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Hugo Torres Jiménez: héroe de la lucha contra la dictadura somocista

Nunca se ha sometido al poder y cuando Ortega retomó el gobierno no aceptó cargos, prebendas ni privilegios

Hoy seremos héroes o mártires —dijo el legendario Germán Pomares cuando Eduardo Contreras, jefe del comando, les confirmó: —¡Es hoy y no hay vuelta atrás! Era el 27 de diciembre de 1974 y, efectivamente, Hugo Torres Jiménez se convirtió en héroe, no solo por su participación en la acción comando de la toma de la casa de Chema Castillo, sino por todos los años de su vida guerrillera en la lucha contra Somoza y su beligerante liderazgo militar en el espectacular asalto al Palacio Nacional.

Hugo Torres nunca se ha sometido al poder y cuando Ortega retomó el gobierno no aceptó cargos, prebendas ni privilegios. Hoy, es el único exgeneral del Ejército Nacional que está activo en dar continuidad a la lucha por la democracia en Nicaragua y con su ejemplo, desde las ergástulas del régimen, el antiguo jefe de la Dirección Política del Ejército Popular Sandinista (EPS), está marcando el rumbo norte a seguir por sus excompañeros de armas y por todos los que se resisten a rendirse y vivir como esclavos.

Hugo nació en 1948, en El Espino, Madriz. A los cinco años su familia se trasladó a León, ciudad donde vivió y estudió, por lo cual siempre se ha considerado leonés. Habitó, hasta su paso a la clandestinidad, en el barrio El Calvario, cerca de donde vivía Rigoberto López Pérez, a quien conoció antes de que este ejecutara a Somoza García en 1956. Su madre fue Isabel Jiménez y su padre, Cipriano Torres, subteniente de la Guardia Nacional (G.N.).

En 1971 se incorporó al FSLN y en julio de 1974, sin concluir sus estudios de Derecho, pasó a la clandestinidad. De inmediato recibió una escuela de preparación política militar en la finca “El Panamá”, del colaborador sandinista Yico Sánchez, en Jinotepe, Carazo.

Al ser escogido para integrar el Comando “Juan José Quezada”, pasó meses recluido y entrenando hasta que ejecutaron la operación Diciembre Victorioso, en la que secuestraron a funcionarios del Gobierno somocista que asistían a una fiesta en la casa de Chema Castillo. El comando exigió la liberación de los presos políticos de entonces. Lograron sus objetivos en menos de 48 horas. Luego, volaron a La Habana con los militantes políticos rescatados, entre ellos Daniel Ortega, su verdugo y actual presidente ilegítimo de Nicaragua.[1]

En 1975, clandestino entró por veredas de Honduras a Nicaragua, acompañando a Carlos Fonseca. Fue nombrado responsable de Chinandega por breve tiempo, pues en enero de 1976 ingresó a la montaña en un contingente dirigido por Carlos Agüero Echeverría.

Fue integrado al campamento central de la Brigada “Pablo Úbeda”, jefeada por Henry Ruiz (Modesto), en la profundidad de la cordillera Isabelia. Vivió la dureza de la montaña en la época que él calificó de las vacas flacas, cuando la población campesina fue sometida a brutal represión, registrándose más de 3000 desaparecidos. Eso obligó a los lugareños salir de la montaña y radicarse cerca de centros de operación de la G.N., dejando a los guerrilleros sin colaboradores, a merced del hambre y las enfermedades. Hugo pasó días y días sin comer, recurriendo a tubérculos, carne de mono y cáscaras de plátanos. Ahí sufrió leishmaniasis, la temible lepra de montaña de los guerrilleros.

A finales de 1976 participó en varios combates defensivos. En marzo 1977 fue escogido para integrar la escuadra “Aurelio Carrasco”, unidad ofensiva al mando de Carlos Agüero, que atacaría patrullas de la G.N. que perseguían guerrilleros y reprimían a los campesinos. La primera acción fue el ataque a la patrulla ubicada en Lisawe, operación en la que cayó Carlos Agüero. Hugo ha relatado que esa muerte, el cerco feroz ejercido por la G.N., la falta de comida y medicinas, los combates en que varios combatientes resultaron muertos o heridos, más otros problemas, generaron descomposición en la moral y la unidad, por lo que algunos decidieron salir a la ciudad.

Al mando de uno de esos grupos, con el propósito de llegar a Honduras, Hugo inició la penosa marcha después del combate del 13 de agosto. En enero de 1978, llegaron al Río Patuca, afluente del Río Coco, en territorio hondureño. Torres lo recuerda porque ahí escuchó la noticia del asesinato de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal. Se contactó con la organización del FSLN en Honduras —ya dividida en tendencias— y se incorporó a las fuerzas terceristas.

