Revista ALTERNATIVAS – ✴- 12/03/2022

⭐1) El fenómeno de la nueva derecha

⭐2) Desde Rusia: Orígenes del conflicto

⭐3)  «Rusia frente a Ucrania» de Carlos Taibo.- Entrevista video

⭐ 4) Uruguay – La tortuosa muerte de Jorge Zabalza

 

 

 

El fenómeno de la nueva derecha

Escrito por Horacio Bernades

 

El fenómeno de la nueva derecha

El historiador Enzo Traverso analiza las particularidades del posfascismo

Las distancias entre Trump y Marine Le Pen, entre Bolsonaro y el partido Vox español. Y la línea histórica que los une. Qué es el posfascismo y cómo se ubica en la era de la globalización y el neoliberalismo.

 

Hablar con Enzo Traverso no es difícil, por varias razones. Es la clase de pensador que lo hace en voz alta y nunca de forma excluyente. No monologa, dialoga. Tras décadas de trabajar como docente, su pensamiento es claro y didáctico, siempre a la altura del oyente. Tiene otra virtud menor, pero importante: habla un castellano perfecto. Algo que se niega a aceptar y, por lo tanto, a contar los orígenes de tan asombrosa pericia.

En plena eclosión de derechas de distinto pelaje en el mundo entero, la editorial Siglo XXI reedita con gran sentido de la oportunidad Las nuevas caras de la derecha, que tres años atrás conoció una primera edición. Provisto de un nuevo prefacio, en el que el autor se pregunta por los cambios que el coronavirus puede traer a nivel social y cultural, en Las nuevas caras de la derecha, tal como el título indica, Traverso establece distancias entre Trump y Marine Le Pen, y entre Bolsonaro y el partido Vox español. Pero traza a la vez la línea histórica, remontándose hasta el surgimiento del fascismo clásico y estableciendo una diferencia que considera esencial: la que va del neofascismo de tiempos de posguerra, todavía ligado de forma estrecha a aquél, al posfascismo, que es el que impera actualmente y una de cuyas ambiciones es ver diluidos todos los lazos con aquellos movimientos fundacionales de un siglo atrás.

-En su libro hace una diferenciación entre los neofascismos y los posfascismos, términos que en ocasiones se confunden.

–Los neofascistas son herederos del fascismo clásico y se reclaman herederos de esta tradición. No intentan esconder nada. Estos neofascismos existen en casi todas partes del mundo. Pero son movimientos minoritarios, no son el corazón de esta nueva ola de derecha radical, de extrema derecha, que atravesamos actualmente, y que es un fenómeno global, que encontramos representado tanto por los seguidores de Trump que intentaron tomar el Capitolio como por líderes políticos, como Mateo Salvini en Italia, Víctor Orban en Hungría o por Narendra Modi en la India.

–En Argentina tenemos uno nuevo, Javier Milei, una especie de clon de Trump.

–El fenómeno se extiende. Es una ola muy significativa de nuevas fuerzas, que no tienen problema en definirse como de derecha radical, pero que no tienen ese lazo genético con el fascismo clásico. No admiten su herencia con respecto a esa ideología, e incluso pueden llegar a reaccionar airadamente si se los trata de tales. Es un fenómeno nuevo, que es necesario identificar y eventualmente diferenciar. De ahí la idea de posfascismo, un conjunto de tendencias en buena medida sucesoras del fascismo clásico, pero no exactamente una continuidad directa. Ojo que la necesidad de diferenciar no implica establecer jerarquías, como si el posfascismo fuera menos peligroso que el neofascismo. No. Sólo se trata de comprender las diferencias, para poder identificarlos con claridad.

–¿Esto “nuevo” no es en verdad una simple argucia política por parte de algunos políticos neofascistas, que en determinado comprendieron que para ganar votantes había que aggiornarse?

–En algunos casos hay seguramente un cálculo político, consistente en una operación de maquillaje. Pero no creo que esa sea la explicación, y el ejemplo del Frente Nacional en Francia es significativo. Yo creo que Marine Le Pen rompió con su padre Jacques, que reivindicaba el régimen de Vichy o la guerra colonial de Argelia, porque era contemporáneo a ellos y los sentía como propios. Pero su hija pertenece a otra generación, tiene otra distancia con respecto a eso. De esa distancia deriva otro planteamiento ideológico y político, y no creo que eso pueda explicarse simplemente en términos de cálculo político. Creo que hay una transición que es real. Repito, no para subrayar que Marine Le Pen es mejor o más aceptable que su padre, sino para señalar que es algo diferente, representa un movimiento político nuevo, y ese fenómeno es la derecha radical. Otra cosa: Jacques Le Pen era antidemocrático, y su hija se define como republicana.

–Bueno, si es por eso acá tenemos cada “republicano”…

–Lo que quiero decir es que estas nuevas derechas radicales no quieren destruir las instituciones democráticas. Quieren conquistar el poder desde adentro del sistema, para cambiarlo después, pero sin la dimensión subversiva que caracterizaba a los fascismos clásicos. De todos modos, recordemos que tanto Hitler como Mussolini no llegaron al poder por golpes militares, sino sobre la base de mecanismos institucionales preestablecidos. En este punto hay algo muy importante para destacar: estos posfascismos son un fenómeno de transición. No son lo mismo que el fascismo, pero tampoco es que no compartan con el fascismo determinados valores. Eventualmente, esas diferencias podrían diluirse.

–¿Cuáles son esas continuidades históricas? ¿Una es el racismo?

–El fascismo se sostiene sobre un elemento esencial, constitutivo. La idea de crear una nación homogénea en el sentido político, ideológico, pero sobre todo sobre bases étnicas y raciales. Esa idea implica necesariamente la búsqueda de un chivo expiatorio. Para definir la comunidad nacional de esa manera hay que establecer un enemigo, que amenaza su existencia. Lo que varía, del fascismo clásico al posfascismo, es la identidad del chivo expiatorio. El fascismo clásico tenía dos enemigos: el judío y el comunismo, que eventualmente se fusionaban en uno: el judeo-comunismo, todo un fantasma fascista. Lo mismo los anarquistas, los sindicatos, etc.

–¿Cuáles son los chivos expiatorios del posfascismo?

–El lugar que antes ocupaba el antisemitismo ahora pasa a ser ocupado por el odio al expatriado, el refugiado, el musulmán. Del antisemitismo se pasa a la islamofobia. El terrorista musulmán, la invasión islámica, una incompatibilidad general entre la civilización judeocristiana y la musulmana.

–Hay un tema en apariencia paradójico, que es que las ultraderechas parecerían carecer de un plan económico propio, por lo cual terminan asumiendo el del neoliberalismo.

–La utraderecha contemporánea es una constelación política e ideológica, y el tema económico no es igual en todos los casos. Tomemos el caso de Bolsonaro. Su relación con el neoliberalismo es evidente, y su relación con el fascismo también, en tanto reivindica la dictadura militar brasileña, y en lo cultural está en contra de todos los movimientos de inclusión, las políticas de género, etc. Lo mismo sucede con Vox en España, que practica una política de acomodamiento político: reivindica el franquismo pero también el neoliberalismo, cuando la política económica franquista se parecía más a la de Mussolini.

–¿Y qué pasa en el resto de Europa?

–Si hablamos del Frente Nacional en Francia, de las movidas posfascistas en Italia o Alemania, yo sería un poco más reservado en cuanto a su relación con el neoliberalismo. Es más, creo que uno de los elementos que más explican la popularización del posfascismo es su oposición al neoliberalismo. Tal como lo desarrolla Pablo Stefanoni en la libro ¿La rebelión se volvió de derecha? (Siglo XXI, 2021), los movimientos de la derecha radical están siendo capaces de representar, de hegemonizar, de canalizar una revuelta, un malestar y tal vez una resistencia al neoliberalismo.

–¿Y Trump?

