⭐ Revista de prensa ALTERNATIVAS

1°) El pastorcillo mentiroso

2°) ¿Quién protesta en Kazajstán y cómo?

 3°)Video –  Exigen la inmediata liberación de la líder social Milagro Sala

 

El pastorcillo mentiroso: un efecto mediático «políticamente correcto»

 

imagen: belencribs.org

 

Una atribulación subyugante cunde entre la opinión pública: otra vez el «irresistible ascenso» del fascismo. La dinámica democrática siempre prospera al margen de la normatividad republicana, sobre todo cuando el desenlace de los conflictos obedece a un contexto de globalización. La reactividad mediática de las redes trasciende las identidades colectivas y provee el escenario donde se juegan los equilibrios políticos del presente. Al tiempo que genera una exclusión relativa al potencial que despliega, la incorporación de tecnología multiplica ámbitos de libertad que se coaligan contra la amenaza totalitaria.

 

2a. quincena, octubre 2021

 

¿Qué liberación pasa por “liberarse de la fascinación fascista”?

 

Un artículo de prensa da cuenta del planteo de una joven investigadora española.1 La cuestión que difunde la nota periodística sobre Elizabeth Duval también formaba parte de un reciente título de actualización en este blog: “Ultraderecha argentina: el discurso “políticamente incorrecto”.2 Quizás el inicio de ese título absorbe la atención del lector y no permite apreciar la significación del segundo tramo, destinado a disolver la ambigüedad del término “ultraderecha”: ¿por qué no sólo existe, sino que además prospera, un discurso que vapulea cierto aire de satisfacer “normas ISO” (ver en este blog «rectificación de información») que se desprende de lo “políticamente correcto”?

Según la versión periodística Elizabeth Duval sostendría que Derrida no desarrolló suficientemente el término “hantologie” (neologismo creado por el propio Derrida), pero quizás habría que considerar, en razón de la extensión con que el filosófo marrano (según su propia definición) trata la cuestión de la espectralidad a partir de los años 90’, la significación que el uso de la lengua da a “hanter” en el francés. Esa significación, relativamente intraducible como sucede con los términos más “nacionales” de cada lengua, reúne entre sí la significación de “perseguir/atormentar/fascinar/subyugar”. Es decir, se trata de una atribulación subyugante, que interviene sin causa natural ninguna.

Como lo señala Charles Ramond, “hantologie” manifiesta ante todo la deconstrucción, en cuanto cada uno se encuentra “desdoblado” a partir de sí mismo, como efecto paradójico que no puede sino contrariar una supuesta unidad logocéntrico-yoica del “oírse hablar”.

“Le spectre est ainsi “l’incarnation” (si l’on ose dire) de la philosophie de Derrida”.3

“El espectro configura “la encarnación” (si se permite la expresión) de la filosofía de Derrida”.

Desde el planteo que se sostiene en este blog, se entiende que Elizabeth Duval levanta la pregunta correcta: ¿si el registro “políticamente correcto” no sólo es ineficaz, sino incluso contraproducente ante el “irresistible ascenso” ultraderechista, no corresponde plantear una senda alternativa?

 

Progresismo: el “día después” de la ultraizquierda

 

En la Historia de la Teoría Política, publicada en 1937 en Estados Unidos y en español en 1945, no se registra un ítem dedicado al “progresismo”.4 La denominación “progresismo” en tanto que formación partidaria con estrategia de poder de Estado, corresponde a la alternativa electoral que habilitó el fracaso de los primeros regímenes afiliados al auge neoliberal en América Latina (Menem en Argentina, Collor-Cardozo en Brasil, Sanguinetti-Lacalle-Jorge Batlle en el Uruguay, Frei-Lagos en Chile, entre otros). Un rasgo que diferenció a los “progresismos”, fue la incorporación relativa de la plataforma de reivindicaciones denominada “agenda de derechos”, en tanto que reivindicaciones sectoriales que aspiraban a ser reconocidas como parte de las plataformas de gobierno.

Esta incorporación de reivindicaciones minoritarias pero significativas democráticamente, vinculó los “progresismos” latinoamericanos a las formaciones socialdemócratas europeas, que alcanzaron un auge hacia los años 80’, con un efecto que anticipó lo ocurrido en América Latina casi dos décadas después: se alcanzó a satisfacer relativamente las demandas plurales de derechos democráticos diferenciados, aunque ese logro no cundió como catalizador de igualdad social.

La “agenda de derechos” reflejó, en todos los casos, la sensibilidad pública surgida tras la progresiva crisis del status quo mundial generado por la Guerra Fría. Bajo la denominación de “revuelta anticultural” se desarrolló en los años 60’ un cuestionamiento de la racionalidad Moderna cristalizada en la “forma Estado”, ya por entonces supeditada a través de la disuasión nuclear y la carrera espacial al desarrollo tecnológico.

