ALTERNATIVAS – Revista de Prensa – ūüĆü – N.¬į 729

‚ú≠ Las especificidades brasile√Īas de la extrema derecha global

¬†‚ú≠ Colombia: ¬Ņqu√© fue de las FARC despu√©s de dejar las armas?

✭  El gobierno de Lacalle involucrado en fuga de narcotraficante del primer cártel uruguayo

 

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Las especificidades brasile√Īas de la extrema derecha global

Un an√°lisis en profundidad de los cimientos sobre los que se asienta la extrema derecha brasile√Īa, como expresi√≥n nacional de un fen√≥meno que tiene caracter√≠sticas globales

Pantalla filmando a Bolsonaro

El 2 de octubre de 2022 se celebrar√° la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasile√Īas, con una segunda vuelta prevista para el 30 de octubre de 2022.¬Ļ En el momento de redactar este informe, el actual presidente, Jair Bolsonaro, cuenta con el 27% de los votos, seg√ļn la encuesta m√°s reciente de Datafolha¬≤. Dado el colapso de los movimientos para el proceso de destituci√≥n en su contra, tal nivel de apoyo electoral en esta etapa significa que Bolsonaro es un fuerte candidato en las elecciones presidenciales, aunque no es posible pronosticar el resultado preciso. De hecho, la naturaleza incierta de la pol√≠tica en Brasil hace dudar de que las elecciones presidenciales de 2022 se lleven a cabo; este es un escenario que no se puede excluir por completo.

El fuerte apoyo electoral a Bolsonaro es sorprendente dadas las tr√°gicas consecuencias de su gobierno en la salud p√ļblica, el medio ambiente, el crecimiento econ√≥mico, el empleo, las libertades pol√≠ticas, los derechos sociales y los niveles de pobreza. Independientemente del resultado de las elecciones presidenciales de este a√Īo, el tipo de pol√≠tica de Bolsonaro parece haber llegado para quedarse. Esto sugiere que estamos asistiendo a un fen√≥meno pol√≠tico distinto: el bolsonarismo, una manifestaci√≥n del ascenso global de la extrema derecha bajo condiciones espec√≠ficas en Brasil.

Este art√≠culo investiga las ra√≠ces estructurales de la transformaci√≥n del Bolsonarismo de un fen√≥meno temporal en algo m√°s permanente e investiga las especificidades de la forma brasile√Īa de la extrema derecha internacional. La aparente permanencia del bolsonarismo forma parte de un proceso internacional que afecta a otros pa√≠ses, como ya ha analizado Alex Callinicos¬≥. La imagen de portada de la revista Socialismo Internacional 170 sit√ļa a Bolsonaro junto a Marine Le Pen, Donald Trump y Narendra Modi: ejemplos internacionales de ‚Äúla extrema derecha actual‚ÄĚ‚Āī.

Perm√≠tanme comenzar con dos advertencias sobre el alcance de este art√≠culo. En primer lugar, este no es un art√≠culo sobre los or√≠genes de Bolsonaro y el bolsonarismo. Ya existe una vasta y creciente literatura sobre este tema‚ĀĶ. En segundo lugar, este no es un art√≠culo sobre la historia de la pol√≠tica conservadora en Brasil, que exigir√≠a una discusi√≥n m√°s profunda de la desigualdad hist√≥rica, la tard√≠a abolici√≥n de la esclavitud en 1888 y la larga historia de la limitada participaci√≥n pol√≠tica popular y el subdesarrollo econ√≥mico. Existen trabajos cl√°sicos de Gilberto Freyre, S√©rgio Buarque de Holanda y Celso Furtado sobre estos temas‚Ā∂.

‚Äúel bolsonarismo, una manifestaci√≥n del ascenso global de la extrema derecha bajo condiciones espec√≠ficas en Brasil‚ÄĚ

Estas advertencias limitan el enfoque del art√≠culo, que se concentra en la evoluci√≥n de las √ļltimas tres d√©cadas. Este per√≠odo comienza con la democratizaci√≥n de la sociedad brasile√Īa; de 1964 a 1985 dur√≥ una dictadura militar, y Brasil tuvo su primera elecci√≥n presidencial democr√°tica en 1989. Las tres d√©cadas siguientes podr√≠an haber sido tiempo suficiente para, al menos, desencadenar una din√°mica destinada a resolver problemas hist√≥ricamente arraigados de desigualdad y desvinculaci√≥n pol√≠tica. En lugar de ello, han visto surgir nuevos problemas que han contribuido a que el bolsonarismo pase de ser un fen√≥meno temporal a una caracter√≠stica m√°s permanente de la pol√≠tica brasile√Īa.

