Fujimori vs Castillo ¿Quién ganará?

 

  • Cesar Zelada

Perú ha ingresado a un escenario político más volátil y extraordinario. La derecha está con los pelos de punta frente al “terror del comunismo”, que, según ésta, representa la candidatura de Castillo. Pero éste ha deslindado del “comunismo” y aun así la derecha continúa con su campaña de guerra sucia. Y es que tiene miedo no tanto a Castillo sino a la fuerza telúrica de las masas que podrían “ir por más” de ganar el líder izquierdista.


 

Es en verdad una “expresión distorsionada” del descontento popular contra el “modelo neoliberal”, que por más que la derecha trate de “ocultar”, se manifiesta en el derrumbe del sistema sanitario, económico y social, detonado por la pandemia, y que el año pasado se manifestó en la rebelión popular producida por el golpe parlamentario de Manuel Merino.

 

El Estado capitalista y la doble moral de la derecha

 

Es en este contexto que el rol del Estado capitalista se ha puesto en cuestión. Y es que el profesor Castillo está planteando “nacionalizar mineras”, es decir una renegociación de impuestos (70% para el país y 30% para las trasnacionales), un “nacionalismo soft”, que permitiría tener más dinero en las arcas del Estado (pero que no necesariamente recupera la riqueza para los peruanos).

Sin embargo, frente a esta propuesta de centroizquierda, la derecha y la mafia fujimorista, han respondido histéricas, señalando que el Estado es un mal administrador y que eso se ha demostrado durante la pandemia con la compra de vacunas. Un discurso que ha tenido cierto eco en Lima y una parte del norte del país, logrando que se apruebe que las clínicas privadas también puedan vender/repartir vacunas.

La doble moral de la derecha es fenomenal. Cuando se trata del salvataje estatista de Reactiva Perú por más de S/. 100,000 millones, sí está de acuerdo con “papá Estado”, pero cuando se trata de que el Estado regule el exorbitante precio de los medicamentos, el alquiler de camas UCI o el oxígeno, dice no. ¿Total?

 

Condiciones políticas maduras para una victoria de Perú Libre (PL)

 

Esto último es parte de las conclusiones que han sacado millones de trabajadores que han visto morir a sus familiares en la puerta de los hospitales por falta de oxígeno, medicamentos, agua potable o una vivienda digna. A esto hay que agregarle la corrupción de los gobiernos sucesivos y los abusos de las propias empresas favorecidas con Reactiva Perú y que han despedido a centenas de miles de trabajadores bajo las mal llamadas “suspensiones perfectas” o ceses colectivos.

Así las cosas, las condiciones materiales para una victoria de Pedro Castillo están maduras. Y éste puede ganar a pesar de sí mismo y del programa centroizquierdista de PL (el antivoto de Keiko es superior al de Castillo, 39% contra 21%, respectivamente).

 

¿Evo Morales o Verónica Mendoza?: ¿radicalidad o moderación?

 

Y es que a pesar que Castillo siempre se ha basado en el ejemplo nacionalista de Evo Morales, pues, se olvida que Morales ganó la elección del 2005 afirmando su propuesta de nacionalización del gas y llamando al pueblo a movilizarse por la Asamblea Constituyente. Evo no cedió a la extorsión de la derecha y expresó, de alguna forma, la “radicalidad popular”.

En cambio, PL y Castillo, con el nuevo Pacto con Verónica (y luego con Proclama Ciudadana y las Iglesias), están “moderándose” con el dizque fin de “ganar los votos de la clase media”, cuando en verdad, el grueso de esta votación (que también tenía Lescano), migraron a Castillo alcanzando cerca del 40% una semana después de las elecciones. Con la alianza de co-gobierno (equipo técnico mediante), con Verónica, Castillo, estaría renunciando a propuestas como la disolución del TC, SUTRAN, ingreso libre a la universidad (pidiendo que los jóvenes hagan servicio militar un año si es que no pasan el examen), y a convocar a una Constituyente sobernana, etc. comprometiéndose “a respetar el orden jurídico”.

 

El nuevo Plan estratégico de la derecha fujimorista

 

A pesar de estas concesiones, la dinámica de la lucha de clases es la que ha puesto nerviosa a la derecha logrando la unificación de todo el espectro político “neoliberal”. A pesar que Castillo ha renegado del ideario de PL (propone un programa de “capitalismo de Estado” más soft que el de Velasco de los 60s), el neofascista López Aliaga, Hernando De Soto y César Acuña, acaban de sumarse activamente (realizando acciones políticas), a la campaña de Keiko denunciando la “amenaza comunista y chavista” con el fin de hacerse de una base de masas.

