Revista ALTERNATIVAS -✨- n° 685 / 22.03.2022

star blue star 1) Geopolitica, guerras, bloqueos y comercio.

star blue star2) Femicidios de Ciudad Juárez

star blue star3) El Gobierno de Boric no fue bienvenido en la zona mapuche militarizada

star blue star4) Carlos Alvarez Nazareno: una voz afroargentina y gay a la ONU

 

 

GEOPOLITICA, GUERRAS, BLOQUEOS Y COMERCIO.

El capital en su fase monopólica, es sinónimo de guerras.

 

Choques entre centros imperiales, pugnas por materias primas, mercados, fuentes de energía, control de puertos y rutas, intereses de los mercaderes de la destrucción, siembran conflictos de diversa índole que eventualmente se dirimen por las armas.

La disolución de la Unión Soviética generó en los imperialismos occidentales, la ilusión de un mundo “globalizado” mediante el dominio económico incuestionable de Estados Unidos y sus aliados. En sus versiones más optimistas el sueño incluyó la idea del “fin de la historia”i.

La realidad fue muy diferente. La continuidad de las contradicciones derivadas de la dualidad imperialismo-dependencia, el ascenso económico y política de China como potencia en expansión comercial, la recuperación de la economía rusa con pautas capitalistas, la emergencia de liderazgos regionales, potenciaron conflictos en un mundo mutipolar.

Los cuestionamientos a la hegemonía de Estados Unidos, incentivaron su belicismo. Industrias de la destrucción provocaron incendios en los más diversos puntos del planeta para generar mayor demanda de armamentos. La protección de sus grandes compañías financieras incluyó sanciones a competidores.

Las invasiones a Irak, Afganistán, Libia, entre un cúmulo de conflictos transformaron la guerra en su status permanente.

Proteccionismos, bloqueos, contribuyeron a segmentar el comercio internacional. Agresiones, medidas coercitivas contra Venezuela, Corea del Norte, Irán, Siria, entre otras, se sumaron a las ya tradicionales medidas en contra del pueblo cubano.

Las “jugadas” más arriesgadas fueron la creación de un cerco militar a Rusia por parte de los países de la OTAN y las provocaciones de Estados Unidos a China incluyendo la circulación de submarinos atómicos en el Pacífico sur y zonas de influencia.

Por su parte, el gigante asiático elaboró estrategias de financiamiento de obras de infraestructura para consolidar su expansión comercial, comprando materias primas y alimentos, y vendiendo productos manufacturados cimentando un fuerte desarrollo industrial. Por su parte Rusia, procuró crear un entorno amigable a sus intereses mediante alianzas con países que habían integrado la Unión Soviética.

En estos contextos, el gobierno de Ucrania estimulado por occidente, redobló su agresividad hacia las regiones autonómas separatistas pro rusas, dando pasos para integrarse a la OTAN. La incorporación de un nuevo eslabón al despliegue de bases militares occidentales apuntando a Rusia provocó la reacción de su gobierno que inició una incursión bélica en Ucrania.

El nuevo escenario ha desatado efectos económicos, diplomáticos, geopolíticos de díficil pronóstico.

El juego a varias bandas, incluye las presiones de Estados Unidos para sancionar a Rusia, limitando su comercio y actividad financiera con el resto de Europa. El gobierno de Putin a su vez amenaza con medidas espejo.

Uno de los factores claves en esta historia es el gasoducto Nord Stream 2, que permitiría a Rusia consolidarse como la principal fuente de abastecimiento de gas a Europa. En particular de activarse su funcionamiento permitiría el acceso a Alemania de fuentes de energía más barato y de mejor calidad. El bloqueo impuesto por Estados Unidos evitaría esta alternativa, perjudicial para sus intereses.

El funcionamiento de la economía mundial está muy lejos de manuales de economía, que hablan de libre comercio mundial. No solamente por oligopolios, monopoliios y factores estrictamente económicos, sino también por factores políticos.

Fuente: http://joserocca.org/

Femicidios de Ciudad Juárez

Victoria Santesteban *
20/03/2022
                 

 

Rita Segato escribe “La Guerra contra las Mujeres” en 2016, en medio del retorno conservador al discurso moral en América -con Macri, Temer, Trump y compañía- que profundizó la demonización de la cuestión de género.