Tres procesos en la raíz del bolsonarismo

La elecci√≥n de Bolsonaro en 2018 fue el resultado de una oportunidad pol√≠tica espec√≠fica abierta por una secuencia de acontecimientos desencadenados por el juicio pol√≠tico de la ex presidenta Dilma Rousseff en 2016‚Ā∑. Rousseff, miembro del Partido dos Trabalhadores (PT; Partido de los Trabajadores), se convirti√≥ en la primera mujer presidenta de Brasil cuando fue elegida en 2010, tras los dos gobiernos del PT de Luiz In√°cio Lula da Silva entre 2003 y 2010. El gobierno de Rousseff dur√≥ hasta 2016, cuando las demandas del movimiento social llevaron a su destituci√≥n, lo que, junto con otros factores, cre√≥ espacio para los grupos de extrema derecha. Bolsonaro alcanz√≥ la prominencia en este nuevo escenario pol√≠tico, con el asombroso crecimiento electoral del apoyo de la extrema derecha de 2016 a 2018 que subyace a su victoria. Este art√≠culo argumentar√° que el √©xito de Bolsonaro en 2018 fue el resultado de un estancamiento pol√≠tico basado en cuestiones econ√≥micas y sociales m√°s profundas. La elecci√≥n fue tambi√©n el primer momento de una reorganizaci√≥n m√°s amplia de la derecha brasile√Īa. Este momento inicial de la victoria de Bolsonaro produjo un envalentonamiento y rejuvenecimiento de los c√≠rculos y movimientos de derecha. Un segundo momento ocurri√≥ durante los primeros tres a√Īos de gobierno de Bolsonaro, cuando √©ste realiz√≥ esfuerzos y ‚Äúexperimentos‚ÄĚ destinados a reorganizar toda la derecha de la pol√≠tica brasile√Īa, un proceso que implic√≥ hacer referencias a los golpes militares y a la participaci√≥n de los militares en la pol√≠tica nacional ‚Āł. Durante este segundo momento, en 2020, se celebraron elecciones municipales en las que los grupos de extrema derecha tuvieron cierto √©xito electoral, conquistando posiciones en las asambleas locales en un gran n√ļmero de ciudades de todo el pa√≠s.

Con la extrema derecha habiendo sobrevivido a los intentos de investigaci√≥n en el Congreso y a los procesos de destituci√≥n, es posible que ahora estemos llegando a un tercer momento. Bolsonaro forma parte de una amplia alianza pol√≠tica y durante 2021 se uni√≥ a un partido tradicional de derecha-Partido Liberal (PL; Partido Liberal), que tiene 75 diputados en el parlamento brasile√Īo. Esto marc√≥ una importante diferencia entre 2018 y 2022. Al llegar a las elecciones de 2018, Bolsonaro formaba parte del Partido Social Liberal (PSL), que ten√≠a solo ocho diputados; despu√©s de las elecciones ten√≠a 52. Ahora, despu√©s de varios sobresaltos, la coalici√≥n de Bolsonaro cuenta con al menos 174 diputados -75 del PL, 56 del Partido Progressistas (PP) y 43 de Republicanos- ‚ĀĻ. Esto es una se√Īal de la reorganizaci√≥n de las fuerzas de derecha desde la victoria de Bolsonaro. Estos 174 diputados son un fuerte polo dentro de un parlamento ya muy conservador, que tiene un total de 513 esca√Īos. El tama√Īo del apoyo a Bolsonaro -que, como se ha se√Īalado, ha pasado de ocho a 174 diputados- es uno de los factores determinantes de la cantidad de tiempo asignado a sus partidarios en la televisi√≥n. Por lo tanto, Bolsonaro tendr√° m√°s tiempo de emisi√≥n que los otros candidatos presidenciales en la contienda de este a√Īo, lo cual es otra diferencia importante con las elecciones anteriores.

