Uruguay- La encerrona de lo colectivo ★ por Sandra Petrovich

 

La encerrona de lo colectivo en tiempos híbridos de la posverdad y oscurantismos

URUGUAY

Envueltos en la espesura humeante de una civilización que se cae a pedazos, entre delirios, ensoñaciones y catástrofes banalizadas, asistimos a una serie de mutaciones sociológicas que pueden pasar desapercibidas si no nos detenemos a mirarlas y a pensarlas.  Para un número importante de personas siguen vigentes una serie de valores, para otros no, porque ya atravesaron el umbral que los habilita a ser impunes, criminales, mentirosos, manipuladores, avaros, egoístas y hasta ignorantes instituidos, diplomados y/o consagrados por los medios masivos de comunicación.  Estamos hablando que muy a pesar de que somos numerosos, otros muchos más que nosotros han mutado, tanto en el plano político, como en el plano psicoafectivo y cultural.  Es importante una correcta lectura del contexto a fin de poder ubicar las grietas en el tejido social que permita, la emergencia de círculos, nodos, células de vida colectiva, pensante y solidaria.

Las fronteras

El mundo se achica y va levantando muro-fronteras de todo tipo en todas partes.  Pensemos en el muro de Trump con México, el de Israel en Palestina y recientemente la República Dominicana que construirá un muro en la frontera con Haití. En Uruguay  otra escala tenemos la zona de exclusión en la ciudad de Punta del Este , en donde están prohibidas las manifestaciones sindicales ,en zonas que puedan perturbar a la privilegiada población que allí reside. La proliferación de los barrios privados contribuye en zonas de exclusión y privatiza de hecho los espacios sociales. Existen también los muros inmateriales entre las personas, de clase, de ideas, de religión.  No vivimos ni ahora ni nunca en sociedades integradas, salvo las comunitarias originarias y horizontales.

Violencia

Los opuestos forman parte de la vida, sí, por ello es que siempre hay y habrá un juego de tensiones en donde subyace la violencia.  Con ello no queremos decir que la solución deba ser la violenta, sino que ello se produce cada vez que las relaciones se tensan y lo que hace que se tensen es la injusticia, la falta de derechos, el abuso, la explotación.  Para todo sistema dominante tener cabezas que no piensen es el objetivo, por ello es que hoy quien controla los medios masivos de comunicación y las mal llamadas redes sociales, controla todo.  La capacidad de pensar de las  grandes mayorías se ve fuertemente disminuida y ello además se fragua entre otros desde la pirámide del poder; el discurso oficial, la repercusión en los medios y en parte en el sistema instituido de la educación como herramienta multiplicadora del sistema.  Esto es un hecho violento en sí y ocurre todos los días.  No hay por tanto espacios para el desarrollo del pensamiento crítico y autónomo con un fuerte sentido de pertenencia a un colectivo, salvo si somos capaces de construirlos.

La prensa

De lo anteriormente dicho se desprende de que resulta evidente que en Uruguay no tengamos periodismo independiente y que por citar un ejemplo los «debates» organizados en la televisión son una mala parodia de lo que debería ser un debate.  Ejemplo de ello el debate entre Manini Ríos  y Osca Andrade  en relación al próximo referéndum  del 27 de marzo para anular  135 artículos  del paquete de leyes de 500  comprendidos en la LUC ( Ley de Urgente Consideración).  Este pseudo  debate pautado por otra lado a manera de show en donde los periodistas concedían apenas minutos para respuestas complejas, es un claro ejemplo de un producto elaborado para el consumo televisivo.  Los buenos periodistas se encuentran en los pocos medios alternativos de comunicación o sencillamente sus voces son ignoradas.

