Revista ALTERNATIVAS – ⁂- 01/03/2022

✽1)Sobre victorias y derrotas – Raúl Zibechi

✽2) LA HIPOCRESÍA Y LA GUERRA

✽3) Ucrania en llamas

✽4)  Abuso policial en Uruguay

✽5) Argentina-Camino al 8M: segunda asamblea para preparar movilización

 

Sobre victorias y derrotas

Raúl Zibechi
La Jornada
En la cultura política hegemónica las nociones sobre triunfos y fracasos, victorias y derrotas, suelen aludir a situaciones muy concretas, en general vinculadas a los objetivos finales de los actores en juego.

El concepto de victoria se aplica al amplio abanico que va del triunfo electoral hasta la toma del poder como consecuencia de un levantamiento o una guerra popular, como sucedió en 1979 en Nicaragua, y antes en muchos otros países. Sin embargo, en no pocas ocasiones se celebran victorias, digamos tácticas o puntuales, cuando se aprueban determinadas leyes o se superan dificultades importantes.

Las derrotas, en cambio, gozan de tan mala reputación, que pocas veces suelen ser asumidas por los responsables de las mismas que, por el contrario, suelen atribuirlas a factores externos fuera de su competencia.

La derrota electoral del Frente Sandinista en 1990, por seguir con el mismo ejemplo, fue tan brutal que paralizó a sus actores antes que propiciar una reflexión profunda sobre sus razones. Del mismo modo puede leerse el triunfo de la revolución rusa, en 1917 y la disolución de la Unión Soviética en 1991, que en no pocos análisis suele atribuirse a la traición del entonces presidente Boris Yeltsin.

En este momento no es la trayectoria del sandinismo o de otras victorias/derrotas lo que me mueve a escribir estas líneas, sino algo mucho más reciente y, creo, trascendente: el desalojo de la Casa de los Pueblos, Altepelmecalli, en Puebla, por la Guardia Nacional y la policía estatal para entregarla a la multinacional Bonafont/Danone.

Si nos guiamos por la cultura política al uso, estamos ante una clara derrota de las 22 comunidades y de la organización Pueblos Unidos que impulsaron la recuperación de la planta, y ante un triunfo de los gobiernos federal y estatal. Por el contrario, la clausura de la planta, el 22 de marzo de 2021, Día Internacional del Agua, debió haber sido considerada una victoria.

Creo que las cosas son completamente diferentes. Propongo dejar de utilizar argumentos y conceptos que, siendo adecuados para reflexionar sobre los conflictos interestatales, o para quienes tienen por objetivo ocupar el Estado, no los son en absoluto para abordar las resistencias de los movimientos sociales y los pueblos en movimiento.

¿Qué sería la victoria para un pueblo originario? ¿Y la derrota? Es evidente que no se relacionan con lo que festejan, o lamentan, los políticos del sistema, y aún sus ­seguidores.

Los objetivos de los pueblos no tienen relación básica con agendas externas, ya sea con los calendarios electorales, las revueltas para tomar el poder o para bajar a alguien del mismo, sino con lo más interno y profundo de un pueblo: su sobrevivencia como tal, la persistencia de lo que hace que sigan siendo pueblos. O sea, su diferencia respecto de la cultura y los modos hegemónicos, o de arriba.

La gran derrota de un pueblo sería su desaparición como pueblo, la pérdida de territorios, lengua, modos de vivir y de relacionarse entre sus miembros y con los entornos. Claro que necesitan frenar las obras de infraestructura en curso y poner límites al saqueo. Pero no lo hacen para conseguir mayor visibilidad en los medios de arriba o más poder de negociación, sino porque la economía extractiva del saqueo los coloca en riesgo como pueblos.

Quiero insistir en que los modos de acercarnos a las resistencias de los pueblos originarios, y los abajos que resisten, implica dejar de lado la cultura hegemónica (mediática, caudillista, colonial y patriarcal) para comprender las razones y los objetivos de cada acción. El gran triunfo del cierre del pozo de Bonafont fue que los pozos de los campesinos volvieron a llenarse de agua y que ese espacio de muerte se convirtió en espacio de vida para todos los que quieren frenar el saqueo.

Más que de triunfos o derrotas podemos hablar de pasos adelante, pasos al costado, o retrocesos, en el largo caminar de los pueblos sobre sí mismos. La resistencia de los pueblos nahuas de la región cholulteca, tiene décadas en su fase actual y siglos si seguimos el rastro de su tiempo largo.

Hacen falta otras varas para medir avances o retrocesos de los abajos: cómo está la organización, cómo están los corazones y el estado de ánimo; qué tanto participan las mujeres y las jóvenes en las actividades; siguen siendo diferentes porque respetan sus modos o se empiezan a recostar en lo mercantil y abren sus territorios a la lógica del capital.

Son éstos algunos de los aspectos que les permitirán seguir caminando, durante el tiempo que sea necesario.

En la política hegemónica, se trata de caminar en línea más o menos recta hacia un objetivo, a veces atravesando enormes sacrificios, para comenzar a descansar (así se lo imagina) cuando se llega al poder.