–Algo muy semejante. Trump pudo ganar los votos de capas populares muy duramente golpeadas por el neoliberalismo, como los de los operarios que asistieron al cierre de sus fábricas o los pobladores del Rust Belt del Oeste Medio. Por supuesto que las alternativas que todos estos movimientos proponen es una alternativa regresiva, reaccionaria, no es una superadora del neoliberalismo. El neoliberalismo es la globalización, ellos quieren volver a las soberanías nacionales. El neoliberalismo es el imperio del cosmopolitismo cultural; ellos quieren volver a las raíces culturales, las identidades nacionales tradicionales. El neoliberalismo es el mercado, y los posfacistas quieren volver a políticas económicas proteccionistas. Esa es también la política de Trump en Estados Unidos.

–Estuvimos hablando de derechas de todos los pelajes. ¿Qué pasa con la izquierda?

–Esa es una de las claves que explican el ascenso de la derecha radical: la derrota de la izquierda, o la incapacidad de la izquierda para ofrecer una alterativa creíble al neoliberalismo. Éste es un diagnóstico histórico. Con la caída del Muro, el comunismo desapareció y falleció, y la socialdemocracia se transformó en un componente más de la sociedad liberal. Hoy la socialdemocracia es un componente del capitalismo. Si se piensa en un político socialdemócrata, el primero que viene a la cabeza es Tony Blair. O Bill Clinton.

–¿Qué futuro tiene esta neoderecha?

–Es un tema que está por verse. Las capas dominantes, las élites económicas, financieras, no eligieron a los políticos de extrema derecha como sus representantes. Para nada. Los representantes del neoliberalismo son la Unión Europea, la Comisión Europea, Angela Merkel en Alemania y ahora su sucesor socialdemócrata, Draghi en Italia (que fue un banquero, viene del Banco Central Europeo), Macron (otro banquero), etcétera, etcétera. En Estados Unidos Donald Trump jamás fue el candidato de Wall Street. La candidata fue Hillary Clinton primero, Joe Biden ahora. Las élites económicas se acomodan a lo que sea, a cualquier régimen político. Siempre que ese régimen defienda sus propios intereses, claro.

–Ahora sí estamos hablando del verdadero poder, ¿no?

–Claro. Antes hablamos del racismo de la ultraderecha. Pero hay otro racismo, más solapado, que es el del neoliberalismo. ¿Cómo se manifiesta ese racismo? Mediante una división del trabajo a nivel global, en la cual hay multinacionales desterritorializadas que producen provechos gigantescos, explotando la mano de obra, la fuerza de trabajo de los países del sur. Ése es el racismo del neoliberalismo. Pero si te vas a California, a una factoría de Amazon o a las centrales de Apple, Microsoft o la megacorporación que sea, vas a encontrar pakistaníes, indios, africanos, latinoamericano, europeos de países pobres. Para las multinacionales, que sean blancos, negros, asiáticos, heterosexuales u homosexuales, no es un problema. El problema es para los ultraderechistas, que con suerte podrían llegar a construir alguna clase de poder cultural o ideológico. Pero para los que mandan en serio, para nada.

–¿Qué poder tienen estas nuevas derechas, tan ruidosas, frente al poder multinacional del capitalismo?

–Si algún partido de derecha radical llegara al gobierno, se vería obligado a aceptar un compromiso con el neoliberalismo. Y allí, ¿cuánto quedaría de su discurso presuntamente subversivo? Es difícil que el grupo ultraderechista Alternativa para Alemania llegue al gobierno, pero suponte que lo logren. Matteo Salvini llegó al cargo de primer ministro en Italia. Marine Le Pen podría ser presidente en Francia. Orban lo es en Hungría. Vox está muy lejos de serlo. Modi lo es en la Idia. ¿Qué van a hacer? ¿Van a establecer un régimen de autarquía económica, van a romper con la Unión Europea? ¿Van a abolir el euro, volver al franco y a la lira? Si hasta Alemania y Rusia dependen mutuamente del gas que Rusia le manda a Alemania, como quedó claro en estos días con el conflicto desatado por la guerra con Ucrania.

Lo que sucedería, si algunos de esos partidos llegan al poder, es que van a establecer políticas mucho más autoritarias, xenófobas o racistas (no hay duda de eso). Pero el neoliberalismo tiene una fuerza tan grande, que es más que todo. El neoliberalismo se acomoda a Xi Jinping, a Bolsonaro, a la socialdemocracia europea, a lo que sea. El neoliberalismo se ha mostrado capaz de asimilar todo, y no hay nada que demuestre que en el futuro pueda dejar de hacerlo. El capitalismo se acomoda a todo, eso es lo que la historia enseña.

–Para seguir conjeturando, ¿qué pasaría en Europa si Le Pen, Salvini, Orban y por qué no el mercurial Boris Johnson fueran jefes de estado en forma simultánea? ¿Podría constituirse un bloque político?

–Habría una Unión Europea de signo distinto de la que hay ahora. No respetuosa de los modos de convivencia de la democracia liberal, sino animada por una voluntad de poder de carácter derechista. La democracia liberal es el sistema hegemónico en la Europa actual, hasta ahora nadie propuso otro sistema. Pero si se produce un “emblocamiento” como el que menciona, y si a eso le sumamos un eventual regreso de Trump, ¿seguirá siendo ésa la base de la convivencia política entre las naciones? ¿O puede producirse un completo cambio de paradigma?

–Pasemos otra vez del otro lado. ¿Qué hace la izquierda frente a este crecimiento? ¿Tiene fuerza y decisión política, posee lo que Nietzche llamaba “voluntad de poder? ¿O atraviesa una fase de debilidad, que lleva ya largas décadas?

–En la última década aparecieron fenómenos de resistencia importantes. Syriza, que tomó el gobierno en Grecia e intentó rebelarse frente al FMI, con las consecuencias conocidas. Los comienzos de Podemos en España. Corbin en Gran Bretaña. América Latina surgió en un momento como el territorio que podía desafiar al neoliberalismo Todos movimientos de resistencia. Y eso para mencionar sólo las manifestaciones más institucionales, de política partidista, sin tomar en cuenta la salida a la calle de grandes masas. Argentina en la crisis de 2001, las rebeliones de Wall Street en 2008, el #MeToo en el mundo entero, el Black Lives Matters, las oposiciones masivas a las reuniones del G-10, la salida a la calle de los estudiantes chilenos en 2011 y los brasileños en 2015, ustedes aquí y Colombia más recientemente, en defensa de la escuela pública.

–La masa crítica está. Lo que falta es unificar los reclamos..

–¡Ah! Esa es la cuestión. ¿Estamos todos en favor de lo mismo? El Black Lives Matters, sin duda. El #MeToo y el feminismo sin duda. La defensa ambiental, sin duda. ¿Y de ahí en más, qué? ¿Un capitalismo social, al estilo nórdico si se quiere, un capitalismo con un mayor peso del Estado? ¿O queremos avanzar hacia el socialismo? ¿Cómo se plantea ese avance, quién lo plantea? ¿Boric? Tal vez, pero todavía ni asumió. ¡Y todavía no hemos hablado de los otros dos poderes, Rusia y China, que están empezando a mostrar los dientes!

–Lo dejamos para la próxima.


¿Por qué Enzo Traverso?

Uno de los más destacados historiadores de las ideas del siglo XX, tras graduarse en la Universidad de Génova, el italiano Enzo Traverso actualmente enseña en la Cornell University de Ithaca, en Estados Unidos. Entre sus libros se destacan La historia desgarrada. Ensayo sobre Auschwitz y los intelectuales, El totalitarsimo, La historia como campo de batalla. Interpretar las violencias del siglo XX. Trotskista en su juventud, Traverso abordó en forma más reciente la historia y el papel de los intelectuales, tanto en Melancolía de izquierda como en ¿Qué fue de los intelectuales? (ambos editados por Siglo XXI). En ambos textos, de amplia difusión, Traverso sostiene que el capitalismo no es el único sistema político posible, replanteándose la posibilidad, e incluso la necesidad, de un regreso de la izquierda.

