Revista ALTERNATIVAS -✬- n°. 708

La potencia del ritual

Sandra Petrovich

 

El filosofo Byung Chul Han en su libro «La desaparición de los rituales» afirma que en las sociedades actuales los rituales han prácticamente desaparecidos, el neoliberalismo ha vaciado la vida se sentido, sustituyendo todo lo duradero por el consumo de lo nuevo que se desvanece en forma permanente.  De este modo desaparece la percepción simbólica en post de la percepción serial, que no es capaz de la duración.  Se atomiza la sociedad, incapaz de concentración a través del ritual, se disuelve cada vez más hasta los confines de los individuos aislados y depresivos.  Los rituales cohesionan a una comunidad generando un fuerte sentido de pertenencia.

Si traemos a Byung Chul Han en nuestra reflexiones es porque queremos cotejar ese pensamiento con el devenir de la marcha del silencio del 20 de mayo en Uruguay y fuera del territorio también.  Vamos a complejizar entonces,  ¿la marcha del silencio es o no es un ritual?

Si en un inicio no lo fue , ahora podemos afirmar que lo ha devenido.

Muchos tenemos la sensación de que cada marcha tiene un algo de procesión, es un evento cargado  de religiosidad en donde distintos elementos entran en composición.  El silencio, el regocijo, una férrea voluntad de resistir al olvido por medio de la repetición.  Es también una clara expresión contra el terrorismo de estado, esto se vio claramente en la última marcha del silencio de 2022.  En definitiva el pasado se actualiza en forma permanente, esto es así porque no ha habido un cierre al período oscuro de la última dictadura cívico militar de los años 70.  Falta verdad y falta justicia y esto concierne a una muy buena parte de la sociedad, es así que podemos decir que la memoria está viva y el dolor que no cierra también. Los revisionistas de la historia deberían ir sabiendo que no podrán borrar jamás una memoria que es presente.  La repetición, nos dice Han, es una de las características de los rituales y a diferencia de lo rutinario estos generan intensidades.  Los rituales generan comunidad y una fuerte identidad.  En este sentido la marcha del 20 de mayo no es una marcha propiamente dicha, sino más bien una procesión, reviste estas características.  Cuando Byung chul Han afirma que estamos asistiendo al fin de los rituales en nuestra sociedad, podemos decir que en todo caso eso en Uruguay no es así, al menos con el proceso del reclamo por verdad, memoria y justicia.  Pero esto precisemos sucede para un sector importante de la sociedad y por esta causa en particular.  Estamos entonces frente a un ritual en donde las personas han ido incorporando escenificaciones a nivel de sus cuerpos y esto genera conocimiento corpóreo.

A lo largo de los 27 años transcurridos de la marcha del silencio ¿qué cosas, qué valores se han corporizado en las personas que marchan?  En los rituales participan con intensidad los sentimientos nos dice Han, los sentimientos son impersonales nada tienen que ver con la psicología personal.  En el rito funerario el verdadero sujeto del duelo es la comunidad, es una forma de autoimponerse el duelo ante la pérdida.  Es exactamente lo que podemos ver que se produce o más bien lo que produce la marcha del silencio.

Sabemos que no pocas personas se abstienen de participar de la marcha del 20 de mayo por lo que les genera como energía densa, opresiva.  Nos queremos detener en algunas cosas como estas para desentrañar aspectos menos visibles en cuanto a las afectaciones.

El silencio estuvo desde el inicio de la convocatoria, el mismo se corporizó de tal manera que cualquier persona que quiera expresarse de otro modo es repelida.  Esto es así porque el mandato del silencio es muy fuerte y los cuerpos en comunidad no permiten que se les dañe su ritual. Otro elemento presente en este ritual es el momento en donde se canta el himno nacional. Con este cierre asistimos a una fuerte identificación con los valores que representan al estado, el mismo estado a quien se señala como responsable de la impunidad.

Parece que en algún momento de la marcha alguien grito ¡Viva la Patria! y muchas personas acompañaron.  Si bien fue un hecho puntual es algo que sucedió y que también nos muestra los efectos colaterales del apropiarse de los símbolos patrios.

La verdad sigue secuestrada y sigue faltando justicia, sin la cual no hay cierre posible al largo duelo del pueblo uruguayo. En todo caso esta última marcha del silencio del 2022 fue además una contundente respuesta a los intentos de tergiversar la historia.

Sandra Petrovich

(artista plástica y visual, poeta, para la revista Alternativas) mayo 2022

 

 

 

 

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