‚ÄúAl llegar a las elecciones de 2018, Bolsonaro formaba parte del Partido Social Liberal (PSL), que ten√≠a solo ocho diputados; despu√©s de las elecciones ten√≠a 52‚ÄĚ

Una cuesti√≥n importante a investigar por los polit√≥logos es si esta nueva configuraci√≥n de partidos representa un cambio estructural en la derecha brasile√Īa. Tras el fin de la dictadura militar de 1964-85, ¬Ņha encontrado finalmente la derecha un arreglo pol√≠tico que podr√≠a ser estable, con un candidato electoralmente viable vinculado a partidos parlamentarios fuertes?

Estos reordenamientos pol√≠ticos, el persistente apoyo a Bolsonaro -suficientemente grande (seg√ļn las encuestas actuales) para que entre en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales- y el ambiente pol√≠tico general en Brasil muestran la fuerza del bolsonarismo como fuerza pol√≠tica y como la forma espec√≠fica brasile√Īa del actual ascenso internacional de las pol√≠ticas y grupos de extrema derecha¬Ļ‚Āį.

El gobierno de Bolsonaro y los movimientos de derecha en Brasil han sido investigados por los acad√©micos, lo que ha dado lugar a una creciente literatura de ciencias pol√≠ticas sobre este tema¬Ļ¬Ļ. Este art√≠culo se basa en esa literatura, pero se centra en las ra√≠ces estructurales de esta rama brasile√Īa de la movilizaci√≥n global de extrema derecha.

As√≠ pues, ¬ŅCu√°les son las ra√≠ces estructurales del surgimiento y la consolidaci√≥n del bolsonarismo? Identifico tres procesos interconectados que han alimentado esta evoluci√≥n: (1) un estancamiento pol√≠tico producido por el largo estancamiento relativo de la econom√≠a brasile√Īa; (2) la consecuencias de la desindustrializaci√≥n del pa√≠s; y (3) las implicaciones pol√≠ticas del agotamiento de las alternativas de las diferentes posiciones pol√≠ticas al frente de la econom√≠a brasile√Īa desde 1985. Estos procesos forman parte de la explicaci√≥n del desarrollo del bolsonarismo y de su econom√≠a pol√≠tica.

El resto de este art√≠culo se estructura en torno a la discusi√≥n de cada uno de estos tres procesos. Una cuarta secci√≥n examina estos tres procesos como una unidad, relacion√°ndolos con el bolsonarismo. Una √ļltima secci√≥n explora las perspectivas para la democracia y el desarrollo de Brasil en el contexto de que el bolsonarismo se ha convertido en un fen√≥meno estructural.

Proceso 1: estancamiento político y estancamiento a largo plazo

Brasil es un pa√≠s atrapado en la ‚Äútrampa de la renta media‚ÄĚ, un fen√≥meno estructural tambi√©n conocido como la ‚Äútrampa del subdesarrollo‚ÄĚ ¬Ļ¬≤. Esta trampa es un fen√≥meno complejo y de larga duraci√≥n en el que Brasil lleva atrapado al menos desde 1870, con un PIB per c√°pita que oscila entre el 15 y el 29 por ciento del de Estados Unidos ¬Ļ¬≥. La trampa de la renta media de Brasil es el resultado de un c√≠rculo vicioso que tiene cuatro componentes principales: (1) la desigualdad ha bloqueado el crecimiento de los mercados nacionales, obstruyendo el desarrollo; (2) esto ha encerrado al pa√≠s en una dependencia de la extracci√≥n de recursos naturales y otras industrias relativamente atrasadas; (3) los recursos del pa√≠s han sido explotados de forma predatoria, lo que lleva al ‚Äúpredominio de din√°micas econ√≥micas predatorias sobre una din√°mica econ√≥mica innovadora‚ÄĚ; (4) se ha desarrollado una fuerte relaci√≥n entre las desaceleraciones econ√≥micas y los estancamientos pol√≠ticos ¬Ļ‚Āī.

