Revista ALTERNATIVAS -⭐- 15/02/2022

❂1)  Valenti se come la banana

❂2)Maldad líquida

❂3) La lógica geopolítica bloquea la emancipación.  X R. Zibechi

❂4) El negacionismo uruguayo

❂5)  Ucrania: atrapada en una zona de guerra

 

 

 

 

Valenti se come la banana

                Una opinión personal

Fernando Moyano

“La LUC, como esta banana, tiene una parte muy mala. 135 artículos están muy mal. A la LUC sacale lo que está mal. Votá SÍ en defensa propia.

Tal es el texto de un breve video de Esteban Valenti, encargado de la campaña publicitaria por el SÍ, difundido por su cuenta personal de twitter. Hay una imagen de una banana que tiene una de sus puntas pasada de madura, como pasa a veces en esta fruta, y un cuchillo le corta esa parte.

Se trata, por cierto, de una expresión de la opinión personal suya y no de una propaganda oficial de la campaña. Sin embargo, alguien con esa responsabilidad debería, por un mínimo de seriedad y profesionalismo, dejar de lado sus opiniones personales cuando chocan con los criterios que se han definido para campaña, como es este caso. O al menos expresarlas de una manera que no llame a confusión.

Durante toda la campaña la consigna adoptada por la Comisión de los 135 artículos (primero llamada “pro-referéndum” y ahora “por la anulación”) ha sido “contra los peores 135 artículos de la LUC”. Peores no significa los únicos malos, más bien sugiere lo contrario.

En cambio, “sacale lo que está mal” implica decir que lo demás está bien. El planteo de Valenti no tiene nada que ver con lo que ha sido hasta ahora la orientación de la campaña, que ha buscado un consenso entre opiniones no del todo coincidentes. Valenti se corta solo, y mal.

Está asumiendo, implícitamente, la defensa del resto de la LUC. “Sacale lo que está mal” para comerte el resto de la banana. ¿Y es “bueno” el resto de la LUC?

Por distintas razones en una situación de divergencias en la táctica hubo dos iniciativas de referéndum contra la LUC, una total y otra parcial por 135 artículos. Nosotros estamos contra TODA la LUC, y por eso estamos contra 135 artículos.

Y en la definición por el referéndum parcial que adoptaron algunas organizaciones a fines de noviembre y principios de diciembre de 2020 se lo planteó contra “las peores aristas” de esa ley, y ese criterio se mantuvo.

Pero vayamos a los contenidos. ¿Puede decirse que el resto de la LUC, fuera de los 135 artículos impugnados, es “bueno”? ¿Nos comeremos la banana que nos ofrece Valenti?

Solamente para repasar al vuelo, y sin entrar en detalles. Muchos de los artículos regresivos y punitivos sobre “seguridad”, que quitan garantías, no han sido incluidos entre los 135, por la vacilación a entrar en este tema en que parte de la población es proclive a la influencia del populismo punitivo. Una vacilación a enfrentar esa cultura del punitivismo.

Pongamos sólo un ejemplo. Se ha alardeado mucho con el caso Schiappacasse. El oficialismo sostiene que el descubrimiento de este delito por parte del futbolista, venta ilegal de armas, fue posible por la LUC. Se sabe que el Chapa compraba esas armas, a su vez, a “un milico amigo”, y se le encontró un fusil de asalto que solamente está disponible en el ejército. ¿Quién era el proveedor o proveedores, de este Chapa, intermediario? ¿Se ha investigado? Agreguemos que un artículo de la LUC no incluido entre los 135 otorga el porte de armas a los retirados militares. ¿Por qué no se lo incluyó? ¿Es “bueno”?

Podemos preguntar lo mismo sobre algunos artículos no impugnados sobre la “secretaría de inteligencia” del Estado. Y por supuesto, sobre el mecanismo preparatorio de la reforma regresiva de la seguridad social y su “comisión de expertos”, en el que se toleraron varios aspectos regresivos. Incluso lo referido al aumento de los combustibles por “paridad de importación” fue incluido a último momento.

El hecho es que ha habido y hasta cierto punto sigue habiendo, dentro de los impulsores de la derogación parcial, una estrategia “minimalista”. Enfrentar solamente algunos artículos como una objeción parcial, que no “afectaría” la legitimad de gobierno de seguir gobernando regresivamente y contra el pueblo luego del 27/3. Es la estrategia de minimizar el conflicto, complementaria de la claramente fracasada “reducir el daño”. Algún vocero de la misma ha quedado ahora fuera de juego, por otras razones.