En la lógica de los pueblos, como ya enseñó el Viejo Antonio, se camina en redondo y nunca se deja de caminar, porque resistir y luchar no es un medio para, sino la forma de vida elegida para seguir siendo.

https://clajadep.lahaine.org

 

LA HIPOCRESÍA Y LA GUERRA

*La hipocresía de un “No a la guerra” que llega muy tarde*
Artículo de Ramiro Gómez, miembro de la Brigada Rubén Ruiz Ibarruri y participante en la Caravana Antifascista de Banda Bassotti   –  25 febrero 2022
Me pongo a escribir esto tratando de contener la rabia y la indignación que me producen las reacciones de la izquierda occidental y de la sociedad en general sobre el contraataque ruso contra Ucrania.
La verdad es que no espero gran cosa con esto. Tengo de sobra comprobado que no hay más ciego que el que no quiere ver, y que por mucho que todos repitáis mil veces que la tele manipula, seguís bailando al ritmo que os marcan desde los medios de masas de occidente. Desde ayer he visto las redes sociales llenas de cartelitos de NO A LA GUERRA a los que habéis quitado los casi 20 años de telarañas desde la guerra de Irak.
Podría decir que esos mismos carteles han estado olvidados en el fondo del cajón de la infamia, mientras Israel masacraba Palestina. Mientras EE.UU. arrasaba Afganistán, o Libia, en bombardeos masivos que han causado la muerte de mas de 150.000 personas, incluyendo miles de niños. Muertes que EE.UU. se ha negado a investigar. Pero decir todo esto, sería demasiado fácil. Podría decir que cuando los medios os dijeron otra vez, que al igual que con Libia había que intervenir en Siria, os habéis mantenido callados mientras USA atacaba a un país soberano y saqueaba sus reservas de petróleo. También podría decir que en lo que va de mes de febrero del 2022, ha habido muertos en Palestina, en Damasco por bombardeos de Israel, al igual que en Yemen o en Somalia. Y vuestros cartelitos seguían olvidados.
También podría decir que las políticas occidentales han causado un genocidio constante en las aguas mediterráneas, pero seria poner en bandeja el que 4 caraculos me tachen de demagogia. Se ve que hay muertos que importan, y otros que no.
Como decía Malcolm X, tened cuidado con los medios de comunicación porque si no vais a acabar defendiendo a los opresores.
Pero quiero centrarme en la guerra que estalló en Ucrania en el año 2014, a la cual, vuestros insulsos carteles están llegando 8 años tarde. Todo el mundo puede despistarse, todos podemos cometer errores, pero también es posible que haya algo más perverso en según qué “descuidos”. Tener memoria es algo muy importante, y más en una sociedad que fabrica conflictos de usar y tirar para los que la mayoría de personas sólo actúan poniendo un avatar de moda en su foto de perfil, y que días después con la aparición de cualquier noticia de la prensa rosa, del futbol o de cualquier gilipollez caduque en un suelo infértil.
Antes de nada hay que entender que una guerra hoy en día no aparece de la nada y que muchos de nosotros entendemos que la guerra global comenzó hace mucho tiempo. Otra cosa es que los medios de comunicación de los que nos alimentamos , decidan qué tiempo hace, o qué conflictos existen o no existen, pero son muchísimos rincones del mundo los que desde hace años están en guerra y son invisibilizados debido a que los interés económicos que hay detrás favorecen a la alianza occidental USA-OTAN.
Desde hace años OTAN-USA ha ido faltando a su compromiso y levantando base militares estableciendo allí sus tropas por toda la frontera rusa, con la intención de debilitar, y asediar a los países euroasiáticos que podían hacer competencia al dólar y al euro. Es tan fácil como buscar en un mapa las bases de la OTAN por el mundo y veréis como los movimientos militares de acoso llevan años sucediendo. La Guerra de Ucrania es sólo un capitulo más de una serie mucho más extensa y es esencial tenerlo en cuenta a la hora de analizar los hechos de los últimos días.
Antes de nada, y para prevenir a los niños rata que aparezcan, diré que Putin me da asco, y que Rusia no es la URSS y sus políticas nada tienen que ver con su pasado soviético, pero me niego a poner el foco en Rusia, porque considero que es poner el eje de la balanza en un lugar erróneo y que sólo puede dar pie a posiciones manipuladas.
Voy a centrarme en mi querido pueblo del Donbass.
Cuando en el 2013 surgió el movimiento Maidan como una supuesta respuesta social a la corrupción política, los obreros y mineros del Donbass lo veían con simpatía, pese a que ellos estaban inmiscuidos en una huelga del carbón, de unas ciudades abandonadas desde hace tiempo por las administraciones, que quedaba muy lejos de la vida de la capital.
Desde aquí también vimos las imágenes de las manifestaciones multitudinarias en Kiev y de cómo se enfrentaban con mucha violencia contra la policía. Hasta ahí todo iba bien. Las banderas rojinegras le daban el toque guapo para que para una sociedad del espectáculo como la nuestra se pusiera a aplaudir los símbolos y apoyar esos movimientos.
