La influencia anarquista en constituyente en Chile

 

Análisis con ojos ácratas

Este análisis es sobre la influencia anarquista en el proceso constituyente que se desarrolla actualmente en Chile. No es la única influencia en ese proceso. Hay otras, muchas, influencias, como la del feminismo que logró que la elección fuese paritaria, por ejemplo. Es una aproximación a un proceso en el cual hay muchas influencias en juego y algunas de esas influencias son producto del ejercicio libertario revolucionario.

La Influencia

El proceso constituyente parte como una respuesta de la élite para reencausar el proceso revolucionario iniciado en octubre de 2019 por la acción directa noviolenta de estudiantes secundarios y secundarias que se manifiestan contra el alza del transporte público, dicha acción era el saltar los torniquetes de pago del metro. La respuesta inicial del gobierno a esas acciones directas noviolentas es la represión, lo que fue claramente insuficiente puesto que esas acciones directas fueron replicadas y amplificadas por todo tipo de población. No sólo la represión fracasó, sino que medidas represivas como la de cerrar el metro ayudaron a masificar la protesta y a solidarizar en lo práctico con lxs secundarios.

La noche del 18 de octubre de 2019 la situación llegó al punto en el cual la prensa del orden debió describir lo que pasaba como “estallido” o “revuelta”, dando cuenta del inicio concreto de un proceso revolucionario. Las tácticas de acción directa noviolenta de evasión individual y masiva al pago del transporte, el boicot masivo a un sistema de transporte masivo que trata a los habitantes de la ciudad como materia prima de una industria extractivista, el rechazo a la represión como forma de solucionar la queja social ante el extractivismo del transporte público, todo eso había sido parte del accionar anarq uista desde el origen del sistema de transporte llamado Transantiago, en 2007. Las estudiantes secundarias que iniciaron la revuelta saltando torniquetes tenían anarquistas entre ellas. No eran las únicas, ni la mayoría, pero allí estaban, saltando los torniquetes. Cuando la ciudad y el país amanecieron rebeldes, revolucionarios y con la represión uniformada encima el anarquismo local dio respuesta inmediata amplificando la revuelta a partir de barricadas, caceroleos y las primeras construcciones de cabildos y asambleas barriales o gremiales autogestionadas.

Porque, no olvidemos, las primeras asambleas y los primeros cabildos surgieron detrás de las barricadas y no al revés. En esas barricadas, en esas asambleas, las anarquistas no eran la mayoría, ni las únicas, pero ahí estaban. Tan presente estaban que las primeras semanas y meses, cuando el Orden quería acusar genéricamente a alguien, buscando un culpable, mencionaba directamente al anarquismo.

El proceso constituyente lo inician en el Congreso chileno como una forma negociada para reencausar una situación que para el Orden iba directo al caos y a la nada, es decir a perder sus millones2. El hecho fundamental es que la élite política dio prioridad a un tema que era secundario o terciario para la revuelta porque las demandas y rabias no estaban

enfocadas en la constitución sino en la vida: en defenderla de una represión letal (al menos 34 muertes entre octubre y marzo y más de 350 con traumas o mutilaciones oculares) y de defenderla del neoliberalismo consumista y su política de premio y castigo (si te portas bien no hay desabastecimiento, si te portas mal hay desabastecimiento era la práctica ese primer momento; barrios privilegiados abastecidos, barrios rebeldes y pobres desabastecidos, que lo hubiesen pasado peor sí no es por la existencia y permanencia de las ferias libres). El tema constitucional fue puesto en prensa con show, con intervención municipal y gremial (¿se acuerdan de los cabildos constituyentes?) con el objetivo de reducir la importancia de todos los otros temas. El cambio de constitución sí era una demanda, pero no la principal ni la única. Trataron de volverla la principal y la única pero no pudieron. La revuelta y las protestas continuaron, con marchas y megamarchas hasta marzo de 2020, momento en el cual el gobierno respiró aliviado pensando que la pandemia había venido a salvarle la vida. La presencia y acción anarquista es inseparable de la revuelta, el proceso constituyente nace de la revuelta, tanto como continuidad y como freno a ese proceso revolucionario3.