Por su lado, Keiko, siguiendo los consejos del publicista Hugo Otero (asesor de Alan García en la campaña aprista del 2006), ha replanteado su plan estratégico, y del “terruqueo” ha pasado a proponer “un cambio hacia adelante” tratando de cuestionar el “establishment”. Sin embargo, las declaraciones de Keiko “agradeciendo el apoyo del APRA”, la aparición de técnicos vinculados a la dictadura de los 90s, y la CONFIEP, apoyándola, pues, dan la imagen contraria.

Por otro lado, la derecha, está presionando para abrir una “grieta” entre Castillo y Cerrón (acusando a éste último de corrupto y castrista). Pero el Secretario General de PL no cede y tiene también a sus cuadros políticos alrededor de Castillo.

 

Vamos hacia una tensa polarización: López Aliaga llama a “matar a Castillo y Cerrón”

 

En este marco, la estrategia de PL es continuar con los mítines y la “guerra simbólica” de la “revolución chola” y las provincias contra Lima con la expectativa de que la periferia de Lima y el norte del país también se sume al rechazo al “modelo neoliberal”. No obstante, el aparato político de PL es débil y las contradicciones con la facción magisterial, así como la “moderación” mencionada antes le resta votos.

Estas contradicciones tratan de ser aprovechadas por la derecha. Pero Aliaga no puede con su genio y en la “marcha por la democracia”, arengó por “la muerte del comunismo, Castillo y Cerrón”, lo que va incidir en una caída de puntos para Keiko.

Por ahora, la estrategia de la oligarquía limeña es mostrar un empate técnico entre ambos candidatos y a Keiko como “tendencia ascendente y ganadora” a la vez que extorsionan al país con el aumento del precio del dólar, la harina, etc. y de esta forma “enchalecando” a Castillo. Una polarización forzada.

 

¿Quién ganará?

 

Ganará quien esté a la ofensiva, conquiste el voto de los indecisos, no pierda a sus bolsones electorales, desarrolle mejor sus estrategias y no cometa errores políticos (debates, etc.). En este sentido, según el periodista Marco Sifuentes, “Keiko ya recuperó a los sectores A y B, y tiene a estos haciendo campaña por redes sociales” (La Encerrona, 16/05/21).

Por su lado, para el analista Hernán Chaparro, “…Es cierto que el voto a favor de Fuerza Popular se ha incrementado y que los votantes de Perú Libre no crecen, pero estamos a tres semanas de la elección y hay mucho por definir, tanto del lado de los contrincantes como en el espacio de los electores. Un escenario es que el fujimorismo siga creciendo y gane, pero no es el único. En Perú no hay afinidades partidarias, sino identidades negativas o apartidarias y ese es un aspecto estructural importante. Una parte de la población vive desconectada de lo político y otra se vincula desde la bronca. Esto permite entender por qué muchas veces se dan cambios intempestivos en los resultados…”, (No una, varias tendencias, La República, 18/05/21).

 

¿División del movimiento antifujimorista?

 

Y en efecto, si bien es verdad, la especie de remake de la campaña aprista del 2006 contra el nacionalista Ollanta (Perú vs Venezuela), de poner al país en el dilema de votar por el “Perú o Venezuela”, le dio resultados exitosos, en esta ocasión no es seguro que vaya a ser igual.

Y es que, si bien es cierto, la estrategia política fujimorista del “cambio hacia adelante” y de volver a poner a los electores en el dilema de votar “por una peruana contra el comunismo venezolano” o “entre la democracia y la dictadura”, le ha sumado adeptos como los de la selección peruana de futbol y el voto de un sector de indecisos (según el IEP, de 14% disminuyó al 8%), pues, la crisis política actual es profunda e histórica. Estamos hablando de una crisis de todo el régimen político, sanitario, moral y económico. Una crisis de toda la forma como está organizada la sociedad.

Es verdad, que el apoyo del literato Vargas Llosa a Fujimori, divide objetivamente al movimiento antifujimorista. En las marchas que se están convocando como la del sábado 22 de mayo veremos qué tan profunda es la división.

 

La gran prensa y las elecciones de 1990

 

En las elecciones de hace tres décadas, el candidato presidencial Vargas Llosa tenía de su lado a todos los medios nacionales. Solo Página libre de Guillermo Thorndike estaba en oposición. Y el autor de Conversación en la Catedral perdió contra Fujimori obteniendo el 62.4% contra el 37.6%, de su contrincante.

