El jaque de la LUC – 4

Una opinión personal

Cuarta parte, pueden verse las anteriores aquí (1), aquí(2) y aquí(3)

 

4. “Di qualcosa di sinistra!” 

 

Este es logo que ha resuelto la Comisión pro Referéndum para la campaña por la derogación de 135 arts. de la LUC.  

Abajo hemos puesto un anuncio de una actividad del Partido Nacional en defensa de la LUC, obviamente dentro de la estética de ese partido y con sus colores tradicionales.

No es muy inteligente esa estrategia de usar la misma estética que el otro bando, los mismos colores, la misma simbología.

Una imagen dice más que mil palabras. Lo que vemos en esta opción estética es una opción política que está en la base de la definición de la estrategia de la campaña, y que viene dada ya previamente como el lugar que se quiere ocupar dentro de la lucha de clases. ¿Enfrentar al enemigo con toda nitidez? No. Se elige otro camino. Podemos verlo en forma muy clara en el video propagandístico de dicha Comisión, con figuras bailando, Artigas y Batlle haciendo gestos de asentimientos de cabeza, etc. Por cierto, esa estrategia tiene sus fundamentos dentro de las concepciones políticas y su teoría. Es la teoría del «bloque de los cambios».

Primero pongamos un ejemplo muy simple. ¿Imaginan un partido de fútbol en que los dos equipos salgan a la cancha con camisetas casi idénticas?

Comencemos por la historia. Las banderas vienen de los estandartes (vexilos) usados por los romanos como distintivos de sus legiones, la cohorte elevaba su distintivo en un poste. ¿Por qué? Porque en medio de la batalla a campo abierto donde los hombres se desparramaban en el lío era necesario llamarlos a agruparse. ¡Aquí estamos, estos somos nosotros!

Las banderas son instrumento de convocatoria y agrupamiento. ¿Para qué es necesario llamar a la gente a juntarse? Porque tenemos que pelear contra  ESOS. ¿Quiénes son esos? Con el tiempo y la generalización del recurso (los visigodos lo adoptaron rápidamente), los otros son los que tienen esa otra bandera, diferente. Y están los que todavía no tienen ninguna, su bandera es la ausencia de bandera. La semiótica de la bandera deriva de la semiótica del combate. La bandera blanca significa «me rindo». Esa semiótica se extiende ya a toda la simbología, los logos, anuncios, videos, audios, memes, marcas comerciales, consignas, estribillos, frases hechas, y todo ese mundo. Y las camisetas, por supuesto.

Y aquí hay dos actitudes, estilos comunicativos. Vender un producto o convocar a una acción.

El vendedor ofrece un producto terminado al comprador, lo ha dejado fuera de la elaboración. Aunque luego, y dentro de su esquema de trabajo, puede sondear el grado de conformidad. ¿Qué tal ese comercio delante del cual pasaste, ni miraste pero igual te vimos? Ponele un like.

El convocante llama al eventual convocado a sumarse. Vení, te esperamos, te ofrecemos un lugar. Las semióticas son diferentes porque el sentido es diferente. Y puede haber modalidades intermedias. No es lo mismo vení a hacer entre todos que vení a hacer que te decimos. Responde a políticas diferentes, eso a su vez a necesidades diferentes. Toda política se construye desde un escenario, y es, a su vez, una escena, una representación y también una presentación.

Esto dice la recién salida del horno declaración final del Congreso del FA (recién salida con dos años de demora, pasada de horno):

» …es necesario asumir que mientras… (se gobernaba)…, la centralidad de la tarea de gobierno fue debilitando el funcionamiento orgánico de la fuerza política y la relación con actores sociales y la población en general. Se presentaron dificultades en el funcionamiento orgánico y en la articulación política, que no siempre pudieron ser resueltos… «.

Traducimos (y agregamos agluna cosita que ellos no dicen): El representante dejó de representar al representado y se pasó a representar a sí mismo, el gobernante a gobernar por sí mismo, y eso ocurrió por la prioridad de gobernar. ¿Gobernar para qué? Sí claro, para tales y cuales objetivos, pero ahora primero está el objetivo de gobernar y seguir gobernando. Lo que era un medio para conseguir un fin se transformó en un fin en sí mismo. Y al final, por eso de querer seguir gobernando, perdiste el gobierno.Eso tiene un nombre: Realpolitik.

No esperemos nada de ellos, nada.