La influencia social del anarquismo en el proceso constituyente se muestra en el incremento de las posibilidades técnicas electorales de las candidaturas independientes, quienes pudieron ir en listas, cosa reservada hasta ese entonces a los partidos políticos. Fue una forma de reconocimiento del peso del apartidismo y antipartidismo ambiente y al mismo tiempo una forma de reconducir la rebelión antipartidista al sistema electoral, para ello no sólo se permitió las listas de independientes, sino que el motor de las listas partidistas fue la incorporación de independientes en ellas.

El apartidismo y antipartidismo en la región chilena, desde los tempranos años ’90 del siglo pasado fue impulsado por el anarquismo. El antipartidismo de la derecha, una de sus bases ideológicas durante la dictadura pinochetista fue acallado, dejado de lado, pospuesto cuando la administración de la transició n quedó en manos de los partidos, en especial de los partidos de derecha. No olvidemos que la UDI, nacida en dictadura para apoyar a Pinochet en el plebiscito de 1988, es la sigla de Unión Demócrata Independiente. Independiente respecto a los partidos. Ese apartidismo, ese “independentismo apolítico” ya no sirvió en la transición y fue abandonado por la derecha.

En cambio, el anarquismo, con base en la experiencia social de los partidos como herramientas para el control durante la transición chilena, expresada en el control partidario de todas las organizaciones sociales existentes, desde juntas de vecinos, sindicatos a organizaciones estudiantiles, va desarrollando un eficiente antipartidismo rebelde que llama a la autogestión, autonomía y acción directa de las organizaciones sociales en sus luchas. La nefasta actuación de los partidos en las luchas de los mineros del carbón4 y en las demandas de lxs estudiantes secundarixs y universitarixs son ejemplo de esta vivencia social. La primera respuesta reconocida mediáticamente a esta construcción apartidista en la que el anarquismo tuvo algo que ver es la creación de la ACES (Asamblea coordinadora de Estudiantes Secundarios de Santiago) en el año 2000 y que en el 2001 realiza la primera protesta social exitosa contra el modelo transicional binominal neoliberal: el mochilazo5. De ese momento, en adelante, el apartidismo y el antipartidismo ácrata va volviéndose sentido común en los pueblos que habitan Chile, ayudado por la inutilidad práctica de gobiernos de partidos políticos, en especial en la última década. Este apartidismo se impuso en los dos eventos electorales del proceso constituyente, junto al antielectoralismo.

El antielectoralismo anarquista viene de su opción por formas de participación política no jerarquizantes, no elitistas, no discriminadoras, no competitivas, que se basen en formas colaborativas, integradoras, que fomenten la creatividad, la libre expresión y las capacidades que toda persona y colectivo social tienen para entender sobre los asuntos que les afectan. Por ello frente al voto, al sistema electoral, el anarquismo propone la toma de decisiones por consenso6, una técnica compleja, que requiere cierta práctica y que garantiza la plena participación social tanto en la toma de decisiones como en los resultados de esas decisiones. El antielectoralismo anarquista es estratégico, forma parte de una propuesta concreta: queremos decidir, no votar. Ese antielectoralismo viene tiñendo el escenario político chileno desde hace décadas, ayudado por gobiernos transicionales que fueron dejando claro que en las votaciones no se decidía nada que no se hubiese resuelto ya en la “cocina7”.

Esto lo fue dejando claro la disminución notable de inscripciones en el sistema electoral mientras la ley obligaba a votar (bajo pena de multa) pero no a inscribirse. Como el sistema electoral ha desechado sin ningún pudor el que pueda ser declarado ilegít imo por baja participación, se rindió ante el antielectoralismo mayoritario y declaró el voto no obligatorio8. Esto sinceró una situación y al mismo tiempo les permitió a los partidos mejorar su marketing electoral puesto que el electorado se volvió un público pequeño y cautivo. Para solucionar la sensación de envejecimiento electoral que provocaba la masiva no inscripción electoral y, al mismo tiempo, captar a los nuevo s liderazgos políticos surgidos en las luchas estudiantiles de la década de 2010 es que se implementó el sistema D’Hont9 que abrió el parlamento, cerrado hasta ese momento por el binominalismo pinochetista, a partidos jóvenes de jóvenes ansiosos por ser parte de la “cocina”. Esos nuevos liderazgos y partidos no lograron frenar el antilectoralismo, hecho que fue patente en el plebiscito de octubre de 2020 en el cual, pese a lo motivante po líticamente de la consulta (la posibilidad de deshacerse de la constitución de Pinochet) apenas poco más de la mitad de la población habilitada a votar, votó efectivamente. Para la elección de las personas constituyentes de hace unos días, ese porcentaje bajó a menos de la mitad.

