Revista ALTERNATIVAS – ūüĆü- suplemento Cultura- N¬į 684

ūüüĆ1) Chile/ Violeta Parra. La √ļltima fase creativa de la artista

ūüüĆ2) Montevideo/ Ritmo de candombe

ūüüĆ3)2000 a√Īos de violencia: Una narrativa fotogr√°fica con perspectiva de g√©nero

ūüüĆ4) El reloj de Tolst√≥i

 

 

 

 

Violeta in√©dita, la muestra que explora la √ļltima fase creativa de la artista

La exhibición presenta diez obras en papel maché que fueron creadas entre 1964 y 1965 cuando Violeta Parra vivía en su casa-taller de Ginebra. La muestra podrá ser visitada hasta el 27 de abril en el Centro de Extensión UC.

Abril Becerra

marzo 2022
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Fuente: https://radio.uchile.cl/2022/

 

 

Ritmo de candombe en Montevideo

Se realiz√≥ la segunda y √ļltima jornada del desfile de Llamadas en Isla de Flores. Dos d√≠as a todo candombe con 50 comparsas que hicieron vibrar a Montevideo.

candombe

La capital uruguaya vivió una vez más una de las fiestas populares que concita la mayor atención, el desfile de Llamadas por la calle Isla de Flores, desde Zelmar Michelini hasta Minas.

Dos días a ritmo de candombe, color y alegría, en los que desfilaron 50 comparsas: Lulonga, Cenceribó, Uganda, Yambo Kenia, Eleggua, C 1080, La que Mueve Ciudad del Plata, Valores Nimba, La Generación Lubola, Hay q’ Darle, La Fabini, Senegal, Candongafricana, Ubuntu, Templando en Puerto Rico, R.D.T. Playa Pascual, La Jacinta, La Covacha, La Tangó, Mi Morena, Sarabanda, Makondo, Hechiceros La que Toca. M.Q.L., La Mazumba, La Unicando, Cruzadera, La Rodó, La Picapiedra, La Facala, La Malunga, La Gozadera, Kindu, L. C. V. Umbelé, La Fuerza, Samburu Moran, Sonidanza, Malanque, Rugir de Varona Barrica, La Vía, Afrocán, Agguanile, Integración, Swahili, De San Carlos  y La Vicenta.

Clasificación

Adem√°s de las premiaciones, las primeras 23 comparsas, de acuerdo al puntaje establecido por el jurado, quedar√°n habilitadas para participar en el desfile de Llamadas del a√Īo 2023.

Los restantes 23 lugares previstos serán ocupados por aquellas comparsas que pasen las Llamadas de Admisión.

El jurado est√° presidido por Jos√© Enr√≠quez y lo integran, por rubro: Julio Gonz√°lez, Elbio Olivera, Alfredo Leiros, Jorge Caticha y Letizia Tazzi (rubro 1); Ana Paula Salinas, Gabriela Fern√°ndez, Fernando Imperial, Michelle Silva y Laura M√©ndez (rubro 2); Norma Muniz, Mart√≠n Iribarren, Jorge Vidal, Fernando Olita y √Ālvaro Marotta (rubro 3).

Comparsa Cenceribó, se llevó el máximo galardón

 

2000 a√Īos de violencia: Una narrativa fotogr√°fica con perspectiva de g√©nero

Maite Apesetche

  • Muestra: 2000 a√Īos de violencia: Una narrativa fotogr√°fica con perspectiva de g√©nero
  • G√©nero: Fotograf√≠a

Resumen

2000 a√Īos de violencia: Una narrativa fotogr√°fica con perspectiva de g√©nero

La muestra consta de una sucesi√≥n de fotograf√≠as con estilo Fine Art, que recorren historias inspiradas en el libro ¬ęMujeres transgresoras¬Ľ de Teresa Dey – como la de Ad√°n, Eva, Lilith y Samael – hasta la actualidad, donde fue noticia a fines de enero del 2022 la denuncia de una mujer por ser violentada sexualmente por varios hombres en el barrio Cord√≥n de Montevideo.

¬ęLa fotograf√≠a fine art es una corriente art√≠stica que utiliza la fotograf√≠a para expresar la visi√≥n del fot√≥grafo¬Ľ. Es decir, primar√° mostrar lo que el fot√≥grafo ten√≠a en mente cuando ide√≥ la fotograf√≠a, independientemente de que la realidad en el momento del disparo no reflejara exactamente eso.