La historia brasile√Īa demuestra una correlaci√≥n entre las fases de retraso econ√≥mico relativo (medido por el empeoramiento de la relaci√≥n del PIB per c√°pita brasile√Īo en comparaci√≥n con el estadounidense) y las crisis pol√≠ticas. Algunas de estas crisis han llevado incluso a la dictadura. Hasta 1888, la esclavitud continu√≥ en Brasil; antes de 1930, hab√≠a un acuerdo pol√≠tico que restring√≠a fuertemente la participaci√≥n pol√≠tica; entre 1930 y 1945, hubo una dictadura bajo el primer gobierno de Get√ļlio Vargas, con varias fases dentro de este per√≠odo; y entre 1964 y 1985, una dictadura militar ocup√≥ el poder. La frecuente recurrencia de los reg√≠menes autoritarios est√° relacionada con la incapacidad de Brasil para trazar un proceso de desarrollo consistente que aumente la inclusi√≥n de los trabajadores y los campesinos en la toma de decisiones pol√≠ticas. La falta de un crecimiento econ√≥mico persistente combinado con la inclusi√≥n -es decir, el desarrollo- ha limitado hist√≥ricamente el espacio para que las masas participen en la vida pol√≠tica y ha abierto el espacio para la dictadura.

Con el fin de la dictadura militar en 1985 y el inicio de la transici√≥n a la democracia, surgieron nuevos retos. En 1988, se cre√≥ una nueva constituci√≥n que inclu√≠a importantes avances sociales para el pueblo llano, aunque tambi√©n conten√≠a limitaciones impuestas por los factores coyunturales asociados a la transici√≥n ¬Ļ‚ĀĶ. Brasil se enfrentaba ahora a la cuesti√≥n de c√≥mo impulsar el crecimiento econ√≥mico y el desarrollo en un r√©gimen democr√°tico.

En 2021, estaba claro que los resultados de los intentos de responder a este problema no hab√≠an sido positivos. Entre 1990 y 2020, la econom√≠a brasile√Īa sufri√≥ un relativo estancamiento, como demuestran los datos presentados en la figura 1, que muestra la trayectoria de la brecha entre los ingresos de Brasil y los de EE.UU. desde 1990 hasta 2020.16 En 1990, el PIB per c√°pita de Brasil era un 26 por ciento del de EE.UU., pero cay√≥ al 23 por ciento en 2020, y este descenso parece haber continuado en 2021. De hecho, el Banco Mundial ha estimado que el crecimiento del PIB en 2021 fue del 4,9 por ciento en Brasil y del 5,6 por ciento en EE.UU.17 Las previsiones del Banco Mundial para 2022 y 2023 tambi√©n sugieren que el crecimiento brasile√Īo estar√° por debajo de los niveles de EE.UU., por lo que la brecha de ingresos seguir√° creciendo ¬Ļ‚Āł.

Figura 1: PIB por capital de Brasil en relación con el PIB per cápita de EE.UU. (medida de paridad de precios de compra (PPA), dólares internacionales constantes de 2017)

El retraso de la econom√≠a brasile√Īa, sobre todo en los √ļltimos ocho a√Īos, ha tenido efectos con implicaciones pol√≠ticas: menos oportunidades de inclusi√≥n y de empleo, menos buenos puestos de trabajo y menos movilidad social, por muy limitadas que fueran todas ellas en un principio. El relativo estancamiento tambi√©n alimenta comportamientos econ√≥micos y pol√≠ticos defensivos, con empresas, empresarios, sindicatos y movimientos sociales m√°s centrados en preservar sus posiciones que en buscar avances a largo plazo.

Aqu√≠ podemos ver lo contrario de lo que Albert Hirschman y Michael Rothschild definieron como el ‚Äúefecto t√ļnel‚ÄĚ ¬Ļ‚ĀĻ. El ‚Äúefecto t√ļnel‚ÄĚ, experimentado durante los per√≠odos de crecimiento, es una tolerancia a la desigualdad debido a la expectativa de que el desarrollo acabar√° por generalizar los cambios positivos. El estancamiento relativo persistente no da lugar a tales expectativas. El resultado podr√≠a denominarse ‚Äúefecto trampa‚ÄĚ: la sensaci√≥n de que nadie avanza. De hecho, Hirschman y Rothschild mencionan un ‚Äúefecto t√ļnel a la inversa‚Ä̬≤‚Āį. Por supuesto, la cadena de causalidad que vincula tres d√©cadas de estancamiento relativo con comportamientos pol√≠ticos espec√≠ficos debe ser investigada cuidadosamente, y hay muchos pasos mediadores que los conectan. No obstante, este periodo se discute abiertamente en la prensa y en las conversaciones cotidianas como una serie de ‚Äúd√©cadas perdidas‚ÄĚ. La importancia crucial del optimismo para la econom√≠a ha sido discutida por Daniel Kahneman, pero experiencias como √©stas propagan el pesimismo en todos los sectores ¬≤¬Ļ. El pesimismo afecta a diferentes clases de diferentes maneras: la emigraci√≥n de profesionales cualificados, el miedo de los empresarios a las inversiones arriesgadas e innovadoras, el despliegue de t√°cticas m√°s defensivas por parte de los sindicatos, el discurso sobre la austeridad en los medios de comunicaci√≥n, etc. Todos estos comportamientos reactivos conducen a nuevos bucles de retroalimentaci√≥n negativa y encierran los c√≠rculos viciosos subyacentes a la trampa del subdesarrollo.