Información adicional

 

 

 

Desde Rusia: Orígenes del conflicto ucraniano

 

Roman Kunitsin

[ Nota: Luego de varios días de censura total, la publicación rusa de oposición Rabkor está recuperando en parte sus posibilidades de expresión, situación que se seguiremos de cerca. La censura y represión en Rusia continúan. Al pie: Últimas notas de No a la guerra]

De la economía a la «operación especial»

«... ¡no olvide que las guerras económicas en la historia de la humanidad a menudo se convirtieron en guerras reales!»  – SI. Medvédev , respuesta al ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, 1 de marzo de 2022

1.

Por parte de los liberales rusos y sus socios extranjeros, hoy solo escuchamos que una persona tiene la culpa de todo, cuyo nombre inclinan para donde les parece. Pero a nosotros, tal enfoque del asunto nos parece una ingenuidad imperdonable. Por supuesto, el individuo juega un cierto papel en la historia, y la responsabilidad de la «operación especial» de las Fuerzas Armadas de RF, lanzada el 24 de febrero de 2014, recae en el líder supremo de Rusia y su séquito. Si no fuera por su decisión, entonces tal vez el enfrentamiento armado entre Rusia y Ucrania no hubiera tenido lugar, o hubiera tenido lugar, pero en un momento diferente y en una escala diferente … Pero el hecho mismo de un conflicto de intereses entre los dos estados postsoviéticos existió, existe y existirá independientemente de lo que suceda en la mente de los individuos.

La historia no se desarrolla por la voluntad de los individuos, aunque tengan un gran poder, sino por las leyes sociales [1] (que se realizan a través de las acciones de las personas, por supuesto). Y son tendencias que se forman por choques y coincidencias de intereses de millones de personas, así como de grupos y estratos sociales. Además, no se puede descartar el factor geográfico. El desarrollo económico de los pueblos y estados, obviamente, también depende del medio ambiente que han heredado.

De esto es de lo que debemos partir al analizar el conflicto ruso-ucraniano de hoy. El punto no está en la decisión espontánea del presidente de Rusia (o no sólo en él). Este conflicto tiene su propia prehistoria, ha madurado durante décadas y no pasó inmediatamente a una fase «caliente». Como dijo correctamente D.A. Medvedev es el ex presidente de la Federación Rusa, y ahora el vicepresidente del Consejo de Seguridad de la Federación Rusa (aunque sobre una ocasión diferente): «… no olviden que las guerras económicas en la historia de la humanidad a menudo se convirtieron en guerras reales».2.

En realidad, todo comenzó en 1991, cuando las antiguas repúblicas de la Unión Soviética, Rusia y Ucrania, partieron para «nadar libremente» después de la firma de los Acuerdos de Belovezhskaya. El liderazgo de estas repúblicas (ex comunistas que se han vuelto a entrenar como oligarcas capitalistas y ya se han apropiado de la mayor parte de la propiedad pública anterior) decidió conectarse por separado a la metrópolis del capitalismo mundial apoyados sobre los derechos de los estados de materias primas. Rusia podría ofrecer a Europa materias primas minerales, petróleo y gas, mientras que Ucrania podría ofrecer metales, productos agrícolas de alta calidad y… el mismo petróleo y gas rusos. El hecho es que los oleoductos y gasoductos construidos en la era de Brezhnev a Europa iban desde Siberia a través de la parte europea de la RSFSR y Ucrania (¡esto afectaba al 95% de los gasoductos!), Que ahora de repente se convirtió en una «potencia independiente».

Al conspirar con la cúpula de Ucrania y disolver la Unión Soviética, Yeltsin plantó una bomba en las relaciones de los dos estados postsoviéticos. Y esta bomba era más seria que la bomba inventada por los propagandistas, supuestamente colocada cerca de Rusia por Lenin. Porque esta bomba de Yeltsin ahora está explotando, carbonizando edificios de gran altura. Escucha, y reconocerás en las explosiones de cohetes el silbido de la característica: «¡usted entiende!» y verás la taza roja de Borisnikolaich, retorcida por la embriaguez en destellos de llamas … Es cierto que los empleados del Centro Yeltsin obstinadamente no escuchan ni ven esto, aunque por su parte en protestar contra la «operación especial» es el lo mismo que el liderazgo del burdel al hablar sobre el declive de la moral en la sociedad … Dmitry Anatolyevich (sin saberlo) explicó clara y claramente a todos: el sucesor de Yeltsin está trabando por la fuerza.

Durante los primeros 20 años hubo guerras de «gas». El primero estalló en 1993 [2]. La transición al capitalismo de las antiguas repúblicas soviéticas derrumbó sus economías. La crisis de la deuda ha comenzado. También se extendió a las relaciones entre los estados de la CEI. Según un acuerdo entre los gobiernos de la Federación Rusa y Ucrania de 1992, se suponía que Rusia suministraría gas a Ucrania para las necesidades de los consumidores ucranianos, y Ucrania estaba obligada a garantizar el tránsito de gas ruso a Europa. Ucrania, por supuesto, tenía que pagar el gas para el consumo interno (y los precios subían constantemente, llegando a 80 dólares los 1.000 metros cúbicos a finales de 1993), pero Rusia, por su parte, pagaba a Ucrania por el tránsito del gas europeo (1,5 dólares por 1.000 metros cúbicos por 100 kilómetros). Ucrania no podía ni quería pagar ese precio, considerándolo injusto. Sus consumidores comenzaron a elegir «gas de tránsito» de la tubería, y los costes de la falta de suministro a los consumidores europeos tenían que ser «cubiertos» por la «Gazprom» rusa. Como resultado, en agosto de 1993, por orden de Chernomyrdin, se suspendió el suministro de gas a Ucrania. Posteriormente, Gazprom aplicó esta medida muchas veces. Se llevaron a cabo negociaciones periódicas, se firmaron acuerdos, pero la situación estaba estancada. Ucrania, incluso si quisiera, no podría pagar la enorme deuda (ya en 1994 había alcanzado los $ 2 mil millones y estaba en constante crecimiento). Además, el gobierno ucraniano no pudo hacer nada (¡y, en general, realmente no lo intentó!) con la toma masiva de gas de las tubería.

La parte ucraniana ha tomado el camino de los esquemas de trueque. Entonces, a causa del pago de la deuda, Ucrania perdió a favor de Rusia su parte de los activos extranjeros de la URSS. A principios de la década de 2000, Ucrania entregó a Rusia 575 misiles de crucero Kh-55 y Kh-55SM sobrantes de la época soviética, así como bombarderos nucleares estratégicos Tu-160 (19 vehículos, mientras que en la Federación Rusa solo había 6 de ellos, ¡precisamente estos!), aviones de combate Tu-95MS (vehículos 21) y componentes de armas nucleares [3]. Una consecuencia directa del conflicto del gas fue la firma de un acuerdo sobre la Flota del Mar Negro en 1997. Ucrania proporcionó un lugar en su territorio (en Crimea y Sebastopol) para la Flota rusa del Mar Negro, pero no recibió alquiler por esto, en lugar se canceló parte de la deuda y se garantizó un descuento de gas (después de Crimea y Sebastopol se incluyeron en la Federación Rusa, Rusia representada por el presidente Putin y el primer ministro Medvedev rechazaron inmediatamente el descuento).

Muchos en Ucrania en 1997-2000 lo percibiernon como la promoción de Rusia de sus intereses con la ayuda del «chantaje con gas». En general, la percepción de los precios del gas para Ucrania fue diametralmente opuesta en ambos estados. En Rusia, creían que nuestro país «patrocina a Ucrania». El presidente Putin declaró públicamente a principios de la década de 2000 que Rusia «le dio a Ucrania» entre $ 3 mil millones y $ 5 mil millones anuales a través de precios de energía preferenciales. En Ucrania, respondieron con resentimiento que era al revés: a lo largo de los años 90, Rusia supuestamente suministró gas a Ucrania a precios incluso más altos que los europeos. Había mucha exageración en estas acusaciones, pero también había una razón; por ejemplo, en 1999, el precio del gas en Europa alcanzó los 61 dólares los 1.000 metros cúbicos, mientras que el precio en Rusia podría subir hasta los 80 dólares [4] ..