A mediados de 1978 reingresó a Nicaragua y fue seleccionado para integrar el Comando “Rigoberto López Pérez”, que realizó la Operación Muerte al Somocismo o asalto al Palacio Nacional, otra acción espectacular que permitió la liberación de más de sesenta presos políticos. Fue segundo jefe de la operación, en la que también participó Dora María Téllez, como responsable política y de la negociación. Hugo es el único que intervino en las dos operaciones comando más grandiosas efectuadas por el FSLN.[2]

Al triunfo de la revolución fue distinguido con el grado honorífico de comandante guerrillero y nombrado viceministro del Interior. Cuando fue integrado al Consejo de Estado fue trasladado al Ejército y nombrado su representante ante este poder que ejercía funciones de Legislativo. En 1982 le otorgaron la Orden Carlos Fonseca, máxima distinción del FSLN, entregada entonces a un reducido grupo de sandinistas, en reconocimiento por méritos excepcionales.[3]

Fue miembro de la Asamblea Sandinista hasta 1990 y responsable de la formación política de los soldados y oficiales como jefe de la Dirección Política del EPS. En el Ejército Nacional obtuvo el grado de general de brigada, con el que pasó a retiro a mediados de los 90.

Desde su reincorporación a la vida civil, Hugo expresó sus críticas a la conducción partidaria, entonces dominada por Daniel Ortega y encaminada rápidamente al pacto con el derechista Arnoldo Alemán. Nosotros recordamos a Hugo en los días cuando se relacionó con los grupos críticos al naciente orteguismo, expresando su preocupación por la deriva autoritaria y los riesgos que significaba para la democracia en Nicaragua. Entonces no participaba en ningún partido político.

Estaba consciente de la importancia de la recuperación de la memoria histórica, y cuando lo invité a mi programa radial de entrevistas para hablar de Diciembre Victorioso me dijo:

Considero muy importante este programa porque la historia es un referente de primer orden, importantísimo, imprescindible para poder vivir el presente y poder planificar el futuro. Desgraciadamente nos olvidamos de ella y por eso tropezamos de nuevo con la misma piedra. Por ello considero fundamental esta recuperación de la historia que se hace en tu programa.[4]

Por tal razón, en varias ocasiones, cuando mis ocupaciones me obligaron a estar fuera del país, Hugo se convirtió en entrevistador en nuestro programa.

La preocupación por la memoria lo hizo escribir su libro testimonial Rumbo Norte, Historia de un sobreviviente, prologado por Sergio Ramírez y presentado en el auditorio del Palacio Nacional, en el mismo sitio en que él, fusil en mano, participó en la acción mencionada. También publicó un libro de poesía Coplas y algunos poemas infiltrados. Las coplas —afirmó— en recuerdo de las que recitan en León acompañando los bailes de la gigantona y el enano cabezón.

Al igual que muchos de nosotros, la ruptura de Hugo Torres con el FSLN ocurrió a partir de posiciones de principios. Cuando su condición civil se lo permitió, rechazó mediante declaraciones el pacto y la corrupción. Desde entonces ha sido cara visible en la vida política de Nicaragua y fuente de consulta, sobre todo al analizar temas vinculados con el Ejército de Nicaragua. En la campaña municipal de 2008 se unió al MRS, en la que ese partido no participó directamente pues le fue arrebatada, de forma ilegal y arbitraria, su personería jurídica.

En la campaña nacional 2011, Hugo participó en la alianza MRS-PLI y elegido diputado ante el Parlamento Centroamericano. En la VIII Convención Nacional del MRS (18/11/ 2017), fue electo vicepresidente de esa organización, al lado de Suyén Barahona Cuan, presidenta, cargo que mantuvo cuando en su IX Convención, realizada en enero 2021, el Partido MRS se convirtió en Unión Democrática Renovadora (UNAMOS).[5]

Durante la sublevación popular de 2018, Hugo Torres siguió brindando conferencias de prensa, entrevistas y escribiendo artículos de opinión, desnudando y denunciando el carácter dictatorial del régimen de Ortega-Murillo. También participó en marchas y otras expresiones cívicas de rechazo a las políticas del Gobierno, reiterando una y otra vez que esta vez la lucha tendría que ser dentro de los cauces cívicos.

El 13 de junio 2021 fue secuestrado por el régimen dictatorial Ortega-Murillo. Previendo su captura, minutos antes de ser detenido, grabó un vídeo donde recordó su participación en la lucha contra Somoza.