En el caso de las formaciones socialdemócratas de Europa Occidental la apelación “progresista” de la socialdemocracia fue relativamente solapada por el conflicto con el bloque soviético, que postulaba asimismo una reivindicación de la racionalidad legada por la Modernidad. Contrariamente a lo sucedido en América Latina, la política de identidades (ecología, feminismo, libertades sexuales, etc.) plasmadas en el ideario del 68’ inspiró decisivamente las plataformas socialdemócratas, incluso porque ese campo agregado habilitaba una mayor diferenciación ante el “goulag” soviético. El desplazamiento de las identidades públicas también intervino en la transformación partidaria, dando origen a la tendencia “eurocomunista”, liderada por el Partido Comunista Italiano.

En el caso de América Latina, la incorporación de la “agenda de derechos” fue derivada y secundaria, en cuanto la crisis del status quo mundial a fines de los 60’ (Vietnam, Checosolovaquia, revueltas estudiantiles) se incorporó bajo un registro “antioccidental” (inspirado ante todo por el conflicto Cuba-EEUU). La cristalización de las formaciones nacionales latinoamericanas en la Modernidad (desde la independencia, aunque más profundamente a partir del último cuarto del siglo XIX), fomentó un significado monocorde de la organicidad social, que opuso considerable resistencia (particularmente de índole marxológica) a la diferenciación de roles públicos que habilitaban los movimientos sociales.

Tanto en el caso europeo como en el latinoamericano, el planteo “progresista” surge del fracaso del planteo “ultraizquierdista”. En Europa Occidental, porque la tecnología podía hacer lugar al cuestionamiento de la racionalidad Moderna que impulsaba la revuelta estudiantil, incluso a través de modalidades diversificadoras de libertad personal y de relacionamiento. En el caso latinoamericano, porque el “progresismo” cundió como efecto tardío y resignado del fracaso de la “2a. Independencia”, sostenida inicialmente por la revolución cubana y encarnada sobre todo por el Che Guevara.

En los dos casos, los “progresismos” reflejaban cierta nostalgia del proyecto decimonónico de llegar a la transformación social a través de la intervención del Estado-nación, que incluso interpelado como fuente universal de poder por los movimientos sociales desde los años 1960, perduraba como referente simbólico tradicional en las creencias públicas.

 

La izquierda estructural

 

Los estallidos sociales han puesto sobre el tapete la cuestión de una desigualdad que no encuentra mediación posible en el plano de las estructuras de representación nacional e internacional. Las coaliciones de izquierdas que han sido cuestionadas por estos movimientos, no han podido recuperar su credibilidad, incluso cuando han debido ceder el gobierno y pasar a la oposición, en cuanto por su propia destinación, la condición partidaria no llega a distinguirse de una señalada disminución de la legitimidad estatal.5

La configuración de una “izquierda estructural”, que hace de la “agenda de derechos” una receta jurídica y de la gobernanza mundial el “non plus ultra” del horizonte histórico, antes que indicar una orientación estratégica, luce como plataforma de recepción de la globalización (entendiendo por tal, la tecnología de gubernamentalidad empresarial).

Cierta inscripción de la gubernamentalidad partidaria en el poder mundial la condujo a condenar la insurgencia antiglobal, leyéndola bajo un signo desviado, anómalo y patético. En un caso caso por demás significativo, una vez obtenido en el Uruguay el número de firmas necesario para escrutar por reférendum la Ley de Urgente Consideración -caballo de Troya legislativo de la actual restauración neoliberal en esta margen del Plata-, distintos voceros del Frente Amplio destacaron que tal evento referendario (apoyado finalmente, pese a reticencias iniciales, por el propio Frente Amplio) ayudaba incluso al gobierno conservador, en cuanto se le ahorraba al país el perjuicio de un estallido social.6

 

Tierra de nadie para la Soberanía: el desplazamiento descentrado

 

El desarrollo tecnológico que siguió a la 2a. Guerra Mundial desplazó el centro de gravedad de la Soberanía. A la diferenciación generacional que promovieron los propios medios de comunicación, se sumó la prolongación del período de formación que requería un mayor desarrollo social y productivo. Este contexto no pudo sino favorecer una diferenciación creciente de la individuación, como efecto para cada persona, de un espectro de decisiones posibles cada vez más complejo.