Dejemos de lado la cuestión de quién tenía razón y quién no en las «disputas del gas». Sea como fuere, las guerras del gas han arruinado fundamentalmente las relaciones entre las dos repúblicas recientemente fraternales. Tanto en Ucrania como en Rusia, los políticos de orientación nacional-patriótica y de «derecha» presentaron a su país como una víctima y a su vecino como una especie de agresor astuto y engañoso. La teleaudiencia se lo creyó, la tensión creció.

En 2004, se celebraron elecciones presidenciales en Ucrania. Las autoridades rusas no ocultaron su apoyo al candidato Yanukovych. El Kremlin tentó a los ucranianos con otro descuento en el gas y la cancelación de parte de la deuda, pero estas propuestas solo enfurecieron a la parte nacionalista de la sociedad ucraniana. La victoria de Yanukovych fue dudosa y esto provocó la primera «Maidan» (Revolución Naranja), que terminó en un recuento y la victoria de Yushchenko. El presidente Yushchenko habló sobre la necesidad de que Ucrania busque otras fuentes de gas, fuera de Rusia (especialmente desde que Rusia comenzó a hacer lo mismo a finales de los 90, declarando su deseo de construir un gasoducto desde Yamal a Europa a través de Polonia). Sin embargo, en esa situación no era algo realista. En 2005, comenzó una nueva «guerra del gas», como lo llamó el asesor del presidente de la Federación de Rusia, Illarionov. Un intento de pasar de los esquemas de trueque a las relaciones de mercado fracasó, Rusia elevó el precio del gas, Ucrania no estuvo de acuerdo con esto. El 1 de enero de 2006, Gazprom dejó de suministrar gas al GTS ucraniano. La firma de un acuerdo sobre la mediación de la empresa RosUkrEnergo destituyó al gobierno de Yekhanurov. Continuaron las extracciones de gas no autorizadas, en Europa se empezó a hablar de Rusia como un socio poco fiable que no podía llegar a un acuerdo con el país de tránsito.

Con dificultad, en febrero de 2006 se llegó a un compromiso. Luego hubo un acuerdo en 2008 entre Putin y Yushchenko, luego una nueva crisis a principios de 2009 con el cese del suministro de gas a Ucrania y una disminución a los consumidores europeos. En 2010, en Kharkov, V. Yanukovych firmó un acuerdo con D. Medvedev, según el cual la tarifa de gas para el vecino del sur se redujo en un 30% a cambio de una extensión del acuerdo sobre la Flota del Mar Negro hasta 2042. Y esto nuevamente provocó una reacción fuertemente negativa dentro de la parte derechista y nacionalista de la élite política de Ucrania y, al mismo tiempo, finalmente no resolvió el problema económico. En diciembre de 2013, cuando Euromaidan comenzó en Kiev, el presidente ruso Putin, para apoyar a Yanukovych, anunció una reducción en los precios del gas para Ucrania en un tercio y un préstamo de $ 15 mil millones. Y nuevamente, esto estimuló a las fuerzas antirrusas en Ucrania, porque los políticos de «derecha», que tenían una gran influencia, lo percibieron como una injerencia en los asuntos de Ucrania y la promoción de un candidato conveniente para Rusia. En 2014 hubo un golpe de Estado, llegó al poder el “partido antirruso” y el conflicto finalmente se convirtió en un plano político.

Entonces, la historia de las guerras del gas 1993-2013. entre Rusia y Ucrania demostró una vez más que todo enfrentamiento político viene de un choque de intereses económicos, además, tan complejo que su resolución pacífica es casi imposible. En nuestro caso, la guerra económica no tenía perspectivas de paz debido al hecho de que el GTS de la propia URSS, heredado por Rusia y Ucrania, se construyó para la economía socialista y planificada de un gran estado. Los intentos de utilizar el antiguo «GTS socialista» soviético para las necesidades de los estados capitalistas con materias primas llevaron a un punto muerto. Si fuera la Rusia capitalista en los años 70, entonces diferentes empresas capitalistas competidoras construirían gasoductos, serían muchos y sus tuberías pasarían por el territorio de diferentes países (ya que sus gobiernos también ofrecerían diferentes condiciones). Comprensiblemente, que en estas condiciones, incluso las relaciones alteradas con Ucrania no habrían llevado a una crisis del gas. Pero el punto era que los gasoductos fueron construidos por la Unión Soviética socialista – un estado con una economía planificada, para el cual no hay razón para pasar muchos tubos diferentes a través de diferentes territorios (y estos territorios pertenecían a las repúblicas soviéticas que formaban parte de una Unión).

3.

Probablemente todos conocen las guerras del gas entre Rusia y Ucrania. Incluso hay un artículo sobre ellos en la Wikipedia rusa. Y su influencia en la «Revolución Naranja» y el Euromaidán es, en general, evidente. Pero solo los especialistas-economistas conocen la competencia agrícola entre Rusia y Ucrania [5] , en cuanto a la extrapolación de este problema a la política, parece que no piensan en ello en absoluto.

Al mismo tiempo, las exportaciones agrícolas juegan un papel extremadamente importante para Ucrania. En 2020, la participación de los productos agrícolas fue del 45 % (¡es decir, casi la mitad!) de todas las exportaciones ucranianas [6] . Ucrania se encuentra entre los 10 principales exportadores mundiales de productos agrícolas. El ex presidente de Ucrania llamó a su país una “superpotencia agraria” [7] (como el presidente Putin llamó a Rusia una “superpotencia energética”). Y esto no es casualidad. Ucrania está generosamente dotada de las condiciones naturales y demográficas necesarias para la agricultura. 32 millones de hectáreas de tierra negra (un tercio de la tierra cultivable de Europa), clima cálido, muchos millones de personas trabajadoras y acostumbradas al trabajo rural. El rendimiento en Ucrania es de 4 toneladas por hectárea, mientras que en Rusia es de solo 3 toneladas por hectárea.

En la época soviética, Ucrania era considerada el «granero» de toda la Unión. Pero en la URSS, varias repúblicas y ramas de la economía cooperaron en sus esfuerzos, y con el colapso de la URSS comenzaron a competir. Inicialmente, sin embargo, Rusia no buscó competir con Ucrania en la exportación de productos agrícolas. Durante mucho tiempo después del «decreto anti-granja colectiva» de Yeltsin, la agricultura de Rusia estaba en ruinas, y en el campo de las exportaciones, la atención se centró en el comercio de minerales e hidrocarburos. Sin embargo, desde 2012, los ingresos por la venta de petróleo en el extranjero comenzaron a disminuir considerablemente: en 2011 alcanzaron un máximo de $ 181,8 mil millones al año (mientras que en 2000 fue de sólo $ 25,27 mil millones), pero ya en 2012 fue de 180, en 2013 – 173,6 , en 2014 – 153.8, y en 2020 – 72.3. Es cierto que en 2021 crecieron un poco – hasta 110 [8], pero el anuncio de la Unión Europea de un rumbo hacia una «economía verde» aparentemente ha puesto fin a las superganancias de los estados petroleros. Y aquí Rusia comienza a reorientarse hacia la exportación de productos agrícolas. “Según Rosstat, el aumento del valor agregado bruto en la agricultura de 2012 a 2016 ascendió al 13,7 %, mientras que en general el valor agregado bruto se mantuvo al nivel de 2012, en la industria minera creció solo un 2,6 %” — como economista ucraniano Oleksandr Kramar declaró en 2017 [9] . La dinámica observada por Kramar resultó ser estable y continuó en el futuro. En 2020, Rusia batió todos sus récords de exportación agrícola y “suministró 79 millones de toneladas de productos agrícolas y alimentos a otros países por 30.700 millones de dólares” [10]. El volumen de exportaciones de productos agrícolas en 2020 aumentó a $ 30 mil millones y superó el volumen de exportaciones de la industria química y la ingeniería mecánica. Como señala I. Gonenko en un artículo de la revista Agroinvestor: “Desde 2011, la exportación de alimentos y materias primas agrícolas ha aumentado 2,6 veces… Pero la exportación de productos minerales, combustibles y productos energéticos se ha reducido a la mitad en 10 años, el el volumen de suministros de metales ha disminuido en 1,2 veces, la química – en un 20%» [11] .

