Chile – EL NEGOCIO DE LA PANDEMIA

Por Ignacio Vila

El objetivo del sistema capitalista y, por la tanto, de los capitalistas no es la satisfacción de las necesidades humanas, sino la ganancia.

El capitalismo es un sistema político, económico y social cuyo principio fundamental es la búsqueda sistemática de ganancias de capital obtenidas mediante la explotación de los trabajadores por parte de los propietarios de los medios de producción y distribución. Su objetivo es transformar la mayor cantidad posible de esta ganancia de capital en capital adicional que a su vez generará más ganancias de capital.

La avaricia congénita de los capitalistas, en tanto propietarios de los medios de producción y capital, los lleva a ahorrar en todo lo que pueda obstaculizar la acumulación de riqueza lo más rápido posible y en la mayor cantidad posible, por lo que considera un obstáculo todas las medidas sociales como seguridad social, aumento de salarios, medicina y educación gratuita, etc. Esto está en el ADN del capitalismo.

El capitalismo saca mucho más provecho económico de los desastres que de su prevención: es una ley no escrita pero aplicada sistemáticamente, como lo demuestran las guerras y todos los llamados desastres “naturales”. El capitalismo construye para destruir, y destruye para reconstruir en una espiral infernal engendrada por su propio modo de producción. ¡Y la burguesía no puede cambiar nada sustancialmente! Se ve obligada a perseguir las ganancias capitalistas en todas las actividades, evitando cualquier interés social que desacelere esta carrera. Una carrera que solo terminará con la destrucción del poder político burgués y la eliminación del modo de producción capitalista, y su reemplazo por el modo de producción comunista sin dinero, sin capital, sin bienes, sin mercado, sin divisiones de la sociedad de clases.

El asunto de las “cajas de alimentos” es una expresión de la codicia y sed de ganancia de los capitalistas. En este caso se trata de una DOBLE ganancia para las empresas capitalistas, ganancia impuestas por un gobierno patronal en beneficio exclusivo del empresariado.

Como es bien sabido el gobierno de Piñera planteó la entrega de 2,5 millones de canastas de alimentos para al 70% del 40% de las familias más vulnerables y esto a raíz de no aceptar la demanda de la oposición parlamentaria (también raquítica) de un bono de 80.000 pesos.

La primera ganancia de estas “cajas de alimentos” viene de la plusvalía que es el valor que el trabajador asalariado crea por encima del valor de su fuerza de trabajo. Este valor, que puede definirse como trabajo no remunerado para el trabajador, es apropiado por el capitalista. En otras palabras, la plusvalía es la base de la explotación y de la acumulación capitalista.

Cabe destacar que el valor de cada una de estas cajas es de $34.995 con IVA incluido lo que lleva incorporado la plusvalía del trabajador que se concretiza al momento de la venta de las mercaderías.

Pero a esta ganancia el capitalista le agrega otra sobre-ganancia dado que el valor por unidad de las cajas compradas por el gobierno están por sobre el precio de estas mercaderías cotizadas en el mercado. Así, por ejemplo, en el caso de supermercados Lider la sobre ganancia sería de un 15%, en el caso de Central Mayorista de un 36% y, en el caso de encuestas hechas por particulares varios esta misma compra estaría entre 17.000 a 20.000 pesos, es decir, una sobre ganancia entre el 50% y el 42%. Para simplificar, si aplicamos a las compras del gobierno un 15% más sobre el precio del mercado tenemos una sobre ganancia para los grandes empresarios de 45 mil 600 millones de dólares al momento de ser distribuidas todas las cajas. Es decir, robo a mano armada. Ha esto debemos agregar el precio de 2 millones y medio de cajas y el pago de la distribución.

“Hitler se basa en la ayuda” se  lee en el afiche de  propaganda nazi. Comparemos

Ahora bien, ¿quiénes son los mayores proveedores de las cajas de alimentos a la fecha? Se trata de cuatro sociedades: Alvi Supermercados Mayoristas S.A de propiedad de Alvaro Saieh, presidente de CorpGroup, uno de los principales grupos empresariales del país, con inversiones en el sector financiero, retail, inmobiliario, hotelero y medios de comunicación.

 Es dueño de siete medios de comunicación escritos (La Tercera, La Cuarta, La Hora, Pulso, Diario Concepción, Qué Pasa y Paula) y cinco radios estas últimas reunidas en el Grupo Dial. De acuerdo a los datos de la revista Forbes actualizados a 2019, es la tercera persona más rica de Chile.

 La otra empresa es Sudamericana SpA. sociedad con sede en la comuna de Lo Espejo en la Región Metropolitana que fundó hace seis años Harald Rosenqvist, ex gerente comercial de SMU – holding de propiedad de la familia Saieh-. Distribuidora y Comercializadora Llacolén con sede en la ciudad de Coronel, donde figuran como socios Mariela Fernanda Tetti, con el 99% de las acciones, y a Cristian Gonzalo Romero Romero, con el 1% de la propiedad de la empresa.

Y Aceitera San Fernando SpA que forma parte del Grupo ACSB.

El negociado de estas empresas (llamado distribución de cajas de alimentos) va acompañado de una masiva campaña de propaganda al más estilo de los países fascistas como se ve en el afiche nazista donde se lee “Hitler se basa en la ayuda”. El gobierno de Piñera en la más cínica operación de marketing se vende a sí mismo como pan de pascua, como una mercancía cualquiera. Interminables horas y horas en los medios de comunicación repitiendo una y otra vez que los chilenos están felices por recibir una caja de mercadería que apenas les alcanza para una semana..

El intento del gobierno de pretender aplacar con migajas la ira popular es como echarle aceite al fuego. El descontento que estalló el 18 de octubre del año pasado, se contuvo gracias a la propagación del virus. Pero lo que está definitivamente claro, es que se contuvo provisoriamente. A la rabia y desesperanza durante décadas hay que agregar ahora el encierro forzoso con bonos de miseria y cajitas de sobrevida mientras los multimillonarios se hacen más multimillonarios gracias a la pandemia y al apoyo del gobierno. La hora de la rebelión solo se aplazó por un tiempo.

Fuente: El Topo n°35 junio 2020

Los 10 más ricos de Chile en 2019

Bernardo Matte Fortuna: US$ 1.000 millones

Luis Enrique Yarur Rey Fortuna: US$ 1.500 millones

Patricia Angelini Rossi Fortuna: US$ 1.600 millones

Jean Salata Fortuna: US$ 1.900 millones

Roberto Angelini Rossi Fortuna: US$ 2.100 millones

Sebastián Piñera Fortuna: US$ 2.800 millones

Alvaro Saieh Bendeck Fortuna: US$ 3.000 millones

Horst Paulmann Fortuna: US$ 3.000 millones

Julio Ponce Lerou Fortuna: US$ 3.800 millones

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