¬ęPara m√≠ es importante retratar que, en todos los casos, existe m√°s de una versi√≥n de la verdad contada. ¬ŅQu√© quiero decir con esto? Que muchas veces, la historia contada en los libros o reflejada en el cine ha sido escrita por hombres, desde la perspectiva de los hombres, pero cuando volteamos la mirada a quien relata y quien relata esta vez es una mujer, podemos vislumbrar otra verdad, otro lado de la historia, la perspectiva femenina. Podemos entender y sentir de una forma distinta la historia misma¬Ľ. M.A.

 

 

 

El reloj de Tolstói

Fuentes: El viejo topo

La casa de Tolst√≥i en Mosc√ļ se encuentra en la ulitsa Lva Tolstovo, junto a Komsomolski Prospekt, en el barrio de Jam√≥vniki.

Durante su vida, la calle se llamaba Dolgohamovnicheski y fue centro de la industria textil de la ciudad, como denota la cercana iglesia barroca de c√ļpulas doradas de San Nicol√°s de los Tejedores, y aqu√≠ o a la casa de Y√°snaia Poliana llegaban admiradores y seguidores de sus ideas, desde campesinos a personajes de la corte, pasando por periodistas rusos, franceses o brit√°nicos o por productoras cinematogr√°ficas como Soci√©t√© Path√© Fr√®res que rod√≥ entre 1908 y 1910 un curioso documental sobre el escritor donde se ve a Tolst√≥i caminar sobre la nieve o ir a buscar agua, sobre patines, a la plaza Krymskaya de Mosc√ļ. Aunque vivi√≥ casi siempre en Y√°snaia Poliana, Tolst√≥i compr√≥ esa casa moscovita de madera en 1882, y vivi√≥ en ella casi veinte a√Īos, altern√°ndola con la finca de Tula, hasta 1901. Diez hijos suyos viv√≠an en Mosc√ļ: Tatiana, Mar√≠a, Alexandra, Sergu√©i, Ilia, Lev, Andr√©i, Mija√≠l, Alex√©i y Vanechka. Desde aqu√≠, Tolst√≥i sal√≠a a pasear a caballo, y cuando colabor√≥ en la elaboraci√≥n del censo de 1882 iba al barrio de Jitrovka, lleno entonces de burdeles y delincuentes, esperando encontrar remedio a la podredumbre social del zarismo.

Desde entonces, el tiempo se ha detenido en esa casa. Tras una peque√Īa recepci√≥n, enseguida se pasa al comedor de la planta baja, puesto para doce personas, con la vajilla azul que gustaba al escritor, un armario para loza, y un reloj de cuco presidiendo la estancia. Frente al plato de Tolst√≥i, su vaso y su sopera: era vegetariano. En ese comedor le hizo su busto P√°vel Trubetsk√≥i en 1898. Al lado, en la habitaci√≥n de la esquina, est√° el piano de cola, un billar chino, un sof√° con mesa y l√°mpara, y un canap√©. A la izquierda, una sala con un escritorio, que muestra manuscritos originales. Tras un biombo, la cama, y, junto a ella, un balanc√≠n, un bat√≠n, una mesita con palangana y el jarro de agua: es el dormitorio de Sof√≠a Andr√©ievna y Tolst√≥i. Ella, ten√≠a una mesita para hacer punto de cruz.

M√°s all√°, la habitaci√≥n de los ni√Īos: Alex√©i, que muri√≥ con cuatro a√Īos; y Alexandra. Una mesa con trabajos escolares, plumas, tamp√≥n. Un caballito de madera, una mu√Īeca, un ba√ļl y dos camas. Al lado, otro aposento, para las criadas, y una estancia para ni√Īos, que da al patio, mirando a la calle: una mesa con un globo terr√°queo, un reloj de campana, libros, armario y el aguamanil para lavarse. Despu√©s, la habitaci√≥n de Tatiana: es la m√°s bonita. Dos butacas doradas, dos mesitas, muchos cuadros en las paredes, todas pintadas de color rosa, y numerosos portarretratos, y una caja para la correspondencia, con llave. Despu√©s, el visitante se encuentra un rinc√≥n con armario-mostrador para el samovar, y para guardar vajilla, que tiene un quinqu√© en la pared.

