Imaginando creando

 

Acomodar los detalles

Correr las cortinas

acariciar el mantel

Esconder los relojes

Seguir la trayectoria migratoria de los pájaros

verlos perderse entre nubes maternales

Regar sistemáticamente las plantas

evitar cruzarme con el espejo

No pensar en los metros cuadrados recorridos entre el cuarto y la cocina

No esperar al cartero porque ya no existe

Romper la espera en mil pedazos

desangrar en silencio

vomitar leyes

escupir banderas

Lamer tu pecho y sentir que estoy viva

Caminar por los pretiles de la noche

ponerme esa otra piel

autodefensa viral

Hemos escuchado con bastante frecuencia frente a ciertas situaciones, que la intervención de una persona por ejemplo, un inspector, un policía , un reportero, o un funcionario se debe respetar porque están «cumpliendo con su trabajo».  Si esto se produce es que justamente son funciones que tienen que ver con el ejercer una cierta coerción  hacia otras personas que a su vez piensan que están ejerciendo  sus plenos derechos.  Queremos abrir una reflexión acerca del carácter cuasi sagrado que reviste el trabajo en el actual modelo de sociedad global, más precisamente del aura que lo rodea.  Bien conocidos nos resultan ciertos mantras que se repiten: »el trabajo dignifica».  Se ha conformado la idea de que el tiempo sin trabajo es un tiempo vacío, muerto.  La sociedad del rendimiento se cuela en nuestras intimidades para decirnos o recordarnos que no se puede «perder el tiempo», que podemos sacar provecho de todo, mismo de nuestro tiempo de ocio.  Tenemos así un individuo que no puede pensar su vida sino en función de su trabajo que pasa a ser la marca, su huella de identidad.  El trabajo es todo, es tan así que el mundo del sindicalismo gira en torno a exigir «fuentes de trabajo», se habla de «trabajo digno» , cuando este se coloca en las antípodas de su etimología.  Según Alain Rey, la palabra «trabajo» es un deverbal de “trabajar”, proveniente del latín popular tripalliare, que significa ‘atormentar, torturar con el tripallium’.  En el siglo XII, la palabra designa también un tormento psicológico o un sufrimiento físico.

Se cantan loas al trabajo en los regímenes socialistas, trabajar para la grandeza de la patria en cualquier sistema está directamente asociado a la productividad y por ende al tan mentado desarrollo.  El sistema ha logrado que el trabajo alienante sea amado por el esclavo moderno a fin de asegurar su dominio absoluto sobre la vida.  A este punto queríamos llegar para hablar de nuestro presente , en un mundo dominado por las corporaciones , en donde ya no somos dueños de nuestras vidas.  La compleja trama del trabajo, enfrenta a trabajadores entre sí, a ciudadanos contra funcionarios, a cuerpos represivos contra jóvenes, vivimos en el reino de lo absurdo.  Cuando por ejemplo policías alegan estar trabajando cuando reprimen, cuando inspectores de alguna Intendencia fiscalizando o evacuando de los espacios públicos a artesanos o artistas alegando cumplir con su trabajo, ahí amerita que nos detengamos a pensar.

¿Qué cosas estamos necesitando como humanidad cuando estamos atrapados en la malla sistémica?  el trabajo no solo no nos libera de las opresiones sino que genera a su vez que los que trabajan sean a la vez verdugos de otros trabajadores.  Por ello es que si algún medio de la prensa se presenta en alguna marcha» haciendo su trabajo» esto puede generar un rechazo colectivo.  Estos son algunas de las situaciones que se producen y que muestran en carne viva todas las contradicciones del actual modelo de sociedad.

Ensayar, recuperar tiempo de vida se vuelve una prioridad.

¿De qué sensatez se puede hablar en estos tiempos ,de qué sabiduría, de qué ética, de qué amor, de qué solidaridad?

La humanidad está perdida, el mundo se desvanece y muchos no quieren verlo porque da pavor y porque la pequeña  felicidad individual cuenta más que el bien común..

Estamos manipulados y no es momento para pelearse entre sí , sino más bien observar y pensar , hacer un poco de silencio y luego actuar, pero no solos.  El momento requiere de inteligencia y creatividad.  No hay verdades, no hay centro; todo lo que tenemos delante nuestro se seguirá desplegando en su nefasto proceso.  Esto está macerando un hartazgo muy grande en todas partes, que se suma a una serie de perturbaciones de todo tipo en las personas a nivel  afectivo, económico, de salud mental y salud en general.  ¿Qué estamos esperando, acaso alguien puede pensar que son los políticos, los estados, que se ocuparan de solucionar el actual desmadre?

Ahora, todo depende de cada uno de nosotros, pero en especial de lo que hacemos, de cómo nos corremos del eje del sistema o más bien como nos alejamos del campo de juego que nos prepararon.  El gobierno habla de burbujas, cuando podemos darlo vuelta y nombrarlo círculos, comunidades, redes.  Es dentro de ellas que debemos re pensar la vida.  Para ello es  indispensable abandonar zoom.  ¿No están hartos de las pantallas , de no ser más personas sino fotos, videos , tan solo imágenes, todas frontalmente expuestas , conversando sin parar a todas las horas?  Nos tienen entretenidos en las pantallas mientras el terror se trasmite cotidianamente, solo vemos imágenes de jeringas, salas de cuidados intensivos, personal médico enmascarado, ataúdes.  En suma, hay una escenificación de la muerte  y ¿qué esperan, que la gente se aguante tranquilita ? ellos lo saben por eso ahora la orden es explícita, «se disolverán las aglomeraciones».  ¿Un virus, se combate a punta de fusil?

Hoy por la noche veíamos a una informativista trasmitiendo desde un parque de la ciudad y señalando de que allí habían unas 10 personas haciendo ejercicios físicos y sugiriendo que estaban en infracción.  La gran prensa marcando a la gente.  ¿Cuándo el sistema se ocupó tanto por nuestra salud?, cuando tenemos ríos y océanos contaminados, cuando consumimos a diarios productos tóxicos y a ¿nadie le importa?  Queremos ver a esos periodistas trasmitiendo la devastación producida por todos los mega proyectos.

Todavía una mayoría prefiere  whatsapp, entonces se vuelven difíciles las resistencias porque lo que se resiste son los cuerpos a salir del sometimiento.

Nos sobra territorio despoblado y bello, ¿no nos podemos juntar y largarnos a vivir ? También hay pueblos y pueblitos, parajes casi despoblados, ¿no es pensable habitarlos en forma reagrupada?

Los niños se quedaron sin escuelas, la oportunidad está brindada; ¿no podemos entre todos, padres, amigos, vecinos, asumir una educación comunitaria ?  La lista es grande , el nuevo mundo solo puede nacer de la imaginación que se materialice en actos concretas. Hoy es más vigente que nunca la consigna de mayo del 68 «La imaginación al poder».

De estas reflexiones se desprenden algunas cosas que se pueden resumir en :

No mirar más los informativos porque desinforman

Remplazar las redes electrónicas por las redes humanas

Ir abandonando las ciudades

Crear escuelitas comunitarias , espacios de arte comunitario, de fiestas, de salud .

Aquí es donde podemos ser una multitud de personas produciendo un cambio.

Es importante brindar alegría , sembrar poesía, libros, y todo lo que comemos.

Si nos volvemos moleculares no nos pueden disolver, en cambio si seguimos siendo masa moriremos por omisión de resistencia.

 

SPetrovich

( artista plástica, poeta) para la revista Alternativas

 

 

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