En la actualidad, la gran prensa (con excepción de La República y diario Uno, entre otros), está del lado de Keiko Fujimori; y según el IEP, “la mitad del electorado percibe que los medios masivos están parcializados con el fujimorismo”.

Esta cuestión parece comprender el aparato político de PL y por eso Castillo no da entrevistas a la prensa limeña sino a la prensa provinciana o afín. La estrategia es “arrasar” en las provincias y ganar el voto de los electores de la periferia limeña que se han visto afectados por la crisis pandémica.

No obstante, PL, podrían estar “cayendo” en lo que suele pasar con varios partidos que creen que llenar mítines con la portátil es sinónimo de victoria. Es lo que pasó en el mitin en Mirones Bajos donde una buena parte de la población lugareña no comulgaba con las ideas de Castillo. Y es lo que pasó a la propia Keiko en el 2016 contra PPK. La primera convocaba masas en sus mítines mientras que el segundo no tanto.

 

Los indecisos

 

“…En casi todas las elecciones el voto que se decide al final es el de las mujeres de NSE D y E. La encuesta del IEP, que tiene la cualidad de cubrir alrededor de 150 de las 196 provincias donde se vota, indica que hay todavía un 24% que dice que votaría blanco o viciado y un 8% que no logra precisar su intención. Ya se ha señalado que el voto blanco y viciado en segunda vuelta ha estado entre 7% y 8% en las últimas elecciones. Entre quienes hoy votarían blanco o viciado hay una mayor proporción de mujeres, personas de menos de 39 años, de los niveles socioeconómicos C, pero sobre todo del D y E. Casi el 60% de los que dicen que votarán blanco o viciado consideran que podrían cambiar su voto, esto es, votar por alguien…”, señala el psicólogo social Chaparro (LR, 18/05/21).

Al respecto habría que señalar que, en el debate en Chota, Keiko, tenía más clara su estrategia ya que se dirigió no solo a los electores de Castillo planteándoles el 40% de canon a las comunidades o la duplicación de pensión 65, sino que se dirigió a los indecisos ridiculizando a Castillo por no saber las normas aprobadas como la de muerte civil o defenderse frente a las denuncias de corrupción contra Cerrón, a pesar que arsenal para destruir a Keiko hay de sobra.

Es más, la estrategia “Pedro no te corras” (de los debates), que tiene como fin hacer ver a Castillo como poco preparado para asumir la presidencia de la Nación, también ha sido dirigida a los votantes indecisos. Y en este sentido, por más que PL, presentó parte de su equipo técnico en La Victoria, el no aparecer en Santa Mónica para el debate que él propio Castillo había planteado enfatiza la estrategia fujimorista.

 

¿Fraude?, ¿Una nueva rebelión popular?

 

Como señalamos líneas arriba, la campaña de Castillo ha sido puesta a la defensiva y en algún momento estuvo semiparalizada. Con el pacto con Verónica y la presentación del equipo técnico, la campaña de PL ha logrado retomar aliento y girar al centro a la vez que trata de mantener su radicalidad con discursos. Sin embargo, hay varias limitaciones orgánicas y político publicitarias por superar.

De ganar Castillo, la derecha económica tratará de negociar políticamente y utilizará todo su poder. Por su lado, la derecha política podría estar cocinando un fraude con Corvetto (jefe de la ONPE) y en su defecto desconocería la victoria de Castillo. Esta cuestión podría ser “la chispa” que podría producir una nueva rebelión popular. Castillo en el poder se vería obligar a convocar a una Constituyente argumentando que la constitución del 93 lo “ata de manos” para hacer las reformas que ha prometido en campaña. La vacunación de 20 millones de personas hasta fin de año es una buena intención.

De ganar Keiko, no habría paz social y por tanto no tendría luna de miel. Habría más inestabilidad y revueltas sociales lo que obligaría a la misma a “aniquilar a la oposición” (aprobaron una Ley congresal para que los privados puedan armar a los comités de autodefensa, lo cual puede ser comprendido como la intención de formar grupos paramilitares) o a convocar a una reforma constitucional. De lo contrario, tendríamos que mirarnos en el espejo de Colombia.

Lenin escribió un artículo en 1916 que se titulaba “Material explosivo en la política mundial”. Hoy hay mucho material explosivo en Perú. Esto refleja el impasse en el que se encuentra el régimen político capitalista que, por un lado, prioriza el lucro de las grandes empresas, mientras que, por otro lado, genera desempleo, hambre y destruye el medio ambiente produciendo pandemias como el coronavirus.

 

César Zelada es director de la revista de teoría, análisis y debate La Abeja obrera.

Fuentes: Rebelión

https://www.investigaction.net

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