La cosa empezó a torcerse cuando los manifestantes que atacaban a la policía iban uniformados paramilitarmente y empezaron a aparecer símbolos nazis en sus escudos. Algo empezaba a oler mal. La bandera rojinegra resultó ser el símbolo del ejército insurgente ucraniano del nazi Stepan Bandera, que se alió a los nazis alemanes en la Segunda Guerra Mundial, llevando acabo matanzas de sus compatriotas ucranianos judíos, que llegaron a escandalizar a los propios alemanes.
Es curioso ver cómo si alguien tira una piedra a la policía en Euskadi, Catalunya o Madrid, es poco menos que un terrorista, y cuando alguien quema vivo a un policía en Venezuela o Ucrania, es un activista por la libertad.
El caso es que los sucesos de después fueron por todos conocidos. El presidente Yanukovich (otro corrupto más, como cualquier otro) abandonó Ucrania y el golpe de estado colocó a un fascista reconocido como Poroshenko. Los nazis tomaron las calles. Poco a poco iría descubriéndose que tales protestas eran sostenidas por maletines de dólares americanos que insuflaban para levantar ese monstruo de la guerra. La violencia desde entonces ha sido salvaje y diaria. Lo primero que hicieron fue acudir a las sedes comunistas y antifascistas y destrozarlas. Los grupos nazis armados llegaron a todas las asambleas, y dijeron, o con nosotros u os matamos. Muchos huyeron y se alejaron, otros supuestos compañeros se unieron a las filas nazis en pos de la Unidad de Ucrania. Un esperpento, pero así fue.
La población de Ucrania es muy heterogénea, con un 20% de gente de ascendencia rusa, principalmente establecida en el este del país, en la cuenca minera del Donbass. También hay tártaros, bielorrusos, rumanos, moldavos, polacos húngaros, gitanos , judíos etc.
En el este de Ucrania, cuando Stalin mando a miles de obreros rusos a poblar la abandonada zona del Donbass, rica en carbón, para que explotasen las minas, se fusionaron las familias rusas y ucranianas creando una convivencia sana con más amor fraternal que odio. Las familias de padre ruso y madre ucraniana y viceversa eran de lo más normal allí. Pero siniestramente, años atrás, algo estaba fraguándose.
En primer lugar, desde la educación se empezó a lavar la cara del ejército insurgente de Stepan Bandera, que habían sido considerados como proscritos antipatriotas, y empezaron a venderles en las escuelas como “héroes por la patria” (a día de hoy es fácil encontrar libros de primaria con niños dibujados con los emblemas rojinegros de estos salvajes asesinos).
Por otro lado, desde las principales tertulias políticas de la televisión ucraniana, empezó a crearse el caldo de cultivo de odio étnico muy bien diseñado y cocinado, en el que se vendía a la población rusa como la culpable de todos los males económicos que sufría el pueblo ucraniano. Todo esto enrevesado por la política local de Yanucovich que se decantaba por unas relaciones comerciales hacia Rusia, en vez de hacia la “próspera Europa”. En estas tertulias empezaron a vender a la población del Donbass casi como monos subhumanos que solo servían para picar las minas de carbón, en contraste con la población ucraniana de Kiev con su universidad y su mundo moderno. Eso fue un bombardeo constante de odio étnico.
Hay un video por internet en el que se ve a un famosísimo tertuliano ucraniano diciendo “Es una verdad dura de aceptar, pero esa gente es un lastre, que nos empobrece, y ocupa un espacio que los verdaderos ucranianos necesitamos. Es duro decirlo, pero hay gente en Donbass que debe morir”. Así, sin vaselina. Durante años, mientras además paralelamente, el Pravy Sektor y Svoboda, los principales partidos nazis de Ucrania, formaban paramilitarmente con dinero occidental a sus militantes en técnicas de guerra y combate.
Volviendo al Maidan, el efecto de toda esta estrategia dio los frutos que esperaban. El odio nazi, y racista se tradujo en linchamientos por Kiev de las personas racializadas, homosexuales, de izquierdas, o nostálgicos del pasado soviético. Los asesinatos se sucedían cada día. En ese momento es cuando los grupos paramilitares de extrema derecha, se conforman como batallones militares oficiales, pagados con un buen sueldo directamente de las carteras de oligarcas locales como Kolomoski entre otros. Estos batallones se dirigen al Donbass.
Mientras estas formaciones marchan emulando en simbología y uniformes a los grupos nazis alemanes, los civiles de Kiev les aplauden mientras corean “muerte a los rusos”, “Gloria a Ucrania, gloria a los héroes”. Se mascaba la tragedia.
Mientras las unidades nazis se dirigían a arrasar al pueblo del Donbass, los civiles exaltados ultranacionalistas empezaron a imponer su ley en todas las ciudades. Lo primero que hicieron fue derribar todas las estatuas de Lenin (en el este hay una en cada pueblo) y a linchar a todos a los que consideraban enemigos de la patria.
Sin ir más lejos, hay muchas imágenes de sucesos distintos, en los que grupos de jóvenes y no tan jóvenes patean sin piedad la cabeza de ancianos que llevan flores a las estatuas de Lenin. La mayor parte de esas palizas descontroladas acaban en muerte.
Las personas del este, de procedencia rusa, se ven obligados a reaccionar. Viendo la que se les viene encima, se empiezan a reunir en torno a las plazas y estatuas de Lenin para demostrar su postura, y organizar su autoprotección.
