Uruguay- Diputado Zubía bajando muy bajo-/ Paraguay: silencioso etnocidio del pueblo guaraní

Una opinión personal

 

Fuente: Teledoce

Lo dicho
:

“El diputado colorado Gustavo Zubía fue entrevistado este miércoles en el programa Desayunos Informales en el marco de la campaña por el referéndum de la ley de urgente consideración (LUC). En un momento, Zubía puso como ejemplo la violación de una mujer: «Cuando están violando a una mujer, ¿está en riesgo su vida?», consultó. Agregó que la «violación tiene 20.000 variaciones diferentes y hay algunas que no ponen en absoluto en riesgo a la vida de la víctima». El legislador dijo esto cuando estaba defendiendo el argumento de que pueda ser válida la respuesta violenta a un delincuente no sólo cuando hay riesgo de vida, sino de otros derechos, como la propiedad»…. En la publicación –posterior en Twitter en que Bajaba defiende sus dichos– enumera una serie de puntos y en el último afirma que «si se deroga la LUC, es el caos».
A ver si entiendo:

Lo que hay acá es una comparación entre un delito contra la integridad del cuerpo de la persona y un delito contra la propiedad de la persona. El objetivo de Bajaba es argumentar que si es válido defenderse violentamente de una violación aunque no esté en riesgo la vida de la víctima, también lo es en el caso de un robo, aunque no esté en riego la vida de la víctima, aunque eso implique matar al ladrón, y sería “autodefensa”, por lo tanto no punible por la ley. Es una defensa de las modificaciones al concepto de autodefensa que introduce la LUC: las cosas, objetos y valores que yo tengo es como si fuesen parte de mi cuerpo. Son tan importantes como mi cuerpo. Si mato para defender mi cuerpo, también mato para defender mis cosas, y está bien. Eso nos dice Bajaba.
Para empezar:

Zubía (a quien yo digo Bajaba por el nivel de sus ideas) compara tres cosas.

a) Las propiedades materiales con la integridad del cuerpo. Si es válido matar a alguien para defender la integridad de mi cuerpo, entonces, de la misma manera, tengo derecho a matar a alguien para defender mi propiedad, unos pesos, un celular, una tele que tengo en casa. Puede entenderse de dos maneras. O mis cosas materiales son parte vital de propia existencia, o el cuerpo de la mujer (y su psiquis también) es una cosa más. Están equiparadas, al mismo nivel. Matar a alguien está igualmente justificado en uno y otro caso.
b) El riesgo de vida sería para él similar. Una mujer puede escapar al riesgo de morir a manos del violador, simplemente no resistiéndose, dejándose violar. Eso es lo que da a entender Bajaba. Tal vez el violador la mate igual para no dejar testigos, eso no se le pasó por la cabeza a un ex fiscal. Lo mismo podríamos decir de la víctima de una rapiña. ¿Por qué no se deja robar, “llevate todo, yo ni miro”, y evita el riesgo de muerte? Si es una reacción instintiva no muy pensada de respuesta a la agresión, es mucho más probable que pierda el control la mujer (u hombre) violada/o que el rapiñado/a, o el comerciante al que ya lo robaron antes. En cuanto al riesgo de que el agresor mate a la víctima, podemos suponer que los violadores son más desequilibrados e irracionales que los simples ladrones. ¡Ah, olvidaba un detalle! El orgullo herido por resultar víctima de una situación humillante. Parece que para Bajaba, no reaccionar si te roban sería más indigno que aceptar una violación.
c) Por último, la recuperación. Lo que me robaron, mucho o poco, lo puedo recuperar, de una manera o de otra. Los amigos ayudarán si se necesita. Si pude comprar esas cosas podré comprarlas de nuevo tarde o temprano. ¿Y cómo es la recuperación de la mujer violada, cómo se repara el daño? Más fácil que lo otro no va a ser. Y si los amigos ayudan, ¿por qué no empezar ahora? Una ayuda a todas las víctimas de violación será REPUDIAR este tipo de pensamiento machista y despectivo del valor de la vida, para el que la integridad del cuerpo y la psiquis de una mujer (u hombre, Bajaba, ¿o nunca visitaste una cárcel?) no vale más que las cosas materiales que poseo.

Tranqui, gente.

Vamos a nuestras conclusiones. Digamos primero que Bajaba renunció a la fiscalía. ¿Por qué lo hizo? Que invente ahora el cuento que quiera, fue por las amenazas que recibió, todos lo saben. Pero con una amenaza no alcanza, debe agregarse a eso el miedo ante la amenaza. Dale Bajaba, no inventes ni te hagas el macho ahora, se te notaba en la cara cuando renunciaste.
Por último, y como esto está dentro de la polémica sobe la LUC, y como la gente que sale a defender la LUC es esta gente, con estos “argumentos”, debemos decir gracias Bajaba.
Con defensores así nos es mucho más fácil la campaña. Dejemos que hablen, que el batracio por la boca muere. No pueden dejar de decir bestialidades, y al defender la LUC nos facilitan su destrucción. Como el alacrán del cuento que picó a la rana que lo llevaba a la otra orilla. “Es que no puedo con mi naturaleza”. Y se hundieron los dos.
F. Moyano 

Paraguay: silencioso etnocidio del pueblo guaraní

Bernardo Coronel

Los pueblos de la nación guaraní están sufriendo un lento y sostenido etnocidio en Paraguay, como consecuencia de la agresiva invasión de sus territorios por el agronegocio.

Desde la introducción del modelo agroexportador, desde fines del siglo pasado, los indígenas y campesinos fueron perdiendo centenares de miles de hectáreas de tierras, por la vía de desalojos ordenados por la justicia. Las expulsiones se hacen a través de esquemas montados desde el poder, fraguando títulos, en el que están comprometidos políticos, fiscales y jueces.

Indígenas observan impotentes la quema de sus viviendas

Millones de hectáreas que antiguamente pertenecían a los indígenas hoy están en manos del capital multinacional. Durante la pandemia, los desalojos aumentaron drásticamente y de la manera violenta. La fiscalía, al mando de batallones de policías y militares dirigen los operativos. No son simples desalojos, los policías se encargan de destruir y quemar templos y lugares sagrados, dejando solo cenizas. Comunidades enteras van desapareciendo para ser suplantadas por sojales. De los milenarios pueblos guaraní no quedan ni siquiera vestigios, solo indígenas desahuciados que deambulan por los centros urbanos mendigando monedas.

La Constitución paraguaya es una de las más progresistas de Latinoamérica. Reconoce la existencia de los pueblos indígenas como formaciones anteriores a la creación del Estado paraguayo, pero, así como es la más avanzada es la que menos se cumple. Según el abogado Juan León, experto en tierras rurales, existen 800 órdenes de desalojo en el poder judicial, y en la medida que se activen, significará mayores desplazamientos del pueblo guaraní.

Policías preparados para un desalojo

A pesar de que la pandemia impactó con dureza la economía local, acrecentando el desempleo y la pobreza, el agronegocio se vio favorecido por el aumento de la demanda de alimentos a nivel mundial. El agronegocio está llegando a una gigantesca exportación, y ubica a este pequeño país en el cuarto mayor exportador de soja del mundo, podio disputado con gigantes como Estados Unidos, Brasil y Argentina. La venta del grano llegó a 36% más que el año pasado, y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el mismo periodo la pobreza, amplificada por la pandemia, creció 3,4%. La realidad es perversamente trágica, mientras aumenta la comercialización de soja, aumentan los indígenas expulsados de sus tierras. Sube la venta de soja y sube la pobreza. La realidad es evidente, la soja es abonada con la miseria de los pobres.

 

Publicado originalmente en Rebelión

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