Chile – Mauricio Hernández Norambuena, Ramiro, y el FPMR:

«El marxismo fue nuestro método, el Che nuestra estrella»

Andrés Figueroa Cornejo

El luchador social y prisionero político en la Cárcel de Máxima
Seguridad de la calle Pedro Montt en Santiago de Chile, expresa sus
posiciones respecto del devenir actual y revela aspectos inéditos de la
Operación Siglo XX

En una celda cabe toda la humanidad. Desde el cautiverio del luchador
social Mauricio Hernández Norambuena, Ramiro, en un calabozo de máxima
seguridad en Santiago de Chile, sus palabras trascienden la soledad, la
noche que no cesa, los cerrojos inmutables.

Confinado Mauricio en medio de un país y un mundo, a su vez, confinados
por la pandemia y el castigo capitalista, resuelve inscribir en hojas de
cuaderno los mensajes de un rebelde lúcido y antiguo.

Hasta en la prisión en la prisión, en la tortura duplicada, pueden
pulverizarse los barrotes de última generación si el cautivo conoce la
organización del combate para la libertad. Entonces teme el amo
transitorio que la pupila del encerrado imagine políticamente. Que su
corazón blindado abrace, aun en la cabina más oscura, los costados
sensibles de su pueblo y se vuelva uno más en la asamblea de las y los
libres. Y diga y explique y proponga futuro con argumento terrestre.

-Con asombro y admiración hemos visto cómo has logrado sobrellevar
tantos años de prisión política en distintas cárceles de alta y
máxima seguridad, en Brasil y Chile. ¿Cómo?

Mi resistencia en este período de encierro prolongado en condiciones
oprobiosas, ha sido posible porque he asumido esta circunstancia como la
continuidad de la lucha contra los opresores en todos sus niveles, y
tengo consciencia que las condiciones extremas y excepcionales de
aislamiento carcelario al que me someten, tienen por objetivo anular mi
humanidad y aniquilarme como persona. La dimensión ideológica es lo
que alimenta el ensañamiento en el castigo que me aplican los enemigos
históricos de los luchadores populares, y esto lo realizan usando el
aparataje estatal con sus instrumentos de control social. ¿No son estas
razones suficientes para dar batalla y no dejarme vencer?

Operación Siglo XX: «A mí me entregaron la tarea de seleccionar a
los combatientes que participarían, y en la acción asumí la Jefatura
de uno de los grupos de asalto»

-La Operación Siglo XX (el intento de tiranicidio del 7 de septiembre
de 1986) se ha convertido en un hito cumbre de lucha armada en contra de
la dictadura. ¿Qué aspectos relevas de la operación? ¿Cuál fue tu
papel en ella?

Destacaría en primer lugar la osadía del Frente de ajusticiar a quien
personificaba el poderío militar de una dictadura despiadada, y
atacarlo sabiendo el nivel de seguridad que lo resguardaba en todo
momento. Otro aspecto importante fue que se preservó el secreto de la
operación. Es decir, no se filtró a los oídos del tirano y de esa
forma aseguramos la sorpresa, que fue total. Esto habla de la disciplina
en las filas rodriguistas para mantener la compartimentación. En
especial, cabe señalar el rigor con que trabajó la Jefatura de la
Operación Siglo XX en su preparación, compuesta por Ernesto, Jefe de
la Operación; Jorge, quien llevaba más de un año en la misión de
cazar al dictador; y Tamara que fue prolija y eficiente en resolver la
logística de toda la operación. A mí me entregaron la tarea de
seleccionar a los combatientes que participarían, y en la acción
asumí la jefatura de uno de los grupos de asalto que, situado en la
ladera del camino, tenía como misión destruir los vehículos blindados
de la comitiva y ajusticiar al tirano, así como abatir a los escoltas
que opusieran resistencia . Para ello portábamos fusiles, lanzacohetes
y granadas.

Otro aspecto necesario de señalar es la absoluta disposición del
contingente convocado, considerando que en esta acción el criterio de
voluntariedad en la participación que se empleó, fue algo excepcional.
No tengo conocimiento que se hubiese aplicado similar criterio para otra
acción del Frente. Claro que para quienes teníamos responsabilidades
en la jefatura operativa, nos plantearon la misión y a cumplir.