El relato de la Modernidad se encontró interrogado por una diferenciación creciente de las identidades y declinó, por consiguiente, el criterio de una unidad de destino para la conciencia y el conocimiento, es decir, el principio de Soberanía, anclado ya no en la condición divina, sino en el propio orden de la Naturaleza. La racionalidad encarnada en el Estado-nación fue llamada a comparecer, interrogada desde el punto de vista de los perjuicios causados a la propia Naturaleza que se decía representar, desde el punto de vista de un registro de capacidades diferenciado por género, desde el punto de vista de las libertades de opción sexual. Oponiéndose al Estado, estas sensibilidades no dejaban de interpelar al conjunto social, por lo cual, se identificaron como “movimientos sociales”, diferenciados del Estado pero involucrados en el conjunto del devenir público.7

El advenimiento de la “red de redes” conllevó, sobre todo a partir de la 2a. mitad de los 90’, una aceleración de este proceso, en cuanto ya no sólo se encontraba cuestionada una representación ordenadora del conjunto de la Naturaleza, sino la propia gestión de la comunicación, a partir del auge de la interactividad. La creciente substitución de la comunicación masiva por la horizontalidad de las redes, no sólo supeditó la soberanía estatal a la globalización transnacional, sino que en un sentido contrario hizo posible la convocatoria de eventos y agrupamientos a partir de una auto-gestión comunitaria.

Si la Guerra Fría ya había disuelto las veleidades soberanas de los estados-nación en una confrontación bi-polar Este-Oeste, orquestada a su vez por la disuasión nuclear, al día de hoy la soberanía estatal luce, en el marco de la “red de redes”, como una imposición indirecta de las compañías transnacionales y los organismos mundialistas. Por lo mismo, la noción de un “movimiento social” que se diferenciaría ante todo del “Estado soberano”, requiere ser entendida (y extendida) desde el punto de vista de un desplazamiento descentrado, que haga lugar a los excluidos del proceso de globalización y quiebre la sintonía mundialista de los poderes transnacionales. Conviene, antes que ponerles coto, promover la autoconvocatoria en redes, no sólo porque los antecedentes de los “estallidos sociales” así lo registran, sino porque habilitan la intervención de los sectores portadores de alternativa a la mundialización: los excluidos.

Más allá de la incoercible incidencia de la evolución de las creencias en el uso jurídico de las normas y de la necesaria transformación creativa que induce en el plano de las leyes,8 el devenir democrático de las comunidades jamás surge del mero ejercicio republicano.9 La estrategia centrada en (e incluso reducida a) la judicialización y la incorporación normativa de las reivindicaciones no sólo favorece el surgimiento de grupos de presión, paradójicamente tributarios del propio Estado que dicen reformar, sino que llega a ser percibida en el contexto de la globalización como un eco diferido de los poderes mundiales. La “corrección política” lanza un boomerang que retorna sobre la nuca de las reivindicaciones que supuestamente promueve: es registrada por la sensibilidad interactiva que crece en las comunidades, como un efecto represivo sobre las identidades nativas.

La pretensión de incidir en las costumbres desde el aparato jurídico del Estado transita en el presente de las sociedades a través de la reactividad mediática que suscitan los “nuevos medios” (portales y redes). La celeridad de transmisión y amplitud de audiencia de estos medios habilita lecturas desaforadas (y sobre todo des-aforadas) de los contextos jurídicos, cuando la transformación normativa excede la incorporación razonable en las costumbres.10 Conviene considerar que los agentes más conspicuos del poder global ya han percibido los índices de insatisfacción sectorial que genera una instrucción normativa del habitus y que han logrado incluso convertirla en fuente de reclutamiento electoral.11

El defecto que percibe Elizabeth Duval en las campañas antifascistas se asemeja al efecto contraproducente de las falsas alarmas que hacía cundir el “pastorcillo mentiroso”: denunciar al unísono el “irresistible ascenso del fascismo”, cuando se enfrenta sensibilidades tan retrógradas como infusas en el tejido social, sólo puede fortalecerlas, al habilitarlas en calidad de expresiones agredidas de un sentir auténtico. En cuanto estos agrupamientos no aspiran sino a una mayor participación (sobre todo electoral) en el Estado-nación, denuncian por sí mismos la convocatoria totalitaria. El eco que logren puede diferir según cada contexto nacional, pero encontrará en todos los casos un techo en la propia latitud de las libertades que promueve, al presente, la dinámica tecnológica.

 

1Duval, E. “Entender el deseo del fascismo” Uy.press (12/10/21) https://www.uypress.net/Politica/Entender-el-deseo-del-fascismo-uc116213

2Ver en este blog “Ultraderecha argentina: el discurso “políticamente incorrecto” https://filosofiacomociberdemocracia.com/es/node/57

3Ramond, Ch. (2016) Dictionnaire Derrida. Paris: Ellipses, p. 115.

4Sabine, G. (1945) Historia de la teoría política. México: Fondo de Cultura Económica.