 

En América Latina aparece la expresión “ideología de género” como categoría de acusación y es este estilo truculento y reactivo que avizora la autora, el motor para producir los textos de “La Guerra contra las Mujeres”. A lo largo de seis capítulos, Rita Segato aborda los femicidios en Ciudad Juárez, las nuevas formas de guerra sobre los cuerpos de las mujeres, el disciplinamiento patriarcal, la colonialidad y el patriarcado moderno y el femigenocidio como crimen en el fuero internacional de Derechos Humanos. A continuación, un repaso sobre los ejes centrales de la primera sección: “La escritura en el cuerpo de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. Territorio, Soberanía y Crímenes de Segundo Estado”.

Femicidios.

Ciudad Juárez, en el Estado de Chihuahua, México, es lugar emblemático de sufrimiento de las mujeres, describe Segato a la vez que relata su experiencia en primera persona en esa ciudad donde el lema “cuerpo de mujer: peligro de muerte” se respira, se siente aún más real que en otros paisajes. La autora había sido invitada a Ciudad Juárez para formular sus hipótesis acerca de los crímenes enigmáticos en el lugar: numerosas y continuas muertes de mujeres desde los noventa, perpetrados con excesos de crueldad, con evidencia de violaciones y torturas. Segato en principio da cuenta de la invisibilización de estos crímenes sistémicos en un contexto de terror, del que tuvo que escapar para preservarse, dadas las señales mafiosas de alerta sobre su integridad. La antropóloga detalla la zona de frontera que es Ciudad Juárez como espacio de tráfico ilegal de todo tipo hacia el otro lado. “La frontera del tráfico más lucrativo del mundo: tráfico de drogas, tráfico de cuerpos. La frontera que separa una de las manos de obra más caras del mundo de una de las manos de obra más baratas. Esa frontera es el escenario del mayor y más prolongado número de ataques y asesinatos de mujeres con modus operandi semejante del que se tiene noticia en ‘tiempos de paz’”. Segato da cuenta que tanto autoridades como medios de comunicación relativizan los crímenes misóginos de Ciudad Juárez, comparándolos a lo que acontece en toda la región, normalizando una percepción que no repara en la particularidad y sistematicidad de estos delitos en el lugar. El modus operandi se repite y la cortina de humo frente a la violación masiva de Derechos Humanos neutraliza toda acción que busque desentrañar la verdad: “secuestro de mujeres jóvenes con un tipo físico definido y en su mayoría trabajadoras o estudiantes, privación de libertad por algunos días, torturas, violación ‘tumultuaria’ (como declaró en el foro el ex jefe de peritos Oscar Máynez, más de 17 una vez), mutilación, estrangulamiento, muerte segura, mezcla o extravío de pistas y evidencias por parte de las fuerzas de la ley, amenazas y atentados contra abogados y periodistas, presión deliberada de las autoridades para culpar a chivos expiatorios a las claras inocentes y continuidad ininterrumpida de los crímenes desde 1993 hasta hoy”. Ninguna línea de investigación arroja resultados. Frente a la producción y reproducción de la impunidad y a la sistematicidad de los estos crímenes, Segato intuye: “ningún crimen realizado por marginales comunes se prolonga por tanto tiempo en total impunidad”.

Violencia sexual.

La autora expone su elaboración teórica acerca de los delitos sexuales para ensayar sus hipótesis sobre las violencias ininterrumpidas contra las mujeres en Ciudad Juárez. Al respecto, describe a las violaciones como crímenes que responden al mandato que emana de la estructura de género con dos coordinadas bien identificadas: una vertical, dirigida del agresor hacia la víctima para su disciplinamiento, como acto de soberanía sobre su cuerpo y otra horizontal, direccionada a los demás varones como demostración de su hermandad viril. Y es allí, en estas exigencias de pertenencia al grupo de pares donde la antropóloga considera se encuentran por detrás del enigma de Ciudad Juárez. “Estas exigencias y formas de exhibicionismo son características del régimen patriarcal en un orden mafioso”.

Impunidad.