Rusia también se ha convertido en una superpotencia agraria”. Incluso tiene sus propios «oligarcas agrícolas»: el ex ministro de agricultura Alexander Tkachev, Vladimir Yevtushenkov, los hermanos Linnikov (a quienes los medios asocian obstinadamente con la familia de D.A. Medvedev) y otros. Juntos poseen 8,3 millones de hectáreas de tierra por valor de 617 mil millones de rublos [12] . Al mismo tiempo, los principales destinatarios de los productos agrícolas rusos son los países de Asia y África. En 2020, el 14 % de las exportaciones agrícolas se dirigieron a China y alrededor del 20 % a Turquía y Egipto [13]. Además, las exportaciones agrícolas a Turquía no hacen más que crecer: en comparación con 2019, en 2020 Rusia exportó un 14 % más de productos agrícolas al mercado turco. Para Turquía es el primer año en la segunda posición entre los importadores de productos agrícolas rusos. Ella compra trigo, salvado, aceite de girasol, maíz. En 2019, alrededor del 19% de los productos agrícolas importados a Turquía procedían de Rusia, y en el siguiente lugar, con el 11%, estaba… ¡Ucrania! [14]

Tan pronto como el complejo agroindustrial de Rusia comenzó a crecer (y esta tendencia, repetimos, se observa desde 2012), comenzó una feroz competencia entre Rusia y Ucrania en el mercado agrícola. Como señala Alexander Kramar: “Los mercados de cereales ucranianos y rusos son casi idénticos”. Rusia y Ucrania, debido a su proximidad geográfica, suministran productos agrícolas a los mismos países: «Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Irán, Bangladesh, Líbano, Indonesia, Nigeria, Azerbaiyán, Sudán». Al mismo tiempo, Rusia, debido a que tiene más tierra cultivable, una población más grande, un sistema de gobierno autoritario, que en ciertos casos tiene ventajas (por ejemplo, en Rusia se introdujo un 10% de descuento «desde arriba» sobre el transporte de cereales a los puertos por ferrocarril), este concurso con Ucrania gana. En 2017, Rusia desplazó con confianza a Ucrania del segundo al tercer lugar en este mercado (el primer lugar fue en los Estados Unidos).

Ya en 2011, bajo la presidencia de Yanukovych, el primer ministro de Ucrania Azarov planteó la idea de “unir fuerzas” con Rusia en el mercado de cereales y crear un “pool de cereales” (si se le hubieran unido Bielorrusia y Kazajstán, los oligarcas transnacionales euroasiáticos hubiera logrado controlar el 30% del mercado mundial de cereales). Está claro que esta idea fue apoyada activamente por los líderes del complejo agroindustrial ruso. Muchos en Ucrania vieron esto como un proyecto para que el complejo agroindustrial ruso se hiciera cargo de su “colega-competidor” ucraniano. Es obvio que esta es la conclusión lógica de una competencia perdida y que, como en el caso de las «guerras del gas», el conflicto económico tuvo que pasar al plano político para encontrar allí una solución.4.

Ya en 2017, el economista ucraniano A. Kramar afirmó en su artículo que tras el colapso de la URSS, Rusia y Ucrania se convirtieron en “competidores, no socios en un número cada vez mayor de industrias”. “Esto, a su vez, no podía sino afectar la esfera política”, continúa, “incluso si la Rusia de Putin no tuviera ambiciones revanchistas” [15].. Es decir, el punto no está en la personalidad del presidente de Rusia, y ni siquiera en su convicción de que “Ucrania es un estado artificial creado por V.I. Lenin». El punto son las contradicciones económicas objetivas que dieron lugar al colapso de la Unión Soviética. Y, como ya se mencionó, en el campo de la economía pura, estas contradicciones no podrían resolverse. Esto ha sido demostrado por 30 años de historia postsoviética. El conflicto todavía se traslada al nivel de la política, que, como saben, es “la continuación de la economía”. Y también está, en palabras de Bismarck, “la continuación de la política, pero por otros medios”. Solo que a veces no da una resolución garantizada de las contradicciones económicas.*—–

[1] ¿Necesito agregar que estas leyes no son de naturaleza rígida sino dinámica e involucran variabilidad e incluso un elemento de azar?

[2] El negocio es una trompeta. La historia del GTS ucraniano está llegando a un final lógico.

[3] Periódico «Kommersant» 23 de febrero de 2000, Ucrania le dio a Rusia el último. Los bombarderos nucleares regresaron a su tierra natal https://www.kommersant.ru/doc/140912

[4] El costo del gas en los EE. UU., Europa, Japón por años // Todo sobre finanzas https://vseofinansah.ru/servisy/stoimost-gaza-ssha-evropa-yaponiya-po-godam

[5] Ver Competidor agrícola de Ucrania https://ru.exrus.eu/Kak-Ukraina-konkuriruyet-s-Rossiyey-za-rynki-sbyta-produktsii-APK-id5a3b8921775d5a23c767c3b6\

[6] Por tercer año consecutivo, Ucrania actualizó el registro histórico de exportaciones agrícolas // https://www.zol.ru/n/32ce9

[7] Agricultura de Ucrania///Wikipedia https://ru.wikipedia.org/wiki/Agriculture_Ukraine

[8] Exportación de petróleo de Rusia: 2000 – 2021//http://global-finances.ru/eksport-nefti-iz-rossii-po-godam/

[9] Alexander Kramar Competidor agrícola de Ucrania https://ru.exrus.eu/Kak-Ukraina-konkuriruyet-s-Rossiyey-za-rynki-sbyta-produktsii-APK-id5a3b8921775d5a23c767c3b6/

[10] Rusia en 2020 mostró un récord de suministro de alimentos en el extranjero 604217269a79471196c1131b»

[11] I. Gonenko +20% de exportación por año. Resultados de las exportaciones agrícolas-2020 /// Agroinvestor March 2020// https://www.agroinvestor.ru/analytics/article/35394-20-vyvoza-za-god-itogi-agrarnogo-eksporta-2020/

[12] Los 20 mayores terratenientes de Rusia — 2021. Calificación de Forbes// https://www.forbes.ru/biznes-photogallery/422283-20-samyh-dorogih-chastnyh-zemlevladeniy-rossii-2021-rating-forbes

[13] Ibíd.

[14] Las exportaciones agrícolas rusas a Turquía superaron los 2.000 millones de dólares//Agroexport. Centro Federal para el Desarrollo de las Exportaciones de Productos Agroindustriales del Ministerio de Agricultura de Rusia

[15] Alexander Kramar Competidor agrícola de Ucrania https://ru.exrus.eu/Kak-Ukraina-konkuriruyet-s-Rossiyey-za-rynki-sbyta-produktsii-APK-id5a3b8921775d5a23c767c3b6/

Fuente : Rabkor.ru

Tomado de: https://n0estandificil.blogspot.com/

 

 

 

 

Presentacion del libro : Rusia frente a Ucrania de Carlos Taibo

 

 

 

La tortuosa muerte de Jorge Zabalza

Verónica Engler y Jorge Zabalza en el Memorial de los Detenidos Desaparecidos, en el Cerro Montevideo Martha Passeggi 

 

Los familiares del exrehén de la dictadura denuncian un trato inhumano en el sistema de salud

La tortuosa muerte de Jorge Zabalza

Samuel Blixen
Brecha, 11 marzo, 2022

En una trama de incidentes confusos, episodios extraños y actitudes inhumanas, el último mes de la vida del exguerrillero transcurrió signado por el dolor y el horror.