Junto a la escalera, el abrigo de Tolst√≥i, forrado con piel. Arriba, la sala con un piano de cola y partituras de Haydn, Chopin y Beethoven. Es grande, espaciosa, presidida por una gran chimenea, aqu√≠ lo visit√≥ Rimski-Korsakov. Hay una mesa para diez comensales, dispuesta; un canap√© y seis sillas con almohadillados dorados ante un ajedrez, y todav√≠a m√°s asientos en la sala. Despu√©s, otra gran estancia con mesas y sillas, una cama turca habilitada como sof√°: en ella, pod√≠an sentarse hasta doce personas, y una gran alfombra. En ese piso superior, est√°n los dormitorios: el de Mar√≠a, Masha, tiene un biombo. Al lado, la habitaci√≥n para la modista, muy peque√Īa, con un maniqu√≠ y dos min√ļsculas camas. Y una tercera habitaci√≥n, diminuta: solo cabe un lecho, ba√ļl, mesa y silla, y una estufa.

El estudio de Tolst√≥i es inh√≥spito. Una mesa con una peque√Īa baranda en los bordes, un sof√° y seis butacas negras, y un armario al que los vigilantes de la casa no dejan acercarse. En la mesa, dos palmatorias, tinteros, secador, plumas, y un peri√≥dico y una carpeta, como si la v√≠spera Tolst√≥i hubiera dejado todo preparado. Aqu√≠ escribi√≥ Resurrecci√≥n, que acab√≥ con m√°s de setenta a√Īos, La muerte de Iv√°n Ilich y La sonata Kreutzer, y trabajando en esa mesa le hizo Nikol√°i Ge su c√©lebre retrato de 1884, y P. V. Preobrazhenski le fij√≥ en una fotograf√≠a de 1898 que casi parecen la misma escena. La mayor parte de sus libros se encuentran en Y√°snaia Poliana, donde guardan m√°s de veinte mil vol√ļmenes, muchos de ellos en franc√©s.

Al lado del estudio, un espacio para la ropa, con perchero; otro para los zapatos, y una bicicleta que utilizó siendo ya un anciano. Escondido tras un armario, un aguamanil y dos sillas. Y unas botas que hizo el propio Tolstói. Desde esta casa, fue a pie, tres veces, hasta Yásnaia Poliana.

* * *

La edici√≥n sovi√©tica de sus obras completas, que se termin√≥ en 1958, llen√≥ noventa vol√ļmenes y est√° disponible en internet, y la colecci√≥n de sus diarios y de su correspondencia a lo largo de casi setenta a√Īos, que tradujo la eslavista mexicana Selma Ancira al castellano, da cuenta de sus preocupaciones, de su vida de noble: escribi√≥ sus diarios hasta unos d√≠as antes de morir. Consigui√≥ una inmensa celebridad en Rusia y en toda Europa. Stefan Zweig cre√≠a que Tolst√≥i hab√≠a sido el escritor m√°s fotografiado, aunque las im√°genes no estuvieran disponibles: en el Museo Tolst√≥i se conservan m√°s de doce mil; muchas, con escenas de su familia, tomadas por su editor, Vlad√≠mir Chertkov, con quien manten√≠a una gran amistad y relaci√≥n: Tolst√≥i le escribi√≥ tantas cartas que llenan cinco vol√ļmenes de sus obras completas.

P√°vel Iv√°novich Biriukov public√≥ su biograf√≠a en vida de Tolst√≥i, que pudo corregir y revisar el texto, acompa√Īada de documentos, cartas y fragmentos del diario que escribi√≥ durante toda su vida. Anot√≥ en √©l sus quehaceres, sus intereses; durante sesenta a√Īos escribi√≥ en sus p√°ginas, aunque a veces dej√≥ de hacerlo, como en la d√©cada larga entre 1863 y 1877: la escritura de Guerra y Paz entre 1863 y 1869, y de Anna Kar√©nina entre 1873 y 1877, lo absorb√≠a. De manera que puede seguirse su evoluci√≥n y sus preocupaciones: apunta sus tropiezos, como cuando c0n menos de veinte a√Īos contrajo la gonorrea por frecuentar prostitutas, o cuando se entreg√≥ al juego en sus a√Īos de milicia. Tambi√©n son relevantes para ver su evoluci√≥n las p√°ginas que escribi√≥ su mujer, Sof√≠a. Tolst√≥i era absorbente: Biriukov estuvo a punto de casarse con Masha, la hija predilecta, pero el escritor no quiso renunciar a ella, que copiaba sus manuscritos, atend√≠a su correspondencia, trabajaba en las tierras de la familia. Tambi√©n impidi√≥ que se casase con Petia Raievski, un amigo de la familia, y con Nikol√°i Zander, un maestro a quien Masha se resisti√≥ a renunciar. Finalmente Masha pudo casarse con Nikol√°i Leon√≠dovich Obolenski, un pr√≠ncipe arruinado. En 1906, Tolst√≥i vio morir a su querida hija, muerta con solo treinta y cinco a√Īos.

