Las palabras, los acontecimientos…

Suceden tantas cosas…como…

el fuego que nos devora

el viento que nos arrasa

el agua que nos falta

la sed que nos agobia

los ojos alucinados de millones de seres

los cuerpos calcinados

el llanto de la selva

Suceden  tantas cosas…

como la incertidumbre cotidiana

el miedo descontrolado

la sin razón del odio

la mentira programada

el sometimiento voluntario

la negación del otro

Suceden tantas cosas como…

la destrucción masiva de los sueños

la muerte de las utopías

la anestesia generalizada

Sucede que las palabras están en crisis

Las palabras, los acontecimientos.

 En tiempos en donde todo se desvanece, traemos algunos acontecimientos de la historia que nos resuenan en el presente. Rememoramos el 68, visitamos testimonios y análisis de la época ; recorremos  París de aquellos años , revisando los escritos y acciones de la Internacional Surrealista , leemos a Daniel Blanchard. Casi en simultaneo sobrevolamos sobre nuestro pequeño territorio y su juventud en Montevideo, de  los años 70 y el incierto 2020. Si buscamos respuestas certeras ante la realidad que vivimos no las encontraremos, aun menos métodos o formulas que de aplicarlos  , nos dieran unos resultados cuasi matemáticos .

 ¿Pero qué es lo que se desvanece hoy ante nuestras miradas?

Podemos tomar un aspecto de lo que ya no está por ejemplo con relación a los años 50, 60 y 70; ellos son los lazos sociales que signifiquen algo. Daniel Blanchard se refiere a ello y además agrega que en la actualidad se producen una serie de agrupamientos y movilizaciones de todo tipo ahí en donde muchos avizoran algo de lo social colectivo. En eso estamos o en eso andamos, pero nos advierte a la vez que hemos llegado a un punto en donde nuestras sociedades ya no tienen más margen de lo posible, en cuanto al discurso dominante desarrollista; y esto es así porque la tierra ya no da más de tanto saqueo. Estamos no dice Blanchard ante un límite material y físico. La sociedad actual solo funciona, a la deriva y carente de sentido.

 Afirma Blanchard que la primera tarea de cualquier colectivo hoy sería promover el sentido y fomentar los lazos sociales. Esa dimensión le parece vital pero afirma que a diferencia de los años 50,60, y 70 nada de ello cuestiona la estructura del sistema y que esa es la diferencia fundamental entre aquellos años y hoy; nos estamos refiriendo siempre a la palabra, a la posibilidad del encuentro y a la expresión colectiva. Hoy la palabra está totalmente capturada por los dispositivos que hablan en lugar de la gente privándoles así de hablar por ellos mismos, ocultando su voz.

Estos dispositivos son los sondeos, la sociología en tanto institución y las medias. Todos ellos hablan en lugar de la gente, sin olvidar toda la manipulación urdida desde las agencias encuestadoras y la publicidad. Necesitamos por lo tanto reparar de forma incesante el tejido social, pero para ello deberemos abandonar la comunicación «tele social» y largarnos a caminar. Sí, a la deriva, visitarnos en nuestras cavernas, recorrer parques y plazas .

Ya lo viejo no sirve, lo que se repite está muerto. Las palabras viajeras las antiguas y las modernas las tendremos que llevar con nosotros para soplarlas y sembrar al voleo la poesía del porvenir . Lo que pasará mañana ya está pasando ahora.

Entonces desatar las lenguas, apagar televisores y pantallas, sumergirnos en la vida cotidiana abrazando la amistad como esa compañera de vida que nunca podemos perder. Todas estas cosas ya ensayadas, vividas por los Situacionistas, por los militantes de Socialismo o Barbarie en los años 60-70, que nos dejan para que hoy ,con los pedazos de mundo que nos va quedando ,podamos tejer complicidades, situaciones y subversiones? Pensamos que para urdir la nueva trama que nos sostenga se debería re significar las palabras o inventar nuevas , por ejemplo ; autogestión , cooperación, democracia, colectivo, comunidad, revolución, felicidad, deseo, libertad.

Muy probablemente antes de poder hacerlo, sería necesario  sumergirnos en un necesario silencio que aleje de nosotros los ruidos que nos aturden ya sean de palabras o de imágenes . Mucho podemos hablar contra el patriarcado, pero hasta que los y las discurseras parados en una tribuna, ya sean presidentes o dirigentes no los dejemos solos, sin auditores no estaremos dando pasos certeros para desterrar sus nefastas influencias.

Las burocracias se sostienen como muchas otras cosas por un fenómeno de fe y el reino del patriarcado está asegurado mientras sigan existiendo estructuras jerárquicas. ¿Podremos pensar además en la economía que sostiene a las estructuras de poder, gobiernos o sindicatos u ONG?

Alguna vez un amigo me dijo » mira no hay proyecto de autonomía posible, sin una economía propia que posibilite esa autonomía». Hurgar entre las palabras para no repetir fórmulas, sino siempre para encontrar sentido. Así por ejemplo hablar de autonomía sin la existencia de una economía que la sostenga, no es lo más correcto. Seguimos des construyendo las palabras y nos detenemos en comunidad; ¿qué es una comunidad, que entendemos cada uno por comunidad?

¿Por qué razón es bien visto el obrar en post de la comunidad?

 El sistema utiliza el término comunidad para referirse al conjunto de la sociedad, pero en realidad ahí hay un concepto del bien individual, personal, que se aglutina en el enunciado «la comunidad » pero no tiene ninguna referencia a la grupalidad, al colectivo y su diversidad en las decisiones con que la afectan. Podemos seguir con los ejemplos nos llevaría para más largo, volvemos a las palabras en crisis para nombrar las cosas y relatar situaciones.

Blanchard nos habla de la tensión entre lo efímero y la utopía como lo que define el estilo al arrancar la palabra nueva de la inercia y la insignificancia del ruido circundante. Por otra parte, lo utópico seria la proyección o la imagen de lo que se presiente como mundo deseado.

 Pensemos en   las siguientes palabras; ruido, silencio, fe, sumisión, manipulación y por otro lado alineemos lo que no podemos nombrar, las palabras sin sonido, los deseos, la ausencia, lo sorprendente, lo que no está. Tal vez estas palabras sean una invitación a un corrimiento, a una toma de distancia para que de ella o en ella pueda despertar el deseo y la potencia creadora.

Todo está en crisis, entonces todo es posible o aun posible.

Hace algunos días una marcha en la fecha que rememora la sacre del Filtro, 24 de agosto, la memoria se iluminaba y la palabra se soltaba en relatos que emocionaron. Al día siguiente 25 de agosto grupos de vecinos afectados por las obras de UPM, activistas sociales, estudiantes, ecologistas, soltaron palabras , cantos, ruidos y reclamos, en un acto patriótico  oficial. Días anteriores a estas fechas miles de estudiantes y trabajadores recorrieron las calles del centro de Montevideo con distintos reclamos.

 Podemos mirar la realidad desde distintos ángulos e interpretarla de diferentes maneras , pero seguro podemos sentir la brisa que recorre el cuerpo de la  sociedad.   Que lo que se retiene estalle de furia y belleza, de poesía y rebeldía. Las palabras reclaman su barricada en primavera.

Sandra Petrovich

artista visual y poeta

26 08 2020

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