La denuncia de Veronika Engler sobre las circunstancias de la muerte de su compañero y esposo, Jorge Tambero Zabalza, expone un cuadro terrible y aberrante de actitudes humanas incomprensibles, un proceso dantesco que durante un mes –hasta su muerte, el 23 de febrero– convirtió la internación hospitalaria del Tambero en una prolongación del maltrato, el dolor y la indignidad que vivió en las prisiones de la dictadura. El Tambero, quien durante 13 años fue uno de los nueve rehenes varones de la dictadura, sobrevivió a un cáncer de esófago detectado hace siete años, que condicionó su vida, por las dificultades extremas para alimentarse. Pero murió con un cuadro de insuficiencia renal, con una neumonía purulenta, afectado por una bacteria hospitalaria resistente, con un cuadro de covid, con líquido que rodeaba el pulmón y el corazón, que provocó un derrame pleural; sucio, desnutrido, postrado en una cama que le causaba un enorme dolor en las piernas, siempre boca arriba, sin poder comunicarse, sin una atención básica, a veces delirando.

En una entrevista con Brecha, Veronika descartó una intención premeditada y prefirió explicar ese proceso por la deshumanización generalizada que exhibían algunos médicos, así como parte del personal no médico: «Me cuesta creer que esa actitud esté tan generalizada. Algunos lo trataban correctamente, pero otros lo trataban como un bulto». Acotó que ese trato deshumanizado coincidía con otros relatos sobre la atención de pacientes durante la pandemia y que ella, personalmente, pudo comprobar tanto en el sanatorio del CASMU como en el Hospital de Clínicas durante el último mes de internación de su compañero. En una comunicación con un colega, el padre de Veronika, el doctor Henry Engler, afirmó: «En criollo: no le dan bola. Las órdenes médicas penetran 10 centímetros y se diluyen en el mar de los sargazos. No podemos decir: “Es porque es un hospital público o universitario”. Es porque no hay empatía. Es trágico. Pese a toda la invalorable ayuda tuya. Me acordé de Dante: “Los que aquí entráis, perded toda esperanza”».

EL COMIENZO DEL FIN

A mediados de enero el estado de Zabalza se complicó, debido a que una dilatación del esófago que permitiría que se alimentara se postergó en el Centro de Nefrología del Hospital de Clínicas, donde aparecieron casos de covid. Cuando finalmente se intentó la dilatación, se produjo un desgarro al introducir el endoscopio y el procedimiento fue postergado para los primeros días de febrero. Según el relato minucioso de Veronika, las dificultades para mantener la atención médica en medio del cuadro extremo de Zabalza se incrementaban. El seguimiento después de la operación del cáncer de esófago se hizo siempre con una tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés), debido a la dificultad de interpretar las tomografías habituales por la presencia de ganglios grandes, inactivos, que no eran metastásicos. «Desde hace dos años que se está solicitando un PET, que, seguramente, habría evitado que el estado de salud de Jorge llegara a este punto de deterioro. Nunca se lo aprobaron y no sabemos si el Hospital de Clínicas insistió lo suficiente o fue negligencia o desinterés de quienes en la actualidad están a cargo del CUDIM [el centro de imagenología molecular, del que Henry Engler fue fundador y primer director]», contó Veronika.

En la madrugada del sábado 22, Zabalza sufría fuertes dolores en el pecho. «Llamé a la UCM. El médico descartó problemas cardíacos y propuso internarlo para hacerle exámenes», contó Veronika. Como era paciente de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), el personal de la UCM intentó trasladarlo al hospital Maciel, pero no había camas disponibles. Fue derivado a un sanatorio del CASMU. Un examen con eco Doppler reveló una insuficiencia renal y se decidió operarlo. «Me avisan que su vida corre peligro y que su estado es muy delicado. Le hacen diálisis», narró su compañera. Un riñón dejó de funcionar y otro fue entubado mediante una nefrostomía. Pero la operación se postergó, por la comprobación de una infección bacteriana. La situación general de Zabalza se agravaba conforme se volvía cada vez más difícil alimentarlo. «Les advertí que iba a empeorar y que había que tener una solución alternativa, porque lo que lograba ingerir no era suficiente. Además, tuvo diarrea en varias ocasiones, lo que empeoraba todo», añadió.

KAFKIANO

Veronika tuvo que recomponer la historia clínica de Zabalza, porque ASSE no se la entregó al CASMU. La comunicación entre instituciones comenzó a tener ribetes kafkianos: para concretar la dilatación del esófago era necesario trasladarlo al Clínicas, pero para ello se planteó que era necesario que la familia elevara un pedido concreto. La coordinación entre el CASMU y el Clínicas resultaba imposible, porque, según las autoridades de la mutualista, la dirección del Clínicas no respondía las llamadas telefónicas. El director del Hospital de Clínicas, Álvaro Villar, dijo después que nunca había recibido esas llamadas. «En todo ese tiempo existió una enorme confusión sobre qué institución se haría cargo de los análisis y la internación», contó Veronika.

El 3 de febrero, la vía por la que le suministraban los antibióticos y los medicamentos se tapó y, dadas las dificultades para colocarle otra, decidieron sacársela: «Le sacan la vía por donde le pasan los medicamentos, el antibiótico, el gluconato de calcio y la cortisona, y eso me preocupa. Insisto con que le coloquen. Un enfermero me dice que se la colocarán a las cuatro de la mañana, cuando tienen que sacarle sangre. A las cinco insisto. Me responden que no está ordenado sacarle sangre».

El 8 de febrero, con una infección bacteriana resistente, con una neumonía purulenta con esputos verdes y sangre, y con un cuadro de desnutrición aguda, Zabalza fue trasladado al Clínicas. Lo internaron en una sala de aislamiento en el piso 9. «El aislamiento es ficticio, lo que quedó demostrado con el contagio masivo de covid. Allí se comparten varios espacios e, incluso, el baño, lo que no tenía ningún sentido ni lógica», prosigue el relato familiar. Con la confirmación del PCR, fue trasladado a una sala de doble aislamiento en el piso 8, pero Veronika no fue informada de ese traslado. Zabalza estuvo solo en una pieza que da a un pasillo, que, a su vez, comunica con el puesto de enfermería. No tuvo la posibilidad de reclamar atención ni pedir ayuda, porque no hay timbre. Su única vía de comunicación era un celular, con el que llamaba a Veronika y a su suegro. En uno de sus mensajes dice: «Amor, estoy encerrado. Sala 10. No puedo llamar a los enfermeros, porque no tengo cómo hacerlo. He gritado, he aplaudido. No tengo cómo llamarlos, no tengo cómo estar informado de nada, no sé qué va a pasar». Veronika comprobó que no lo limpiaban: «Tenía muchas flemas, por las bacterias, y la barba sucia. Con una tijerita traté de recortarle la barba, le cortaba las uñas, pero tenía que limpiarlo con agua Salus porque no había agua».

Durante la tormenta del 13 de febrero, Zabalza logró comunicarse con su suegro y le dijo que estaba pasando un frío extremo. Al día siguiente, el lunes 14, le advirtió por teléfono a su compañera que desde hacía horas estaba totalmente empapado: «Amor, recurro a tu paciencia una vez más. Estoy mojado, todo mojado, desde hoy a las nueve de la mañana. Los médicos estuvieron, me revisaron, me taparon con una frazada y dijeron: “Ya venimos”. Y son las tres de la tarde». Cuando llegó a la pieza, Veronika comprobó que se le había salido la sonda de la nefrostomía y que estaba empapado de orina. Pidió que lo cambiaran y lo higienizaran, pero una enfermera solamente le retiró la sábana orinada, con la que le secó el cuerpo.

Veronika temía, además, por la salud mental de Zabalza, que le mandaba audios de despedida y expresaba el deseo de que sus cenizas fueran tiradas en el Cerro, en el memorial del Che. Como le explicó Veronika al responsable del piso, el doctor Martín Rebella, unas veces estaba totalmente lúcido («Hoy no me controlaron, o sea, no me tomaron la temperatura ni la presión, ni me dieron el desayuno. Están ahí, esperando que la quede. Yo les mando este testimonio. La cosa es así, porque, llegado cierto punto, se termina la humanidad») y otras veces deliraba («Tienen que conseguir un habeas corpus»). Rebella le confirmó a Veronika que Zabalza presentaba un cuadro extremo de desnutrición. Recién el 15 de febrero, de acuerdo al relato, intentaron suministrarle un complemento alimenticio, que ya no podía tragar, y después decidieron colocarle una vía parenteral para alimentarlo: «Ya era demasiado tarde, porque a esas alturas estaba severamente desnutrido y su cuerpo no tenía fuerzas para combatir las múltiples patologías y comorbilidades que lo aquejaban».