Sus padres murieron cuando Tolst√≥i era un ni√Īo. En 1837, la familia Tolst√≥i se traslada a la ulitsa Pliushchikha, en Mosc√ļ, donde vive su infancia, primero con su padre y despu√©s con su abuela, y en 1841 los llevan a Kaz√°n, donde viven con su t√≠a Pelagheya I. Yushkova, casada con un terrateniente de la regi√≥n; y donde tres a√Īos despu√©s ingresa en la Universidad, primero en la facultad de Filosof√≠a para estudiar literatura √°rabe-turca y despu√©s en Derecho, que abandona en 1847, sin culminar sus estudios. Tiene inquietudes religiosas, viaja con frecuencia a Mosc√ļ, frecuenta prostitutas, lee a Rousseau y a Dickens. Con veinti√ļn a√Īos decide estudiar Derecho en San Petersburgo, con la intenci√≥n de ‚Äúquedarse para siempre‚ÄĚ, pero abandona al a√Īo siguiente, cargado de deudas. El 8 de diciembre de 1850 escribe en su diario, confuso pero decidido a cambiar: ‚ÄúDej√© de hacer castillos y planes espa√Īoles‚ÄĚ; a finales de a√Īo se instala en Mosc√ļ, y en abril de 1851 recorre el C√°ucaso con su hermano Nikol√°i, oficial del ej√©rcito zarista, y √©l mismo se incorpora en enero de 1852. Vive en Tiflis, lee a Plat√≥n, a Rousseau, a Dickens, y en marzo de 1854 va a Bucarest con el ej√©rcito, y al a√Īo siguiente a Sebastopol, donde recibe la primera carta de Turgu√©nev aconsej√°ndole que abandone el ej√©rcito y cultive la literatura.

En casa de su abuela, Tolst√≥i escuchaba a un ciego que explicaba las historias de las mil y una noches, una de sus influencias tempranas: tal vez por eso escribi√≥ su trilog√≠a Infancia, Adolescencia, y Juventud, publicados entre 1952 y 1856, aunque esas p√°ginas son m√°s un conjunto de relatos que recuerdos reales, que tambi√©n incorpora. En 1854 su compa√Ī√≠a va a la guerra de Crimea (donde Rusia se enfrenta a Gran Breta√Īa y Francia) y lucha en Sebastopol, de ello surgir√°n sus Relatos de Sebastopol. Cuando cay√≥ la ciudad, el 27 de agosto de 1855, la v√≠spera de su cumplea√Īos, Tolst√≥i ten√≠a bajo su mando cinco ca√Īones de bater√≠a; consider√≥ una tragedia la derrota, un hecho que record√≥ durante toda su vida.

En noviembre de ese a√Īo fue a San Petersburgo, donde conoci√≥ a Turgu√©nev, Nekr√°sov, Ostrovski, Goncharov, y un a√Īo despu√©s se licenci√≥ de la milicia. Era ya conocido en los c√≠rculos literarios, que le disgustaban. En febrero de 1857 inicia un viaje por Europa: Francia, Italia, Suiza, Alemania; llega a Par√≠s, donde lo reciben Turgu√©nev y Nekr√°sov y donde presencia una ejecuci√≥n en la guillotina. Durante mes y medio frecuenta a Turgu√©nev en la capital francesa, aunque tienen diferencias; en su diario, Tolst√≥i escribe sobre √©l: ‚ÄúEs un hombre fr√≠o e in√ļtil, aunque inteligente, y su arte es inofensivo.‚ÄĚ Despu√©s, va a Lucerna, Berl√≠n, Varsovia. En Baden-Baden pierde todo su dinero en la ruleta, y en julio tiene que regresar en un vapor a San Petersburgo: ha dilapidado sus recursos. En 1860 viaj√≥ al sur de Francia, por la muerte de su hermano Nikok√°i. Volvi√≥ m√°s tarde a Europa: de 1861 es el conocido daguerrotipo de Tolst√≥i en Bruselas. Ese a√Īo, una disputa con Turgu√©nev le lleva a romper con √©l, con quien no se reconciliar√≠a hasta diecisiete a√Īos despu√©s.