La influencia de las religiones, las sectas y la fuga hacia lo mágico  

Hace tiempo en algún artículo decíamos que la consecuencia de lo que vivimos hoy como sociedad debemos buscarla en tres cosas: el secuestro de la palabra, los sueños y el deseo de las personas por parte de todo el entramado del sistema.  Sabido es que la dominación se ejerce a través del lenguaje y la manipulación operada en la creación de sueños y paraísos artificiales  en donde el medio  de seducción es la publicidad.  Esta es subliminal y la lleva todo el mundo consigo en sus Smartphones.  Con los celulares se expande la conexión y también las distancias entre las personas, atenta contra las grupalidades.  Todos podemos constatar el vaciamiento de la presencialidad, agravada con la pandemia del covid19.Pero no sólo el sistema produce máquinas enajenantes tecnológicas sino que también las religiones, las sectas  entran en el juego de adormecer conciencias e introducir la idea de que las decepciones, incertidumbres y fracasos se viven como problemas personales  a resolver desde lo mágico.  Así  tenemos dos puntos de fuga a la acuciante realidad social, la producción de dinero en el entendido que este produce la felicidad como sea , las drogas y las sectas de todo tipo.

Queremos detenernos en el tema de la expansión de las sectas religiosas y en especial en ciertos grupos o individuos que parecen vibrar al unísono en el canto a las energías, voces, bendiciones, leyendas, profecías, ciencias ocultas o paralelas y todo tipo de rituales la mayoría de las veces tomados de las culturas originarias o lejanas. circulan como nuevas verdades, susurros que se repiten a manera de un mantra.  Ello lleva implícito desde la desacreditación de conceptos o ideas a la sustitución por otras ideas fuerza, conceptos y enunciados que tienen por efecto la despolitización de las personas, así como el repliegue sobre sí o en sectas que no por ser colectivos, no actúan de manera proselitista.  Inducen a la separación de la realidad social o al menos conducen a tener una mirada sesgada de la misma.  Corroe todo aquello que cuestione el estatus quo. Escuchamos expresiones tales como «apártate de las relaciones toxicas» «hay que sanar, como es adentro es afuera», «sororidad», «resiliencia». Con ello se van borrando las palabras solidaridad, lucha,  resistencia, rebeldía y sabemos que lo que no se nombra, no existe.  Lo que queda es la aceptación del orden imperante, el individualismo y el vaciamiento de las organizaciones sociales como ámbitos comunitarios desde donde generar cambios en la vida de las personas dentro de una comunidad. Abundan en Uruguay estos fenómenos, tanto la proliferación de sectas a carácter religiosos, como una multitud de prácticas que pueden ir desde alguna practica de terapias alternativas, hasta el esoterismo.  digamos que no nos oponemos a las formas alternativas de conocimientos , pero siempre y cuando no sean producto de una moda y también cuando no sean excluyentes de otras prácticas basada en la acumulación histórica de conocimientos y saberes. Hoy todo el mundo quiere ser gurú de otros y con mucha liviandad se llaman chamanes. La manipulación psicológica de las personas está en juego, son signos de que vivimos un tiempo de oscurantismos en donde el narcisismo reina. Esto corre para los tantos colectivos existentes de todo tipo que actúan de forma individualista, solo que reagrupados.

«Eso son las identidades: pequeños narcisismos colectivos, de un irritable tremendo» (Fernando Savater)

 

El recurso a lo mágico siempre es un punto de fuga , cuando la razón se agota.  Para cerrar esta regla de tres podemos decir que también hay carencia de sentido común. La táctica y estrategia son términos militares y no aplican para los aspectos humanos, sociales.  Estas son reflexiones que compartimos con el fin de abrir un espacio para pensar más allá de lo discursivo y las ortodoxias a fin de habilitar la emergencia de lo nuevo. Renovar ideas, prácticas y modos de existencia que no hagan tabla raza del legado histórico, sino que den lugar a las nuevas composiciones relacionales, sin exclusiones ni religiosidades sectarias oscurantistas o dogmatismos ideológicos. La dimensión espiritual de la vida y la lucha por otro mundo para todos son compatibles , poniendo en el centro lo común. La situación es muy adversa para las organizaciones sociales y la fragmentación parece no agotarse. Pero salir de la actual fragmentación es todo un reto que no puede pasar por querer ejercer prácticas  hegemónicas sino que deberemos caminar buscando esa conciencia del nosotros juntos, teniendo en cuanta los muchos componentes que afectan a las personas .

Sandra Petrovich

artista plástica y poeta

febrero 2022

 

 

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