Es importante destacar que el estancamiento relativo puede afectar seriamente a las decisiones de inversi√≥n. Los inversores se centran en las oportunidades existentes y en las v√≠as conocidas, en lugar de arriesgarse a realizar inversiones innovadoras y buscar nuevas oportunidades dentro de la econom√≠a mundial. Estas posturas econ√≥micas defensivas motivan la b√ļsqueda de ganancias f√°ciles, que tienden a estar relacionadas con pr√°cticas depredadoras m√°s que innovadoras. El estancamiento relativo a largo plazo tambi√©n condiciona los debates econ√≥micos m√°s amplios. Como dijo con franqueza el presidente del banco central de Brasil, si el crecimiento fuera del 5% o del 6% anual, nadie hablar√≠a de medidas de austeridad como el ‚Äútecho de gastos‚ÄĚ, que pone un l√≠mite constitucional al gasto p√ļblico ¬≤¬≤.

Dada la correlaci√≥n entre el estancamiento relativo y las pr√°cticas econ√≥micas depredadoras, una corriente pol√≠tica que facilite las pr√°cticas depredadoras puede empezar a gozar de mayor apoyo. Las pol√≠ticas econ√≥micas depredadoras combinan las formas tradicionales de obtener beneficios de la explotaci√≥n de los recursos naturales existentes con las transferencias patrimoniales de los activos estatales y p√ļblicos, de ah√≠ la importancia de la privatizaci√≥n en esta agenda. La privatizaci√≥n de los activos estatales y p√ļblicos es una¬†pol√≠tica econ√≥mica depredadora porque no crea nuevas inversiones, empleos, ocupaciones u oportunidades de inclusi√≥n econ√≥mica y social; es una mera transferencia patrimonial y no significa ninguna inversi√≥n nueva real.

Cuando el estancamiento relativo estimula las inversiones depredadoras, las políticas económicas resultantes pueden, a su vez, reforzar otros efectos de retroalimentación negativos. Estos círculos viciosos limitan el crecimiento a largo plazo y bloquean el inicio de los procesos de recuperación, manteniendo la economía atrapada en un estancamiento relativo. Esto alimenta la falta de iniciativa y de determinación política para conquistar nuevas posiciones en la división internacional del trabajo. En su lugar, las políticas aplicadas tienen como objetivo la inserción pasiva en la división internacional del trabajo existente.

‚ÄúDada la correlaci√≥n entre el estancamiento relativo y las pr√°cticas econ√≥micas depredadoras, una corriente pol√≠tica que facilite las pr√°cticas depredadoras puede empezar a gozar de mayor apoyo‚ÄĚ

Esta inserci√≥n pasiva en la divisi√≥n global del trabajo no exige pol√≠ticas econ√≥micas que dependan de grandes inversiones en educaci√≥n, de la formaci√≥n de nuevas instituciones para el aprendizaje cient√≠fico y tecnol√≥gico, de la inversi√≥n en nuevas empresas e industrias y de un papel activo del gobierno y de las instituciones p√ļblicas. En cambio, s√≥lo exige que las organizaciones pol√≠ticas respondan a lo que los pa√≠ses m√°s poderosos econ√≥micamente quieren comprar de la gama de productos existentes en las condiciones actuales. La inserci√≥n pasiva responde a las presiones que emanan de los centros din√°micos de acumulaci√≥n global. Funciona en un entorno econ√≥mico jerarquizado y estructurado, cuyas presiones son dif√≠ciles de contener y gestionar. La inserci√≥n activa, por el contrario, exige coaliciones pol√≠ticas fuertes para construir instituciones nacionales que puedan alimentar el desarrollo econ√≥mico.