Tengo 73 años, nunca pensé que en esta etapa de mi vida iba a estar luchando contra una nueva dictadura (…), pero así son las vueltas de la vida. Los que una vez acogieron principios en favor de la justicia, en favor de la libertad, hoy los han traicionado y hoy son sus principales enemigos… Y cerró diciendo: Ánimo pueblo, (hay que) mantener el ánimo en alto que la historia está de nuestro lado. ¡De que se van, se van! [6]

Al escribir estas notas es público que el 17 de diciembre de 2021, Hugo Torres fue sacado de la celda que compartía con otros prisioneros en El Chipote; que durante las últimas semanas había enfermado rápidamente y que sus compañeros tuvieron que auxiliarlo varias veces, porque, por el grado de inflamación de sus piernas, casi no podía moverse por sí mismo. Fue atendido por médicos del penal, pero no lograron aliviar su situación. Ese día, Hugo sufrió un largo desmayo. De su celda fue sacado con rumbo desconocido.

Ni la Dirección de Auxilio Judicial ni el alto mando de la Policía, menos el Gobierno ilegítimo de Nicaragua, han aclarado cuál es la situación del comandante guerrillero, general de brigada en retiro, Hugo Torres, héroe de la lucha contra la dictadura somocista y, sin duda, de esta lucha cívica y pacífica contra el orteguismo.

Contar su historia y reclamar con justo enojo información sobre su situación, es nuestro derecho y nuestro deber, porque Hugo no solo pertenece a su familia biológica, también pertenece a la lucha de un pueblo contra la opresión y las dictaduras.


 

[1] Ver relato completo en Mónica Baltodano, Memorias de la Lucha Sandinista (MLS), volumen I, páginas 543-558, o en el sitio web:  https://memoriasdelaluchasandinista.org/view_stories.php?id=27.

[2]Ver https://memoriasdelaluchasandinista.org/view_stories.php?id=27; Mónica Baltodano, MLS, volumen II, páginas 331; o en Fabrice Le Lous (10 de agosto 2017) “Hugo-Torres-Jiménez-el-guerrillero-de-los-dos-asaltos”

[3]Navas, Lucía (23 de noviembre de 2019). «Rosario Murillo Revive La Orden «Carlos Fonseca Amador» Para Premiar a Las Turbas Orteguistas»La Prensa (Nicaragua).

[4] Nos referimos al programa radial sabatino Entre Todos, donde entrevisté a más de un centenar de participantes de la lucha contra la dictadura somocista. Dicho programa inició en 1999 y terminó en el 2002.

[5] https://www.articulo66.com/2021/01/15/mrs-cambia-de-nombre-unamos/

[6] https://www.facebook.com/watch/?v=1394106397626169

 

 

 

Uruguay

Lacalle falla hasta en resucitar los viejos fantasmas

Fuentes: Rebelión / CLAE

El gobierno de la coalición multicolor de derechas que encabeza Luis Lacalle, está tan preocupado por favorecer a las clases de mayores ingresos que no logra producir nada útil para el discurso mediático, por lo que se ha volcado a resucitar viejos fantasmas, la subversión radical y el comunismo.

Sobre todo luego que el centroizquierdista Frente Amplio (FA) se muestra recuperado tras el éxito de la recolección de firmas para exigir el referendo contra las 135 medidas más retrógradas de la Ley de Urgente Consideración (LUC), una elección interna con récord de participantes y movilización de las bases.

La agencia de publicidad-gobierno comienza a advertir que los sectores más radicales se han apoderado del FA, poniendo en circulaciónn el temor a la desestabilización, aunque cualquier estallido social está a la vuelta de la esquina, de no corregir el gobierno su rumbo.

Lo cierto es que más que un gobierno es un agencia de publicidad que cada tanto lanza una noticia bomba, como un Tratado de Libre Comercio con China, sin bases, por lo que puede estirarlo por una semana hasta que sus socios del Mercosur le llaman la atención. Y entonces, comienza a hablar de un TLC con Turquía. ¿Con Turquía?

Y entonces atenta contra el Mercado Común del Sur exigiendo la flexibilización de acuerdo de 30 años para que sin aprobación de sus socios –entre ellos los poderosos Brasil y Argentina- pueda firmar tratados con terceros países, que obviamente romperán no solo con el Mercosur sino con las economías de la subregión.

Cree –suponemos que sinceramente- que su fuerte es la confrontación, ya que controla los medios hegemónicos, pero se enfrenta groseramente a un paro general decretado por la central unitaria PIT-CNT, evitando –obviamente- tocar su plataforma o profundizando en las causas de la protesta. Mucho menos dando soluciones a las demandas.