Independencia del PC: «Nos transformamos en una organización
político-militar autónoma con una estrategia de poder»

-¿Cómo definirías el salto cualitativo del Frente Patriótico Manuel
Rodríguez al independizarse del Partido Comunista de Chile?

La autonomía que obtuvimos respecto del PC, si bien significó la
pérdida sustantiva de infraestructura, redes de apoyo logístico y una
cantera de futuros combatientes, también nos impuso el desafío de
diseñar nuestra estrategia. La elaboración de una estrategia propia
(la Guerra Patriótica y Nacional, GPN), definida en los inicios de
1988, nos planteó tareas y exigencias en todos los ámbitos de la vida
del Frente (orgánico, político, logístico, militar). Nos
transformamos en una organización político-militar autónoma con una
estrategia de poder.

El marxismo nuestro método, el Che nuestra estrella

-A partir de la autonomía del FPMR, ¿Cuáles son los aspectos que
distinguieron al Rodriguismo respecto de otras formaciones que también
contemplaban en su práctica la acción directa? ¿Podrías darnos una
definición del Rodriguismo? ¿Fue un proyecto político revolucionario?
¿Se inspiró en el marxismo-leninismo, consideró otras perspectivas
como el «guevarismo», «maoísmo», «allendismo», etc., o
quería ser una fuerza ampliamente anti-pinochetista?

El FPMR ya autónomo aspiraba a convertirse en el brazo armado del
pueblo para la derrota política y militar de la dictadura. Es decir, de
esta forma estimular la incorporación de las masas al combate directo
contra la tiranía. Único camino según nuestra estrategia (Guerra
Patriótica Nacional, GPN), para derrotarla en todas las líneas junto a
su proyecto neoliberal, y desarrollar desde ahí un proceso de cambios
profundos en la perspectiva de la revolución.

Siendo claros, la dictadura sufrió una derrota pequeña, táctica,
dejó de ser gobierno en 1990. Sin embargo, triunfó en términos
estratégicos, ya que el modelo neoliberal -reproductor de
desigualdad- que instauró, perdura hasta el día de hoy.

El Rodriguismo se constituyó en una opción de vida y esto implicó la
entrega total a la causa popular, desarrollando una forma directa y
audaz de hacer política. O sea, mediante los hechos, el Rodriguismo es
una hermandad plena de mística con sus rituales y códigos propios. Una
especie de sub-cultura brotada desde las sombras de la clandestinidad.
En estos aspectos se hermana con el Movimiento de Izquierda
Revolucionaria, MIR, en dictadura, y aunque de orígenes e historia
distintos, la «Escuela» fue la misma. El marxismo como base
ideológica y como método. Cuba con su revolución fue nuestro faro, y
el Che nuestra estrella. Esos referentes impregnan nuestros idearios y
utopías. El ejemplo del MIR como único partido que resistió
dignamente con sumo coraje la feroz embestida dictatorial de tortura y
muerte desde el mismo 11 de septiembre de 1973, nos inspiraba cuando 10
años después dábamos nuestros primeros pasos.

El mensaje político del Rodriguismo en su emergencia guerrillera de
1988: Repudiar la negociación espuria y de espaldas al pueblo de la
clase política opositora con la dictadura

-Sobre la irrupción armada en 4 poblados del país el 21 de octubre de
1988, protagonizada por el FPMR, ¿Cuál es la valoración política y
la eficacia táctica-estratégica de la GPN, tal como fue concebida y la
real posibilidad de llevarla a cabo?

