Uruguay-→ El verso y su reverso x S. Petrovich

 

 

 Poco a poco nuestro territorio Uruguay va saliendo de su peor momento de la pandemia para encontrarse ahora en otro momento, en donde casi todas las actividades han recomenzado protocolo mediante.  Por el camino quedaron vidas, miles de personas sin trabajo, otros muchos miles que comen de las Ollas Populares.  Resumiendo, unos mucho y otros nada y ello no es casualidad.  En la gran prensa sistemáticamente se publican encuestas de opinión resaltando el porcentaje de votos que llevaría el plebiscito contra la LUC ( paquete de 500 medidas que instalarían una reforma en su mayor parte perjudicial para la gente trabajadora). Debemos decir que estas encuestas en realidad forman parte de una campaña desesperada del gobierno a fin de impedir su anulación, pero quien sabe, tal vez se pierda tal vez no.

La economía se reactiva arriba pero algunos sectores no recuperaran lo perdido.  En las calles vemos el crecimiento de vendedores en las ferias barriales y esto es tan solo un adelanto de lo que será a fin de año con motivo de las fiestas tradicionales.  Muchos son los que salen a buscar el peso como sea.  Hay deseo de consumo, comprar es el mandato o la adicción.  Por otro lado las fronteras se abren y se prevé un flujo importante de viajeros hacia Buenos Aires, con el fin de comprar a mitad precio que en Uruguay.  Seguimos y estamos bajo la regencia del consumo, mientras tanto se suceden a diario los anuncios por las redes sociales de mujeres que desaparecen y otros hechos aberrantes se producen, como la del preso secuestrado por otros presos y sometido a horrendas torturas o el caso de un hombre de 32 años que en un acto de desesperación se prende fuego en la principal plaza del centro de la ciudad enfrente a Presidencia.  Trago amargo, difícil de hacerlo pasar, toca despojarse de ilusiones y deseos; nuestra sociedad siempre ha sido conservadora, sumisa.  Claro que siempre hubieron quienes dieron pelea pero nunca alcanzó para construir otra cultura más solidaria y más consciente.

La realidad cotidiana nos tira por el rostro la sociedad real indiferente que todo lo olvida.

Tal vez tengamos que pensar como niños y en los niños.  Salir de lo previsible e invitarnos a un juego distinto, ahí donde no nos esperan.

golondrinas en un cielo azul pasan

El hombre dejó en la calle un maletín con herramientas de trabajo

Una verdad otra mentira

Habitamos la contradicción

 

Por los barrios la gente se junta en asambleas y ollas, las calles se pueblan de miles que reclaman por sus derechos.  Hay un abanico de colectivos y proclamas, pero debemos decir que en el día de la diversidad no hubo marcha por la huelga global que llama a frenar lo que está siendo causa de un cambio climático que pone en tela de juicio un modelo de sociedad basado en la explotación desenfrenada de los elementos naturales como la tierra, el agua, los bosques.  No se están viendo estos urgentes reclamos que deberían atravesar todos los colectivos y todas las luchas en prioridad.

Ya es un hecho el exiliado ecológico, ya falta el agua en muchas partes del planeta, la producción y la soberanía alimentaria están amenazadas.  Hay una palabra que espanta pero estamos delante de un cercano colapso y por tanto la sobrevivencia misma está en cuestión, pero no se produce aún un estado de conciencia en relación al tema.  Por lo tanto la movilización en Uruguay es casi nula.

Volvemos sobre algo que ya habíamos hablado en notas anteriores, la fragmentación social y el individuo narcisista en la sociedad actual ha calado hondo.  Esto se traslada o desliza a los colectivos sociales, hay una pérdida del nosotros en post del Yo, del protagonismo, de tal manera que un colectivo de personas puede actuar con un espíritu individualista, sectorizado sin tender redes horizontales ni produciendo incorporaciones a las distintas plataformas de reclamos.  Esta es la manera en que grandes temas que deberían ser objeto de masivas movilizaciones se ven invisibilizados, ello tiene por consecuencia facilitar el avasallamiento sobre territorios y derechos fundamentales que quedan totalmente librados a la especulación y a la apropiación por parte de las grandes corporaciones.  Esto es así hasta que no quede espacio sin privatizar.  Es así como las grandes movilizaciones que pueden contar con miles y miles de participantes como lo han sido la movilización del 15 de setiembre en el marco del paro nacional del PIT CNT  o más cercano la marcha de la diversidad  y que no entran en estado de resistencia, no tensan la relación con el poder ni crean situaciones que  cuestionen las estructuras opresoras.

Pensamos que sin cuidado de la  tierra sin agua y sin soberanía alimentaria, no es posible llegar a construir otros mundos, otra sociedad y ello nos lleva a pensar que todas las reivindicaciones deberían articularse en torno a este eje que en definitiva tiene que ver con la vida misma.

Tenemos entonces , una realidad compleja, contradictoria en la que se invisibiliza desde los grandes medios de comunicación todo lo que pueda manchar la imagen de un país pro europeo  también pro yankee y sin cuestionamientos al estatus quo.  Así nos venden un país y su capital Montevideo como una carta postal en donde todo se convierte en paseo de compraras y negocios para importantes inversionistas.  Desaparecen entonces la contaminación del agua y los agrotóxicos, las ollas populares, los pobres.  En pocas palabras desaparecen la dignidad, los derechos  para consagrar la mentira y la manipulación.  Lo que le es funcional al sistema es la fragmentación y la seducción de los «diálogos» de la fuerza política  que no llega a ser una oposición real.

verso y reverso

las dos caras

contradicción sin acción

Amnesia asegurada

Sandra Petrovich ( artista plástica y visual poeta) para la Revista Alternativas

setiembre 2021

 

* lecturas recomendadas

https://www.elsaltodiario.com/soberania-alimentaria

https://www.paginasiete.bo/nacional/2020/12/27/silvia-rivera-nuestra-vision-antropocentrica-soberbia-recibio-un-golpe-bien-dado-279258.html

http://www.maristellasvampa.net/archivos/ensayo45.pdf

 

 

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