INCONSISTENCIAS

El recinto de los enfermeros cuenta con cámaras, pero, según la familia, estas no filman el cuarto de aislamiento, por lo que es imposible saber qué ocurría en la sala donde Zabalza permanecía solo, aislado. La noche del domingo 20, Veronika lo dejó dormido, después de haberle suministrado una pastilla de Zolpidem. «A pesar de que no podía hablar, lo dejé con un ánimo fantástico. Me señalaba con el dedo para arriba. “¿Te van a cambiar de piso?”, le pregunté. Negó con la cabeza. “¿Te vas a ir al cielo?” Volvió a negar con la cabeza y alzó el puño cerrado. “¿Vas a resistir?” Asintió. Lo deje roncando y con ese ánimo. A las cinco de la mañana se había arrancado todas las vías y todas las sondas. No sé qué pasó en el intermedio», narró Veronika. No sabe cuánto tiempo permaneció perdiendo sangre desde que se arrancó las vías y la sonda del pulmón: «Por error, cuando me devolvieron las cosas, me entregaron un bolso con trapos ensangrentados». A partir de ese momento no recibió más alimentación: «Le colocaron suero en un momento en que lo solicité, pero luego se lo retiraron. Desde entonces su deterioro fue en aumento, hasta culminar con su muerte». Descarta que conscientemente haya intentado suicidarse. Pero le escribió a su familia: «Su estado es lamentable y yo estoy al borde del colapso nervioso».

El 22 de febrero, temprano en la mañana, Rebella, de acuerdo a su relato, le comunicó a Veronika que no había nada más que hacer para revertir la situación de Zabalza. «Más tarde, ese mismo día, a eso de las diez, concretamos una reunión, en la que, además del doctor Rebella, participaron el doctor [Miguel] Martínez [decano de la Facultad de Medicina], mi padre, la hermana de Jorge, su hijo y yo». En esa reunión Rebella confirmó que Zabalza estaba desahuciado. Se acordó de que regresaría a su domicilio, en Santa Catalina. En el mismo momento en que se producía esa reunión, Villar ofrecía declaraciones a diarios e informativos de televisión sobre el estado de Zabalza. El Observador reprodujo sus palabras: «Su situación se encuentra en estudio, sin llegar hasta ahora a ser considerada grave». En Telemundo, reiteró: «Hasta el momento [la situación] no es grave, pero sí requiere cuidados médicos permanentes». El País consignó: «Zabalza se encuentra internado en una sala de cuidados intermedios, con “apoyo médico y enfermería las 24 horas”, dijo Villar. “Está controlado y no se plantea ingresarlo al CTI”, dijo». En su conversación con Brecha, Veronika fue terminante: «Villar estaba dando declaraciones a la prensa, diciendo que estaba estable. Mentía, porque decía que estaba en una sala de cuidados intermedios, cuando, en realidad, estaba en una sala de doble aislamiento por covid. Es impensable que Villar ignorara la situación de Jorge». (Véase en la página 23 la entrevista de Brecha con el director del Clínicas.)

MISTERIOS

El martes 22, sobre las 23 horas, Veronika, alojada en la casa de su prima para acceder más rápido al Clínicas, comenzó a recibir por teléfono las condolencias por la muerte de su compañero. Las llamadas tenían un origen. A las 22.30 Diego Burgueño publicó un tuit: «Acaba de morir Jorge Zabalza, un terrorista que si bien reconoció algunos casos de gravedad como delitos de lesa humanidad obvio [sic] que me recibió por 4 horas, lástima que como conclusión de dicho encuentro más allá de su reconocimiento creía viable la lucha armada nuevamente». Hijo del policía muerto en la toma de Pando en 1969, Burgueño parecía tener fuentes que le informaban sobre el estado de Zabalza en el Clínicas. Después borró el tuit, pero en otra comunicación dijo que su fuente era confiable.

Cuando logró comunicarse con el piso 8, una enfermera le dijo a Veronika que había visto a Zabalza unos 15 minutos antes, es decir que a las 23.10 aún estaba vivo: «Me dijo que él tenía 146 pulsaciones y estaba saturando bajo (84), pero que lograron colocarle la máscara de oxígeno. Le pide a otra enfermera que lo corrobore y me lo reafirma. También me informó que hacía un rato había estado un médico forense, que se vistió y estuvo con él alrededor de cinco minutos. Nos comunicó que lo dejó registrado. Me dice que me quede tranquila y descanse para estar temprano allí, por el traslado de Jorge a casa». El alivio por el desmentido de la muerte se mezcló con la noticia inesperada. ¿Qué hacía un médico forense cerca de la medianoche en una sala de aislamiento de covid? A la 1.45 del miércoles 23 el personal de enfermería registró la muerte de Zabalza, pero no pudo establecerse la hora exacta del deceso. Cuando Veronika preguntó por esa inusual visita, un tal «licenciado Óscar», enfermero encargado del piso, lo desmintió, se ofuscó y la increpó. Sin embargo, la presencia de ese presunto médico forense quedó registrada en las anotaciones de la enfermería. El sospechoso episodio fue denunciado en la dirección y es objeto de una investigación administrativa. Se presume que se trata de un falso médico, que ingresó al hospital exhibiendo un documento judicial falso. La incógnita perdurará, porque, después de una negociación en la que, pese al covid, Forestier Pose accedió a un breve velorio de dos horas, el cuerpo de Zabalza fue cremado sin la posibilidad de ordenar una autopsia.

Veronika resume las circunstancias que –tiene la convicción– comparten otros pacientes: «A Jorge no lo mató el cáncer de esófago, que ya no tenía; no lo mató la falla renal, que estaba controlada. La muerte de Jorge sucedió por no haber recibido la atención hospitalaria; por el EPOC agravado por las bacterias que contrajo en el CASMU y descuidaron en el Clínicas; por los 12 días en una sala de aislamiento debido al covid, que contrajo en una sala del Hospital de Clínicas; por la falta de comunicación entre instituciones e intrahospitalaria. Jorge pasó sus últimos días sufriendo y sabiendo que no se estaba haciendo lo suficiente. Jorge murió atormentado en el horror más espantoso».

 

Villar aseguró que hubo una «coordinación técnica» entre el CASMU y el Hospital de Clínicas, y que la Cátedra de Infectología controla el cumplimiento de los tratamientos contra las bacterias intrahospitalarias. Descartó que haya faltante de medicamentos y recordó la independencia técnica de los médicos frente a reclamos de los familiares de pacientes para el suministro de fármacos. Sobre el supuesto médico forense que entró a la sala a ver a Zabalza pocas horas antes de su muerte –aspecto del que se sustancia una investigación administrativa–, dijo que no vio «ningún elemento irregular» y que «basta con demostrar su oficio de médico» para que una persona acceda a ver a cualquier paciente.

«¿Ustedes tienen una evaluación del estado mental de Veronika? Lo pregunto porque yo no sé si ella está en el mejor momento para hacer denuncias.» Esas fueron algunas de las primeras palabras de Álvaro Villar, director del Hospital de Clínicas (HC), cuando Brecha lo consultó –en su despacho en la planta baja del edificio– respecto a las condiciones en las que falleció Jorge Zabalza, el 23 de febrero, en una sala de aislamiento del hospital universitario.