Llega el día fatídico que nos cambió la vida a miles de personas de muchos países. El 2 de Mayo de 2014.
La liga de futbol, “casualmente” en mitad de ese caldo de cultivo, organiza un partido amistoso “por la patria” entre dos equipos de futbol con hinchadas grandes fascistas. Antes del partido todos se unen en una manifestación por la unidad de la patria ucraniana. Cerca del recorrido de esa manifestación se había establecido en la puerta de la Casa de los Sindicatos, un campamento de manifestantes anti-Maidan, de ascendencia rusa.
En Rusia su “semana santa” esta marcada por la historia soviética, y desde el 1 de Mayo, Día de la Clase Obrera, hasta el 9 de Mayo, conmemorando el Día de la Victoria contra el III Reich alemán, son días de fiesta, y la gente aprovecha para visitar a familiares y hacer excursiones. Por lo que el campamento anti-Maidan sólo tiene varios cientos de personas, en su mayoría jubilados y chavalillos.
En un momento determinado de la marcha fascista, se desvían del recorrido y se dirigen en masa hacia la Casa de los Sindicatos. Habría mucho que hablar de cómo sucedió todo y de que agentes estaban involucrados, pero si me meto en eso ahora, no acabo nunca.
El resultado ya lo sabemos tod@s. La gente del campamento viendo a esa masa enfurecida de nazis con banderas ucranianas, tuvo que refugiarse dentro del edificio.
Los nazis rodearon el edificio y lo prendieron fuego con todo el mundo dentro. Más de 50 victimas, incluyendo chavales de 16 años, murieron calcinados. Hay imágenes al alcance de cualquiera de una mujer embarazada estrangulada por los nazis con un cable de teléfono mientras el resto de manifestantes gritaban “muerte a los rusos”.
La gente que trataba de huir de las llamas y se tiraba desde un tercer piso a la calle, eran recibidos con barras de acero y golpeados hasta la muerte por la turba de “civiles inocentes”.
Los datos reales es que además de esas 50 personas quemadas, hay otras 150 que desaparecieron sin saber nunca dónde habían acabado.
La infamia no terminaría ahí, pues las autoridades, que estaban presentes en ese ataque sin hacer nada, incluso colaborando. A las únicas personas que detuvieron por esos hechos, fueron precisamente a algunos de los atacados. Mientras, los políticos ucranianos, aplaudían públicamente en redes los hechos sucedidos. Las imágenes de los cuerpos de las y los compañeros calcinados son terribles.
También son terribles las imágenes de muchas chavalas y chavales ucranianos de veintipocos años, rellenando los cocteles molotov con los que quemarían vivos a los compañeros. O las imágenes de la líder de FEMEN en Ucrania celebrando la masacre con el edificio en llamas a su espalda (es tan fácil como poner en Google “Femen, Odessa”)
Aquí, en nuestro país, los mismos medios que os están diciendo lo malos que son los rusos y que debéis salir a la calle a protestar contra esta guerra a día de hoy, son los mismos que tras esos hechos publicaban los siguientes titulares : “MAS DE 50 MUERTOS EN CHOQUES CON LOS SEPARATISTAS PRORRUSOS” Hay que ser profundamente despreciable y criminal para publicar eso, vendiendo a las víctimas de verdugos, nada nuevo bajo el sol.
Los hechos que siguieron a esto eran de esperar. Los nazis linchando, ahorcando, enterrando vivos a civiles rusos, violando mujeres, crucificando a personas a las que después prenderían fuego. Me sería muy fácil adjuntar las fotos de todo esto, pero no quiero caer en el morbo amarillista, y por respeto a las personas amigas y compañeras de las víctimas, que bastante tendrán con tener grabadas esas imágenes en la cabeza como para ponérselas continuamente delante de los ojos.
Pero ya digo, esas imágenes son públicas y están al alcance de cualquiera que se moleste en buscarlas. A los que se nieguen y sólo prefieran tragar la mierda que le cagan los medios en la boca tampoco pretendo hacerles cambiar de opinión. Bastante tienen con sus despreciables existencias.
Ante el discurso ucraniano que llama a tomar Donbass y a exterminar a ese 20% de su población en el este, muy a su pesar, (porque los rusos del Donbass no querían ninguna guerra) se ve obligados a reaccionar para defender sus familias, y sus casas.
Se hacen sendos referéndums en los que se decide independizarse de Ucrania y pedir ayuda a Rusia. En Crimea, sin ir mas lejos, el 97% de la población es rusa, y los resultados de dichos referéndums eran de esperar. Nadie quiere quedarse en una casa en la que te quieren matar.
Se declaran una serie de Republicas Populares independientes de Ucrania.
El ejercito ucraniano declara la guerra y encabezados por los batallones nazis (Azov, Aidar, etc..) comienzan a rodear y bombardear las ciudades pro-rusas mas representativas.
Hay que decir, que toda esta guerra civil y étnica, lo que escondía eran los planes de la OTAN para apoderarse de un enclave importantísimo en su guerra fría económica encubierta (y no tan encubierta) contra Rusia. Dan un golpe de estado, colocan un títere occidentalista y establecen bases militares en las puertas de Rusia. Para eso, una pieza importantísima estratégica era la península de Crimea con sus bases navales y el control del mar negro. Rusia no es tonta, y se lo ve venir, e inmediatamente respalda el referéndum de Crimea anexionándosela.