5Ver en este blog “Chile: alternancia fallida, alternativa de contragobierno” https://ricardoviscardi.blogspot.com/2019/10/alternativaa-la-alternancia.html

6Miranda, J. “El gobierno nos debe una”, porque la recolección de firmas contra la LUC “encauzó el descontento “y evitó el “desborde social” Búsqueda (22 al 28/07/21) https://www.busqueda.com.uy/Secciones/-El-gobierno-nos-debe-una-porque-la-recoleccion-de-firmas-contra-la-LUC-encauzo-el-descontento-y-evito-desborde-social–uc48622

7Ver al respecto Viscardi, R. “Intelectuales, Estado y movimientos sociales: un enfoque sobre Chile y Uruguay” https://www.aacademica.org/ricardo.g.viscardi/3

9Ver al respecto Rancière, J. (2005) La haine de la démocratie. Paris: La fabrique, pp. 76-77.

10“Debate por tenencia compartida: Marcel Mantero de la organización familias unidas” https://www.youtube.com/watch?v=NNQszy2sBns

11“Votantes de Cabildo Abierto fueron la “fuga” principal de la coalición multicolor en el balotaje ante el Frente Amplio” Búsqueda (16 al 22/09/21) https://www.busqueda.com.uy/Secciones/Votantes-de-Cabildo-Abierto-fueron-la-fuga-principal-de-la-coalicion-multicolor-hacia-el-Frente-Amplio-en-el-balotaje-uc49385

Fuente:https://filosofiacomociberdemocracia.com/

 

 

 

 

 

 

¿Quién protesta en Kazajstán y cómo? Contexto y controversia social

Garry Azaryan

No llorar, no reír, no odiar, sino comprender.
B. Spinoza.
¡Querido lector! Seguramente ya estás harto de los titulares, deslumbrantes hablando de «clase» y textos que operan en el siglo XXI con categorías del siglo XIX. Sin embargo, el autor de estas líneas, que ha estando estos días en Kazajstán, está convencido de que es demasiado pronto para enterrar esas ideas. Dado que el espacio postsoviético atraviesa un choque tras otro, sus habitantes tienden a comparar lo que ocurre en sus países con los de los países vecinos, y en ocasiones incluso trasladarlo directamente, desconociendo el contexto y las diferencias sociales. Este autor intentará presentar un cuadro más o menos general de los hechos, que diferirá claramente tanto de la idealización de lo que está sucediendo con «gente de caras hermosas», como de los soberanos propagandistas que exigen «azotar a los esclavos», y de las completamente dudosas personas (como “anarquistas” que se oponen a todas las dictaduras del mundo, excepto la suya), dispuestas a apoyar a cualquier “luchador popular contra la dictadura” sin entender ningún objetivo, método o lema. El artículo se está escribiendo en el 08/01/2022.
1. ¿Por qué Kazajstán no es Ucrania, Bielorrusia, Rusia o incluso Kirguistán?

En primer lugar, es necesario abordar los paralelos que excitan la mente del hombre de la calle postsoviético (que sigue siendo un hombre de la calle, incluso si se llama a sí mismo comunista).
«Doncellas liberales»

Lo que está pasando difiere de «Maidan», en primer lugar, por el escaso interés de cualquier estado imperialista en el éxito de la protesta. La mayor parte de las materias primas en nuestro país son extraídas por corporaciones y empresas transnacionales de los EE. UU., Rusia, China, Italia, etc. Aquí es más apropiado recordar el levantamiento de los «boxers» en China y la «asociación de las potencias imperiales». En segundo lugar, la división de las élites comenzó a manifestarse abiertamente solo en reorganizaciones de personal y el arresto de Karim Massimov (por cierto, extremadamente impopular) [ex primer ministro 2014-2018]. Tercero, y esto es sumamente importante, ninguna fuerza política (a excepción de los políticos emigrados) intentó «dirigir» la protesta durante varios días, y, además, son prácticamente invisibles. En cuarto lugar, hasta ahora las protestas no son nacionalistas, ni en lo más mínimo xenófobas. El reclamo de paz internacional estable es uno de los principales signos de la naturaleza generalmente saludable de las protestas. Están dirigidos hacia el interior del país, esta es una demanda no tanto por un cambio de altos funcionarios y la orientación externa del país, como por cambios fundamentales en las esferas social, política y económica de la vida. El espectro de un “golpe burgués”, que parpadea en varios fragmentos de la Unión Soviética, aquí se disipa.
Además de todo lo dicho, la protesta se diferencia de Bielorrusia en que prácticamente no tiene relación con las elecciones y tampoco tiene líderes que se reivindiquen como poder legítimo. Llamativamente, en las protestas pacíficas (es necesario hablar del enfrentamiento armado por separado), este autor prácticamente no percibió ninguna demanda de cambio de poder, y según el diario «Orda», en la misma ciudad de Zhanaozen, los trabajadores exigen la renuncia de todos los funcionarios, excepto Tokayev [el actual presidente que sucedió a Nazarbáyev luego de 29 años en el poder]. Además, estuvieron las huelgas económicas, las que estallaron en varias empresas exigiendo salarios más altos y mejores condiciones de trabajo. A pesar de que las condiciones objetivas para una explosión social habían estado madurando durante mucho tiempo, esto sucedió de manera rápida, espontánea y repentina, en contraste con Bielorrusia, que se procesó gradualmente durante el período electoral.

