Cecilia Villafuerte construye su identidad entre costuras, tejidos, bordados y el arte textil

La artista asume como herencia el oficio de su madre. Una costurera que escribe con sus hilos y agujas sus demandas y consignas en un espacio que habita. El feminismo y los roles que marcan.

08 Jun 2020 – Por Jorge Figueroa

“RETRATO FAMILIAR”. El dibujo textil con un marco clásico, ganó el tercer premio en el Salón del Arte Contemporáneo del MUNT en 2016.

Algunos artistas tuvieron la opción artística, pero para otros las cargan desde la infancia; y no son pocos los que soportan allí, entre costuras y aerosol, el artivismo, los discursos políticos y feministas que se imponen cada día más. Discursos que son textos: debe recordarse, pues, que el mismo Roland Barthes había advertido el origen etimológico común de tejido y texto.

Cecilia Villafuerte cuenta que el arte textil siempre estuvo en lo cotidiano de su vida; su madre era modista y cosía mucho (su padre fue obrero maquinista). “Yo la acompañaba en su practica, y mi relación con el arte viene por mi tía Blanca Machuca y Mario López; ellos vivieron muy cerca siempre, en la primaria tuve una muy buena maestra que me incentivó, y me sugirió la escuela de arte, y mis tíos me prepararon para rendir en la EBA”, recuerda.

Coser, tejer, bordar tienen su marca femenina en el arte, así como los objetos blandos y blancos. En los últimos cuatro o cinco años, el arte textil ha ocupado un espacio relevante en todo el país y en esta provincia en particular.

Para Villafuerte, el textil aparece como un lenguaje natural que adopta en sus años de estudiante en la Facultad de Artes. “Y así, de a poco se fue consolidando mi propia identidad textil, pasé por muchas etapas morfológicas del material, y hoy lo sigo haciendo”, añade. Ante otra pregunta responde que disfruta mucho el hacer. “El textil es un lugar que habito y me habita, produzco y vivo en el mismo espacio. Las obras tienen un cuerpo, político, conceptual, poético y estético”, describe.

A la par de su trabajo en casa, presentó obras como “Color interno”. “Era una caja negra que guardaba en su interior un textil rojo que en el centro tiene una pieza de vives del mismo color; obtuve una mención del jurado, en el salón del MUNT. Y desde entonces no he parado de producir”.

En familia

Cecilia Villafuerte tiene dos hijos, y sus primeros años vivió en Barrio Echeverría, en una casita dentro de la casa de sus abuelos. Luego se mudó a Yerba Buena donde habían vivido generaciones de su padre. “El tema de la identidad es muy fuerte, mi viejo siempre nos decía que era importante conocer nuestro raíces, nuestro árbol; sabía muchísimo de historia general porque leía todos los días, pero sobre todo sabía mucho de la historia de Tucumán; yo crecí con su relato. Después de su muerte, empecé a transitar otra etapa de la práctica, y de mi propia vida, todo eso que me estaba pasando confluyó en la serie de ‘Tucumán’, fue un homenaje a él, pero también empecé a trabajar con situaciones cotidianas que me planteaban muchos interrogantes filosóficos y conceptuales”, cuenta al hablar de su obra y de su vida. Su primer trabajo pago fue cuidadora de niños.

Definiciones

– El feminismo, siempre estuvo presente pero velado. A fines de 2018 nos juntamos con otras artistas tucumanas, y fundamos La Lola Mora, trabajadoras de las artes. Comencé a militar colectivamente y activar acciones.

– Trabajo con materiales textiles, hilos, fibras, botones, y cosas que encuentro o me regalan para mis obras. Muchas de mis obras están hechas con ropas regaladas de familiares y amigas que ya vienen con la memoria de sus cuerpos, hilvanando nuevas costuras como si fuesen, pensamientos, palabras y sentidos. Para refundar nuevos territorios de resistencia y lucha

“TUCUMÁN”. La serie con diferentes colores, es un homenaje al padre sobre un mapa geográfico.

– Me interesa tensar las formas con los contextos. La práctica es un proceso de producción de nuevos continentes para posibilitar rupturas. También es un autorretrato, donde abordo la representación crítica sobre la construcción alienada de la identidad femenina, del rol familiar y social para poder construir una nueva identidad, una nueva manera de ver con mis propios ojos.

– Recientemente hicimos barbijos intervenidos, con consignas políticas, que no dejan de ser objetos artísticos o al menos yo los percibo de ese modo.

Con máquina de coser

En 2017, en una instalación junto a otras artistas, presentó en la muestra “Con Texturas” una máquina de coser, con la cual dibujaba la tela con palabras e imágenes alusivas al Día de la Mujer. Pero también los visitantes tenían la oportunidad de hacerlo en la sala central del MUNT. En “Visibilizar lo invisible”, gran parte de sus trabajos se pudo observar en realidad aumentada, a través del código QR, en el Museo Timoteo Navarro.

La artista, que además es asesora técnica, prepara una exposición individual que realizará con una beca del Fondo Nacional de las Artes.

“Mi trabajo es la costura en casa y esta asesoría; eventualmente vendo algunas de mis obras. He viajado a otras provincias a realizar muestras y aprender de otros artistas que admiro, como Horacio Zabala, Nilda Rosemberg y Graciela Taquini”, relata Villafuerte.

El hijo del motoarrebatador

Sobre la película “El Motoarrebatador” se ha escrito mucho, así como de la repercusión que tuvo a nivel nacional e internacional. Pero lo que poco se conoce es que en el reparto figura un niño: León Zelarayán, hijo de Cecilia Villafuerte y del actor Esteban Zelarayán, que en la realización de Agustín Toscano es el hijo del motoarrebatador.

Autor

Jorge Figueroa LA GACETA

Fuente: https://www.lagaceta.com.ar/nota/846938/me-gusta/cecilia-villafuerte-construye-identidad-entre-costuras-tejidos-bordados-arte-textil.html?fbclid=IwAR3FDCT8bQq-YnOB_ky9LtsAf71fJD8JOuXBAGXhT5u2QBx6zoIrfuRDXwM

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