En 1862 Tolst√≥i recorre de nuevo Europa y conoce en Florencia a Sergu√©i Volkonski (un general que hab√≠a pasado treinta a√Īos exiliado en Siberia tras el fracaso decembrista, y que le servir√≠a de inspiraci√≥n para el personaje de Andr√©i Bolkonski de Guerra y paz), y en Londres a Herzen y a Dickens. En los a√Īos siguientes, Tolst√≥i escribe y procura la emancipaci√≥n de los siervos de su hacienda, que es acogida por estos con desconfianza. A√Īos atr√°s, en San Petersburgo, Tolst√≥i ya hab√≠a empezado a escribir un plan para la liberaci√≥n de los campesinos en sus tierras de Y√°snaia Poliana y Gretsovka, proyecto que desarroll√≥ en 1856 mientras negociaba las condiciones con ellos, que ten√≠an un temor de siglos sobre las intenciones de los terratenientes.La abolici√≥n de la servidumbre por Alejandro II en 1861 dej√≥ a muchos campesinos sin trabajo y sin saber qu√© hacer, y Tolst√≥i cre√≥ entonces una escuela para los hijos de los mujiks en sus tierras de Y√°snaia Poliana, donde √©l mismo impart√≠a clases.

En 1862, en la iglesia de la Natividad del Kremlin moscovita, desposa a Sof√≠a Andr√©ievna Bers, una joven de dieciocho a√Īos con quien tendr√° trece hijos y una relaci√≥n dif√≠cil que les llev√≥ casi hasta el divorcio, y serias diferencias: tras el nacimiento de su hija Masha, que casi caus√≥ la muerte de Sof√≠a Andr√©ievna, Tolst√≥i rechaz√≥ de plano la recomendaci√≥n m√©dica de que su mujer no tuviese ya m√°s ni√Īos. Cuando se cas√≥, el escritor ya hab√≠a tenido un hijo, Timofei, con una campesina, Aksinya Bazikina, esposa de uno de sus siervos; el ni√Īo se educ√≥ en la escuela del propio Tolst√≥i y despu√©s trabaj√≥ como cochero en su finca. En esos a√Īos, el escritor interviene en asuntos pol√≠ticos, critica el despotismo zarista y los atropellos del gobierno. De hecho, hac√≠a a√Īos que la polic√≠a zarista lo vigilaba, como despu√©s la censura le prohibi√≥ art√≠culos y libros, y tras las protestas de otros nobles que acusaron a Tolst√≥i de favorecer a los campesinos, los gendarmes llegaron a registrar su casa, en 1862, en busca de una imprenta secreta.

En Guerra y paz, que hab√≠a iniciado pensando escribir una novela sobre los decembristas y el retorno de exiliados de Siberia, acaba esculpiendo el gran friso sobre la guerra napole√≥nica y la Rusia de Alejandro I. Trabaja en bibliotecas moscovitas, visita el campo de batalla en Borodin√≥, el mayor enfrentamiento de las guerras napole√≥nicas, y consigue terminarla en 1867. Se inspira en miembros de su familia para dibujar el car√°cter de algunos personajes: el pr√≠ncipe Bolkonski recuerda a su abuelo materno, que vivi√≥ en tiempos de Catalina II; el pr√≠ncipe Andr√©i se basa en un primo hermano de su madre, el pr√≠ncipe Nikol√°i Grig√≥rievich Volkonski, que hab√≠a participado en las guerras napole√≥nicas; Tatiana, hermana de su esposa, se refleja en la Natasha Rostov, alma de la novela; incluso se fija en sus padres, cuyas cualidades se encuentran en Nikol√°i Rostov y en la princesa Mar√≠a Volk√≥nskaia. Tambi√©n alude a su familia en otras obras: rasgos de su hermano Dmitri se encuentran en el hermano del Levin de Anna Kar√©nina. Tolst√≥i apunt√≥ que Guerra y paz no era una novela, ni un poema o una cr√≥nica hist√≥rica, aludiendo de paso a su desd√©n por las formas can√≥nicas en la literatura europea, porque cre√≠a que desde Pushkin la literatura rusa se ‚Äúdesv√≠a de las formas europeas‚ÄĚ (citaba como ejemplos Almas muertas, de G√≥gol, y La casa muerta de Dostoievski). Las ilustraciones de Guerra y paz y de Resurrecci√≥n fueron realizadas por su amigo Leonid Pasternak, padre del novelista.