La estrategia clásica del poder soberano para reproducirse como tal es divulgar e incluso espectacularizar el hecho de que se encuentra más allá de la ley, recuerda Segato para elaborar su hipótesis. En vez de pensar a los femicidios de Ciudad Juárez como consecuencia de la impunidad, la autora propone conceptualizarlos como productores y reproductores de impunidad: como propósito de los perpetradores, sellar, con la complicidad colectiva en la ejecución, un pacto de silencio capaz de garantizar la lealtad inviolable a cofradías mafiosas que operan a través de la frontera más patrullada del mundo. Dar prueba también de la capacidad de crueldad y el poder de muerte que negocios de alta peligrosidad requieren. “El ritual sacrificial, violento y macabro, une a los miembros de la mafia y vuelve su vínculo inviolable”.

Significado.

De esta forma, los asesinatos pasan a comportarse como un sistema de comunicación. “Los feminicidios son mensajes emanados de un sujeto autor que solo puede ser identificado, localizado, perfilado, mediante una ‘escucha’ rigurosa de estos crímenes como actos comunicativos”. De esta forma, Segato destaca que si el femicidio es entendido como mensaje, estamos frente a una lengua donde funcionan eficazmente para los entendidos, los avisados, los que la hablan. Instalado este alfabeto violento como lenguaje estable, pasa a comportarse con el casi automatismo de cualquier idioma, y allí las dificultades extremas para eliminarlo. Segato revela el mensaje encriptado en los cuerpos de mujeres que desaparecen: “Ciudad Juárez tiene dueños, y que esos dueños matan mujeres para mostrar que lo son”. Y continúa en su traducción: “La lengua del feminicidio utiliza el significante cuerpo femenino para indicar la posición de lo que puede ser sacrificado en aras de un bien mayor, de un bien colectivo, como es la constitución de una fratría mafiosa”.

Totalitarismos.

Rita Segato describe así a los femicidios de Ciudad Juárez como crímenes corporativos de dominio territorial, de Segundo Estado, de un Estado paralelo, que se asemejan a los rituales que cimientan sociedades secretas y totalitarismos. Así, estos femicidios aparecen más cerca de la figura de crímenes de Estado, de lesa humanidad, en los que este Estado paralelo no puede ser perseguido jurídicamente por falta de figuras penales que encuadren en la categoría. Segato denuncia esta insuficiencia legal, y recuerda: no son crímenes comunes de género como disfrazan las autoridades y medios del lugar, son crímenes de corporación en los que la dimensión expresiva del control totalitario prevalece. Es en la exclusión y la capacidad de supresión de otros y otras propias de los totalitarismos, donde el capital se consagra. “¿Y qué más emblemático del lugar de sometimiento que el cuerpo de la mujer mestiza, de la mujer pobre, de la hija y hermana de los otros que son pobres y mestizos? ¿Dónde podría significarse mejor la otredad producida justamente para ser vencida? ¿Qué trofeo serviría mejor de emblema a la prebenda de óptimos negocios más allá de cualquier regla o restricción? Esa doblemente otra mujer emerge así en la escena como el lugar de la producción y de la significación de la última forma de control territorial totalitario -de cuerpos y terrenos, de cuerpos como parte de terrenos- por el acto de su humillación y supresión”.

* Abogada, Magíster en Derechos Humanos y Libertades Civiles

Fuente: https://www.laarena.com.ar/caldenia/femicidios-de-ciudad-juarez-2022320050

 

 

 

El Gobierno de Boric no fue bienvenido en la zona mapuche militarizada

La Izquierda diario

Jueves, 17 Marzo 2022 05:38

 

Tras más de 5 meses de estado de excepción en La Araucanía y la provincia de Arauco, el nuevo gobierno de Boric se prestaba a dar una importante señal política de capacidad de diálogo y manejo del mal llamado “conflicto mapuche”. Pero fue la propia comunidad de Temucuicui que le puso límites al plan de la nueva Ministra del Interior, Izkia Siches. “Podemos recibir a Siches y Boric si hablamos de restituir territorios” dijo el lonko de la comunidad, un problema estructural del territorio ancestral mapuche.

 

Luego de su instalación el pasado viernes, el nuevo Gobierno de Boric se prestaba a dar uno de sus primeros grandes anuncios: el proceso de diálogo para La Araucanía, la zona mapuche militarizada desde el Gobierno de Piñera.