En esta “ley ómnibus” se incluyen todo tipo de temas que no tienen ningún sentido en cuanto a una “urgente consideración”. A su vez no se incluyen temas que sí son de urgente consideración, como la contaminación de las aguas, en lo cual estamos viendo situaciones terribles. Y en medio de una pandemia, no resulta de urgente consideración la salud de la gente.

Un vocero de esta estrategia minimalista, el “Pacha”, cuestionaba la objeción total a la LUC señalando que hay allí una disposición “buena” sobre el bienestar animal, y si objetábamos eso podríamos encontrar resistencia de los animalistas. La verdad es que en mi experiencia personal en la calle, juntando firmas y ahora en volanteadas y barriadas (no lo vi al Pacha en esas) nunca me encontré con ningún animalista que pusiese ese argumento. Encontré sí animalistas, en su propia campaña, y están contra toda la LUC. Son veganos, pero ESA banana no se la comen.

Valenti sigue en esa, atribuyéndose roles que no tiene. Y ya vimos que ni bien empezó, fue metida de para tras metida de pata, el animal.

La conclusión: el banana es Valenti.

Fuente: https://n0estandificil.blogspot.com/

 

 

Maldad líquida

El mal, como característica intrínseca a la naturaleza humana, ha ido evolucionando a lo largo de los años. El sociólogo Zygmunt Bauman y el politólogo Leonidas Donskis analizan este fenómeno en el libro ‘Maldad líquida’ (Paidós), una radiografía de los aspectos más oscuros del ser.

Ilustración

Edvard Munch
¿
Mal

Aunque el mal como tal puede considerarse un compañero permanente e inalienable de la condición humana, tanto sus formas como sus modos de funcionamiento, especialmente en su licuada encarnación actual, son fenómenos novedosos y merecen un tratamiento aparte en el que sea precisamente su novedad la que centre la atención. Es consustancial a todos los líquidos la incapacidad de conservar durante mucho tiempo cualquiera de las formas que van adoptando de forma sucesiva. Los líquidos se hallan perpetuamente in statu nascendi, siempre «en conversión», lo que significa que no llegan nunca a adquirir una forma consumada. Esa cualidad suya ya la había señalado Heráclito hace más de dos milenios, cuando observó que nadie mete los pies dos veces en el mismo río, según la versión que Platón dio de aquellas palabras en su diálogo Crátilo. Lo que sí se puede –y se debe– hacer cuando se trata de dar la más completa representación posible de un líquido es descubrir las fuentes del río por el que fluye ( y de sus más caudalosos afluentes), rastrear su cauce (o, si hace falta, sus múltiples recorridos ya sean estos coexistentes o alternos) y cartografiarlo todo (aun sabiendo que lo que se podrá lograr en último término será más una instantánea que una imagen concluyente y duradera del fenómeno en cuestión).

Eso es exactamente lo que tratamos de hacer en este libro: trazar un mapa lo más completo posible de las fuentes más prolíficas del mal a día de hoy y seguir todas sus trayectorias posibles en la presente fase de nuestra sociedad (moderna líquida, desregulada y desorganizada, atomizada e individualizada, fragmentada, desarticulada y privatizada) de consumidores. De todos modos, dados los atributos del objeto de estudio, el resultado tendrá necesariamente que entenderse como un informe de evolución de un viaje de exploración y descubrimiento en proceso.

«La modalidad moderna del mal es más amenazadora y traicionera que otras manifestaciones históricas»

Nuestra conversación, en resumidas cuentas, ha girado de forma específica en torno a la modalidad moderna líquida del mal: una modalidad posiblemente más amenazadora y traicionera que otras manifestaciones históricas del mal, porque hoy este se nos presenta fracturado, pulverizado, desarticulado y disperso, en marcado contraste con su versión inmediatamente anterior, cuando pugnaba por estar concentrado y condensado al máximo, además de administrado por un poder central. Todo ello conlleva que el actual mal licuado quede oculto a simple vista y no se detecte (ni se lo reconozca tal como es, ni se vislumbre lo que presagia). El mal líquido tiene la asombrosa capacidad de adoptar disfraces muy eficaces y de «reclutar» toda clase de inquietudes y deseos humanos (demasiado humanos) para ponerlos a su servicio valiéndose de pretextos tan falsos como exageradamente difíciles de desacreditar y falsar. Para colmo, no pocos de esos reclutas se presentan voluntarios para la acción, seducidos por la llamada.

