Argentina – El economista «maldito»

Horacio Ciafardini, marxista con contribuciones teóricas de profundidad científica y erudición
La obra valiosa de Ciafardini reina en un clima de indiferencia que aturde. Más allá de reconocimientos aleatorios, su figura y obra continúa oculta para la mayoría de los economistas. En la izquierda argentina no existe cuadro político que recoja su legado.
Por Diego Gabriel Liffourrena

Horacio Ciafardini, el “flaco”, fue un excelso economista marxista y militante del Partido Comunista Revolucionario. Sus contribuciones en el terreno de la teoría deben remarcarse a raíz de su profundidad científica y erudición. Rehuyendo a formulaciones matemáticas, fiel a su tradición clásica, cultivó la prosa para comprender la lógica interna y devenir del capitalismo.

A principios de los sesenta, luego de recibirse de contador en la Universidad del Litoral, viajó al exterior para ampliar su horizonte cultural y especializarse en economía. Estudió en París con el reconocido filósofo marxista Charles Bettelheim. Luego se trasladó a Polonia para doctorarse en planificación económica con el mismísimo Michal Kalecki. En Europa del Este es testigo de los virajes económicos y la expansión militar de la URSS. 

Dicha experiencia europea modeló y definió su posición política al regresar al país. Con todo, fue consolidando una posición clasista ligada a su empatía con el proletariado. No sólo fue un eximio marxista de “salón”, sino que intentó implantar tal doctrina al terreno concreto de la vida política. Mucho menos ocultó su íntima condición de marxista y responsabilidad histórica como en ocasiones, por vergüenza o miedo al rechazo entre pares, economistas como Yanis Varoufakis tratan de licuar al autodenominarse “marxista errático”.

A finales de los sesenta se vinculó con diversas universidades nacionales. En 1969 el Departamento de Economía de la Universidad del Sur propuso un cambio sustancial en el plan de estudios de la carrera monopolizada por el pensamiento ortodoxo. Contra esta forma unilateral de concebir la economía se sumó a aquella iniciativa que incorporaba además de las teorías heterodoxas (marxistas, keynesianas y postkeynesianas) un enfoque multidisciplinario donde el saber filosófico, histórico, sociológico y antropológico se conjugaba con el conocimiento económico

Participaron de la cátedra otros intelectuales de la talla de Alberto Barbeito, Carlos Barrera, Oscar Braun, José Luis Coraggio, Carlos Cristiá, José Carlos Chiaramonte, Cristian Dimitriu, Alberto Federico, Héctor Gambarota, Pablo Gerchunoff, Ernesto Libolerio, Enrique Melchior, Héctor Pistonesi, Roberto Salas, Dolio Sfaccia y Miguel Teubal.

1974 es un año bisagra para Caifardini quien pasa a engrosar una larga lista de cesanteados y perseguidos por el rector de la UBA Alberto Ottalagano. Por su parte en la Universidad del Sur, el ambiente se enrarecía paulatinamente con el nombramiento del interventor Remus Tetu (un oscuro profesor rumano acusado de crímenes de guerra). Este último revocó la vida académica de profesores considerados altamente peligrosos, entre los que obviamente se encontraba Ciafardini. La tarea de desmantelamiento final estuvo a cargo del ex general Acdel Vilas a mediados de 1976.

Finalmente es detenido por el Poder Ejecutivo en julio de 1976 acusado de “infiltración”, “subversión ideológica” y “complot marxista”. Rehusó la posibilidad de emigrar propuesta por la dictadura. En cambio prefirió el presidio porque, según sus propias palabras: “ceder significaba perder lo fundamental”. Permaneció injustamente detenido dos meses en Bahía Blanca, casi cinco años en el tristemente célebre penal de Rawson y un año y medio en La Plata. Fue liberado bajo custodia bien entrado 1982.

En libertad vigilada y ya en democracia, emprende la dura lucha por volver a las aulas de la UBA y retomar su cátedra de Macroeconomía. Su reincorporación registró momentos tragicómicos. Dilaciones, excusas ridículas y toda clase de pretextos fueron esgrimidos para impedir su regreso a la FCE. No claudicó un segundo en aquella epopeya en la que no faltaron marchas, solicitadas y reclamos formales del mundo científico. Su retorno a la actividad académica fue un éxito parcial pues sólo logró obtener un cargo en el área de investigación alejado del alumnado como era su propósito principal.