La divisi√≥n entre el centro y la periferia del sistema econ√≥mico mundial es una divisi√≥n estructural en la que el centro genera continuamente nuevas tecnolog√≠as, nuevas industrias y nuevos productos. Esta din√°mica consolida el papel de los pa√≠ses perif√©ricos como fuentes de recursos naturales que responden a las nuevas demandas de materias primas. Un ejemplo hist√≥rico de ello es la aparici√≥n del motor de combusti√≥n interna y el consiguiente aumento de la demanda de petr√≥leo. Esto desencaden√≥ una b√ļsqueda global de nuevas reservas; nuevas regiones fueron atra√≠das al sistema econ√≥mico global, y los pa√≠ses ya integrados en el sistema se transformaron en fuentes de este nuevo insumo estrat√©gico, cambiando su papel en la divisi√≥n global del trabajo. La din√°mica del centro proporciona sin cesar una nueva demanda para los antiguos productos. Las fuerzas que emanan del centro del sistema capitalista empujan a los pa√≠ses de la periferia, especialmente a los ricos en recursos naturales, a mejorar su papel como proveedores mundiales. Si el pa√≠s perif√©rico est√° relativamente estancado y no hay suficiente inversi√≥n para ascender en la escala tecnol√≥gica, esas fuerzas moldear√°n permanentemente su econom√≠a.

Una fuerte integración en el sistema mundial encierra a estas economías en su papel de proveedores de bienes primarios y bloquea los esfuerzos para romper con esta trayectoria. Con el tiempo, esto puede fomentar la desindustrialización cuando se abren nuevas oportunidades para actuar como fuente de materias primas, estimulando las prácticas económicas depredadoras. Un ejemplo de esta relación entre la dinámica económica depredadora y la inserción pasiva en la división internacional del trabajo es la exportación de cuero de Brasil para la industria automovilística estadounidense, que ha tenido un papel en la deforestación²³.

El estancamiento económico relativo a largo plazo de Brasil, y en particular su rezago después de 2013, ha deslegitimado políticamente las políticas que apuntan a una inserción más activa en la división internacional del trabajo, generando estancamientos políticos y conduciendo a un ambiente que favorece las políticas defensivas y depredadoras.

Proceso 2: desindustrialización

El estancamiento relativo mostrado en la figura 1 y las pol√≠ticas defensivas y predatorias resultantes interact√ļan con un fen√≥meno econ√≥mico que ya ha sido ampliamente investigado: la desindustrializaci√≥n. La inserci√≥n pasiva en la divisi√≥n internacional del trabajo hace que un pa√≠s se transforme cada vez m√°s en un exportador de productos primarios, especialmente de productos de la miner√≠a.

El v√≠nculo entre el estancamiento relativo a largo plazo y la desindustrializaci√≥n de la econom√≠a brasile√Īa puede dar lugar a m√°s ejemplos de bucles de retroalimentaci√≥n negativa dentro de la trampa del subdesarrollo. La desindustrializaci√≥n es, entre otras cosas, parte del proceso de inserci√≥n pasiva en la divisi√≥n internacional del trabajo. Esta forma de inserci√≥n presiona a un pa√≠s para que renuncie a las formas m√°s rentables de comercio internacional, concentr√°ndose en cambio en los sectores tradicionales, sectores que tienen menos eslabonamientos hacia atr√°s y hacia delante y que, por lo tanto, no son puntos de partida s√≥lidos para los procesos de refuerzo mutuo que subyacen al desarrollo. De ah√≠ que la desindustrializaci√≥n pueda convertirse a largo plazo en una fuente de estancamiento relativo. Existe una enorme literatura sobre la desindustrializaci√≥n de Brasil; los investigadores Mario Castillo y Antonio Martins Neto han demostrado que el pico de la participaci√≥n del sector manufacturero en el PIB se alcanz√≥ en 1982, con una disminuci√≥n posterior ¬≤‚Āī.