La pregunta de por qué sí es que bajó la participación electoral esos días como pudo ganar la oposición parlamentaria y las listas más radicales de independientes, tiene una respuesta que da más profundidad a la influencia anarquis ta, Para ello es importante recordar que el anarquismo en Chile llamó en general a no votar o solo a votar para constituyente10 por quienes aseguraran convertir la constituyente en un espacio de amplificación de la revuelta. El discurso de cierta derecha diciendo que su derrota electoral se debe a que buena parte de la derecha no votó es errada, errada por interés. La derecha no solo fue derrotada, sino que desapareció electoralmente porque sus votantes no votaron por ella, no es que no fueran a votar. La participación electoral11 del 15 y 16 de mayo fue menor que la del plebiscito de octubre, pero no menor que lo habitual12. Entonces, hubo un desplazamiento

electoral hacia la izquierda que refleja la situación social política de las mayorías en Chile que, influenciadas por el anarquismo, empujan todo el abanico político, incluyendo el electoral, comprimiendo a las derechas.

La lista del pueblo como ejemplo de esta influencia

Para profundizar usaré como ejemplo a la Lista del Pueblo. Conocen su historia desde que está de moda-y por ello esta historia ha sido contada y recontada hasta en los medios más de Orden en Chile. Mucha gente votó esta lista porque la identifica con ciertas ideas y propuestas anarquistas que le hacen sentido común. Lo primero: fue una lista que logró elegir constituyentes a personas que no son profesionales políticos, que no son (en general) militantes políticos, que cualquiera puede decir con certeza “es como nosotras”, una lista que reconoce que cualquier persona está capacitada para ejercer un rol administrativo/representativo en la sociedad y llevó eso como su particularidad electoral. El anarquismo propone en general que las funciones políticas y administrativas, de haberlas, sean rotativas porque toda persona tiene tanto esa capacidad como esa responsabilidad social. El electorado votó por esa idea: que todas y todos sabemos.

Por otro lado, tiene hasta el momento un fuerte distanciamiento con el Frente Amplio, el PC y en general toda la oposición a la que acusa, de acuerdo a los hechos, de ser parte del Orden y haber negociado con la derecha el proceso constituyente a cambio de la ley antibarricadas y de mantener en la cárcel a los y las presas políticas del proceso revolucionario chileno incorporando un claro a/antipartidismo en su discurso, traduciendo así, en sus términos, una posición anarquista muy clara desde octubre de 2019. Además, llevaron una campaña con un enfoque autogestionario (que, claro, puede deberse más a las circunstancias que a una orientación ideológica). Tienen una fuerte posición antirrepresiva, pero no alcanza a ser antimilitarista, al menos hasta el momento no se nota. Las orientaciones y propuestas anarquistas les han influenciado en algunas formas de hacer y en algunas de sus proposiciones.13 Como ejemplo es suficiente, es una lista electoral y ese es su límite, no hay un imaginario antiestatista allí, ni soñar con que aprovechen la constituyente para proponer la confederación de autonomías de la región chilena.

La inevitabilidad de la influencia anarquista.

Todo lo anterior ya describe la inevitabilidad de esta influencia anarquista en el proceso constituyente. Cualquier persona puede hacer el ejercicio de rastrear el anarquismo entre sus contactos y verá que cada habitante de Chile hoy, al menos en su segundo o tercer círculo de relaciones, tiene de contacto a una persona anarquista, lo que es similar, no igual, al peso relativo de todos los partidos políticos en chile (538.497 personas inscritas en partidos políticas para 19.100.000 habitantes14), ese dato nos ilustra de la presencia anarquista en Chile.

El anarquismo en Chile viene actuando desde antes de octubre de 2019 como una mayoría activa, conformada por quienes actúan anárquicamente en lo social/político y no estrictamente por quienes se declaran anarquistas, en contraposición a la minoría activa de la que habla Moscovicci15, una mayoría activa que tiene presencia, reconocimiento, influencia, que es una representación social establecida que habla de cierta capacidad de acción y compromiso, con ideas fuerzas que se contrastan positivamente con los hechos. Una mayoría activa que impulsa hechos sociales que van cambiando la realidad y por tanto determinando e influenciando el actuar tanto de actores políticos del Orden como de otras componentes activas en el proceso revolucionario en curso (no olvidar que los procesos revolucionarios tienen momentos de calma y tensión).

