Chile. → El desfonde del sistema y el anuncio de la Lista del Pueblo

 

Queda nítidamente expuesta la necesidad de un proyecto que de verdad nazca, crezca, se desarrolle y sea asumido por el pueblo

Cabe preguntarse cómo se digiere haber ganado en hombros del pinochetismo más puro, duro y criminal.  El nuevo Gobernador de la Región Metropolitana fue electo por la elite pinochetista con la que la Democracia Cristiana se alió hace mucho para dar un golpe de Estado.

Si no es por Orrego, la derecha pinochetista desaparece del mapa.

También cabe preguntarse si todo el FA votó por Karina Oliva. Quizás el enojo del diputado Boric porque la candidata apareció con el Abuelo tuvo su efecto en las urnas.

La expectativa por lo que pueda suceder en las presidenciales es un fantasma que ya comenzará a recorrer el paisito: en el hipotético caso de que la segunda vuelta presidencial sea Jadue v/s Provoste, ¿por quién se inclinará la ultraderecha y el Frente Amplio?

Esta pasada sirvió para que muchos perdieran la vergüenza, ya está dicho lo de la DC, y el Partido Socialista quizás tome conciencia que votó con el pinochetismo, ese que derrocó a Salvador Allende. Queda claro quienes humillan su nombre.

Pero, sobre todo, queda nítidamente expuesta la necesidad de un proyecto que de verdad nazca, crezca, se desarrolle y sea asumido por el pueblo.

Y he aquí que la cosa se pone interesante.

La Lista del Pueblo ha emitido una declaración en la que notifican que se han propuesto recuperar los espacios políticos mediante la participación en todas las elecciones que vengan, sin crear un partido ni hacer alianzas con otros.

Será con la gente levantando la mano, entregando su opinión y tomando su decisión.

Este anuncio debería ser recibido con la mayor preocupación por el sistema que ha profitado de la pos dictadura, relegando al pueblo a migajas indignas, al desprecio, la marginación y la represión.

Si ya las propuestas que condicionan la Constituyente por parte de la Lista de Pueblo han generado comprensible urticaria en el estatus quo, el aviso de su participación en las elecciones debería generarles comprensible pánico.

Y, por cierto, una especial simpatía del pueblo, sus organizaciones y las personas que ven con buenos ojos y esperanzas lo que pueda salir de trancar la pelota al sistema hasta ahora invulnerable.

Para aquellos que creen que las elecciones, el derecho a votar, es un mecanismo de la burguesía para engañar al populacho, deberán darse cuenta que, utilizadas del modo correcto, es un arma tan peligrosa como la que más.

De aquí en más la historia tendrá que contar con los anónimos que han servido hasta ahora para poner la pega dura, los muertos, los heridos, los presos, los torturados mientras otros se han servido de las ganancias.

En estas mismas páginas postulábamos que la decisión de canjear la Constitución a cambio de alinear al sistema político para salvar a Piñera y sus adláteres, había sido una ventana que se abría muy peligrosamente para el modelo.

Del mismo modo, hemos considerado desde siempre que las elecciones son el momento de mayor debilidad para la cultura neoliberal, en la medida que se usen de la manera correcta y para los fines precisos.

No solo para algunos, no para el acomodo y el negociado.

Las excepcionales oportunidades en que se ha convocado a la gente a decidir por sus candidatos y propuestas, la cosa ha funcionado de maravillas. El pueblo en esos casos se ha sentido convocado, respetado, tomado en cuenta y ha asumido las elecciones como una responsabilidad ante la cual debe cumplir.

Vea lo que pasó hace años en Valparaíso y vea lo que acaba de pasar en Santiago. Reductos de la derecha más arcaica y corrupta fueron derrotadas estrepitosa e históricamente mediante ese mecanismo democrático. Así ha sucedido en otros pocos lugares.

Así puede pasar en todos lados.

Lo realmente interesante del llamado de la Lista de Pueblo radica en que el pueblo llano podrá hacer uso trascendente de sus espacios naturales de organización y poner en marcha su larga experiencia de trabajo de base, solidario, cotidiano en el que todos tiene algo que decir y que aportar.

En el que no cursa la orden de partido o el interés que no sea el del colectivo, la manada, la bandada, el cardumen, el piño.

Y ahora sí que los que representen a la gente saldrán de la gente misma y no habrá ingeniería tramposa que sea capaz de suplantar la decisión de los anónimos, de los nadie.

Fuente: https://kaosenlared.net

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