Una de las principales señales que quiso dar la nueva Ministra del Interior Izkia Siches fue visitar la Comunidad de Temucuicui para entrevistarse con el padre de Camilo Catrillanca, joven comunero mapuche asesinado por la espalda en 2018. El viaje terminó en bochorno cuando no pudo ingresar a la comunidad y fue acusada de “improvisación” por el propio Catrillanca y más tarde por las autoridades de la comunidad que ni siquiera sabían de la visita. La comunidad planteó que se sentarán a dialogar si se habla de restituir territorios y se liberan a los presos políticos. Solo en Temucuicui hay 16 presos políticos mapuche.

El Gobierno de Boric había anunciado que quería terminar con el estado de excepción impulsado por Piñera desde el pasado 12 de octubre de 2021. Esta primera visita fallida fue aprovechada por la derecha, los medios y los empresarios para insistir en el mantenimiento del estado de excepción en la región del Wallmapu. Una medida que ha intensificado la represión y militarización en la zona.

El nuevo Gobierno venía dando muestras de confianza en su estrategia. De hecho Boric señaló que habían varias empresas forestales “dispuestas a salir del territorio” para alcanzar acuerdos en el territorio ancestral mapuche, cuestión que fue desmentida por una de las 2 grandes forestales del país. Este lunes fue el propio gerente general de la empresa forestal CMPC quién dijo que no estaban dispuestos a bajar su “presencia en el territorio” sino por el contrario que tenían la intención de “potenciar” la industria forestal. Se trata de uno de los problemas estructurales de la región donde el Estado y las forestales usurparon el territorio ancestral mapuche y donde el Gobierno de Boric no tiene una propuesta de restitución de tierras.

Además, el problema del agua en la zona tiene relación directa con la industria. “Para el año 2018, había 100 mil personas que no tenían acceso al agua potable, debiendo ser abastecidos por medio de camiones aljibes. La expansión forestal no ha aumentado los ingresos de la población, ni ha reducido el desempleo. Por el contrario, su crecimiento está vinculado al aumento de la pobreza y la desigualdad de ingresos entre la población indígena y no indígena”, detalla Ciper Chile en la investigación ¿A quiénes beneficia el odio racial en Wallmapu?

Viejas recetas

Los anuncios que hizo Siches no variaron de los que han realizado otros gobiernos en el pasado: “Habrá más énfasis en Salud, Educación, Obras Viales y espacios de Agua Potable Rural en los territorios, además de la seguridad”. Por último, anunció la instalación de una “Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para todas las víctimas”.

Para lo que se viene, el Gobierno prepara la conformación de nuevas mesas de diálogo: “esperamos formar en las próximas semanas encuentros de diálogos y acuerdos territoriales que nos permitan avanzar en los distintos espacios, porque entendemos que el territorio es distinto, las necesidades de nuestros distintos territorios requieren una mirada integral y abordarlo con sus autoridades ancestrales, políticas, representantes de organizaciones civiles, víctimas, mapuches y no mapuches conversando sobre la mesa dialogando y buscando soluciones”.

La fallida primera visita del Gobierno de Boric al territorio mapuche muestra que los simbolismos y promesas de campaña no son suficientes cuando se enfrentan a la realidad y las exigencias y aspiraciones de comunidades y colectivos.

“Podemos recibir a Siches y Boric si hablamos de restituir territorios” dijo el lonko de la comunidad, un problema estructural del territorio ancestral mapuche. Solo en La Araucanía las forestales son dueñas del 20% del suelo de la región. Y Boric no parece estar dispuesto a enfrentar a las forestales para atender las justas demandas del pueblo mapuche.