Inicialmente, por falta de camas en la salud pública, Zabalza fue internado en el policlínico CASMU, en la madrugada del 22 de enero. En esa etapa, su mayor problema era alimentario. Necesitaba someterse a dilataciones esofágicas para poder tragar. Este procedimiento se realiza en el HC, motivo por el cual sus allegados insistieron en trasladarlo allí, donde, además, ya había sido atendido con éxito en el pasado. Sin embargo, la familia describió un traslado plagado de dificultades. «La nefróloga me dijo que mandó el informe al HC y que Villar no contestaba las llamadas», explicó Veronika Engler, esposa de Zabalza, a Brecha. Este tipo de descoordinaciones son recurrentes en el relato que hace la familia. Al respecto, el director negó al semanario que hubiera existido algún tipo de retraso y afirmó que «hubo una comunicación absolutamente técnica entre los médicos que estaban tratando al paciente en el CASMU y el HC, y ellos no entendían por qué sacarlo de allí: estaba en excelentes manos».

Durante su internación en el CASMU, Zabalza contrajo dos bacterias resistentes que requieren extremo cuidado para que no se propaguen a los demás pacientes. Una vez que ingresó al HC, fue internado en el noveno piso, sala seis, cama siete, donde está previsto que haya una estructura hospitalaria para aislamientos. Según los familiares, el aislamiento no era tal. Su compañera relató que en el lugar hay cubículos separados con mamparas, cerrados por cortinas que generalmente están abiertas. De acuerdo con Engler, enfrente y a los costados había otros pacientes, algunos con acompañantes y otros no. Todos compartían el mismo pasillo, el mismo baño y la misma ducha. Consultado por Brecha sobre este punto, Villar dijo que el hospital se maneja «de acuerdo a la ordenanza que el ministerio tiene para el tratamiento de bacterias», algo que –agregó– lleva adelante el Comité de Infecciones del HC y es controlado diariamente por la Cátedra de Infectología. Consultado específicamente sobre las denuncias acerca de que el baño de la sala era compartido, Villar no las negó directamente e insistió con la idea de que los criterios para el aislamiento también pueden ser diferentes según cada infección. Admitió desconocer los detalles de esta situación particular.

«Esto no es una cuestión en que llaman personalidades y plantean que hay que hacer tal cosa o tal otra», declaró Villar, y destacó la «independencia» de los médicos frente a los reclamos de los familiares. Asimismo, el neurocirujano expresó que Zabalza «vino en una situación pre mortem». «Hiciéramos lo que hiciéramos, él se iba a morir», sentenció. Sin embargo, el médico subrayó que el equipo del HC se dedicó, según sus competencias, a acompañar el proceso: «En ningún momento lo abandonamos, nunca lo dimos por perdido. Lo peleamos hasta el último día y hace años venimos peleando para alargarle la vida», manifestó.

La familia destacó el impacto de la última internación en la salud mental del extupamaro, en especial durante su estadía en el HC. En el CASMU se le había recetado Zolpidem, un fármaco que lo ayudó a conciliar el sueño y mitigar los episodios de angustia. Una vez en el HC, ese medicamento no se le suministró. Según Engler, luego de algunos intentos –sin éxito– de alertar al equipo médico, ella se encargó de adquirirlo fuera del hospital. Además, explicó que tuvo que guardar el fármaco en la sala, ya que le dijeron que si lo dejaba en la enfermería, «se podría utilizar por error en otro paciente». El doctor Villar afirmó que no existió ni existe una falta de medicación en el HC. Declaró: «No siempre coincide lo que la esposa quiere que tome [el paciente] con lo que el equipo médico considera que se le debe dar. Es muy discutible hasta dónde uno debe dar determinada medicación que pueda provocar el peligro de agravamiento». Aun así, remarcó que en cuidados intermedios esa es una droga que se maneja con frecuencia.

«Que me digas que llegó un día y lo encontró hecho pichí puede pasar en cualquier lado. Que no haya podido cerrar la ventana una noche, es cierto, eso te puede pasar, pero hay cosas que ella relata que son de una persona que no está en uso de sus facultades», manifestó Villar en primera instancia respecto a algunos pasajes de la denuncia de la compañera del fallecido. Frente a la pregunta de si es una práctica normal del hospital que un paciente permanezca más de seis horas orinado, expresó que no tiene ninguna constancia de que esa situación haya sucedido realmente. En esta línea, el director del HC alegó que cuando se reciben denuncias por cualquier vía, incluidas las redes sociales, se hacen investigaciones internas, y aseguró que cada vez que la esposa de Zabalza se quejó por algún motivo, eso se contempló.

«Nosotros abrimos el hospital para que ustedes vengan, saquen fotos, les pregunten a los pacientes y a enfermería. Todos van a decir que no faltó personal.»

Cada área del HC es un mundo. El último año, algunos pisos fueron reacondicionados, y Villar aspira a continuar con varios planes de refacción en lo que resta de su gestión, que inició hace un año y que pretende que sea más extensa que un solo mandato. «En cuatro años no hacés nada», aseguró. Colchones de 18 centímetros, luces sobre las camas de los pacientes, un baño cada dos camas, sillones reclinables para las visitas, pintura, relleno para las grietas del piso y las paredes, una solución para los cables inservibles que cuelgan de los techos y que haya más iluminación natural son algunos de los interminables ejemplos que el director listó en una recorrida por algunos de los pisos del enorme edificio. El octavo piso fue donde Zabalza vivió sus últimos días. Una pintura amarillenta y descascarada recubre las paredes de las habitaciones, y lo común –por ejemplo– es que las ventanas no tengan manijas de donde agarrarlas. La enfermería, pequeña y mal iluminada, se encuentra en un extremo del corredor, y a lo largo están las habitaciones. La de Zabalza era la cama diez; no obstante, a pesar de estar a pasos de la enfermería, él relató a su familia que era imposible comunicarse con el personal. Aún más en el estado de debilidad en que se encontraba. Si tenía un problema, contactaba por celular a su esposa y ella –desde afuera– se comunicaba telefónicamente con el piso. Villar afirmó que Zabalza era controlado por cámaras, «algo que solamente tienen los pacientes que se encuentran lejos de la enfermería o en aislamiento».

Un extraño episodio completa el panorama. «Dos o tres horas antes del fallecimiento de Jorge Zabalza ingresó alguien a la sala con identidad falsa y hasta ahora no se me pudo explicar qué sucedió», dice el escrito presentado a nombre de la familia Engler por los abogados Pablo Ghirardo y Juan Fagúndez ante la dirección del HC el miércoles pasado. El escrito expone, a su vez, que «todos los hechos narrados […] fueron comunicados al señor director, pero no hemos obtenido noticias, lo cual nos angustia, dado que se trata de hechos inciertos previos al fallecimiento de nuestro ser querido». También pide que «se investigue, se hagan las acciones administrativas y judiciales necesarias para brindar la máxima certeza sobre los hechos denunciados». Villar también procuró poner paños fríos sobre este asunto. El director del HC aseguró a Brecha que la investigación administrativa sobre este tema comenzó antes de recibir el escrito. Por lo demás, se limitó a decir que la persona de la que hablan los abogados ingresó por «vigilancia» y lo hizo con un carné que demostraba tener la «autorización adecuada para verlo». Insistió con que hay una investigación en curso, aunque «no vimos ningún elemento irregular ni nada». Consultado sobre la identidad de la persona, por si efectivamente entró a la sala como médico forense del Poder Judicial y por si se tiene la certeza de que esa visita no tuvo ningún vínculo con los ribetes de la internación, Villar se negó a dar detalles, pero narró que el hombre «saludó a Zabalza y se retiró». El director del HC no pudo asegurar si el carné era falso o no, tal como presume la familia. Ante la pregunta de por qué un médico forense debía ver a Zabalza a altas horas de la noche –inmediatamente antes de que se constatara el fallecimiento–, aseguró que «en cualquier hospital del país» basta con «demostrar el oficio de médico» para poder pasar a ver a cualquier paciente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Compartir

Written by:

"Revista Alternativas", es una plataforma de reflexión, de intercambio de ideas y de información.
View All Posts
Follow Me :
Este mensaje de error solo es visible para los administradores de WordPress

Error: No se ha encontrado ningún feed.

Por favor, ve a la página de ajustes de Instagram Feed para crear un feed.

A %d blogueros les gusta esto: