“La Comunidad y sus vínculos son una alternativa a la vieja política” R.Zibechi

Raúl Zibechi participa en un conversatorio en el Centre Social Autogestionat (CSA) La Llavor de Torrent (Valencia)

 

Fuentes: Rebelión [Foto: Raúl Zibechi]

“Existe hoy una gran confusión y un colapso de las viejas formas de hacer política”; en cuanto a las posibles alternativas, “no importa realmente el número de personas que conformen un colectivo, sino el actuar de un modo diferente”, afirma el periodista e investigador uruguayo Raúl Zibechi.

Frente a los viejos modos de la política hegemónica se configura la Comunidad, añade el escritor militante, “entendida ésta como vínculo”. Son numerosas las experiencias y desempeñan generalmente en ellas un rol central las mujeres (entre otras áreas en la educación, la salud o en las luchas).

También hay actualmente maneras nuevas de considerar la solidaridad, apunta el autor de Los pueblos rompen el cerco. Tiempos de colapso. Uno de los ejemplos es la Travesía por la Vida-Capítulo Europa del EZLN, que el subcomandante Moisés presentó en julio; está integrada por 177 delegados zapatistas de origen maya; una delegación del Congreso Nacional Indígena-CIG; y tres personas del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el agua de Tlaxcala, Puebla y Morelos.

El subcomandante insurgente añadió detalles sobre el modo de organizar los grupos de la gira europea; algunos sobre “Escucha y Palabra” (memoria de las luchas del movimiento zapatista); un equipo de fútbol integrado por 36 milicianas (“Comando Ramona”); el “Comando Palomitas”, formado por seis niñas y niños del grupo “Juego y Travesura”, además del núcleo coordinador. No se trata de un intercambio vertical: “Iniciaremos las visitas a quienes nos invitaron y, con atención y respeto, les escucharemos”.

En octubre de 2020, Moisés anunció en un comunicado que las delegaciones zarparían en abril con destino a Europa, y que en agosto llegarían a Madrid –cinco siglos después de la Conquista-; además subrayó que estarían formadas mayoritariamente por mujeres (“somos lo que somos, y no somos lo que no somos, gracias a ellas, por ellas y con ellas).

Coordinación Baladre e Iniciativas Sociales Zambra han editado en 2021 el libro colectivo La resistencia del pueblo mapuche, coordinado por Raúl Zibechi y el antropólogo Edgars Martínez. El periodista, colaborador de La Jornada, Gara y Desinformémonos, entre otros medios, participó el 10 de octubre en un conversatorio que organizaron la red Baladre y el Centre Social Autogestionat (CSA) La Llavor en este espacio “antifascista, feminista, ecologista y libertario”, ubicado en el municipio valenciano de Torrent.

Zibechi ha mencionado ejemplos de lucha comunitaria como la Minga Indígena, Negra y Campesina de octubre de 2020 en Colombia. En poco más de una semana se movilizaron -desde el departamento del Cauca hasta Bogotá- 8.000 miembros de los pueblos originarios, negros e indígenas. Tuvo un papel muy destacado el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), surgido en 1971 en el contexto de una batalla por la recuperación de tierras.

El CRIC agrupa actualmente 115 cabildos y 11 asociaciones de cabildos de una decena de pueblos indígenas del Cauca. En octubre también llegaron a Bogotá, con funciones de escolta, efectivos de una de las instituciones de Gobierno propio, la Guardia Indígena: organismo ancestral cuyo mandato deriva de las asambleas y que con la chonta simbólica (bastón de mando) defiende los derechos, la vida y la autonomía de los territorios.

Otra movilización de la que informó Raúl Zibechi tuvo lugar el pasado mes de mayo. Se trata de la Minga Indígena por la Vida, la Paz y el Buen Vivir, con la que se “fortalecía” el Paro Nacional y las protestas populares –iniciadas el 28 de abril-, frente a la reforma tributaria del presidente Iván Duque.

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) detalló –entre el 19 y el 21 de mayo- 53 acciones colectivas “de movilización indígena”, de las que 22 eran “puntos de resistencia”, y la declaración de varios pueblos en asamblea permanente. El día 29 de mayo se produjeron 28 marchas, entre las que destacaban aquellas que llegaron a las ciudades de Medellín e Ibagué.