En un enorme número de casos, el mal licuado consigue que se lo perciba como un amigo deseoso de ayudar y no como el malvado demonio que es; por usar la terminología de Joseph Nye, hay que incluirlo en la categoría de los poderes «blandos», que se distinguen de los poderes «duros» por cuanto emplean la tentación, en vez de la coerción, como estrategia básica, como ocurren el caso de la polifacética vigilancia contemporánea, dedicada a construir un banco de datos millones de veces más amplio de lo que todos los servicios secretos del pasado moderno sólido jamás llegaron a imaginar (y eso suponiendo que tuvieran una imaginación verdaderamente portentosa). ¿Cómo? A partir de una información suministrada las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana, voluntaria o inadvertidamente, por los usuarios de teléfonos móviles y tarjetas de crédito, o por los emisores de receptores de mensajes por vía electrónica. El Ministerio del Amor ya no necesita forzar a la gente a confundir la guerra con la paz o la coacción con el cariño y la ayuda bienintencionada.

«El mal líquido hace que todos los modos alternativos de vivir se nos antojen inverosímiles, irreales incluso»

La maldad líquida, como todos los fluidos, tiene la asombrosa capacidad de fluir rodeando los obstáculos que surgen o se encuentran en su camino. Como hacen otros líquidos, este mal empapa las barreras a su paso, las humedece, va calando en ellas y, muy a menudo, las erosiona y las disuelve absorbiendo esa solución en su propia sustancia para agrandarse y potenciarse más a sí mismo. Esta es una capacidad que, además de imprimirle un carácter esquivo, hace que la resistencia eficaz a semejante mal constituya una tarea más formidable aún si cabe. Tras haber impregnado el tejido de la vida cotidiana y haberlo empapado a fondo, el mal –cuando (o si) lo detectamos– hace que todos los modos alternativos de vivir se nos antojen inverosímiles, irreales incluso; un veneno letal se nos presenta engañosamente como un antídoto salvador contra las propias adversidades de la vida.

Es de estos y de otros rasgos inherentes al mal líquido de los que intentamos hacer inventario (inevitablemente incompleto, aunque esperemos que preliminar) en sus múltiples manifestaciones. Nuestra intención es preparar el lienzo, más que pintar un cuadro completo. Aspiramos a esbozar un área que pide a gritos un estudio tan exhaustivo como urgente y a proveerla de algunas (a nuestro entender, inútiles) herramientas conceptuales.

 

 

 

La lógica geopolítica bloquea la emancipación

Raúl Zibechi
La Jornada
Si observamos lo que sucede puertas adentro de las tres grandes potencias que pugnan por la hegemonía mundial (Estados Unidos, China y Rusia), veremos cómo la prioridad de las lógicas geopolíticas y las luchas interestatales estrechan los espacios de los movimientos antisistémicos y hasta la crítica a los poderes establecidos.

Cada vez que crece la tensión entre naciones, las clases dominantes se empeñan en controlar a sus sociedades, ya que la intensificación del conflicto social puede debilitarlas en sus aspiraciones globales. En estos momentos asistimos al control cada vez más asfixiante de cualquier acción social, a través de la represión directa, de la cooptación o de una combinación de ambas.

En China el poder del Partido Comunista y de un Estado autoritario aplastan cualquier movimiento de resistencia, en una nación donde el gobierno controla férreamente la sociedad civil. No existe un sindicalismo independiente del Estado, ni movimientos sociales como los que conocimos en otros periodos de la historia china, ni la posibilidad de expresar críticas abiertas a las autoridades.

Según la emisora estatal Radio Internacional, unas mil 650 personas fallecen diariamente en China como consecuencia de trabajar en exceso, lo que supone 600 mil muertos al año (https://bit.ly/3LmdDoW). Las feministas chinas son perseguidas y encarceladas por distribuir propaganda, en una sociedad donde el poder es paranoico respecto de todo lo que no puede controlar (https://bit.ly/3rzpIiL).

En un excelente texto en El Sal­to, Rafael Poch de Feliu estima que tanto en Rusia como en las ex repúblicas soviéticas asiáticas, predominan oligarquías que gestionan regímenes autocráticos. La suspicacia del Kremlin ante la menor protesta social, se debe en su opinión al miedo a una revuelta social y antioligárquica en Rusia, algo que tarde o temprano sucederá (https://bit.ly/3oymgmG).