Miércoles 16 de marzo

Fuente: La Izquierda diario

 

 

Candidato al Foro Permanente de Afrodescendientes

Carlos Alvarez Nazareno: una voz afroargentina y gay a la ONU

Sociólogo, educador popular y candombero, Carlos Álvarez Nazareno es candidato a integrar el Foro Permanente de Afrodescendientes de la ONU en representación de Latinoamérica y el Caribe. Habló con SOY de su lucha por visibilizar el racismo estructural que sigue vigente en la sociedad, incluso en espacios LGBT+, y las deudas hacia la comunidad afro en el país

Alvarez lidera el Programa “Afrodescendencias y Derechos Humanos” de la Secretaría de DDHH de la Nación (Fuente: Sebastián Freire)
Alvarez lidera el Programa “Afrodescendencias y Derechos Humanos” de la Secretaría de DDHH de la Nación. Imagen: Sebastián Freire

Recién empezado el 2010, con las calles porteñas ardiendo entre antiderechos y defensorxs del Matrimonio Igualitario, Carlos Álvarez Nazareno daba el sí en el Registro Civil. Con el activista de 100% Diversidad y Derechos Martín Canevaro se consagraron marido y marido tras una decisión judicial (fueron el cuarto caso) que avaló el trámite. Ese viernes 16 de abril, salieron libreta en mano rumbo al Congreso y presenciaron el momento en el que el Senado le dio media sanción a uno de los derechos civiles más importantes del movimiento LGBT+.

En una entrevista exclusiva con SOY, Álvarez (45) asegura que lo hizo “más allá de la decisión personal de querer casarme, construir una familia y que sea reconocida en igualdad de derecho. También era una convicción de que nosotros podíamos ayudar a la transformación: eso es lo que nos empuja como activistas”.

Su trayectoria como tal se remonta a su adolescencia en Uruguay, marcada por una niñez de acoso y prácticas racistas. De joven decidió quedarse en Argentina ya que parte de su familia vive acá. Construyó redes entre orilla y orilla y, a principios del 2020, asumió como director nacional de Equidad Étnico Racial, Migrantes y Refugiadxs, desde donde lanzó el primer Plan Nacional de políticas para la población afro. Ahora lidera el Programa Nacional “Afrodescendencias y Derechos Humanos” de la Secretaría de DDHH de la Nación e impulsa su candidatura para integrar un organismo histórico dentro de la ONU: el primer Foro Permanente de Afrodescendientes que está en plena conformación.

¿Cómo empezó tu camino en el activismo afro y cómo fue entrelazándose con otras luchas y militancias, como la LGBT+?

Carlos Alvarez: Soy uruguayo (también argentino porque me nacionalicé) y recién en 4to de la secundaria fuimos siete afrouruguayos en un aula. Dejé de ser la única persona negra en la clase, habiendo sido víctima de lo que hoy se llama bullying y para nosotres son prácticas racistas: que tu pelo esto, que tu negritud lo otro. En ese año, el ‘92, una de esas chicas -que hoy es una de mis mejores amigas- me invitó a formar parte de un grupo de jóvenes afro. Yo no sabía nada, pero dije que sí. Ahí por primera vez me junté con un grupo de jóvenes para hablar de cómo nos impactan el racismo y la importancia de formar parte de una comunidad.

Por primera vez entendí que lo que me pasaba a mí -las burlas, los chistes, quizás algunos problemas de autoestima- no era excepcional: había un montón de personas, en Uruguay y en el mundo, que vivían lo mismo. Empecé a formar parte de un proceso organizado, a reflexionar sobre el racismo, sobre qué es ser afrodescendiente o pertenecer a la comunidad afro, y a leer: mucho de Malcom X, Martin Luther King, el Che Guevara, Angela Davis. Y luego fui entendiendo otras luchas.

Primero las vinculadas a las mujeres afro, que decían “el feminismo blanco no nos representa”. Luego en un segundo momento de esta militancia, empecé a hacer mi comming out y a problematizar la homofobia, la diversidad sexual. Pude ver que algunas cosas que me pasaban, aún dentro del movimiento afro, también podían ocurrirme por ser un varón gay.

Una especie de discriminación cruzada…

C. A.: Dentro de la comunidad LGBT+, hoy puedo decir que me sentía cosificado. Las personas se te acercaban porque eras negro, porque hay ciertos estereotipos vinculados a la negritud o a la masculinidad negra. Y uno por más que luchaba contra el racismo, también podía sentir la homofobia. Si bien hoy se habla más de interseccionalidad, en aquel momento hablábamos de “discriminaciones adicionales”. En los ‘90 o 2000 se hablaba de diversidad, y en el movimiento afro criticábamos este concepto porque era como la bolsa de gatos: en la diversidad estaban los negros, los gays, las travas, las personas con discapacidad, los pobres. Con el transitar de los movimientos, de 2010 a 2020, pudimos empezar a hablar del concepto “interseccionalidad” y hoy se habla desde esa perspectiva.