Es una mayoría activa que tiene formato local variado, desde un pequeño grupo que actúa sí como una minoría activa hasta espacios asamblearios u otros que a esta altura son zonas autónomas permanentes, en el sentido que le da Hakim Bey al concepto. Esto sucede en un contexto de proceso revolucionario que aún no quiebra totalmente dos ejes del Orden: el poder de la derecha económica y el poder represor de las fuerzas armadas y policiales. El primero está en jaque por los retiros de fondos de las AFP’s, pero el sacrosanto derecho de propiedad no ha sido afectado (ni siquiera por los saqueos de 2019 ni se ha impulsado la sindicalización de acción directa ni la conflictividad laboral. De hecho, proporcionalme nte, los “paros” de apoyo a la revuelta, tanto en 2019 como en 2020 quedaron al debe. Respecto a las fuerzas armadas y policiales, la larga lucha antimilitarista en Chile logró derrotar al Servicio Militar Obligatorio16 y boicotear el reclutamiento policial. Aun así, entre las propuestas de las listas más radicales para la constituyente no asoma la demanda popular antimilitarista, hasta el momento.

Otra influencia fuerte es el avance del antiautoritarismo, el desprestigio de toda autoridad17. Si pudiésemos visitar etnográficamente el Chile de principios de los ’90 y recorrerlo en el tiempo hasta hoy encontraríamos una sociedad mucho menos, radicalmente menos autoritaria en el presente. La autoridad policial, militar, administrativa, gubernamental, etaria, patriarcal y paternal ha caído abruptamente, producto de años de influencia y prácticas antiautoritarias en todos los ámbitos, desde el político hasta el científico. Claro, en el antiautoritarismo han coincidido varias propuestas, no solo el anarquismo, por ejemplo, el aporte antiautoritario del feminismo ha sido notable, pero entre todos esos aportes ahí está el anarquismo.

Esta influencia anarquista tiene un despliegue histórico que abarca buena parte de las sociabilidades en la región chilena, en sus culturas. Veamos un ejemplo de trayectoria posible: una profesora anarquista, ejerciendo hoy en la educación pública, privada o subvencionada, se formó políticamente en las luchas estudiantiles –secundarias o/y universitarias- del marzo feminista de 2018, o 2011, o 2006, o 2001 por poner años que destacan (de un período de muchas luchas) luchas que desbancaron a los partidos de la organizatividad secundaria y a contar de la década del 2010, con avances y retrocesos, de la organizatividad universitaria. Hoy esxs profes dan la pelea por cambiar el gremio. La misma historia vale para otros gremios, como el de la prensa, abogacía, etc. La presencia anarquista ahora no sólo es juvenil, sino que es posible hablar de viejentudes libertarias. Hay una trayectoria que hace que la influencia anarquista sea inevitable, para todas las circunstancias actuales. Tan presente está en la cultural actual que hasta un reconoc ido humorista estandapero menciona una frase de

Bakunin en su show. Una frase de Bakunin18 ! En un show nada político: así es la influencia cultural.

Preocupaciones

Cierto pudor anarquista, cierta humildad mal entendida y cierta atomizació n impide que las compas en Chile en plena lucha puedan ver los logros de lo que hacen. Con ello es difícil que puedan así amplificar esa influencia para profundizar, extender y sostener el proceso revolucionario. Tener influencia social, cultural, política es un logro, un gran logro para el presente y para lo que viene. No es suficiente, pero es importante Eso hay que celebrarlo y ver cómo puede ser trampolín para mayores saltos.

Es también una preocupación para el proceso revolucionario cierto cansancio que lleve al “Quedarse ahí”, principalmente por no reconocer el momento, el impulso, es decir el proceso revolucionario que se vive en Chile. Junto con eso los temores propios de lo que el Poder hace: es decir la posible instrumentalización, la cooptación, el vaciar de contenido.

Preocupa el no tener la capacidad y voluntad de aumentar el alcance y organicitividad o/y salir de lo que funciona y hace sentido: el apoyo mutuo, la autogestión, la acción directa, abandonar eso buscando motores más sistémicos.