En países donde no existe sociedad civil autónoma y las personas están excluidas de toda participación, sin altavoces para expresar legalmente su disconformidad, se constata la tendencia hacia una actitud de derribo más que de reforma o enmienda del orden establecido. Acusar a los manifestantes de agentes extranjeros, es una vieja coartada que usaban las derechas en nuestras tierras contra toda oposición de abajo.

En Estados Unidos se combinan la brutal represión contra las movilizaciones de abajo (como sucedió con las protestas a raíz del asesinato policial de George Floyd), con la más sutil cooptación de los dirigentes de movimientos, para ensanchar las bases sociales del poder y debilitar las luchas.

En su Informe 2020 sobre los derechos humanos en Estados Unidos, Amnistía Internacional asegura que al menos mil personas murieron por disparos efectuados por la policía (https://bit.ly/3GHldai). El informe agrega que se produjeron numerosas y flagrantes violaciones de derechos humanos contra quienes protestaban por los homicidios ilegítimos de personas negras y pedían una reforma sistémica de la policía.

Además, denuncia que en los estados que se permitía portar armas de fuego a la vista, hubo casos de civiles armados que se enfrentaron a manifestantes con el resultado de al menos cuatro muertes. Las descripciones que hacen Amnistía y algunos medios sobre la violencia policial, son muy similares a las que se registran diariamente en algunos países latinoamericanos, como Colombia y Brasil.

En la reunión que mantuvo la vicepresidenta Kamala Harris con la presidenta hondureña, Xiomara Castro, días atrás, la primera insistió en la importancia de combatir la violencia sexual, de género y doméstica, y que este trabajo es uno de los pilares fundamentales de la estrategia de EU para abordar las causas fundamentales de la migración en América Central (https://bit.ly/3Lop4wo).

No se puede negar que son creativos: ahora el imperio exporta feminismo, mientras llueven las denuncias de violencia contra las mujeres en las fuerzas armadas. Deborah Snyder, coronel retirada de la Armada, dijo a France 24 que 80 por ciento de las mujeres soldados han sido víctima de agresión sexual (https://bit.ly/3gzsjTI).

Estados Unidos y las derechas impulsan las revoluciones de color para promover cambios de régimen, apelando al feminismo y al ambientalismo, aprovechando el descontento social para derribar gobiernos que no les resultan afines.

De modo simétrico, las izquierdas en el gobierno acusan a quienes las critican de hacerle el juego a la derecha, como juzgan en Brasil al movimiento de junio de 2013 que luchó contra la desigualdad. No olvidemos que el Ejército Revolucionario del Pueblo fusiló a Roque Dalton por estar al servicio de la CIA, o sea por discrepar con la línea de la dirección.

Corren malos tiempos para la lucha de los de abajo. No desesperemos; la historia nos enseña, como sucedió en 1914, que los furores estatistas se desvanecen al emerger toda la indecencia de los estados y sus fuerzas represivas.

 

El negacionismo uruguayo

 

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Escribe Valeria España 

 

El gesto del presidente de la República de recibir a una delegación de familiares de procesados y condenados por crímenes de la dictadura es parte de la trama que sostiene el proyecto negacionista yacente en el Uruguay contemporáneo.

El negacionismo uruguayo se ha reiterado en distintos momentos de nuestra democracia, pero ha tenido una fuerte caja de resonancia a partir de la consolidación del proyecto político de Cabildo Abierto y de su rol en la conformación de la coalición del gobierno multicolor, que hizo posible la existencia de mayorías parlamentarias y frágiles consensos.

En estos tiempos la voz negacionista se ha amplificado a través de diversas gestualidades, discursos, concesiones, proyectos y acciones. El encuentro en días pasados en la residencia de Suárez por parte del presidente y una delegación de negacionistas que pretenden apropiarse y resignificar el peso que tienen en nuestra memoria colectiva palabras como “familiares” y “presos políticos” despliega una serie de representaciones materiales y simbólicas que chocan frontalmente con la dignidad de las víctimas del terrorismo de Estado y sus agentes.