«Gran Poder de los, Señores», «la familia» y Tokayev

Finalmente -y esto es algo que prácticamente todos los comentaristas extranjeros difícilmente entienden- Tokayev tenía y conserva en parte la imagen de un «reformador» que en la historia causó indignación. La retórica de los guardianes rusos da la impresión de que las autoridades ya no hablan de ningún cambio en Kazajstán, pero claramente no es así. Tokayev, incluso en el momento del inicio del tiroteo en Almaty, prometió proporcionar un plan para la «transformación política» del país, y pronto dio la fecha en la que presentaría el programa y la candidatura del Primer Ministro: 11 de enero en el Mazhilis (cámara baja del parlamento). La clase dominante kazaja no comparte el moho y la obstinada resistencia a cualquier cambio, tan familiar para los rusos, al menos a nivel de sus declaraciones, y finalmente se puede decir algo sobre proyectos de reforma específicos y su implementación. Además, es la parte antigua, la «Nazarbayev» de la clase dominante, la que está asociada con el reaccionario freno al cambio; cualquier mención de Nazarbayev y su familia (tanto en el sentido ordinario como en el de «Yeltsin») se percibe en forma extremadamente negativa. El arresto de Massimov creó  abiertamente regocijo (aunque temen que el ex jefe «chekist» pueda ser en realidad un chivo expiatorio). Al final, ni Putin ni Lukashenko llegaron al punto de agradecer (!) a los ciudadanos (incluidos los «colectivos de trabajadores»), «que aseguraron el carácter pacífico de la protesta». Este autor no está seguro de si el texto completo del discurso del presidente del 07/01/2022, donde se pronunciaron estas palabras, llegó al público extranjero. Su texto se adjuntará al pie de este artículo. Volveremos a la cuestión de la división real de la protesta más adelante; sin embargo, los comentaristas rusos aquí están mezclando todo.
Por la combinación de estas razones, Tokayev personalmente se encuentra en una posición verdaderamente única: en el contexto de estallidos masivos de descontento, y prácticamente en ausencia de antecedentes de algunq forma de «culto a la personalidad», todavía conserva algo de respeto por parte de sus ciudadanos, lo que socava gravemente a las tropas de intervención de la CSTO [países ex soviéticos]. Sin embargo, al mismo tiempo, este autor (un residente de Kazajstán central) encontró opiniones en su mayoría contradictorias sobre este asunto y mucho depende de cómo se comportarán las tropas que ingresadaron. En cualquier caso, cuanto antes se deje de estar en su presencia y regresen, mejor.
Masa común, platos diferentes

El único país en el que los acontecimientos realmente se parecen mucho al nuestro es Kirguistán. Pero debido a, seamos francos, el eurocentrismo de muchos observadores, ahora se recuerda muy poco al respecto. Mientras tanto, es precisamente en los eventos de 2020 en Kirguistán donde radica la comprensión de la esencia social, incluso de clase, de la protesta. Para una explicación más detallada, este autor se remite al texto de los camaradas kirguises de los «Kyrgsots» titulado «18 Brumaire of Sadyr Japarov» y a una entrevista que él personalmente realizó en el canal «Little Red Panda» (debido a una serie de circunstancias, el único), aquí se expondrá lo principal: la protesta está seriamente estratificada en líneas sociales y regionales. En Kirguistán, Sadyr Japarov llegó al poder, apoyándose en habitantes lumpenizados y «semiproletarios» de pueblos y suburbios, que trabajaban por temporadas en el mismo pueblo o se iban a trabajar a la ciudad. Fueron ellos quienes hicieron a un lado al público liberal de la capital, aprovecharon la protesta y obligaron al parlamento a reconocer a su líder como presidente interino. Los habitantes rurales del sur de Kazajstán, obligados a obtener su propio pan de la misma manera, no tenían su propio Sadyr Japarov, pero fue esta parte de la sociedad la que estalló como una estepa seca de verano. Los robos, pogromos y saqueos en las ciudades que tuvieron lugar (esto lo confirman todos los testimonios personales sin excepción) fueron llevados a cabo precisamente por los habitantes de los suburbios y pueblos de los alrededores (naturalmente, este autor no está tratando de afirmar que cualquier aldeano es un ladrón potencial ).