Fuiste parte de una de las parejas gay que logró casarse antes de la sanción de la ley. ¿Qué te dejó esa experiencia?

C. A.: Fue un viaje total, algo muy emocionante. Pero nunca fue una lucha personal, por un derecho propio; siempre lo pensamos como un derecho colectivo. Nos tocó estar en esa primera línea de fuego, y lo bueno es que hubo una sentencia positiva de inconstitucionalidad (a una apelación) que sentó precedente. Quizás la paternidad me llevó a reforzar más la lucha: no quería que mis hijas tuvieran vergüenza de su papá, negarles toda esta parte de mi historia. Es que ahora no tanto, pero antes había muchos varones gays con vidas paralelas, que por ahí recién a los 60 terminaban contándole a lxs hijxs.

Antirracismo en Argentina: una deuda pendiente

¿Cómo avanza Argentina en el reconocimiento y la reparación a las poblaciones afro? 

C. A.: El país avanzó sobre todo en una perspectiva de lo simbólico. Tenemos la ley del Día Nacional de Los Afroargentinos y la Cultura Afro, el 8 de noviembre, promulgada en 2013. Gestamos y acompañamos esa ley desde la redacción y la articulación. Eso fue importante, es un acto de reconocimiento y reparación histórico contemporáneo. Y también está la inclusión de la pregunta vinculada a lo afro en el censo de 2010. Dicen que «en Argentina no hay negros», por eso es muy importante la creación de la dirección nacional de Equidad Racial, algo inédito en el país. Ahora, lo que necesitamos es una política de equidad y reparación concreta: acciones que impacten en nuestras comunidades y rompan, sobre todo, esta reproducción de la pobreza de la cual somos víctimas producto del racismo estructural.

¿Qué implica eso?

C. A.: Desde la trata esclavista en el año 1.500, no hubo ningún Estado que efectivamente haya creado una política de inclusión y reparación para los pueblos afrodescendientes. Recién estamos siendo las primeras generaciones con familias universitarias. Lamentablemente lxs jóvenes afroargentinos desertan del sistema educativo, no llegan a terminar el secundario. Eso sigue reproduciendo la línea de la pobreza que hay en nuestras familias, y afecta mayoritariamente a las mujeres afro que están en los sectores de mayor vulnerabilidad social. Y los varones negros, dentro de la escala del desarrollo, siguen siendo los que ocupan los lugares de mayor inestabilidad laboral. Hay un montón de cifras que lo prueban a nivel latinoamericano.

 

Demandas afro, desde y hacia la ONU

El Foro empezó a gestarse en el 2001, en la tercera Conferencia Mundial de Lucha contra el Racismo, la Discriminación y la Xenofobia en Durban (Sudáfrica). “Siempre decimos que a Durban entramos negros y salimos afrodescendientes. El sistema internacional adoptó ese concepto para hablar de la identidad afrodiaspórica, vinculada al continente africano y a la trata esclavista, corriéndose del concepto de ‘negro’ impuesto por el esclavista para quien éramos un objeto-propiedad”, señala Álvarez. La Conferencia instó a los Estados a reconocer la presencia del racismo y a generar políticas de desarrollo: se pidió un Decenio Internacional y la creación del Foro Permanente.

El enclave estará integrado por 10 personas de todo el mundo cuyos mandatos durarán tres años: 5 fueron elegidas en diciembre del 2021 por la Asamblea General, tras haber sido propuestas por los Estados gobierno. Las otras 5, propuestas por organizaciones, serán elegidas en los próximos días por el alto comisionado de Derechos Humanos. Aunque Carlos hace hincapié en el respaldo de organizaciones territoriales de toda la región, también reivindica su propia identidad interseccional, siendo “varón gay, afrodescendiente, migrante, religioso, padre”, dice.

¿Cuáles serían las propuestas más urgentes de este foro?

