencia, Guillermo, estaban en todas las actividades que haciamos, iban juntxs a las marchas, actos, juicios, y todo evento que implicara un reclamo por justicia y dignidad.

Su historia comienza en Viena, donde nació en el año 1930, vivia allí con su familia, a los 8 años cuando llegó el nazismo tuvieron que huir, llegó a sudamérica en 1946. Vivió con la familia durante 8 años en Bolivia.

La madre tenía una hermana, que vivía en Buenos Aires y se fueron para allá.  Dentro de la comunidad austríaca en Buenos Aires conoció a Guillermo Tenembauen, se casaron en el año ´51, cuando ella tenía 20 años y él 22. Consiguieron un trabajo en Mendoza y se vinieron, ella ya estaba embarazada de su primer hija. Aquí vivieron primero en una pensión y vendían una especie de cacao, despues les ofrecieron un trabajo con vivienda y comenzaron una nueva vida.

Ella junto a él, formaron una linda familia, tuvieron tres hijas mujeres. Tenían una vida llena de proyectos y horizontes. De hecho, entre sus embarazos, empezó y terminó la secundaria de noche en el Universitaro Central, él iba con ella, a pesar que ya tenía un titulo secundario. Luego entraron a la facultad, él queria estudiar ingenieria, pero no había facultad en Mendoza, por lo que juntxs entraron a Medicina, 800 alumnxs rindieron, él entró en el número 14, ella en el 48, estudiaron juntxs, les costó muchos años recibirse, criando a sus hijas, trabajando, sumando el oficio de enfermería para ayudarse con la economía. Así fueron pasando los años y ¡!llegaron los títulos!

Ella eligio ser médica ginecologa, él medico clínico. Ella trabajaba en el Hospital Emilio Civit, él en el hospital Central. Cuando llego la dictadura ambos fueron despedidxs. Ella relata que fue a cobrar su sueldo y al abrir el sobre,  habia un papel que decía: ¨está despedida¨. Al reclamar su sueldo fue amenazada y se tuvo que ir. Ambxs siguieron trabajando en consultorio privado.

Pero allí no terminó la cosa… la dictadura civicó-eclesiastica-militar secuestró y desapareció a la hermosa Gisella, una de sus hijas, el 8 de abril de 1977, estudiante universitaria, destacada nadadora mendocina.

Helga y Guillermo escaparon del nazismo en la vieja Europa, sin embargo no pudieron escapar a la desaparición de su hija, otros hombres oscuros, como aquellos de Austría, dañaron sus vidas.

Ellxs comenzaron la busqueda de Gisella y en ese tránsito de dolor, angustia e impotencia encontraron a otrxs familiares y así nos conocimos con Helga y Guillermo, dos personas encantadoras, solidarias. Es dificil escribir en singular, porque ellxs siempre estaban juntxs.

A Helga la vimos sin compañia, cuando Guillermo dejó la vida, se fue a decansar del dolor, así como hoy Helga decidió hacerlo.

A pesar de llevar muchas decádas en Argentina, especialmente en Mendoza, Helga nunca perdió su acento de extranjera. Ese que señala a pura prepotencia y tatuaje los orígenes, los acentos de los pueblos que nos permiten diferenciarnos, aquél que tuvo que abandonar compulsivamente por la segregación, el peligro y la muerte. Sin saber que años más tarde, en la tierra prometida, volvería a encontrar flameando en su vida las mismas condiciones que la sacaron a ella y a Guillermo y sus familias de Austria.

Helga ha sido, junto a su compañero, una incansable luchadora por Memoria, Verdad y la Justicia.

Hasta la Victoria Siempre Querida Helga!!!

happy wheels

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