2. Dialéctica de la revolución


Regiones, clases, masas

Los procesos revolucionarios (y en Kazajstán en realidad no hay otra cosa que una revolución social) revelan la mayoría de las contradicciones en la sociedad que se han ido acumulando a lo largo de los años. La política de Kazajstán, incluso en períodos relativamente liberales, fue extremadamente elitista y, por eso, muchas contradicciones no se resolvieron simplemente, ni siquiera se consideraron. Solo algunas se discutieron abiertamente en Kazajstán, y menos aún, en el extranjero. Designemos los principales.

Es más fácil comenzar con la porción más conspicua de la sociedad, la regional, pero luego se desarrollarán todas las demás. Si comparamos la información de varias regiones de Kazajstán con su situación social, económica y demográfica, surge una imagen bastante clara. Occidente es una región petrolera en desarrollo dinámico, especialmente Mangystau, con una alta proporción de propiedad extranjera en la extracción de recursos. Los propietarios extranjeros establecieron salarios extremadamente bajos y condiciones de trabajo repugnantes, respaldados por un régimen político estable, como resultado de lo cual ni los trabajadores ni los habitantes de las ciudades industriales sintieron sentimientos cálidos hacia el poder. Sin embargo, durante la ola de huelgas del año pasado, uno de cuyos centros fueron las mismas regiones petroleras, el gobierno no hizo nada similar a los hechos en Zhanaozen en 2011. Probablemente, esto es lo que llevó al hecho de que el tipo de protesta convencionalmente «occidental» fuera de naturaleza pacífica y sindical y asumiera una variedad de formas: huelgas en los campos (que, por cierto, soportan un silencio obstinado en los medios oficiales de comunicación), mítines y un campamento de tiendas de campaña en la plaza Yntymak en Aktau (en primer lugar, fuentes oficiales informan que el campamento estuvo perfectamente organizado, los residentes locales brindaron ayuda a los manifestantes, todos los vecindarios alrededor de la plaza están absolutamente intactos, y hacia el 8 de enero el campamento y la concentración en la ciudad parecen haberse dispersado, habiéndose organizado una limpieza voluntaria, y retirando la basura). Incluso en los materiales fotográficos y de video, las personas con monos de trabajo son visibles, lo que demuestra abiertamente su afiliación de clase. Las consignas eran de carácter económico y democrático. Se observó una situación similar en la parte sur de la región de Karaganda,en yacimientos y en ciudades industriales, pero hay mucha menos información al respecto. En cuanto a los informes divulgados sobre la desaparición de dirigentes sindicales, este autor no pudo confirmar esta información; sin embargo, no puede descartarla.

El norte del país (aparentemente, incluida la capital), al que eventualmente se unió Karaganda, parece haberse limitado a mítines pacíficos que no duraron mucho. Por lo que sabe este autor (y en vista de la situación relativamente tranquila, la información de allí se ahoga en noticias impactantes de Almaty), aquellos que pueden describirse más fácilmente como «ciudadanos comunes» en estas ciudades fueron trabajadores contratados de diversos grados de precariedad, que aún no tienen tanta irritación acumulada para tomar medidas más radicales. Es imposible permanecer en silencio sobre la cuestión nacional en estas regiones, que todavía tienen muchas regiones de habla rusa. El hecho es que, por ahora, la población de habla rusa (principalmente no kazaja y no turca) prácticamente no está incluida en la política, mostrando interés, por regla general, sólo cuando se trata de sus propios derechos. No es tan fácil predecir si esta situación cambiará y cómo reaccionará esta parte de la sociedad ante lo que está sucediendo, pero uno no logra encontrarse con sentimientos prorrusos entusiastas como en el este de Ucrania. Según la opinión subjetiva de este autor, ahora las autoridades están muy felices, si no con la lealtad, al menos pasividad, y no les interesa provocar a las «personas de apariencia eslava».

En las regiones del sur, parece que ahora se está desarrollando una verdadera guerra civil, pero su escala es extremadamente difícil de determinar. Fue precedida por marchas al principio algo agresivas pero relativamente pacíficas, y después, por una serie de levantamientos urbanos devastadores: en casi todas las ciudades principales, los edificios administrativos y las oficinas del partido Nur Otan fueron destruidos. En algún momento (parece que después de que el gobierno comenzó a perder el control de las fuerzas de seguridad), comenzaron a aparecer armas de fuego en manos de opositores al gobierno en Almaty, y más tarde en otras ciudades; los tiros a matar y los muertos comenzaron en ambos lados. Este autor, como de hecho casi nadie en el país,  no puede nombrar a los organizadores de estos levantamientos; sin embargo, a juzgar por lo difícil que es la oposición para el ejército regular, tienen algún tipo de liderazgo central. Este autor tampoco tiene ninguna información, ni indirecta ni explícita, que permita caracterizar inequívocamente su orientación política. Es necesario verificar la información sobre los arrestos de los jefes del crimen y sus conexiones pan-turcas (lo cual también es admitido por fuentes oficiales). Es importante que incluso las autoridades no puedan decir nada sin ambigüedades.