C. A.: La primera: generar acciones para frenar la violencia racista institucional. Brasil está denunciando ya desde hace años el sistemático genocidio de la población afrodescendiente. No solamente están matando a jóvenes varones afrodescendientes o negros sino también a las personas trans, están abusando y violando correctivamente a mujeres negras, lesbianas; el narcotráfico está matando en Colombia a lxs activistas sociales… La violencia institucional impacta de manera diferencial en personas afrodescendientes.

En segundo lugar, nosotres hablamos de una pandemia racializada y feminizada. Si bien el Covid 19 obviamente impactó en todos y todas, las poblaciones negras, afrodescendientes, sufrieron un impacto de la pandemia diferenciado. Hay lugares donde no había ni agua corriente. Hablamos de una pandemia racializada; y feminizada porque justamente han sido las mujeres negras las mayores víctimas de todo esto, mujeres y niñes también. Hablamos de exigirle al sistema de Naciones Unidas -y a nuestros países a través de los Estados- coordinar acciones para revertir esa situación.

La tercera propuesta importante es la creación de un Fondo de Desarrollo Afro Centrado. Las Naciones Unidas constituyen fondos fiduciarios, un aporte de los Estados que donan para este tipo de políticas, en este caso sería para nuestra población. En Argentina por ejemplo el censo de 2010 habla de 150 mil afrodescendientes, nosotres hablamos de 2 o hasta 3 millones. Seamos el 10, el 8 o el 6%, ¿no se puede pensar una política específica para ese núcleo poblacional? Es un desafío que tienen los países de la Región.

Reconstruyendo la historia afro en Argentina

¿Se puede hablar de un borramiento de lo afro en Argentina?

C. A.: Hubo un proyecto de país explícitamente construido mirando a la Europa blanca y queriendo quitar de esa construcción el aporte y la presencia de les afrodescendientes y los pueblos originarios. No podemos permitir que se sigan repitiendo estructuras y pensamientos racistas. Tenemos que generar acciones que realmente sean transformadoras, a través del sistema educativo con contenido, visibilizando los aportes afro. Que lxs docentes tengan herramientas para cuando hay una práctica o chiste racista. También se necesita un apoyo del Estado para la participación de lxs afro en los medios de comunicación.

En la TV suelen aparecer en relatos policiales, con especial énfasis en las religiones…

C. A.: Sí, pero siempre reivindico que las religiones de matriz afro, al menos en Argentina, son mucho más respetuosas de la diversidad sexual que cualquier otro tipo de religión. En casi todos los cultos -Umbanda, Batuque, Candomblé- las personas de la diversidad forman parte de los rituales, al punto tal de ser referentes en términos comunitarios. Vos ves a los católicos, musulmanes, judíos… y les re cuesta. Los protestantes ni hablar, con sus terapias de conversión.

¿Por qué el activismo antirracista va “más allá de la melamina”?

C. A.: Primero por algo fundamental: la lucha contra el racismo no es exclusiva de las personas afrodescendientes, no solo nos compete a nosotres. Muchos movimientos y aliades están entendiendo que el racismo tiene la misma base que tienen otras formas de discriminación. A veces nos dicen «para ustedes todo es racismo». Y no es que todo sea racismo, es que realmente tenemos una lectura racializada de las relaciones sociales, así como hay una mirada de género, una perspectiva de las relaciones de género socialmente constituidas.

Por primera vez para toda la población, el censo 2022 incluirá la pregunta “¿Es Ud. afrodescendiente o tiene algún antepasado negro o africano?”, consensuada con la sociedad civil, las principales organizaciones afro y el INDEC. Cada vez tenemos mejores condiciones para saber cuántos somos y en qué situación estamos. Aún así, tiene que haber una fuerte campaña de sensibilización sobre el tema -qué es ser afrodescendiente, cómo poder identificarte- para que no quede solo en una cuestión de melamina: podés ser fenotípicamente blancx pero tener una ancestralidad, o una ascendencia afro. Y, o no lo sabés, o sí lo sabés pero como pasás (producto del racismo) desapercibida, no te reconocés afroargentinx o afrodescendiente. Por eso el Estado tiene que ayudarnos, con responsabilidad, a realmente dar vuelta la página.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/406577-

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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