En la reflexión y el activismo –en el campo del feminismo anticapitalista- el investigador valora el trabajo de mujeres como Silvia Federici, autora de Reencantar el mundo. El feminismo y la  política de los comunes; o Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, entre otros libros (una parte importante de su obra, en la que critica “el patriarcado del salario”, ha sido editada en castellano por Traficantes de Sueños).

Raúl Zibechi menciona, además, otras mujeres de referencia en las luchas comunitarias. Es el caso de la campesina Máxima Acuña Atalaya, que -sobre todo a partir de 2011- defendió en Celendín (departamento de Cajamarca, Perú) sus tierras frente a las pretensiones de la empresa Yanacocha, con intereses en la extracción de oro (proyecto Conga); la familia Chaupe-Acuña resistió durante años a los ataques y hostigamientos empresariales, de la policía y la criminalización mediática (se denunciaron en la época las ambiciones de la compañía estadounidense Newmont y la peruana Buenaventura).

Otra luchadora relevante es María de Jesús Patricio “Marichui”, indígena nahua, médico tradicional y vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI) de los pueblos originarios de México. Fue promovida por el CNI y el EZLN para participar, como candidata independiente, en las elecciones presidenciales mexicanas de 2018.

En un artículo publicado el pasado 5 de abril en Gara, el periodista montevideano reprodujo alguna de las ideas de “Marichuy”, expresadas en  un encuentro de mujeres de 2018: “Era necesario crear un espacio, no tanto una organización, para que no hubiera alguien que dirige y alguien que obedece, sino que todos nos sintiéramos como parte de esta casa”; o bien, en el mismo texto: “Cuando estamos juntos, somos asamblea y cuando estamos separados, somos red”.

En el estado español el articulista ha conocido iniciativas como el Sindicat del Lloguer del municipio de Rubí (Barcelona), constituido en 2018. Uno de sus ejes de actividad es hacer efectiva la Ley catalana de Medidas Urgentes en materia de Contención de Rentas en los Contratos de Arrendamiento de Vivienda, de septiembre de 2020. Los activistas batallaron en 2018, junto a las familias afectadas, contra el “fondo buitre” Medasil Desarrollos, en el barrio Sant Jordi Parc de Rubí (70 familias en riesgo de desahucio a las que la empresa proponía subidas en el precio de los alquileres de hasta el 100%); la movilización logró una mejora de las condiciones.

O el barrio libre y autogestionado de Errekaleor en Vitoria, ocupado en 2013 por una decena de estudiantes universitarios, e integrado por varios bloques de viviendas y zonas comunes. “Se han producido numerosos ataques por parte del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz”, denuncian en la página Web. Con los años el proyecto ha crecido en personas implicadas y actividades (“Errekaleor Bizirik no es sólo de las que vivimos aquí, es del pueblo”).

Por ejemplo en octubre, a la ludoteka de Errekaleor se agrega la escalada en el gimnasio popular; los juegos en el parque “de arriba”; el cine infantil; el Kárate (a partir de los cuatro años) y las danzas vascas. Los días 22 y 23 de octubre se programaron películas del Festival Anticolonial; y en agosto se presentaron los preparativos para la recepción de la gira zapatista.

Otra iniciativa de autonomía y resistencia resaltada por Raúl Zibechi es el Centre Social Okupat Anarquista (CSOA) l’Horta de Benimaclet; surgió en 2012 a partir de la “reapropiación” de una parcela agrícola abandonada, y que previamente resultó afectada por la expansión urbanística en este barrio de Valencia. Además de los talleres gratuitos, las kafetas, la biblioteca anarquista, las jornadas y los documentales en la alquería –de finales del siglo XIX-, en el CSOA se desarrolla un proyecto de huertos comunitarios.

El pasado 14 de diciembre vecinos y activistas recuperaron el CSOA tras un desalojo policial -en el que los agentes perpetraron cargas- tras las denuncias de la SAREB (sociedad también denominada “banco malo”). Asimismo sobre Benimaclet planea la amenaza de una iniciativa urbanística, promovida por la inmobiliaria Metrovacesa, para la construcción de 1.350 viviendas.

Fuente: https://rebelion.org

 

A %d blogueros les gusta esto: