1°).POSDATA A «MIRADAS CRÍTICAS A LAS CÁRCELES URUGUAYAS«- ⭐ – 2°). Un año clave para América Latina – Por Emir Sader

POSDATA A «MIRADAS CRÍTICAS A LAS CÁRCELES URUGUAYAS«

 

 

Meses atrás publicamos un texto llamando a una visión que analizara críticamente el estado de superpoblación y violencia que se viven dentro de las cárceles uruguayas y el estilo de difusión que “comunicaban¨ los medios oficiales de prensa. La conclusión final a la que queríamos llegar era que la violencia inherente a la vida dentro del estado y los sistemas capitalistas precisa de la cárcel y la injusticia para legitimarse y subsistir, que el delito y la prisión es producto de la desigualdad y el trato de por sí ya es deshumanizante, lo es en la forma que tenemos que vivir nuestras vidas en sociedad y muchísimo más dentro de los recintos penitenciarios y urge tomar acciones en colectivo para cambiar nuestra realidad y no volver nunca a hacer ejercicio de este tipo de violencia de la cual hace uso el estado y el capitalismo.

En esta oportunidad queremos corregir un error que cometimos a la hora de producir el texto y que no podemos dejar pasar, en primer lugar, para no caer en la trampa del lenguaje autoritario que está cristalizado en el imaginario de lo cotidiano, y segundo, en pos de la honestidad intelectual. Queremos también dar con esta posdata unos primeros acercamientos a un posicionamiento crítico del concepto de rehabilitación.

En la publicación original al cual este texto se refiere cometimos el error de decir, “Si alguien se tiene que rehabilitar aquí somos nosotrxs como sociedad” con una lectura inocente parecería no haber problemas, pero el asunto aquí es que el mismo concepto de rehabilitación nos molesta. ¿Por qué? Porque el concepto de rehabilitación pertenece al pensamiento y lenguaje del sistema penitenciario y de las instituciones autoritarias, entendemos que al utilizarlo estamos de alguna manera aceptando su legitimidad en el imaginario social y eso es algo contra lo cual combatimos. ¿Pero qué es rehabilitación? la rehabilitación es un concepto que presupone una forma natural de ser y quien debe someterse a ella es una persona desviada de las formas correctas, este supuesto es el que comparten todas las políticas “re” (rehabilitación, reinserción, reeducación) que funcionan dentro del sistema penitenciario y demás instituciones estatales y público-privadas que se encargan de enderezar a aquella persona que dentro del orden actual de las cosas pueda considerarse como un desviado.

Esta manera de pensar que nos trae el concepto “re” invisibiliza la realidad de la cuestión. Ya dijimos que el delito es un mecanismo legal para defender los intereses del capitalismo y que de las clases sociales que lo cometen, solo una recibe el peso de la ley. No es extraño oír que cuando alguien rico o que se dedica a la política comete un delito se diga que ha cometido un error, ¿pero porque a ellxs se les perdona y a lxs pobres no? la respuesta a nuestro parecer es que no hay verdaderos equívocos sino una violencia estructural que empuja a muchxs y conviene a unxs pocxs.

¿Pero qué quisimos decir con “rehabilitarnos como sociedad”? El origen del error no es lo que aquí interesa pero si prestan atención se darán cuenta de porque quien escribe cayó en tan terrible eufemismo y es que el concepto se confunde con lo que realmente quisimos decir, cambiar de perspectiva.

Creemos que es necesario que tanto los colectivos militantes como la sociedad de la cual son parte cambien su perspectiva respecto a la realidad de la cárcel y el sistema que lo engloba, para poder acercarse a combatir la injusticia desde su verdadera raíz debemos meditar sobre la esencia misma del delito y la legalidad, que son siempre herramientas de las cuales el poder se sirve para dominar y segregarnos, lejos de una inocencia que limite el diálogo y el autocuidado porque la cuestión que
posibilita al estado ejercer esta violencia recae es nuestra incapacidad actual para defendernos de todos los abusos (antes, durante y después) que somos capaces de cometer lxs humanxs entre nosotrxs y el resto de especies.

Terminado este texto solo nos resta decir que el tema está lejos de estar acabado porque esta es una cuestión que toca todos los aspectos de nuestra vida social e individual, esperamos en futuras publicaciones seguir aportando insumos a la discusión. Sin más que decir esperamos que esta posdata haya ayudado a pensar mejor la cuestión y que podramos encontrarnos prontamente en las calles.

Fuente: https://anarquistasanticarcelarixs.wordpress.com

 

 

 

 

Un año clave para América Latina

Fuentes: Rebelión [Imagen: Gustavo Petro en un acto de Cambia Colombia. Créditos: cuenta de Gustavo Petro en Twiter]

En este artículo el autor reflexiona sobre los posibles triunfos electorales de Petro en Colombia y Lula en Brasil, lo que sumaría fuerzas del cambio en América Latina.


El siglo XXI es el siglo de América Latina. En su primera década surgieron los únicos gobiernos antineoliberales del mundo, en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia y Ecuador. En la segunda, la derecha recuperó la iniciativa, sin aliento, porque no abandonó su modelo neoliberal.

En la tercera década del siglo XXI se configura plenamente una nueva ola progresista de gobiernos antineoliberales, con México, Argentina, Bolivia, Chile, Perú, Honduras. El año 2022 tendrá como principales eventos en el continente las elecciones en Colombia y Brasil. En ambos países, los candidatos de izquierda, Gustavo Petro y Lula da Silva, son los favoritos para ser elegidos presidentes de estos países en 2022.

Dos de los gobiernos de extrema derecha del continente -uno de Iván Duque y otro de Jair Bolsonaro-, también dos de los más impopulares, salen de la presidencia con todo indicio de que serán rotundamente derrotados, dando paso a dos líderes de la izquierda latinoamericana.

Dos de los países más grandes del continente, escenario de la mayor violencia en la región, tanto política como en la vida cotidiana, podrían dar pasos decisivos para enfrentar el neoliberalismo y la inseguridad ciudadana en las próximas elecciones.

El 29 de mayo Colombia tendrá su nueva elección presidencial. En la anterior, en 2018, por primera vez, un candidato de izquierda, el propio Petro, llegó a segunda vuelta, logrando obtener 8 millones de votos. Se consolidó la renovación de la izquierda colombiana, con el éxito del proceso de paz con las guerrillas de las FARC y el ELN, y se pasó la página en la historia del país de casi 70 décadas de enfrentamientos militares con el Estado colombiano.

Alcalde de Bogotá entre 2012 y 2015, Petro organizó una coalición de izquierda llamada Pacto Histórico. Saludando la victoria de Gabriel Boric en Chile, Petro reafirmó que hay un cambio de época en América Latina, con la superación del neoliberalismo, que “no es más que la expansión de la idea de mercados, de negocio, que no tiene nada que ver con inversiones o derechos humanos ”.

En Brasil, desde que salió de la cárcel y se le cancelaron los procesos, recuperando todos sus derechos políticos, Lula comenzó a liderar todas las encuestas para las elecciones presidenciales de octubre de este año. Será candidato a la presidencia de Brasil por sexta vez -derrotado en 1989, 1994 y 1998 y victorioso en 2002 y 2006-, esta vez, como indican las encuestas, por primera vez con posibilidad de triunfar en la primera vuelta.

Habiendo salido de su segundo mandato como presidente de Brasil con el 87% de apoyo, logró que, por primera vez, la izquierda se volviera hegemónica en el país, con un gobierno que combatió y disminuyó substancialmente las desigualdades, en el país más desigual del continente más desigual del mundo.

Aunque dejó el poder hace 12 años, la huella de su gobierno quedó presente en la memoria de la gran mayoría de los brasileños, especialmente los de las periferias de las grandes ciudades y los del nordeste del país, quienes vieron profundamente transformadas sus condiciones de vida.

El golpe que sacó al PT del gobierno, en 2016, arrojó al país a la peor crisis de su historia. Crisis económica, social, política y sanitaria, personificada en el gobierno de Bolsonaro, a quien la derecha apeló para consolidar el golpe de Estado que había dado contra Dilma Rousseff y llevar a la presidencia del país a la persona más descalificada, desde todos los puntos de vista, a ocupar esa posición.

La imagen de Lula ha resurgido en la escena política brasileña en los últimos dos años, lo que lo convierte en un 40% preferido en encuestas espontáneas y un 48% en la primera vuelta frente al 19% de Bolsonaro. Lula ganaría a todos los posibles oponentes en la segunda vuelta, pero, principalmente, se proyecta una posible victoria para él en la primera, el 2 de octubre de 2022.

De confirmarse estas victorias, América Latina tendrá su perfil político mayoritariamente de izquierda, con la adhesión de los países más grandes del continente: Argentina, México, Brasil, Colombia, sumados a los de Bolivia, Perú, Honduras. Será una tercera década del siglo XXI que perfilará el continente a lo largo de la primera mitad del siglo XXI, un siglo definitivamente de izquierda en América Latina y el Caribe.

Fuente: https://rebelion.org

 

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