Es tan autosuficiente este gobierno que va a la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) a llevar la voz del no invitado (Estados Unidos), y lo que es un papelón, mostrarlo como rebeldía y autosuficiencia. Y de regreso trajo al país la discusión sobreideologizada, con resultado estéril,  sin aportar nada en las propuestas centrales de la cumbre que fueron la autosuficiencia en vacunas y un fondo contra desastres.

El presidente de Uruguay fue a molestar a los países que le molestan a la potencia no invitada, cual postura de hincha de fútbol. Todo esto, consiguiendo nada más que estirar la agenda mediática lejana a la realidad que gobierna, analiza Mate Amargo.

La agencia de publicidad se especializa, también, en presentar encuestas de aprobación y desaprobación de manera permanente, para demostrarle a los ciudadanos que “Cuquito” Lacalle es el presiente más popular de la historia del Uruguay y por qué no del mundo entero..

Mientras, el Frente va

El gobierno cuenta con diversos voceros, más sutiles o más desbocados como la senadora oficialista Graciela Bianchi, que quizá alentada por un deseo banal de notoriedad o de autobombo, daña permanentemente a las instituciones, pero sobre todo quiere demonizar al centroizquierdista Frente Amplio, el enemigo.

El semanario derechista Búsqueda divulgó un intercambio en twitter, donde le preguntaron si era cierto que, la “mucha corrupción” que hubo en los gobiernos del Frente Amplio no ha tenido consecuencias penales porque el actual Poder Ejecutivo es “blandito” y no ha hecho todo lo que debía para “llevarlos en cana” (presos). En vez de quitarle toxicidad al debate, Bianchi atribuyó culpas a mansalva a las instituciones.

Sostuvo que “muchos mecanismos están trancando la posibilidad de avanzar más” hacia el encarcelamiento de exjerarcas, y alegó que la Fiscalía es “un problema” y que el Poder Judicial “está infiltrado” porque la Universidad de la República es una “usina de adoctrinamiento”. La solución, según la legisladora, es “seguir insistiendo” y “poner el acelerador”, porque “los fiscales y los jueces” perciben “quién está mandando”.

A los partidos se les presenta la tentación de validar este tipo de provocaciones con el solo y pobre argumento de que “hacen calentar” a los adversarios. En el caso de Bianchi conlleva un envilecimiento de la función parlamentaria. Importa poco en qué medida Bianchi sobreactúa, cuáles son sus intenciones o qué presunta utilidad política tiene su conducta, que subraya la semejanza de sentido entre las palabras “grotesco” y “cavernario”. Lo que importa, y mucho, es el daño que causa, dice Ladiaria.

Al gobierno le preocupa el FA,  que eligió a su mesa directiva y luego su Plenario Nacional, que a su vez determina la integración de su órgano ejecutivo, la Mesa Política, que ejerce la conducción cotidiana de acuerdo con los lineamientos aprobados por ese Plenario y por los congresos.

Si bien se produjeron cambios no alteran el panorama previo, pese a que el oficialismo propaga que estos resultados implican un gran avance de la “izquierda radical” y disminuirán el atractivo del Frente para los votantes “moderados” o “centristas”.

Se produjo un crecimiento de la lista 1001, liderada por Partido Comunista, que de dos pasa a cuatro representantes en la Mesa Política de 15, muy lejos de cualquier mayoría. El Movimiento de Participación Popular –del expresidente José Mujica- dejó de ser el sector más votado pero conservará los tres representantes que tenía. La alianza “moderada” Convocatoria Seregnista Progresistas, tendrá tres, uno más que antes.

El Partido Socialista tenía dos representantes con una conducción más “moderada”, y pasará a tener uno. Dejarán de tener representación el Partido por la Victoria del Pueblo, y los sectores Casa Grande y Compromiso Frenteamplista e ingresará a la Mesa Política la alianza entre El Abrazo y Participar, Articular, Redoblar (PAR).

La gran ventaja del dirigente sindical Fernando Pereira sobre el socialista Gonzalo Civila en la elección de presidente del Frente no puede ser interpretada como una victoria “radical”, pero la realidad es que se trata de una figura nueva con amplia experiencia en negociación y peso propio. Por otra parte, quienes conocen la historia frenteamplista saben que el Partido Comunista suele estar muy dispuesto a la búsqueda de acuerdos internos.

El Frente renovó autoridades, lavó su cara, se aggiornó, pero el lapso para saber cuánto puede rendir esta renovación estará entre el referendo del 27 de marzo y la definición de la fórmula presidencial para 2024, que seguramente no integrarán los “dinosaurios” del FA..

Luvis Hochimín Pareja. Periodista uruguayo, analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

 

 

 

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