Tanto Kramatorsk como Járkov, no están preparadas para aguantar el asedio militar de la artillería y sucumben muy pronto. Las escenas de violencia nazis que se sucederían esos días son sobrecogedoras.
Pero Lugansk y Donetsk se hacen fuertes. Los obreros, mineros, civiles, y también algunos policías y soldados de ascendencia rusa, se organizan , toman cuarteles y se arman formando las milicias populares de autodefensa. No están dispuestos a dejarse matar.
Los batallones nazis y el ejército ucraniano las rodea, creando un cerco que incomunica dichas ciudades y comienzan a bombardear sin piedad a la población civil saltándose todas las convecciones y pactos de derechos humanos.
Lo primero que hacen es bombardear las plantas de agua, electricidad y energía. Dejando a la población sin agua, sin electricidad, sin comunicaciones, radio, teléfono y televisión. Después destrozan las principales vías de comunicación para evitar que puedan abastecerse de víveres.
Vuestros cartelitos de No a la Guerra dormían plácidamente en el armario polvoriento de vuestras conciencias. La comunidad internacional guarda silencio.
Durante meses estas ciudades son golpeadas de la manera más cruel. Miles de personas, ancianos, niños, etc, mueren desmembrados saltando por los aires en una carnicería sangrienta. Los hospitales, colegios, guarderías, no se salvan de las bombas. Las ciudades y pueblos de alrededor son destruidas. Se genera un éxodo de cientos de miles de personas que son recibidos en Rusia para protegerse de los bombardeos.
El sadismo de los fascistas emula a la España de Franco con el bombardeo de La Desbandá. En la última carretera que queda sin tomar de Lugansk y que la comunica con Rusia, sucede algo terrible. El ejército ucraniano comunica a los civiles del Donbass que pararían el fuego durante 24 horas para que todos los civiles que quisieran huir a Rusia lo hicieran de inmediato.
Caravanas de autobuses comienzan el camino por dicha carretera. El ejército ucraniano abre fuego y masacra la carretera reduciendo a escombros de hierros humeantes retorcidos entre cuerpos calcinados. Ese mismo ejército que ahora esta siendo castigado por Rusia. Quien a hierro mata, a hierro muere.
El suceso del 2 de mayo, he dicho que a muchos nos marcó para siempre, y entre lágrimas de rabia y deseos de justicia muchas personas decidieron dejarlo todo y acudir a poner su pecho como escudo y sus manos como herramientas a defender al pueblo de Donbass de la carnicería fascista. Yo fui una de las personas que dejaron todo y cogí un avión solo, entre lágrimas de miedo, para atravesar miles de kilómetros, atravesar el cerco del ejército ucraniano y plantarme en Lugansk a ayudar a un pueblo olvidado por todas vosotras y vosotros.
Lo que allí pude ver, muchos lo tachan de propaganda rusa. Mucho tiempo me costará y muchas más sesiones de psicólogo me harán ir superando las terribles imágenes y vivencias que allí viví. Tuve que esforzarme con todas mis fuerzas, y mi agilidad física y mental para no morir en enésimas ocasiones. A mi alrededor, sin tanta suerte, pude contemplar los cuerpos mutilados, y las vísceras esparcidas de niños, ancianos, hombres y mujeres inocentes. Ese olor, esa sangre, esas imágenes no se me olvidarán en la vida.
Han pasado 8 años en los que el ejército ucraniano ha masacrado sin piedad y sin interrupción al pueblo del Donbass. 8 putos años en los que todos habéis guardado silencio cruel y cómplice. Desde los medios, hasta los que ahora sacáis vuestros ofensivos cartelitos de No a la Guerra.
Las victimas civiles “oficiales” que son infinitamente más cortas que las reales, reconocen 14.000 personas asesinadas.
Los batallones nazis a su vez, tomaban pueblos enteros, violaban a placer a todas las mujeres y niñas, saqueaban las casas, torturaban a los hombres e incluso celebraban orgías en las que violaban a bebes delante de sus madres. Podéis comprobar quién era el Batallón Tornado.
En el tiempo que viví con ellos pude comprobar como sufrían a 40º de calor, sin una gota de agua, sin poder comer, ni asearnos, durmiendo en rincones, sótanos e incluso alcantarillas para evitar el continuo machaque de las bombas ucranianas.
El presidente Poroshenko era aplaudido por todos los ucranianos cuando decía “nuestros niños podrán ir a la escuela mientras los niños del Donbass tendrán que esconderse en sótanos como ratas”. Todo su pueblo le aplaudía. El mismo pueblo que concedió la cartera de Ministerio de Defensa en tiempos de guerra a los líderes nazis del Pravy Sektor. Ser un civil inocente no te exime de darle el poder a auténticos psicópatas para que torturen maten y violen sin piedad.