La GPN, como estrategia político-militar, fue elaborada en el contexto
de la dictadura, lo cual significa que su motor o catalizador para
incorporar a las masas al combate era la lucha armada. La irrupción de
octubre de 1988 se inscribe en esa perspectiva, la de señalar el camino
del enfrentamiento armado en contra de la dictadura, y donde el Frente
manifestó su decisión de hacerlo con un perfil de fuerzas guerrilleras
en desarrollo por todo el país. La irrupción de 1988 no es la GPN,
tampoco es su inicio. Solamente fue un indicador del camino necesario
para derrotar a la dictadura, con un carácter nacional
(territorialmente hablando) y la fuerza militar de carácter superior
(destacamentos guerrilleros). Para una valorización rigurosa debemos
considerar que el diseño político-militar de la irrupción se concibe
pensando un escenario político de perpetuación del dictador (triunfo
del SÍ, con fraude en el plebiscito del 5 de octubre de 1988). Luego
que gana el NO y la celebración popular por dicho logro fue inmensa,
persistimos en irrumpir con un mensaje para la posteridad que tiene que
ver, fundamentalmente, con repudiar la negociación espuria y de
espaldas al pueblo de la clase política opositora con la dictadura. El
costo humano y político que pagamos con la muerte de nuestro líder y
jefe máximo del Frente (Raúl Pellegrin), resultó irreparable, aunque
seamos conscientes de los riesgos de la lucha.

Revuelta Social 18-O: «Las demandas del movimiento popular apuntan
contra el modelo en sí»

-Como en la historia de los pueblos del mundo, en Chile se han vivido
levantamientos sociales que emplazan al orden existente por una o por
muchas causas. El llamado movimiento 18-O, ¿es distinto, es similar,
qué contenidos nuevos expresa? ¿Qué piensas de las diversas formas
que adoptó?

Después de los años 80 y luego de la derrota estratégica del
movimiento popular con sus instrumentos materiales, cuando al término
de la dictadura la clase política se constituye en el pilar fundamental
de la sustentación e implementación del proyecto neoliberal formulado
en dictadura, no ha existido una lucha decidida para superar el
capitalismo (salvo la honrosa excepción de sectores del pueblo
mapuche). Hoy, como consecuencia de la inacción de una generación
relativamente ausente en los últimos 20 años, tenemos un modelo
naturalizado que reproduce desigualdad, precariza la vida del pueblo y
le arrebata su dignidad.

Sobre esas bases históricas, el levantamiento popular del 18 de octubre
adquiere mayor relevancia y explica en parte, por qué nos asombró a
todos. Sin la herencia de las luchas pasadas producto de esta «pausa
histórica» de más de dos décadas, se comprende la falta de
referentes de lucha radical y directa, como lo fueron las organizaciones
político-militares que combatieron la dictadura. Ante esta realidad se
requiere construir puentes con esas experiencias del pasado reciente,
parte del patrimonio de la lucha popular, y tarea que pasa por la
recuperación de la memoria histórica y su difusión.

En lo específico, lo nuevo del despertar de octubre está en todas
partes. Su persistencia e intensidad, 5 meses o 150 días
ininterrumpidos de protesta social generalizada en todo el país. Creo
que se trata de algo jamás visto en nuestra historia. La multiplicidad
de demandas y el apartidismo son otros elementos novedosos. Las formas
organizativas sin jerarquías o lideranzas notorias, y la diversidad de
colectivos o comunidades que se manifiestan, son aspectos a destacar
también. Otro factor que resalto es la presencia de los emblemas
mapuche, que significan el apoyo masivo a nuestro pueblo ancestral, a su
lucha por recuperar su territorio. Creo que en su mayoría, las demandas
del movimiento popular apuntan contra el modelo en sí, revelándolo
como responsable de la desigualdad social, porque la reproduce.

De ahí que el contenido fundamental de la revuelta no sea meramente
reivindicativo o economicista, sino que eminentemente político. La
radicalidad del movimiento popular también demuestra que objetivamente
busca el cambio del actual modelo.

«Lo ineludible (.) es la construcción de instrumentos políticos
unitarios que transformen la diversidad de la protesta social en fuerza
política eficaz»

-¿Es necesario ahora el o los instrumentos políticos emancipadores,
con vocación de poder y conducción, creado desde el propio movimiento
popular, desde su propio desenvolvimiento, con las mejores personas que
hacen parte de ese compuesto? ¿Hay que transitar, de acuerdo al propio
desarrollo de la lucha de clases, por articulaciones amplias y objetivos
claros, con una estructura mínima para proceder, ni burocrática ni
asambleísta, etc.?

No creo que existan fórmulas rígidas de organización popular. Lo que
sí me parece ineludible en algún momento del proceso emancipatorio, es
la construcción de instrumentos políticos unitarios que transformen la
diversidad de la protesta social en fuerza política eficaz. Lo
importante será un programa común, la articulación entre las
distintas expresiones en pie de lucha (conducción) y la irrupción de
la fuerza popular en todos los niveles de lucha.

-¿Qué opinas sobre la Lucha Mapuche?

La justeza histórica de la lucha del Pueblo Mapuche no puede estar en
duda, cuando el Estado chileno les ha usurpado su territorio (Wallmapu).
La guerra de conquista y exterminio que el Estado chileno emprendió
contra el Pueblo Mapuche el siglo XIX, aún permanece en la memoria de
este pueblo y se hace presente con abrumadora fuerza cuando el modelo
neoliberal, depredador de los recursos naturales, los agrede y los
empuja a la extinción como pueblo. Sin tierra, no existe el pueblo ni
la cultura mapuche, y su historia también desaparece entonces. En
consecuencia, la lucha de este pueblo no es sólo justa, sino que
necesaria e irrenunciable para su propia existencia.

Plebiscito del 25 de octubre

-Sabemos que estás bien informado de lo que sucede en Chile. ¿Cuál es
tu opinión del plebiscito del próximo 25 de octubre? ¿Es posible
construir una Constitución que represente los intereses y derechos del
oprimido, antes de que las fuerzas populares conquisten el poder?

El itinerario propio y autónomo de la protesta social en la calle y
territorios del país, es imprescindible. Y en esa dinámica puede
converger con el proceso constituyente, sin dejarse cooptar por el
mismo. La apuesta popular debiera privilegiar el camino propio con sus
propias fuerzas, ejerciendo a plenitud su soberanía. El futuro proceso
constituyente puede contribuir en esa perspectiva debido a que
ofrecerá condiciones favorables para la manifestación popular masiva,
y desde la calle podrá tensionar su institucionalidad, presionando a
los constituyentes, interpelándolos para cambios profundos, incluso,
cambios que traspasen las reglas y límites del propio proceso
constituyente, ejerciendo sin reparos la soberanía de quien los
constituyó como sus representantes.

La disputa política como lucha de poder que es, en ciertos contextos se
agudiza de forma encarnizada. Creer entonces que los intereses populares
puedan estar representados a cabalidad en una carta fundamental, sin que
esos sectores no tengan el poder político suficiente para imponer sus
términos, es una ingenuidad.

«La lucha contra la tiranía del patriarcado es indisoluble con la
lucha emancipadora del pueblo»

-Las mujeres en Chile son especialmente protagonistas en la lucha
popular y pugnan por sus derechos en contra del patriarcado y el Estado
opresor.

La participación femenina ha sido masiva y su protagonismo potente.
Creo que su lucha contra la tiranía del patriarcado y por la conquista
de sus derechos es indisoluble con la lucha emancipadora que el pueblo
encendió el 18 de octubre. La fuerza creadora de las mujeres en la
protesta ha sido un aporte revitalizador y bello, donde las performance
de «Las Tesis» en su recorrido planetario no han dejado indiferente
a nadie. La memoria histórica respecto de las luchas feministas debiera
estar muy presente hoy. Porque desde ahí podemos reconocer a todas las
luchadoras que durante décadas han protagonizado ese proceso difícil y
sinuoso para conquistar sus derechos. No podrá existir una sociedad de
iguales sin equidad de género.

La campaña por la libertad

-Por último, estamos al tanto que en las últimas semanas se ha
desplegado por las redes sociales una nueva campaña y una nueva
estrategia jurídica que pretende conseguir tu libertad, acudiendo a
instancias internacionales que velan por el respeto y promoción de los
derechos humanos en las Naciones Unidas. ¿Puedes informarnos?

La campaña solidaria que se realiza por parte de familiares,
amigos(as), compañeros(as) aquí y en el exterior busca apoyar la
denuncia jurídica que presentaron mis abogados(as) en agosto de 2020
ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Tiene como
fundamentación el incumplimiento del Estado chileno en abonar a mi
actual condena el tiempo privado de libertad en Brasil (17 años),
período que estuvo en ejecución una prisión preventiva para objeto de
realizar una extradición solicitada por Chile.

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