Brasil – Pandemia, solidaridad y Bolsonaro

  • Jessica Dos Santos / Ricardo Vaz

Brasil ha sido de los países más afectados por la pandemia del Covid-19 en el mundo, y se vio sumergido en una crisis en los últimos días, con cifras récord de casos y muertos.

En respuesta, el ente regulador sanitario brasileño (Anvisa) aprobó el uso de emergencia de la vacuna CoronaVac (producida por la firma china Sinovac en asociación con el brasileño Instituto Butantan) y la británica AstraZeneca/Oxford, las primeras en obtener luz verde en el país.

El día en que comenzó su campaña de vacunación a nivel nacional, 17 de enero,, Brasil superó las 210.000 muertes por coronavirus, una cifra que evidencia cómo el gigante latinoamericano, con sus 210 millones de habitantes, es uno de los epicentros globales de la pandemia, el segundo país con más muertes en el mundo (después de EE.UU.) y el tercero con más contagios.

Además, la inmunización ocurre en medio de un recrudecimiento de la epidemia en todo el país, con balances diarios de más de 1.000 muertes y una situación dramática en Manaos, la mayor ciudad de la Amazonía brasileña, donde se saturó completamente la infraestructura sanitaria a causa de la nueva cepa de coronavirus.

El gobernador del Estado Amazonas, Wilson Lima, admitió  que los hospitales ya no tienen capacidad, los cementerios están desbordados y la ciudad enfrenta una grave falta de cilindros de oxígeno para los enfermos hospitalizados por Covid-19 que están conectados a respiradores mecánicos.

Según Lima, Manaos registra el doble de las hospitalizaciones registradas por día en abril y mayo del año pasado. Por su parte, la demanda de oxígeno en los hospitales, que llegó a ser de 30.000 metros cúbicos diarios en el momento más grave de la primera ola de la pandemia, sobrepasó los 76.000 metros cúbicos. Los médicos han admitido que, ante la falta de cilindros, se han visto obligados a privilegiar los pacientes que tienen más posibilidades de vivir.

Los que poseen las posibilidades económicas deben pagar entre 3.000 y 5.000 reales (entre 500 y 1000 dólares) por un tanque de oxígeno y al recargarlo (cada carga dura un promedio de 12 horas) tienen que pagar unos 100 dólares más. Los valores de muchos productos relacionados con el oxígeno hospitalario se han duplicado en el último periodo, mientras el drama se convierte en una oportunidad de negocio.

Ante esto, las otras entidades de Brasil han tenido que enviar asistencia médica. Una muestra de solidaridad vino de Venezuela. El gobierno de Maduro reaccionó a la emergencia en Manaos enviando seis cisternas con un total de 136.000 litros de oxígeno, equivalentes a 14.000  bombonas individuales.

Además, 107 médicos brasileños y venezolanos, graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina en Caracas, se agruparon en la brigada “Simón Bolívar” y se presentaron en el consulado de Venezuela en la frontera con Brasil, para ofrecer sus servicios a Manaos.

El gesto venezolano recibió elogios de muchas partes, desde luego del pueblo y autoridades locales en Manaos.

La reacción no fue compartida por el presidente brasileño Jair Bolsonaro, que prefirió lanzar una diatriba contra Maduro y diciendo absurdamente que los venezolanos se comieron todos los perros y gatos.

El líder derechista se encuentra en una posición política cada vez más tenue. Con una gestión desastrosa de la pandemia, Bolsonaro ve su aprobación cada vez más baja en las encuestas y las protestas, entre marchas y cacerolazos, se vienen multiplicando. En los círculos políticos se empieza nuevamente a evaluar el escenario de “impeachment.”

Mientras la izquierda brasileña busca reagruparse en este contexto complejo, Bolsonaro busca sobrevivir hasta las elecciones generales de finales de 2022. Sin embargo, a la inestabilidad interna se le junta la pérdida de un aliado “natural” en Donald Trump.

El presidente brasileño no caerá en la inmadurez de confrontar la nueva Casa Blanca, del mismo modo que Biden sabe que, a pesar de lo políticamente incorrecto, Bolsonaro es un aliado mucho más cómodo para las empresas nacionales que cualquier alternativa del Partido de los Trabajadores (PT).

Las próximas semanas serán decisivas, con el gobierno tratando de contrariar su ineptitud criminal en el manejo de la pandemia y la oposición tratando de hacer la contestación subir de tono, buscando un cambio de rumbo que permita salvar miles de vidas brasileñas.

Fuente: https://www.investigaction.net

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