Sus frecuentes depresiones le hacen dudar de s√≠ mismo, porfiar con su mujer y sus hijos, refugiarse en Schopenhauer y en un misticismo cristiano e inquietud espiritual que le llevan a rechazar incluso la escritura: hacia 1869, repudia la literatura y deja de escribir; la crisis que le abruma, ante un mundo que considera debe cambiarse, le lleva a rechazar sus propias obras, a arrepentirse de haberlas escrito, aunque cuatro a√Īos despu√©s inicia Anna Kar√©nina que no terminar√° hasta 1877, sin dejar por ello sus ocupaciones espirituales que se expresan en obras como Confesi√≥n o Mi fe. Toma como modelo para la hero√≠na de su novela a Mar√≠a Alexandrovna Hartung, la hija mayor de Pushkin, a quien conoci√≥ en Tula en 1868, y el destino de Anna Kar√©nina se inspira en el suicidio de la amante de un vecino suyo, Anna Stepanovna Pirogova, que, abandonada, se lanz√≥ bajo un tren de carga. Esa historia de Anna y el conde Vronski se public√≥ en 1878, dejando paso despu√©s a una profunda depresi√≥n de Tolst√≥i.

Estudia griego para leer a Homero y Plat√≥n, y se enorgullece de leer en el original a Jenofonte, como estudi√≥ hebreo, para leer la Biblia; tambi√©n, f√≠sica, astronom√≠a, y llega a escribir art√≠culos sobre esas materias. Lee tambi√©n a Erasmo, Agust√≠n, Emerson, Montaigne. Un pleito por la muerte de un pastor le lleva a planear irse a vivir a Inglaterra; se preocupa por la pobreza del pueblo ruso, que observa en los barrios moscovitas, y su peculiar religi√≥n atrae a los curiosos que se acercan a su casa. Transcurre casi una d√©cada hasta que publica, en 1886, La muerte de Iv√°n Ilich. En 1887, Nikol√°i Leskov lo visita en Mosc√ļ, y Tolst√≥i conoce a Tom√°Ň° Masaryk. Sus convicciones le abruman: quiso renunciar a sus propiedades y a los ingresos que le reportaban sus libros, con la oposici√≥n de su mujer; era ella quien cuidaba de la hacienda, de los gastos, de las necesidades de los hijos, adem√°s de atender la correspondencia de su marido, de copiar sus libros: el escritor pudo dedicarse a sus asuntos, a sus novelas, a su religi√≥n laica, mientras Sof√≠a bregaba con la vida, asistida por criados y campesinos. Su obsesi√≥n por la lascivia le llev√≥ a escribir: ‚ÄúTengo que acostarme con mujeres. De lo contrario, la lujuria no me abandona ni un instante‚ÄĚ. Tuvo siempre esa inquietud, pero en los frecuentes embarazos de Sof√≠a, Tolst√≥i aprovechaba su condici√≥n de conde y terrateniente para acostarse con j√≥venes campesinas, atribuyendo a su esposa la responsabilidad por no satisfacerle. En esos a√Īos, Tolst√≥i se refugia en una consciente austeridad y vida frugal, busca la virtud, trabaja incluso los campos y medita entregar sus tierras a los mujiks, mientras su familia contin√ļa la vida ociosa, indolente y despreocupada de la vieja nobleza. Ayuda a los campesinos en los meses de la hambruna que se desata en Samara en 1891, y crea comedores en Riaz√°n, reparte le√Īa, ayuda a sembrar. Al mismo tiempo, copia aforismos y pensamientos de escritores de todo el mundo, que recoge en su C√≠rculo de lectura.