Luego de la entrevista con Lacalle Pou, Diego Flores, vocero de 40 condenados por graves violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, afirmó en Telemundo, en horario central, que los detenidos que representa, tanto de Domingo Arena como de Coraceros (Republicana) y aquellos sometidos a regímenes de prisiones domiciliarias, fueron procesados “en circunstancias en todos los casos injustas; se trata de ciudadanos uruguayos, policías, civiles y militares, procesados por delitos comunes, delitos que estaban prescriptos a la hora de los procesos y la mayoría cumpliendo una medida preventiva, una prisión cautelar absolutamente injustificada habida cuenta de que no hay pruebas para sostener los procesamientos […] manifestamos al presidente de la República el clima de indefensión jurídica y social que experimentamos al momento de defender y ocuparnos de la situación de nuestros padres y familiares, le pedimos al señor presidente lo único que se le puede pedir en su condición de líder: que articule la solución política para un tema eminentemente político […] la LUC que tenemos nosotros es la derogación de la ley interpretativa para la ley de caducidad […] cada 45 días se nos muere un prisionero, no tienen esperanza, están recluidos sin explicación, sin pruebas que los acusen y sin posibilidad de defenderse”.

Estas afirmaciones nos permiten identificar lo señalado por Emanuela Fronza respecto del tipo de pronunciamientos que pretenden desconocer el contexto en el que sucedieron los hechos narrados, las atrocidades cometidas y el carácter ominoso e imprescriptible de los crímenes por los cuales fueron procesados y condenados: “Al negacionista no le preocupa contar con elementos o argumentos que respalden sus afirmaciones, no le interesa iniciar un diálogo respecto de hechos comprobados incontrovertiblemente y que forman parte de la experiencia histórica. Oculta y altera los hechos o, en último caso, los utiliza para probar, según sea el propósito que persiga una u otra opinión. El negacionista tiende a fragmentar los acontecimientos; los nexos causales, aunque sean incontrovertibles y estén testimonialmente respaldados, se disuelven; los hechos aislados son objeto de auténticas técnicas de ‘montaje’ con las que sustenta o niega lo que es funcional a la tesis del negacionista” (Fronza, 2018).

Uruguay ha sido dos veces condenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en los casos Gelman versus Uruguay, de febrero de 2011, y Maidanik versus Uruguay, de noviembre de 2021) por la violación sistemática de derechos humanos durante la última dictadura cívico-militar y por la omisión en el cumplimiento de sus obligaciones en relación a la investigación, la condena de los responsables y la reparación de las víctimas. Ambas sentencias echan luz a los hechos que dieron origen a la condena del Estado uruguayo: “las graves violaciones a derechos humanos” que “se produjeron durante la dictadura cívico-militar en Uruguay, que se mantuvo desde el 27 de junio de 1973, luego de un golpe de Estado, hasta el 28 de febrero de 1985. Durante dicho período, se cometieron graves violaciones a derechos humanos por parte de agentes estatales. Las mismas incluyeron la práctica sistemática de detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones y desapariciones forzadas perpetradas por las fuerzas de seguridad e inteligencia. Durante la dictadura, se implementaron formas cotidianas de vigilancia y control de la sociedad y, más específicamente, de represión a las organizaciones políticas de izquierda”.

Particularmente en relación a la ley de caducidad, en su sentencia sobre el caso Gelman versus Uruguay, la Corte Interamericana consideró que “las disposiciones de la ley de caducidad que impiden la investigación y sanción de graves violaciones de derechos humanos carecen de efectos jurídicos. El Estado debe garantizar que la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, al carecer de efectos por su incompatibilidad con la Convención Americana y la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, en cuanto puede impedir u obstaculizar la investigación y eventual sanción de los responsables de graves violaciones de derechos humanos, no vuelva a representar un obstáculo para la investigación de los hechos”.

Sobre este mismo punto, en el último fallo la Corte señaló que Uruguay “incumplió la obligación de adoptar disposiciones de derecho interno establecida en el artículo 2 de la Convención Americana, dado que la Ley 15.848, de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado (en adelante ‘ley de caducidad’), impidió, durante varios años, la investigación y sanción de graves violaciones de derechos humanos”.

El Estado debe comprender cabalmente que lo que está en disputa detrás de los discursos negacionistas es la apropiación política del pasado, aunada a la estrategia de impunidad que se busca consolidar.

El Estado debe cumplir con sus obligaciones internacionales y con el fondo de las sentencias por las que fue doblemente condenado, y comprender cabalmente que lo que está en disputa detrás de los discursos negacionistas es la apropiación política del pasado, aunada a la estrategia de impunidad que se busca consolidar tanto subrepticia como frontalmente.

Este no es sólo un recordatorio al presidente y sus asesores, sino más bien una interpelación sobre la forma en la que como comunidad forjamos nuestra memoria colectiva para evitar las consecuencias reorganizadoras de las prácticas sociales represivas y cómo confrontamos estos discursos desde la práctica democrática.