Por eso el peligro de esta influencia es no construir un mínimo relacionamiento de red, no ya de coordinación, una cierta capacidad de encuentro en la diferencia (sin por ello aceptar derrapes machistas o de mera pose) que permitan delinear metas estratégicas factibles y tener análisis más amplios de todas las realidades involucradas.

También la incapacidad de ahondar en la práctica de la propuesta anarquista que se nota en la limitación del alcance (falencias en la organizatividad de resistencia en el trabajo, sea como sindicato o no), en el consumo (cooperativas), en la asociatividad federada y coordinada de todo tipo, limitan el gran alcance que tiene el anarquismo hoy en Chile, tanto que ha influenciado, hasta ahora, incluso a un proceso constituyente hecho, entre otras cosas, para frenar esa influencia.

Pelao Carvallo

1.  Integrante del Grupo de Trabajo CLACSO Memorias colectivas y prácticas de resistencia. Presentación realizada el 24 de mayo disponible en: https://www.facebook.com/1421886927880165/videos/289913749531895. Con agradecimiento a Roberto, Felipe, Caracolito, Ramalc, Asamblea Antimilitarista de la región chilena, Oscar.
2.  http://periodicoellibertario.blogspot.com/2020/10/debate-voto-anarquismo-y-plebiscito-en.html
3.  Es un proceso revolucionario con estos contenidos: es autogestionado, de acción directa, se vive en alegría, la gente recuperó su habla, es un proceso de autonomías, es antiautoritario, autoorganizado, en redes, antirrepresivo y antimilitar.
4.  1996
5.  https://www.eldesconcierto.cl/opinion/2021/05/09/mochilazo-2001-un-camino-que-no-se-cierra-en- la-constituyente.html
6.  https://www.nonviolence.wri- irg.org/es/node/40512
7.  https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2014/07/17/zaldivar-y-la-cocina-en-la-que-somos- cocinados-los-ciudadanos/
8.  Del voto obligatorio con inscripción voluntaria se pasó en 2012 a la inscripción obligatoria (automática) y al voto voluntario por presión antielectoral (la gente dejó de inscribirse).
9.  2015: fin del binominalismo pinochetista que sostuvo la transición e implementación del sistema electoral D’Hont con el objeto de sumar díscolxs y frenar el antielectoralismo y antipartidismo.
10.  https://www.elciudadano.com/columnas/chile-voto-y-anarquismo-una-opinion-proactiva/05/07/
11.  Octubre 2020 (inicialmente abril): Plebiscito de apertura 51% participación. Mayo 2021 Elección de Constituyentes: 42% de participación. Comparar con Presidencial 2017 (Segunda Vuelta): 49% de participación y Presidencial 2013 (Segunda Vuelta): 42% de participación. Misma participación mayor cantidad de personas.
12.  https://twitter.com/mmlagoscc/status/1397541316628779012
13.  Resumiendo: Lista del pueblo: cualquiera puede ser constituyente/ Anarquismo= rotatividad; Lista del pueblo: PC- FA = Traidores, por Acuerdo de Paz de Noviembre y Ley Antibarricadas/Anarquismo: casi lo mismo, más indulto y reparación para las víctimas de la represión y juicio a los represores de todos los niveles; .Lista del Pueblo: Exigencia de Libertad a Presxs Políticxs/Anarquismo: ídem; Lista del pueblo: Antirrepresiva (no antimili/ Anarquismo: antirrepresiva y antimili; Lista del pueblo: campaña autogestionada y basada en el Apoyo Mutuo (destacan eso)/Anarquismo: autogestión y apoyo mutuo son bases de su práctica y propuesta; Lista del pueblo: No tiene imaginario antiestatista/Anarquismo: es su propuesta base.
14.  https://www.servel.cl/estadisticas-de-afiliados-a-partidos-politicos/
15.  https://www.redalyc.org/pdf/726/72620106.pdf
16.  https://www.clacso.org/la-revuelta-social-contra-el-servicio-militar/
17.  (excepto la de mi mamá).
18.  https://www.youtube.com/watch?v=NFHfpArVbOw minuto 49 aprox.

.

http://www.fondation-besnard.org/spip.php?article3689

Tomado de: https://kaosenlared.net/la-influencia-anarquista-en-constituyente-en-chile/

 

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