Como una mueca macabra del destino un insolente infarto capitalizó los años de presidio y maltrato paradójicamente el mismo día de su restitución (tardía y a regañadientes) a la UBA. Cayó fulminado a doscientos metros de los arcos de económicas en octubre de 1984 a sus tempranos cuarenta y un años

Incluso descontando sus años de detención este economista “maldito” nos dejó una obra enormemente valiosa que espera su exhumación. En aquel momento reinó un clima de indiferencia que aturdía. Más allá de reconocimientos aleatorios, su figura y obra continúa oculta para la mayoría de los economistas. Más trágico es el hecho que dentro de la izquierda argentina no exista algún cuadro político que recoja su legado.

Con Ciafardini partió un científico revolucionario descreído de toda salida reformista o socialdemócrata diluyéndose una fructífera línea de pensamiento. Sin más, Caifardini es una pieza cardinal de un gran rompecabezas donde la muerte (natural o infringida, sistemática o en forma de exilio) de una generación quebró la posibilidad de edificar una alternativa que inevitablemente entraría en tensión con los poderes fácticos y con toda clase de imperialismo ya sea yanqui o pro-ruso. Parafraseando a Borges, con su perdida “cuanta memoria se apaga”. 

* Diego Gabriel Liffourrena es licenciado en Comercio Internacional, Universidad Nacional de Quilmes (UNQ); magister en Historia Económica y de las Políticas Económicas, Universidad de Buenos Aires (UBA); doctorando en Desarrollo Económico, Universidad Nacional de Quilmes. Miembro del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/


Tenía 21 años y dejó cuatro niños huérfanos

Denuncian que falleció una joven wichí por deficiencia en la atención de salud 

Dio a luz en el Hospital de Rivadavia Banda Sur, tuvo una hemorragia y demoraron en derivarla para una cirugía. Referentes de comunidades indígenas advirtieron que hay un odio racial que provoca la desatención de la salud de los pueblos originarios. Por Laura Urbano

Una joven madre falleció el martes útimo luego de desangrarse por una hemorragia. El día anterior, el 31 de agosto, había cumplido 21 años y esperaba a su cuarta hija. Su embarazo transcurrió sin problemas pero una hemorragia post parto generó su fallecimiento a cuatro horas de haber alumbrado.

Fabiana Paz era de la comunidad wichí La Misión de Rivadavia Banda Sur (RBS), uno de los tres municipios del departamento Rivadavia. Para su primo hermano, Ceferino Vallejos, quien es a su vez presidente de la asociación La Nueva Integridad (que agrupa a distintas comunidades originarias del norte salteño), su muerte representa la desatención que sufren las mujeres de las comunidades al momento de llegar al Hospital

Fuentes hospitalarias, en tanto, entendieron que se debería haber llamado con tiempo a una ambulancia para derivarla al Hospital San Vicente de Paul, de San Ramón de la Nueva Orán, que es de mayor complejidad, o haber convocado al vuelo sanitario inmediatamente. Pero el parto ocurrió a las 10.20. La ambulancia salió de RBS a las 12.45. Y al llegar a La Unión (otro de los pueblos de RBS), la mujer continuaba con hemorragia y tuvo que ser atendida en el hospital local, donde falleció a las 14.15, según consta en los informes a los que Salta/12 tuvo acceso. Aunque se consultó al gerente del Hospital de RBS, José Luis Santillán, no hubo respuestas.

Según contó Vallejos, su prima empezó a tener contracciones a las 20 del día de su cumpleaños, el lunes. En ese momento estaba en la casa de su madre, y al iniciar el día primero de septiembre llegó al Hospital. “No la atendieron como debe ser y ella tenía frío”, dijo Vallejos al sostener que la joven empezó a tener fiebre y en ningún momento se la derivó o tuvo atención médica durante la madrugada.

Según el informe médico, recién fue revisada por un médico a las 8.10 del primero de septiembre y el escrito entregado (poco legible) indica que todo estaba bien antes del nacimiento de la nena, que pesó más de cuatro kilogramos. Fue entonces cuando la joven madre comenzó con la hemorragia. Médicos consultados por Salta/12 sostuvieron que en ese caso se debe compensar a la parturienta pero si la pérdida de sangre continúa, se deben hacer las derivaciones para una cirugía urgente. El Hospital de RBS, como todos los demás hospitales de este departamento, es de baja complejidad. No hace cirugías y la única posibilidad es derivar a la ciudad de Orán, a donde se arriba por un camino que se hace en tres horas.

