No es nuestro menú: falsas soluciones al hambre y la desnutrición

Si alguien te preguntara espontáneamente de dónde viene tu comida, ¿sabrías responder? ¿Sabes quién la cultiva y el proceso de cultivo? ¿Conoces los pasos y los ingredientes que se han usado en su preparación? ¿Cómo llega a los mercados y las tiendas hasta terminar en tu plato?

Los alimentos son nuestro sustento de vida, pero estamos tremendamente desconectados de ellos. En lugar de conocerlos, vivimos atrapados en la ilusión de que tenemos la libertad de adquirir y consumir todo aquello que deseamos y necesitamos, si apenas conocer su procedencia.

La edición de este año del Observatorio del Derecho a la Alimentación y a la Nutrición – No es nuestro menú: Falsas soluciones al hambre y la desnutrición – pretende conectar los diferentes puntos que existen entre los alimentos que consumimos.

El popular suplemento del Observatorio,  Raciones de Injusticia, concretiza estas conexiones. Por ejemplo, el documento conecta nuestro consumo de cereales con los monocultivos producidos en masa y cargados de pesticidas como el maíz y el trigo, que drenan los nutrientes del suelo, contaminan el aire que respiramos y envenenan el agua de la que se alimenta nuestra comida.

Asimismo, el Observatorio trata de ahondar la comprensión de porqué la producción masiva y lucrativa del sistema industrial no es la solución al hambre y la desnutrición sino, más bien es la causa directa de estos problemas.

La publicación, de igual modo, enfatiza las razones por las que es necesario desconectar de los sistemas alimentarios industriales y reconectar con otro tipo de sistemas que proporcionan soluciones reales al hambre y nos permiten autosustentarnos con una alimentación suficiente, nutritiva, asequible y culturalmente apropiada.

En el artículo del Observatorio El surgimiento del discurso de los sistemas alimentarios y las soluciones empresariales al hambre y la desnutrición, Elisabetta Recine, Ana María Suárez Franco y Colin Gonsalves abordan cómo los sistemas de alimentación industriales han evolucionado y ampliado su poder en los últimos 60-70 años a través de la marginalización de los existentes sistemas alimentarios, mediante el debilitamiento de la autoridad de las instituciones públicas en la lucha contra el hambre y la desnutrición, y tratando a las personas como meros consumidores de alimentos en lugar de como los depositarios de derechos que son.

En el artículo Acuicultura, financiarización y las repercusiones de las comunidades pesqueras a pequeña escala, Carsten Pedersen y Yifang Tang nos hablan sobre cómo la industria de la acuicultura, históricamente dominada por las comunidades pesqueras a mediana escala, ha crecido rápidamente bajo el control y la propiedad de un pequeño número de corporaciones transnacionales, y ha despojado a estas comunidades pesqueras de su medio de vida y de su derecho tradicional a sus calderos, tal y como ha sucedido con las comunidades pesqueras en India, Tailandia y Ecuador.

Por su parte, en Los bancos de alimentos y la caridad como falsa respuesta al hambre en los países ricos, pero con mayor desigualdad, Alison Cohen, Kayleigh Garthwaite, Sabine Goodwin, Jade Guthrie, y Wendy Heip critican el aumento de las iniciativas de emergencia alimentaria entre los gobiernos y el sector privado en los países del hemisferio norte como Estados Unidos, Canadá y Reino Unido durante la pandemia del covid-19. Los autores del artículo argumentan que donar los excedentes de alimentos a caridad no soluciona el hambre y la desnutrición a la que se enfrentan las comunidades marginadas – indígenas, personas negras y de color – en estos países ricos, ya que estos problemas requieren soluciones no alimentarias como la “reconstrucción de una sociedad más igualitaria”.

En el cuarto y último artículo del Observatorio, Lo que crece imperceptiblemente: alimentos sanos y solidaridad transformadora, Mario Gabriel Macías Yela, Valéria Torres Amaral Burity, Paulo Asafe C. Spínola, y Sofía Monsalve recalcan que el disfrute del derecho a una alimentación y nutrición adecuadas puede únicamente ser alcanzado con la separación absoluta de las formas de vida capitalistas y la desmercantilización de los alimentos. Asimismo, los autores y autoras urgen a las personas a buscar nuevos caminos hacia la realización del derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria.

– Para descargar el informe completo (PDF), haga clic en el siguiente enlace:

No es nuestro menú – Edició…

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Fuente: Red Mundial por el Derecho de la Alimentación y la Nutrición

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