Y como explicó Rosa Luxemburgo, lo principal en la representación democrática es lo queda afuera, sin ser representado en esa lógica de representación, porque eso lo que forzará el cambio. También explicó por qué se termina desvirtuando el instrumento orgánico para el cambio: primero es ocupar un lugar dentro del sistema, luego se pasa a adaptarse al sistema. De representante de los explotados ante el sistema, a representante del sistema ante los explotados. De motor a freno. Eso desarrolla su propia lógica, la lógica de las conquistas parciales. Ocupado un lugar en «la colina parlamento», conservarlo importa más que arriesgarlo en pos de conquistar lo que falta. Y cuando algo se pierde, o se está perdiendo (derechos sindicales, derechos humanos, empresas públicas, educación laica y autónoma, salarios, seguridad social, etc) esa lógica indica hablar desde el punto de vista de conservar lo que se pierde, y nada más. Es el bloqueo de los cambios.

¿Por qué esa estética borrosa? Porque se considera prioritario conquistar al «indeciso» que anda en medio de los dos grandes agrupamientos políticos. Esa es la prioridad.

Por supuesto que ganar a ese sector es imprescindible, pero no será borroneando nuestra bandera que lo haremos.

La frase del título de esta nota lo tomamos de la extraordinaria película de Nanni Moretti, Aprile. Un pseudo documental en el que cuenta que debía hacer un documental de las elecciones en Italia, la campaña de la derecha, de la izquierda, la centroizquierda, la centrocentroizquierda….

Paga ganar al indeciso que está entre la reacción y nosotros, en la zona gris, nos vestimos nosotros de gris borroneando nuestra identidad. Nos mimetizamos así al enemigo. Esa es la teoría del partido «catch all» (conformar a todos). Adaptar los principios al mercado, porque se trata de buscar clientes, abarcar un  «amplio espectro». Pero ya se sabe, el que mucho abarca poco aprieta.

Según esa forma de ver la estrategia de la campaña se trata de llegar al que está en esa zona del centro. El partido «catch all» se parece al otro partido «catch all».

Pero lo que importa no es dónde está ese «ciudadano» (considerado en abstracto, como alguien con una opinión y no con una condición de clase objetiva) sino a dónde va, o más precisamente a dónde necesariamente tiene que ir. No se trata de mostrarle lo que le gusta ver o lo que le provoca menos resistencia sino lo que necesita ver, lo que debe descubrir le guste o no. No la bandera del lugar en dónde está sino la del lugar a dónde tiene que ir. Esa, es la lógica de la lucha de clases.

Lo que nos importa acá es la PROSPECTIVA de la campaña, palabra rara usada en ciencias que se define como: «disciplina que permite anticipar y pronosticar el futuro mediante el análisis mirando hacia él, y así tratar de influir en él en base a nuestros intereses». Por ejemplo según los datos de la evolución de contagios de CoVid-19 y evolución previsible, considerar cuáles son las medidas sanitarias a tomar para el año próximo, en las condiciones que habrá. En eso no nos vamos a meter.

La perspectiva que tenemos por delante es un empeoramiento de las condiciones de la clase trabajadora y sectores populares, y acentuación de las condiciones que afirman la necesidad de la lucha, y por lo tanto IR hacia la lucha. Y la prospectiva entonces es preparar la lucha, usar esta campaña para eso. No nos interesa tanto lo lindo del pasado, Batlle o Artigas, sino lo urgente del futuro. Nuestra urgente consideración de qué necesitamos.

Y necesitamos una bandera, una estética, consignas, actos de campaña que convoquen a recrudecer la lucha. El indeciso no se va a asustar, no tengamos miedo al miedo que nuestra campaña pueda provocar, porque serán los hechos los que harán decidir al indeciso.

Siempre y cuando nosotros, o alguien, pueda ofrecer una alternativa de lucha. Y ojo con el «alguien», porque de las vacilaciones de la izquierda es que se nutre el populismo demagógico de derecha como forma de fascismo emergente. Esa película ya la vimos, y ahora está el trailer de una nueva versión, aquí y ahora. El fascismo golpea en el hueco que deja la izquierda decadente.

Por eso Nanni Moretti, viendo la campaña de la izquierda italiana decía «¡Qué tortura!» y se cubría la vista. Y terminaba, cuando veía por televisión el debate de D’Alema con Berlusconi, diciendo: D’Alema, di cualcosa de sinistra!

Y por eso es tan necesaria nuestra campaña por el SÍ, con nuestra voz, nuestro perfil, nuestra estética, nuestra bandera. Una campaña que no se verá por lo mucho sino por lo diferente. En números absolutos no ganaremos gran cosa, somos muy poquito, seguiremos siendo eso y un poquito más.*

FE DE ERRORES, más que simples erratas. En nuestra nota anterior dijimos que no habrá papaleta por el NO. Sí la habrá porque esto es un referéndum revocatorio de una ley, distinto de un plebiscito constitucional. Y los votos en blanco (no los anulados) contarán como NO. Para nosotros, dado el estrecho margen, los anulados también, más allá de la intención del que anule.

(Continuará)

Fernando Moyano

 

 

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