Fabiana Paz 

El informe indica que desde Orán se indicó al personal de RBS que compenseran a la joven madre. Pero como seguía perdiendo sangre les indicaron que fuera derivada. La ambulancia llegó a La Unión y fueron directamente al Hospital (también de baja complejidad), porque la mujer continuaba desangrándose. Según los informes firmados por el médico José Vallejos del Hospital de La Unión, se hicieron todos los trabajos posibles, y se solicitó el vuelo sanitario que estaba en Salta Capital. El pedido fue pasadas las 13. El vuelo tardaría una hora cuanto menos. La joven falleció a las 14.15.

Paz tenía otros tres niños que junto a su nueva hija recién nacida quedaron huérfanos.

Los rastros de la discriminación

“Se demoraron y se confiaron”, dijeron fuentes del sistema sanitario que pidieron no relevar su identidad por temor a represalias. “Ella era de contextura muy chiquita y la bebé pesó cuatro kilogramos. Ha sido un descuido de los médicos. Se podía evitar esta muerte. Pero hubo falta de decisión”, indicaron. “Quizás se podía evitar con una cesárea”.

“Muchas veces escuché a los profesionales y a gente profesional diciendo que ‘los indios son un problema… es un problema de discriminación y son racistas. Y hay diferencia en el trato’”, añadieron al referirse a la atención que reciben pacientes de comunidades originarias. Incluso sostuvieron que hay quienes dentro del sistema de Salud interpretan que puede ser “normal” que entre las comunidades originarias “pasen las muertes”, algo que enfadó a integrantes de comunidades indígenas cuando escucharon esas expresiones.

Pese a que RBS tiene a su cargo a los habitantes de las comunidades wichí de Chañaral, Pozo Salado, La Misión, El Brealito, El Cocal, San Felipe, La Esperanza, y el Lote Fiscal 30, no habría un intérprete dentro del hospital para las mujeres que muchas veces, además de no hablar demasiado con los occidentales, manejan un castellano básico, dado que en su cotidianidad hablan su lengua materna.

“No pediremos permiso ni perdón”

En un comunicado que difundió Ceferino Vallejos desde la Nueva Integridad, se repudió “enérgica y pacíficamente por ahora, la manera y forma de tratar a las mujeres y niños indígenas wichí en la provincia de Salta”. Afirmaron que en el Hospital de RBS “no es la primera vez que manifiestan su odio racial hacia nuestros hermanos y hermanas”.

Estamos hartos, doloridos, cansados de tanta discriminación y es tal la agresión, presión y angustias que provocan estas personas inhumanas: parteros, enfermeros y médicos que pesa, anula nuestra voluntad, ya no tenemos fuerza para gritar las injusticias y maltratos a los que nos someten el personal cuyo deber es cuidar la salud física y emocional de las personas de nuestra comunidad”, indica el comunicado.

Agregaron que esta no es la primera vez que las mujeres wichí terminan un parto con la muerte como desenlace. “Intentaremos que sea la última” mujer que fallece pese a que se podría haber evitado.

Fabiana no le pudo poner nombre su beba, no pudo amamantar, qué hicieron, qué le dijeron a Fabiana, o qué no hicieron los parteros, enfermeros, médicos para provocar semejante resultado”, dijeron. Por ello es que toda su familia “pide y pedimos Justicia”.

Solicitaron que el Ministerio de Salud se haga responsable del fallecimiento “injustificado y provocado” y extendieron su pedido de “sanción, despido, traslado del médico y los enfermeros” que atendieron a la joven madre desde el momento que ingresó al Hospital. “No los queremos aquí. Son asesinos, desalmados y violentos, queremos que se investigue esta muerte violenta, basta de sangre inocente, ya no callaremos, no pediremos permiso ni perdón”, afirmaron.

Recordaron que ya se derramó “sangre inocente de nuestros antepasados masacrados En este mismo lugar, la matanza por las tierras en RBS clama y exige Justicia hoy y ahora”.

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