Valeria Thus ha señalado que “con la negación del mal radical asistimos una vez más a la anulación de la dignidad humana”: no lo vamos a permitir, seguimos cultivando margaritas. Cuando nuestros hijos, nuestros nietos ven una margarita pintada en la vereda, en un muro, en una remera y el eco gritando “presente”, saben lo que significa: no estamos todas, todos.

Valeria España es abogada, magíster y doctoranda en Derechos Humanos por la Universidad Nacional de Lanús

 

Fuente:https://elmuertoquehabla.blogspot.com/

 

Ucrania: atrapada en una zona de guerra

Michael Roberts 

Mientras suenan los tambores de guerra para Ucrania, ¿cuál será el impacto en la economía de Ucrania y los niveles de vida de sus 44 millones de habitantes, ya sea que se evite la guerra o no?  He publicado en Ucrania varias veces antes durante la intensa crisis económica que el país experimentó en 2013-14 que culminó con el colapso del gobierno en funciones, el levantamiento de Maidan y, finalmente, la anexión rusa de Crimea y las provincias orientales predominantemente de habla rusa [Ver nuestra nota al pie].  La situación era grave para la gente entonces.  Mejoró un poco durante un tiempo después, pero el crecimiento económico sigue siendo relativamente bajo y los niveles de vida se han estancado en el mejor de los casos. Los salarios reales promedio no han aumentado en 12 años y se han derrumbado severamente después de la crisis de 2014.

Salario real promedio en moneda ucraniana
Fuente: Serie EWPT 7.0

Ucrania fue la más afectada por el colapso de la Unión Soviética y la «terapia de choque» de la restauración capitalista en Europa del Este y la propia Rusia.  Todos los antiguos satélites soviéticos tardaron mucho tiempo en recuperar el PIB per cápita y los niveles de ingresos, pero en el caso de Ucrania nunca ha vuelto al nivel de 1990.  El desempeño de Ucrania entre 1990 y 2017 no solo fue peor que el de sus vecinos europeos. Fue el quinto peor del mundo entero. Entre 1990 y 2017 solo hubo 18 países con crecimiento acumulado negativo e incluso en ese selecto grupo, el desempeño de Ucrania lo coloca en el tercio inferior junto con la República Democrática del Congo, Burundi y Yemen.

Crecimiento comparado PIB per cápita

En la crisis de la deuda y la moneda de 2014, Ucrania se salvó de la crisis total por tres cosas: primero, incumplió su deuda con Rusia, que (a pesar de mucho esfuerzo) Rusia no ha podido recuperar hasta ahora.  En segundo lugar, los gobiernos posteriores a Maidan participaron en una serie de rescates del FMI; y tercero, el correspondiente precio fue un severo programa de austeridad en los servicios públicos y la base del bienestar.  Ucrania le debe a Rusia u$s 3 mil millones, o más del 10% de sus reservas de divisas y, si se paga, duplicaría con creces la brecha de financiamiento externo de Ucrania.  Ese vacío está siendo llenado actualmente por los fondos del FMI, mientras que Ucrania «negocia» con Rusia una «reestructuración de la deuda», supuestamente mediada por Alemania.  Ucrania, al romper con la influencia rusa desde 2014, ha optado o se ha visto obligada a confiar en el crédito de «Occidente» y el FMI para apoyar su moneda y esperar alguna mejora económica.

Las dádivas del FMI continúan.  El último es un acuerdo para extender préstamos hasta 2022 por un valor de $ 700 millones de un total de $ 5 mil millones del ‘acuerdo de reserva’ del FMI.  Por este dinero, Ucrania «debe mantener su deuda ‘sostenible’, salvaguardar la independencia del banco central, devolver la inflación a su rango objetivo y combatir la corrupción».  Por lo tanto, las medidas de austeridad deben aplicarse al gasto público; el banco central debe actuar en interés de los deudores extranjeros y no permitir que la moneda se devalúe demasiado y mantener las tasas de interés altas sin la interferencia del gobierno; y la corrupción desenfrenada en el gobierno con los oligarcas ucranianos debe ser controlada. (ver Informe del acuerdo stand-by del FMI de noviembre de 2021. )

Las medidas de austeridad han sido aplicadas por varios gobiernos en los últimos diez años. El paquete actual del FMI requiere un aumento de impuestos equivalente al 0,5% del PIB anual, mayores contribuciones a las pensiones y aumentos en las tarifas de energía. Todas estas medidas conducirán a una nueva caída en el gasto social, del 20% del PIB en el momento de la crisis de 2014 a solo el 13% este año.