Ahora, Rusia, que lleva tiempo advirtiendo de que no permitiría que se le siguiese asediando y poniendo en peligro, se ha decidido a actuar. Evidentemente, lo hacen para proteger sus intereses y evitar que la OTAN siga armándose y rodeándola con misiles y tropas. No seré yo quien simpatice con Putin ni con la Rusia actual. Nada más lejos de la realidad. Pero me niego a participar de esta infamia poniendo el foco en Rusia. Me parece de estar completamente ciegos. En primer lugar porque estas consecuencias del enfrentamiento geoestratégico de grandes bloques tiene muchos responsables que llevan años bombardeando otras tierras y moviendo fichas para seguir extendiendo su dominio, y veo completamente legítimo que otros países que ven la que se les viene encima muevan también sus fichas.
Por otro lado, porque como ya digo, esta guerra que de pronto a todos os preocupa por que lo esta dictando el telediario, no ha empezado el 23 de febrero del 2022. Esta guerra lleva 8 años asesinando sin piedad a una población inocente mientras todos os poníais de perfil o mirabais para otro lado. Vuestros cartelitos de No a la guerra, llegan cruelmente muy tarde y al servicio indirecto de los intereses OTANistas.
Os quieren convertir en otros cómplices manipulados de la barbarie que lleva un pueblo sufriendo durante 8 interminables años, en los que Ucrania se ha pasado por el forro todos los puntos de los acuerdos de Minsk.
Me gustaría que hicierais el esfuerzo por un momento de entender la rabia e indignación que me produce ver que ahora saltáis todos.
Independientemente de las intenciones reales de Rusia, lo cierto es que por fin, el pueblo de Donbass va a dejar de sufrir y vivir escondidos entre sótanos de ruinas regadas por sangre.
Lo cierto es que ese ejército terrorista y asesino de Ucrania, está siendo desmilitarizado a base de destrozar sus bases, sus polvorines y almacenes de armas y bombas que ya no podrán seguir lanzando sobre el Donbass.
Lo cierto es que los batallones de neonazis ultra salvajes como el batallón Azov no volverán a violar y torturar porque ayer murieron por miles en su base militar de Mariupol. Sus líderes nazis han sido eliminados y hay una lista larguísima de criminales de guerra que están siendo capturados y serán juzgados ante el pueblo del Donbass.
Los “inocentes civiles de Kiev” llevan un día asustados por las sirenas, escondidos en sótanos, y en los andenes del metro, llorando en imágenes que nos repiten todos los enviados especiales en Kiev que nunca han querido pisar las ciudades masacradas del Donbass. Todos os habéis indignado ante esto en 24 horas. ¿Acaso las vidas de los niños y niñas del Donbass no valen lo mismo?
Vuestro No a la guerra se vería satisfecho si Rusia se retirara de Ucrania. Y volveríais a guardar los cartelitos obedientes a los medios, para volver a callar y enterrar con vuestras propias paladas a los hijos e hijas del Donbass. La verdad es que os desprecio.
Me gustaría acompañaros a los orfanatos que hemos visitado en Donbass, de niños que han quedado solos para siempre en una tierra destruida. Esos orfanatos de los que salí llorando de rabia y tristeza al ver cómo estaban acostumbrados con 5 años a tirarse al suelo hechos una bolita a una orden de la maestra para protegerse de las bombas. Y como día a día, esos niños han ido siendo diezmados.
No me esperéis con vosotros ahora clamando contra la guerra.
La guerra siempre es y será una mierda de ricos que pagan los pobres. Pero esta guerra ha destruido muchísimas vidas que os miran desde el olvido mientras tratáis de proteger a sus verdugos.
No estoy diciendo que todo esto haga que sea legítimo que mueran civiles en Ucrania. No voy a ser hipócrita, alguno morirá y es imposible evitarlo en un escenario así. Aunque lo cierto, es que a diferencia del ejército ucraniano, que sistemáticamente mata civiles, y que hasta esta misma mañana ha matado a dos profesoras en un colegio de Gorlovka, el ejército ruso esta procurando causar bajas sólo entre los militares, aunque en la tele te digan lo contrario usando imágenes de archivo de bombardeos en Siria u otros países. La maquinaria propagandística está trabajando a todo trapo. Lo que sí que digo, es que es infame que habléis de eso cuando son decenas de miles de muertos entre niños, ancianos hombres y mujeres que no han merecido ni vuestro apoyo ni vuestra solidaridad.
No me pidáis que sienta pena. No voy a ser tan cínico de decir que es que casi me matan. Yo asumí todo el riesgo para acudir allí con mi corazón como escudo para parar las balas contra el pueblo. Pero en mi corazón están muchas personas a las que vi morir, muchos niños a los que vi llorar (y morir también), muchos ancianos que no merecían acabar sus vidas desmembrados o muertos de hambre y sed en sus escondites olvidados. Me debo a ellos, y me debo a la justicia.
La OTAN, USA y Europa son criminales y asesinos. Las guerras de potencias entras las que incluyo a Rusia deberían ser frenadas todas de inmediato. Los y las trabajadoras del mundo deberíamos estar unidos contra sus guerras, contra todas sus guerras, y contra los oligarcas de un lado y otro. Eso sería ideal. Obreros ucranianos y rusos expropiando a los oligarcas y construyendo un entorno de apoyo mutuo y solidaridad.
Pero estamos a años luz de eso y a mi lo que me importa ahora, es que la gente del Donbass podrá salir de sus refugios y jugar en un parque con sus hijos, sin miedo a saltar por los aires, por primera vez en 8 años.