Además, es necesario tener en cuenta la difícil situación en las aldeas del sur de Kazajstán. Viviendo en la pobreza cerca de ciudades ricas y en crecimiento, pero carentes de realce y perspectivas sociales abiertas, los habitantes solo tienen lazos familiares. Además del resentimiento hacia la ciudad, que se desbordó en pogromos, como resultado, se han formado relaciones patrón-cliente, cuando uno o varios representantes acomodados del grupo del clan comienzan a formar un «séquito» por sí mismos. ¿Algún representante de la «lumpen burguesía» podría aprovechar la situación y sus «séquitos»? No está descartado. Además, este autor personalmente, más de seis meses antes de los hechos, había oído hablar de la presencia de sectas islamistas en la región con infraestructura propia, y en las montañas cercanas a Almaty se encontraron escondites de armas en más de una ocasión. ¿Es posible excluir la influencia de estos grupos? Más bien es imposible.Además, todas estas hipótesis son consistentes: la parte lumpenizada y desesperada de la sociedad puede involucrarse espontáneamente en la acción que ha comenzado, y caer bajo la influencia de las autoridades locales (y «autoridades»), y convertirse en parte de los radicales islámicos reaccionarios. Al final, uno no debe olvidar el destino de Irán y Siria, donde los islamistas en la amplia coalición de oposición hicieron a un lado a todas las demás fuerzas políticas y, en el caso de Irán, las destruyeron por completo. Por último, pero no menos importante, la historia nos ha demostrado repetidamente que la guerra campesina es de la máxima crueldad en ambos lados.

La única región en la que este autor no puede explicar por el momento es el Este. Esta pequeña región deprimida, compuesta por una sola área con una pésima situación ecológica y demográfica, a la que periódicamente se refieren analistas del norte, según todos los datos oficiales y extraoficiales, resultó ser escenario de enfrentamientos armados. En Ust-Kamenogorsk (al estilo kazajo – Өskemen), también se ha introducido un régimen de operaciones antiterroristas. Teniendo en cuenta que no sabemos casi nada sobre cómo se produjeron las colisiones (las fuentes oficiales son bastante escasas y este autor aún no ha podido comprobarlas), tendremos que quedarnos en las hipótesis primarias.

¿Qué conclusión se puede sacar de las contradicciones descritas? Las formas fundamentalmente diferentes de protesta, la base social y las diferencias regionales y de parentesco que refuerzan esta diferencia hacen que el surgimiento de representantes políticos de diferentes líneas de protesta conducirá inevitablemente a su escisión. Aquello que aparece a los ojos de los comentaristas que idealizan y simplifican lo que sucede, como un solo pueblo unido, luego de un cierto desarrollo de los acontecimientos, puede lanzarse a la lucha, unos contra otros. Y es por eso que una parte considerable de los kazajos ahora son leales al uso de tropas e incluso a la introducción de fuerzas CSTO. Este autor espera sinceramente que esto pueda evitarse, pero esto requiere mucha más paciencia y aguante que la fiebre que muestran algunos publicistas extranjeros y cabezas parlantes, actuando, quizás, con las mejores intenciones. Si pueden darse el lujo de pensar en eslóganes, entonces, este autor no puede .

Lo último que este autor puede decir sobre la división regional es referirse a su artículo en el grupo El Pequeño Panda Rojo sobre los resultados de las elecciones parlamentarias de 2021 y emitido en el canal de vídeo Rabkor en febrero de 2021. Es asombroso, en general. Se conocen los resultados electorales, y con reservas, trazan los límites geográficos de la protesta en el país.

Los que se alzan no pueden hacerlo de la manera antigua (y tendrán que hacerlo de una manera nueva)

Además de las contradicciones sociales y económicas directas, no debemos olvidarnos de otro componente de la revolución: la división de las élites. El autor de este texto, además de no ser un experto en élites y tener intereses científicos completamente diferentes, es, en general, una persona común y corriente sin conexiones especiales y fuentes internas, y no tiene una especie de «tarjeta con flechas y nombres» en sus manos. Por tanto, habrá que limitarse a datos externos, hipótesis cautelosas y no al análisis más profundo. Al final, la web probablemente ya esté llena de varias teorías de conspiración, y tratar de encontrar una hipótesis absolutamente precisa en esta cacafonía no tiene sentido.