Fuente: FMI

Al mismo tiempo, el gobierno debe resistir cualquier aumento salarial del sector público para compensar las tasas de inflación de casi dos dígitos.

Gasto público en salarios
Fuente: FMI

Sobre todo, el FMI insiste, con el apoyo del último gobierno posterior al Maidán, en llevar a cabo una privatización sustancial de los bancos y las empresas estatales en aras de la «eficiencia» y el control de la «corrupción».  «Las autoridades siguen comprometidas con la reducción del sector de las empresas estatales. La adopción de una política estatal general de propiedad sería un paso clave. En última instancia, la corporatización y la mejora concomitante en el desempeño de las empresas estatales no estratégicas deberían conducir a su privatización exitosa.  También se están realizando preparativos para ejecutar la estrategia de las autoridades de reducir la propiedad estatal en el sector bancario. Actualizada en agosto de 2020, la estrategia prevé una reducción de la propiedad estatal a menos del 25 por ciento de los activos netos del sector bancario para 2025″.

Lo más significativo ha sido el movimiento para privatizar las propiedades de la tierra.  Ucrania es el hogar de una cuarta parte del suelo fértil de la «tierra negra» (Chernozem) en el planeta. Ya es el mayor productor mundial de aceite de girasol y el cuarto mayor productor de maíz. Junto con la soja, los girasoles y el maíz se encuentran entre los principales cultivos cultivados en el Cinturón de Girasoles, que se extiende desde Járkov en el este hasta la región de Ternopil en el oeste.

Pero la agroproductividad es baja. En 2014, el valor agregado agrícola por hectárea fue de $ 413 en Ucrania en comparación con $ 1,142 en Polonia, $ 1,507 en Alemania y $ 2,444 en Francia [en dólares].  La tierra está altamente polarizada entre una pequeña mano de obra en grandes granjas comerciales mecanizadas y la masa de campesinos que cultivan pequeñas parcelas. Alrededor del 30% de la población todavía vive en zonas rurales y la agricultura da empleo a más del 14% de la fuerza laboral.  Una de las grandes demandas de los asesores occidentales de Ucrania en los últimos años es que debería «liberalizar» el mercado de la tierra para que se pueda desencadenar «una dinámica de crecimiento próspera». El FMI estima que dicha liberalización agregaría entre 0,6 y 1,2% de dólares al crecimiento anual del PIB, dependiendo de si el gobierno permite la propiedad de la tierra tanto extranjera como nacional.

El gobierno se resiste a permitir que los extranjeros compren tierras. Pero en 2024, las entidades legales ucranianas calificarán para transacciones que involucren hasta 10,000 hectáreas y aplicarán un área agrícola de 42.7 millones de hectáreas (103 millones de acres). ¡Eso es equivalente a toda la superficie del estado de California, o de toda Italia!  El Banco Mundial está babeando positivamente ante esta apertura de la industria clave de Ucrania a la empresa capitalista: «Este es sin exagerar un evento histórico, hecho posible por el liderazgo del Presidente de Ucrania, la voluntad del parlamento y el arduo trabajo del gobierno».  Por lo tanto, Ucrania planea abrir su economía aún más al capital, particularmente al capital extranjero, con la esperanza de que esto genere un crecimiento y una prosperidad más rápidos.

Pero esto es una vana esperanza.  Se pronostica con optimismo que el crecimiento económico anual actual aumentará a una tasa del 4% cada año, mientras que la inflación se mantendrá en el 8-10% anual. El desempleo sigue siendo obstinadamente alto (10%), mientras que la inversión empresarial está cayendo por un precipicio (-40%).  Eso no es un buen augurio para un auge capitalista.  La inversión de capital es baja porque la rentabilidad del capital es muy baja.

Tasa bruta de ganancia sobre el capital
EWPT 7.0.series

Tal vez las riquezas que se obtendrán de la privatización de los activos estatales y la tierra cosechen recompensas para algunos capitalistas, probablemente en su mayoría inversores extranjeros.  Pero la mayoría de las ganancias probablemente desaparecerán a medida que la corrupción siga siendo desenfrenada.  El FMI admite que si no se reduce la corrupción, no habrá recuperación y Ucrania no alcanzará al resto de sus vecinos de Occidente.