 

Ucrania en llamas

Dmitri Kovalevich

El 24 de febrero comenzaron las hostilidades en Ucrania. Ahora se están llevando a cabo acciones militares a gran escala en las regiones del norte, este y sur. Se ha declarado la ley marcial en el país.

La razón inicial fue la falta de voluntad de Kiev para cumplir con los acuerdos de Minsk firmados hace siete años, el continuo bombardeo de las ciudades de Donbass, así como las amenazas de Zelensky de crear armas nucleares, que expresó en la Conferencia de Seguridad de Munich. Habló sobre la posibilidad de retirarse del Memorándum de Budapest sobre garantías de seguridad de 1994, según el cual Bielorrusia, Kazajstán y Ucrania renunciaron a sus armas nucleares. Hasta entonces, Ucrania tenía el  tercer arsenal de armas nucleares más grande del mundo , del cual Ucrania tenía control físico pero no operativo.

Febrero para Ucrania ha resultado ser extremadamente tenso. Hubo una serie de predicciones del oeste sobre una fecha para una invasión, en su mayoría notablemente el 16 de febrero, que no se materializó. Después de eso, se reanudó la lucha en el Donbass. Las autoridades ucranianas declararon una vez más su falta de voluntad para implementar los acuerdos de Minsk, aunque no querían retirarse formalmente de ellos.

Según los acuerdos de Minsk, ambas partes (Ucrania y las repúblicas de Donbass) deben declarar una amnistía total para todos los participantes en el combate. Se suponía que las repúblicas se reintegrarían a Ucrania, pero con un estatus especial que les permitiera seguir sus propias políticas culturales y lingüísticas. De hecho, se trataba de autonomía.

A esto se opusieron enérgicamente los neonazis ucranianos, que exigieron la toma por la fuerza de las repúblicas y su limpieza, amenazando a Zelensky con un nuevo golpe si se cumplían los requisitos del acuerdo firmado. Y Zelensky los acompañó, lo que demuestra una vez más el papel crucial que juegan los neonazis en la política ucraniana moderna.

Desde finales del año pasado, los socios occidentales de Ucrania (Gran Bretaña y Estados Unidos) han estado presionando al presidente Zelensky para que tome medidas contra la Federación Rusa, enviando aviones armados todos los días. Hasta el momento, las autoridades ucranianas han logrado simular una guerra con Rusia, no un conflicto civil dentro de Ucrania. Las autoridades de Kiev han estado diciendo durante los últimos ocho años que están en guerra con Rusia, y sólo ahora realmente llegó a esta guerra.

En vísperas del conflicto, Zelensky intentó ponerse en contacto con las autoridades rusas. Y le dijeron que debería llamar y negociar con los líderes de las repúblicas de Donbass, ya que en ese momento Rusia no era parte del conflicto (y no lo era hasta el 24 de febrero). Sin embargo, esto significaría admitir que Ucrania estaba en guerra con sus regiones separatistas, aunque estaba siendo financiada y abastecida como una lucha contra la Federación Rusa.

Habiendo escuchado una vez más de Kiev su falta de voluntad para cumplir los acuerdos de 2015, Rusia decidió reconocer las repúblicas de Donbass de acuerdo con el proyecto de ley presentado por el Partido Comunista de la Federación Rusa. Y luego, el 22 de febrero, Moscú, Donetsk y Lugansk firmaron un acuerdo de asistencia mutua. El 24 de febrero, a las 4:30 am, el presidente de la Federación Rusa anunció el inicio de una operación militar, cuyo propósito designó como “la desnazificación y desmilitarización de Ucrania”. Los rusos no tienen planes de ocuparla, dijo.

Putin hizo un llamamiento al ejército de Ucrania: ‘¡Queridos camaradas! Sus padres y abuelos lucharon contra los nazis, defendieron nuestra patria común, pero los neonazis tomaron el poder en Ucrania. Hagan un juramento de lealtad al pueblo ucraniano, y no a la junta antipopular pronazi que está robando a Ucrania. No sigan sus órdenes criminales. Les insto a que depongan las armas de inmediato y se vayan a casa.»

Inmediatamente después de esta declaración, los almacenes llenos de municiones explotaron en una docena de ciudades de Ucrania, incluidas las recientemente suministradas por socios occidentales. Se supone que esto fue hecho por oficiales ucranianos que administran estas instalaciones secretas y que supuestamente han estado trabajando para la Federación Rusa durante mucho tiempo. La oficina del presidente Zelensky entró en pánico de inmediato, ya que resultó que los rusos conocían todas las instalaciones militares secretas.

El 24 de febrero, comenzaron los ataques aéreos rusos contra objetivos militares de Ucrania, mientras que el ejército de Kiev continuaba bombardeando Donbass. Las fuerzas de las repúblicas de Donbass atacaron a la mayor parte de las tropas ucranianas en la región. Los combates continúan en el este, sur y norte de Ucrania. Hay informes contradictorios sobre quién controla las ciudades del este y el noreste. Tropas rusas rodean grupos de tropas ucranianas, estas últimas intentan retirarse, volando puentes y presas para evitar ser perseguidos. En los medios occidentales, estas fotos a menudo se presentan como resultado de los bombardeos rusos. Sin embargo, hay otros daños graves, así como víctimas civiles.

En la noche del 24 de febrero, el presidente Zelensky anunció una movilización general, casi entre lágrimas, anunciando la traición de los aliados occidentales. Dijo que Ucrania se quedó cara a cara con los rusos. Esto es exactamente lo que hemos estado advirtiendo en los últimos años. Occidente empujó a Kiev a entrar en guerra con Rusia, instando a Ucrania a no cumplir con los acuerdos de Minsk, para posteriormente abandonar el país. O, como decimos aquí, Gran Bretaña luchará contra los rusos hasta el último ucraniano.