Primero, cuando Tokayev acababa de convertirse en presidente, los politólogos kazajos escribieron sobre él como una persona que estaba casi fuera de la política del clan (esto puede atribuirse fácilmente a la naturaleza diplomática de su trabajo). El «equipo de Tokayev» en el verano de 2020 (cuando este autor hizo lo mejor que pudo para analizar a las personas nombradas para puestos importantes por el nuevo presidente) estaba formado por varias personas en puestos que controlaban el flujo de información: el jefe de la administración presidencial, el jefe de gabinete de la administración, etc.

En segundo lugar, por lo tanto, el enroque de hoy no es solo un cambio de una persona a otra, sino un movimiento vertical de un número de funcionarios de menor rango a los puestos que dejaron vacantes los antiguos cuadros. Actualmente no se conoce con certeza la escala de la purga, sin embargo, dadas las ya mencionadas relaciones patrón-cliente, que persisten respecto de los más altos rangos burocráticos, se producirán cambios estructurales en la jerarquía de poder y en el sistema de intereses del capital relacionado con el Estado. Inevitablemente después de una renuncia y aún más un arresto. Además, la misma acusación del exjefe de la KNB de alta traición claramente promete muchos arrestos de alto perfil.

En tercer lugar, puede parecer extraño, pero a este autor no le importa mucho lo que realmente le sucedió a Nursultan Abishevich, y no cree en ninguna teoría de conspiración sobre él. La modesta presencia del primer presidente en la agenda mediática (que, siendo sinceros, ha ido mermando y mermando desde su dimisión) y el alto nivel de irritación hacia él por parte de la mayoría de la población le dejan la máxima oportunidad. de una muerte tranquila en la vejez, y convirtiéndose en una especie de memoria pública, un cruce entre Yeltsin y Putin. En la política real, la era de Nazarbayev está inevitablemente terminanda, y casi todos respirarán aliviados.

En cuarto lugar, dado que solo Tokayev, de todas las figuras notables, tiene una imagen positiva, es muy posible esperar que la utilice. No especularé sobre cómo no producir «arcoíris» o «negros».

Debido a esto, y también a la completa descentralización de la protesta (por supuesto, estamos hablando de una autoorganización pacífica) y la ausencia (¡en esta etapa!) de líderes de los medios ampliamente representados, Tokayev sigue siendo la figura central del poder. y no se prevé alternativa. Sin embargo, esto no significa en absoluto que lo esté haciendo bien y que pueda dormirse en los laureles. El colapso del sistema, que se ha construido durante 30 años, lo pone a él y al resto de la clase dominante frente a la necesidad de una reforma seria de todo el país. Teniendo en cuenta que la protesta está completamente despersonalizada, el «diálogo» del que habla Tokayev debe llevarse a cabo con toda la sociedad a la vez, y para la implementación real de dicho diálogo, una necesidad urgente ws construir nuevas instituciones. Este autor, sinceramente, no está listo para adivinar cuáles serán estas reformas, si tendrán éxito o no, y cuál será su consecuencia. Pero podemos decir con certeza: no habrá una segunda oportunidad.

Conclusiones

Kazajstán ha demostrado que en el momento del comienzo de los acontecimientos revolucionarios, salen a la luz prácticamente todas las contradicciones sociales posibles, ocultas al público en general e incluso al público politizado durante mucho tiempo. Los pensamientos y suposiciones descritos anteriormente son conclusiones preliminares de solo 5 (!) días de los eventos que tienen lugar. La sociedad kazaja se ha mostrado extremadamente diferente y, en cierto modo, incluso dividida: ¿cuál es la única diferencia entre la limpieza de los manifestantes en Aktau y los robos en Almaty? Y esta sociedad tendrá una reunión abierta de diferentes partes entre sí: la ciudad y el pueblo, el norte, el oeste y el sur, los de habla rusa con los de habla kazaja y las autoridades, con su gente, en todos su diversidad social. Es poco probable que todas estas reuniones sean agradables, estas reuniones no siempre serán absolutamente pacíficas y libres de conflictos, sin embargo, esta es la única forma en que nuestra sociedad puede purificarse y mejorar su salud. De lo contrario, nos puede esperar el destino de las ruinas de los países del Medio Oriente, que se derrumbaron bajo el peso de contradicciones igualmente acumuladas y se convirtieron en presa de los buitres imperialistas.

En cuanto a los izquierdistas de Kazajstán y todos los demás países, este autor solo puede sacar una conclusión inequívoca: necesita  conocer su sociedad en toda su complejidad, no pueden excluir de su atención un solo problema, sin importar cuán desagradable sea para ellos. personalmente. Sin embargo, uno puede comprender verdaderamente la sociedad sólo a través de la interacción en vivo con la gente común y una capacidad de escucha desarrollada. Hasta la proxima.

Discurso de K. Tokayev del 07/01/22:

Fuente : Rabkor.ru 

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