En 1901 est√° viejo y enfermo y es excomulgado por la iglesia ortodoxa, el mismo a√Īo en que Ilia Repin, que lo calific√≥ de ‚Äúla mejor persona del mundo, el alma m√°s delicada‚ÄĚ, pinta su retrato, vestido con blusa de mujik, descalzo en el bosque: Tolst√≥i se ha convertido en un campesino, pero es el se√Īor, el conde. En septiembre se va a Gaspra, en Crimea, a la finca de la condesa Sof√≠a Panina; all√≠ recibe a Ch√©jov, que estaba en la cercana Yalta, y a Gorki, a Alexandr Goldenweiser, e incluso al gran duque Nikol√°i Mij√°ilovich Rom√°nov. En los meses siguientes contrae neumon√≠a y tifus, pero consigue recuperarse, aunque despu√©s cae bajo la gripe. En la revoluci√≥n de 1905 se pone al lado de los campesinos y critica a Nicol√°s II por olvidar al pueblo; por eso, dos a√Īos despu√©s, escribe al presidente del gobierno, Stolipin, pidiendo la abolici√≥n de la propiedad de la tierra. No pod√≠a extra√Īar que, en 1908, con ocasi√≥n del ochenta cumplea√Īos de Tolst√≥i, el Santo S√≠nodo de la iglesia ortodoxa llamara a los fieles a no honrarle en su aniversario. Ese mismo a√Īo, Prokudin-Gorski toma su c√©lebre fotograf√≠a del escritor, con blusa campesina y botas negras para montar a caballo: la primera en color que se hizo en Rusia. Cada vez padece m√°s achaques, incluso prepara su muerte, y vuelve a pedir a su familia que renuncie a los derechos de sus obras.

* * *

Su preocupaci√≥n por la forma de vivir el cristianismo, y la propia figura del Cristo, le llevaron a definir un singular evangelio de cinco mandamientos: en √©l, Tolst√≥i cree que no se debe ofender a nadie; ni perseguir aventuras con mujeres; ni jurar nunca, porque los juramentos llevan a malas obras; pide aceptar las ofensas y huir de la venganza; y no diferenciar las patrias, porque todos los seres humanos son hijos del mismo padre. De hecho, en su art√≠culo ‚ÄúCristianismo y patriotismo‚ÄĚ, escribi√≥ que el nacionalismo era ‚Äúest√ļpido e inmoral‚ÄĚ. En la inquieta Europa que recib√≠a el orientalismo, que soportaba la voracidad burguesa y las ciudades negras de la industria, aquella Rusia que llegaba con las novelas de Tolst√≥i, y tambi√©n con Dostoievski, revelaba un mundo eslavo espiritual que impregnaba la vida y dotaba de una nueva sensibilidad al √°nimo fatigado del continente. En su Vida de Tolst√≥i, Rolland escribe que los lectores europeos recibieron sus novelas con emoci√≥n porque ‚Äújam√°s una voz como la suya hab√≠a resonado por toda Europa‚ÄĚ. Hicieron suya su obra ‚Äúpor su vida ardiente, por su juventud de esp√≠ritu. Nuestra, por su desencanto ir√≥nico, su implacable lucidez, su obsesi√≥n por la muerte. Nuestra, por sus sue√Īos de amor fraternal y de paz entre los hombres.‚ÄĚ El ascetismo, pero tambi√©n la corriente nihilista, se expresan en ese peculiar cristianismo de Tolst√≥i que rechaza la riqueza, que siente los pecados del mundo, que se aleja de la iglesia, aunque rechaza cualquier tentaci√≥n atea. Esa insatisfacci√≥n ante la vida real que padec√≠a el pueblo ruso y su b√ļsqueda de un nuevo horizonte donde impere la justicia, est√° en el nihilismo y en el naciente movimiento obrero, y tambi√©n en la obra de Tolst√≥i, aunque todos tomar√°n caminos diferentes.

Inclinado a la humildad, Tolst√≥i no rehu√≠a la gloria. Ese Tolst√≥i moralista, que rechazaba la sexualidad pero tuvo trece hijos, era un singular anarquista fuera de las organizaciones √°cratas de su tiempo, contrario a la propiedad privada, solidario con los trabajadores en los a√Īos de la guerra ruso-japonesa, hombre fraterno con los campesinos, pero desde√Īoso con la capacidad de las mujeres, hasta el punto de rechazar su igualdad con los hombres; pacifista que lleg√≥ a influir en Gandhi (con quien mantuvo correspondencia al final de su vida y que llev√≥ al indio a bautizar la cooperativa sudafricana de Durban como Granja Tolst√≥i), hostil con la Iglesia ortodoxa pero no con la religi√≥n, abierto enemigo del ate√≠smo (‚Äúla fe es la fuerza que nos mantiene vivos‚ÄĚ), que siente un profundo dolor ante la miserable suerte de los oprimidos, pero noble, al fin, porque era un terrateniente que pod√≠a comunicarse con la familia del zar.