Sin embargo, los ucranianos también pelean entre ellos. Los ciudadanos de Ucrania luchan no sólo con el ejército ruso, sino también entre ellos. En Kiev, las autoridades comenzaron a entregar miles de armas a los civiles. Y esto resultó en tiroteos entre ellos y la muerte de civiles, incluidos niños. Esto se debe a que los autos de sus padres fueron confundidos con los vehículos de los saboteadores. El pánico provocó que las milicias se dispararan entre sí. Las armas, entregadas a civiles, se utilizan en gran medida para robar gasolineras, droguerías y supermercados. Por lo tanto, casi todas las farmacias y gasolineras están cerradas.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, S. Lavrov, dijo el 25 de febrero que, en cualquier caso, Ucrania será desnazificada y nadie permitiría que los neonazis gobiernen en Ucrania. Los rusos informan regularmente sobre la ‘neutralización’ de docenas de nacionalistas de extrema derecha y neonazis en las batallas.

Como resultado de nuestras hostilidades, es probable que el mundo enfrente una nueva crisis energética y un nuevo “Telón de acero”. Una cosa está clara, el mundo nunca volverá a ser el mismo, y nos enfrentamos a una grave crisis en el sistema político y económico moderno. Para terminar con una nota optimista, esto a su vez puede abrir el camino para mejoras en el futuro, especialmente para los países del Tercer Mundo.****

Dmitri Kovalevich es un periodista, activista, experto y analista político ucraniano y residente en Ucrania, corresponsal del sitio web NCW

Abuso policial en Uruguay

En los videos se ve un funcionario policial intentando dispersar a decenas de jóvenes que se encontraban en la calle, frente al Teatro de Verano de la ciudad del departamento de Maldonado.

El Policía levanta su arma y apunta a algunos de los jóvenes, para posteriormente salir corriendo en esa dirección.

En los videos se ve un funcionario policial intentando dispersar a decenas de jóvenes que se encontraban en la calle, frente al Teatro de Verano de la ciudad del departamento de Maldonado.

Una usaría de Instagram relató los hechos, a lo que calificó como de «abuso policial», junto a otros usuarios de redes sociales que compartieron los videos del hecho.

En tanto, el Ministerio del Interior informó que efectivos policiales “patrullaban por Avenida General Artigas cuando ven una aglomeración de personas que cortaban el tránsito”.

Desde Interior se sostuvo que un joven de 17 años tiró una botella contra el móvil policial, y tras identificarlo, debió ser reducido tras oponer resistencia.

Según la versión policial, luego de que el joven fue ingresado al patrullero, uno de los efectivos fue agredido con un vaso en la nuca y otras personas comenzaron a lanzar objetos contra la Policía.

En este sentido, Interior informó que se realizaron “dos disparos con munición menos que letal para dispersar”.

A su vez, se agregó que una mujer intentó ingresar al móvil y que, al tratar de detenerla, “la multitud vuelve hacia los policías”, que debieron realizar un nuevo disparo.

Posteriormente, relataron fuentes policiales, se constató que la llave del móvil policial no estaba, por lo que se debió solicitar apoyo a otro móvil, que al llegar al lugar es quien “dispersa a los presentes”.

Después de ocurridos los hechos, una mujer de 22 años se presentó en la seccional para denunciar que fue alcanzada por una de las municiones usadas.

Policía Científica relevó el móvil y los objetos arrojados.

A su vez, la Fiscalía dispuso labrar acta para los involucrados, que un forense vea al oficial herido y ordenó una pericia del arma utilizada.

Los menores detenidos fueron entregados a su madre, informaron fuentes de la cartera.

CABA.Camino al 8M: segunda asamblea para preparar movilización

Se realizó una nueva asamblea para preparar la movilización por el Día internacional de las mujeres. Fue en el Parque Centenario y se definió convocar desde las 16.30h, desde Congreso a Plaza de Mayo. Además, se votó un pronunciamiento y exigencia a las conducciones sindicales.

En esta nueva asamblea independiente participaron las organizaciones de mujeres y diversidad del Frente de Izquierda Unidad, Pan y Rosas, Plenario de Trabajadoras, Isadora y Juntas y a la Izquierda, además de otras corrientes de izquierda, como 13 Rosas, Convergencia Socialista y Las Rojas. El FOL, MTR, MTL, la Campaña contra la Violencia hacia las Mujeres, Feministas de Abya Yala, integrantes de la Campaña Internacional Eran Niñas, trabajadoras de las telecomunicaciones, municipales, docentes, también estuvieron presentes.

Se reafirmó la necesidad de denunciar el acuerdo del gobierno nacional con el FMI, que pronto se estará tratando en el Congreso y ya cuenta con el apoyo de toda la oposición de derecha. Como denunciaron desde las diversas organizaciones que se hicieron presentes, las consecuencias de ese acuerdo recaerán sobre las condiciones de vida del pueblo trabajador, y especialmente sobre las mujeres, niñes y diversidad. También se destacó el carácter internacionalista del 8M y la necesidad de expresar el No a la guerra en Ucrania.

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Otro de los ejes convocantes es la denuncia contra la violencia hacia las mujeres y diversidad. El reclamo por la separación de la Iglesia del Estado, por la implementación de la ILE, por la absolución para Higui, cuyo juicio comenzará en los próximos días, y por la aparición con vida de Tehuel, a un año de su desaparición, fueron destacados también en las intervenciones, sobre las que comenzó a delinearse el contenido que tendrá el documento que, conjuntamente, leerán en la Plaza de Mayo las organizaciones convocantes.

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