En medio de la conflictividad Soñar con ser humanos

«Camino sobre la trágica  exuberancia de los escombros

entre vacios y ausencias

fin  de una vida que aun palpita en su agonía

¿La aceptación de lo que no pudo ser que es ?»

Sopla el viento sin pausa al pasar se funden en una onda vibratoria con un saxo distante y melancólico.  Lo lejano paradójicamente se nos acerca en secuencias de  sensaciones, de recuerdos.  Así nos vuelve habitar, se hacen presentes pero  intangibles.  Es una presencia plena y vacía a la vez.  Es poco, breve, acotado, viene, se va.

En estos tiempos nuestras miradas se orientan ante cualquier pedacito de cielo, ese que vemos mismo a través de una reja.  Distancia física mutación social.  La buena o la mala  mutación, no lo sabemos, pero tal  vez las dos al mismo tiempo.

Sopla aun el viento, es noche de regocijo y fiestas clandestinas.  Desorden de las estaciones en el norte y en el sur en un mundo gobernado por psicópatas.

Locura, delirio sin limite .

Qué sabemos de hambrunas y guerras lejanas, qué del dolor de los que erran cruzando fronteras para al fin morir en cualquier parte.  Sí, seguimos con la crisis de las palabras;  humanidad diseminando viralmente todos sus males. Absurdo todo, paradójico, sin sentido, incierto, amenazante, violento, usurpador, patriarcal ,violador, criminal.  Muchas  son las palabras con las cuales podríamos mapear la realidad presente y que en parte no nos afecta a todos por igual.  En estos tiempos, no sólo es importante preguntarnos qué hacer, si no como hacer.  Bajo el signo de la incertidumbre no resulta evidente encontrar el cómo; dos cosas al mismo tiempo, por un lado dejar ir lo que ya no está y osar ensayar lo nuevo.  En medio del actual contexto lo que será prioritario no es el retorno al momento antes de la pandemia, sino a encontrarnos como humanos . Ahora bien, no será fácil ni automático; percibimos  esto en la insistencia de la mayoría de las personas  para  que la  maquinaría sistémica siga, retome, sea eficaz, como si no estuviéramos en el borde mismo de nuestra sobrevivencia.

Citamos aquí algunos pasajes que nos parecen pertinentes, de una entrevista a Miguel  Benasayag, psicoanalista y filósofo Argentino radicado en Francia ; realizada en 2015 por eldiario.es  … «la respuesta al neoliberalismo no puede ser más que múltiple, difusa, contradictoria y situacional. Resistir no es sólo oponerse, sino crear, situación por situación, otros modos de vida y otras relaciones sociales.»

Pensamos que estamos en el inicio de un proceso de cambio que involucrará a mucha gente, pero  también es muy probable que sigamos siendo una minoría, importante, pero minoría al fin.  No por ello dejaremos de concretar paso a paso  nuevas situaciones. Volvemos a traer a Miguel Benasayag:

«El neoliberalismo -digamos, la gestión empresarial de la vida- es una lógica global, pero que se dispersa en el infinito de las situaciones (por ejemplo, la escuela, la salud o la naturaleza son gestionadas como empresas). “El todo está en cada una de las partes”, diríamos filosóficamente.  Uno no “encuentra” al neoliberalismo más que bajo sus diversos modos de existencia.  Es decir, el neoliberalismo está compuesto de prácticas cotidianas, de relaciones sociales y nosotros mismos participamos en esta explotación a la que estamos sometidos. «

Las cosas tal vez comenzarán a cambiar cuando nos corramos de nuestros actuales modos de vida. A pesar de todo siempre hay un mientras tanto, es entonces que  revisitaremos a muchos pensadores que nos aportan en un presente inevitablemente conflictual e incierto.  Dejaremos fluir nuestros cuerpos libres, abandonando discursos para juntarnos en una inmensa danza rebelde y poética, que nos abarque a todos quienes insistimos en ser eternos soñadores de humanidad.  Conflictividad, contradicción, hibridación, CREACIÓN, son los signos de estos tiempos y en medio de ellos la mutabilidad de las situaciones en las que nos movemos.

Sandra Petrovich para Alternativas (artista plástica-poeta) octubre 2020

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