Proyección de crecimiento según nivel de corrupción

Oficialmente, el coeficiente de Gini de Ucrania para la desigualdad de ingresos es el más bajo de Europa. Eso se debe en parte a que Ucrania es tan pobre: prácticamente no hay clase media. Y los muy ricos ocultan sus ingresos y riqueza, pagando poco o ningún impuesto.  La «economía sumergida» es muy grande, por lo que el 10% superior tiene riqueza e ingresos 40 veces más grandes que los ucranianos más pobres.  El actual Informe Mundial sobre la Bienestar Humano sitúa a Ucrania en el puesto 111 de 150 países, por debajo de muchos países del África subsahariana.

Y el conflicto con Rusia ha costado enormemente.  Según el Centro de Investigación Económica y Empresarial (CEDR), la pérdida del PIB ha sido de $ 280 mil millones de dólares en seis años desde 2014 hasta 2020, o $ 40 mil millones anuales. La anexión rusa de Crimea ha resultado en pérdidas de hasta $ 8.3 mil millones anuales para Ucrania, mientras que el conflicto en curso en el Donbas le está costando a la economía ucraniana hasta $ 14.6 mil millones al año. Las pérdidas totales de estas dos ocupaciones solamente, desde 2014, ascienden a $ 102 mil millones. CEBR dice que el conflicto tuvo un impacto significativo en la economía ucraniana, incluso al reducir la confianza de los inversores en el país. Esto, a su vez, condujo a una pérdida de $ 72 mil millones – $ 10.3 mil millones anuales.  La disminución constante de las exportaciones resultó en pérdidas totales para Ucrania de hasta $ 162 mil millones entre 2014 y 2020. La pérdida total de activos fijos para Ucrania en Crimea y Donbas por la destrucción o daño de activos asciende a $ 117 mil millones. El monto total de los ingresos fiscales no percibidos en el presupuesto de Ucrania para el período de 2014 a 2020 es de $ 48.5 mil millones.

Después de la caída de la Unión Soviética, y después de obtener su independencia oficial en 1994, el pueblo de Ucrania fue devastado por oligarcas que han ordeñado los activos y recursos del país y también por gobiernos que oscilaron su apoyo entre la Rusia de Putin y la UE. Después del levantamiento de Maidan contra el gobierno del gobierno pro-ruso, los ultranacionalistas en Ucrania han dominado la política del gobierno.  Exigen que Ucrania se una a la UE y, sobre todo, se una a la OTAN para recuperar los territorios anexionados por Rusia. 

La cruel ironía es que Alemania no tiene intención de permitir que una Ucrania volátil y muy pobre se una a la UE: demasiados problemas y costos; mientras que incluso los EE.UU. probablemente se burlarán de su membresía en la OTAN. A su vez, Rusia no tiene intención de devolver las áreas de habla rusa al control de Kiev y, en cambio, exige una autonomía permanente y un acuerdo de que Ucrania nunca se unirá a la OTAN.

Los llamados acuerdos de Minsk de 2014-5, firmados por las principales potencias y por un gobierno anterior de Ucrania, no logran reconciliar esta división.  Así que los nacionalistas de Kiev, alentados por los EE.UU., siguen presionando y los rusos siguen preparándose para una posible invasión para forzar un acuerdo para dividir el país de forma permanente. Ucrania está atrapada entre los intereses del imperialismo occidental y el capitalismo de compinches ruso. *

Fuente:  Blog de Michael Roberts

Nota: Respetamos y valoramos la opinión de Michael Roberts y difundimos sus valiosos y excepcionales aportes. Sin embargo: 1) La unión de Crimea a Rusia fue decidida en un plebiscito por el pueblo de Crimea, por más del 95%. Fue tomada más allá de las intenciones del gobierno ruso, que buscaba una opción no tan disruptiva. Por «irregular» que haya sido ese plebiscito para Occidente, fue el mismo caso del plebiscito por la independencia de Kosovo, que ese sí les pareció democrático; tampoco propusieron otra instancia plebiscitaria con más garantías. 2) Las repúblicas populares de Donestk y Lugansk no son independistas ni buscan la incorporación a Rusia, sino autonomía federativa, autogobierno, dentro de Ucrania. Y la actitud de Rusia ha sido la manipulación y la prepotencia por arriba pero nunca el apoyo a una política de verdadera autonomía. Estas observaciones, repetimos, no desmerecen el aporte de Michael Roberts.

 

tomado de: https://n0estandificil.blogspot.com

 

 

 

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