La obsesiva b√ļsqueda de la espiritualidad, los castigos que se inflig√≠a, el constante sentimiento de culpa, el l√ļgubre remordimiento por sentir deseos sexuales, sus sermones sobre las relaciones carnales y la necesaria castidad que exig√≠a, la lujuria que lo persegu√≠a, revelan un hombre devoto y exaltado, intransigente y consumido: pretende que los campesinos abandonen el alcohol y no prueben la carne, como hace √©l, pero tambi√©n le descubren sinceramente angustiado por la dura vida de los mujiks. Su severidad consigo mismo ven√≠a de lejos: el 7 de julio de 1854, hab√≠a anotado en su diario: ‚ÄúSoy tonto, torpe, sin escr√ļpulos y sin educaci√≥n. Soy irritable, aburrido con los dem√°s, inmodesto, intolerante y avergonzado desde ni√Īo. Soy casi ignorante. Lo que s√©, lo aprend√≠ de alguna manera yo mismo, a trompicones, sin comunicaci√≥n, en vano. Soy incontinente, indeciso, voluble, est√ļpidamente vanidoso y ardiente, como todos los cobardes‚ÄĚ, aunque Chernishevski destac√≥ la ¬ępureza del sentimiento moral¬Ľ de Tolst√≥i.

Lev Nikol√°ievich fue duro con Shakespeare, como anot√≥ Rolland; no soportaba a George Sand, y estimaba menos a Dostoiesvki que a Turgu√©nev, aunque no por ello dej√≥ de tener una relaci√≥n dif√≠cil con √©l, a quien reprochaba su vida disipada, siempre en el pecado. Sus fotograf√≠as con Gorki y Ch√©jov, que lo fue a visitar a Y√°snaia Poliana en 1895, muestran a Tolst√≥i en el mundo, aunque se alejaba de √©l; en cambio, nunca conoci√≥ a Dostoievski, de quien le√≠a Los hermanos Karam√°zov en los √ļltimos d√≠as de su vida: el libro qued√≥ en su habitaci√≥n de Y√°snaia Poliana cuando huy√≥, y todav√≠a se encuentra sobre la mesa.

Huye de su casa el 28 de octubre de 1910, en un carruaje, acompa√Īado de su m√©dico personal, Dushan Petrovich Makovitski; llega a la estaci√≥n de ferrocarril de Kozlova Zaseka, donde toma un tren: quiere ir al monasterio Shamordinski, all√≠ est√° su hermana la monja Maria Nikolaevna; despu√©s, cambia de idea y pretende llegar a Novocherkassk, pero enferma y baja del tren para morir en Ast√°povo, un pueblecito al que la revoluci√≥n bolchevique cambiar√≠a su nombre por el de Tolst√≥i. En la casa del jefe de estaci√≥n, Iv√°n Ozolin, le disponen una cama, donde muere el 7 de noviembre. Su tumba, sin cruces cristianas, un sencillo t√ļmulo de tierra, est√° en Y√°snaia Poliana, entre los abedules. Zweig, que fue invitado por los s√≥viets al centenario del nacimiento del escritor en 1928, visit√≥ Y√°snaia Poliana, y la sencillez desnuda de su sepultura le caus√≥ una profunda impresi√≥n: ‚ÄúNi la cripta de Napole√≥n bajo el arco de m√°rmol de los Inv√°lidos, ni el sepulcro de Goethe en el pante√≥n de los pr√≠ncipes, ni ninguno de los monumentos funerarios de la abad√≠a de Westminster impresionan tanto con su aspecto como esta tumba conmovedora en su anonimato, magn√≠fica en su silencio, perdida en medio del bosque y rodeado tan s√≥lo por el susurro del viento; sin mensaje alguno, sin palabras.‚ÄĚ

El sonido del hacha talando el jardín de los cerezos de Chéjov había anunciado el fin de una época, y tras la muerte de Turguénev y Dostoievski, la desaparición de Tolstói cierra el ciclo de la excepcional literatura rusa de la segunda mitad del siglo XIX que se había interrogado sobre la condición humana y su manera de permanecer en el mundo. Gorki rompió a llorar al conocer la noticia del tránsito de Lev Nikoláievich, y Víktor Shklovski recordó que, cuando murió Tolstói, la vida en Rusia se detuvo y un espeso silencio cubrió San Petersburgo. Por eso, el reloj de la estación de Astápovo, hoy Lev Tolstói, marca desde entonces las 6’05, la hora de su muerte.

 

 

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