El gr√°fico 2 presenta un √≠ndice que indica el patr√≥n de desindustrializaci√≥n que ha tenido lugar en Brasil durante las dos √ļltimas d√©cadas. Muestra el tama√Īo de las exportaciones manufactureras en comparaci√≥n con la suma de los productos mineros y agr√≠colas exportados. En el a√Īo 2000, las exportaciones de manufacturas eran m√°s de cinco veces superiores a las exportaciones mineras y agr√≠colas. En 2021, ambas casi hab√≠an convergido.

Figura 2: Exportaciones de manufacturas (en dólares estadounidenses) en relación con la suma de las exportaciones mineras y agrícolas

La desindustrializaci√≥n empuja a la econom√≠a hacia una senda tecnol√≥gica m√°s baja, encerrando de nuevo la trampa de la renta. Esto atrapa a las empresas, a los empresarios y a los responsables pol√≠ticos en la b√ļsqueda de fuentes de beneficio menos ricas tecnol√≥gicamente, reforzando as√≠ las tentaciones de una din√°mica econ√≥mica depredadora.

La desindustrializaci√≥n cambia la estructura econ√≥mica de los pa√≠ses, reconfigura las econom√≠as y reorganiza las alternativas de futuro. Por lo tanto, la desindustrializaci√≥n puede tener implicaciones en la actividad pol√≠tica, con diversos impactos en el √°mbito pol√≠tico. Por un lado, afecta a los horizontes pol√≠ticos y econ√≥micos de las llamadas ‚Äú√©lites econ√≥micas‚ÄĚ -empresarios y la clase capitalista local-. Cuando los sectores industriales y manufactureros se debilitan, los sectores m√°s previsores de la clase capitalista pierden relevancia, abriendo un mayor espacio para los sectores con intereses m√°s limitados y a corto plazo y con menos inter√©s en las inversiones arriesgadas en √°reas m√°s avanzadas tecnol√≥gicamente. Esta selecci√≥n regresiva de empresarios y negocios l√≠deres, con una mayor tasa de mortalidad empresarial en los sectores econ√≥micos m√°s sofisticados, abre un espacio para un aumento de los inversores que buscan inversiones m√°s predatorias.

El crecimiento relativo de la producci√≥n agr√≠cola puede basarse a veces en niveles m√°s altos de tecnolog√≠a, en la intensificaci√≥n de la producci√≥n y en el logro de una mayor producci√≥n a partir de la misma superficie de tierra. Sin embargo, importantes sectores de la agroindustria brasile√Īa est√°n relacionados con demandas centradas en el crecimiento extensivo. Esto significa que se necesita m√°s tierra para aumentar la producci√≥n, lo que impulsa la deforestaci√≥n, la privatizaci√≥n de tierras p√ļblicas y la invasi√≥n de √°reas protegidas para los pueblos ind√≠genas. El investigador Caio Pompeia describe c√≥mo las empresas y organizaciones que representan esta agenda depredadora se reunieron con Bolsonaro al inicio de su campa√Īa electoral en 2018¬≤‚ĀĶ. Despu√©s de las elecciones, esos sectores tuvieron un representante directo en el centro del gobierno, lo que explica el deterioro ambiental que se ha producido bajo el gobierno de Bolsonaro¬≤‚Ā∂. La ayuda pol√≠tica de Bolsonaro a las industrias depredadoras ha ampliado y consolidado el apoyo abierto del que goza entre esos sectores. Este es un ejemplo clave de las ra√≠ces estructurales del bolsonarismo.

As√≠, la desindustrializaci√≥n ha visto la selecci√≥n de una √©lite econ√≥mica m√°s depredadora en Brasil, y esto puede estar relacionado con el an√°lisis presentado por Callinicos en su an√°lisis de Trump y el trumpismo¬≤‚Ā∑. All√≠, Callinicos se basa en la descripci√≥n de Mike Davis de que el ex presidente de EE.UU. se rode√≥ de una especie de ‚Äúlumpen-burgues√≠a‚ÄĚ durante su mandato¬≤‚Āł. Sin embargo, EE.UU. posee sectores m√°s innovadores en su econom√≠a que Brasil, donde a menudo son los sectores menos innovadores los que han sobrevivido a la desindustrializaci√≥n. La consecuencia pol√≠tica de esto es que la √©lite brasile√Īa es m√°s proclive a la depredaci√≥n. La naturaleza cambiante de la clase capitalista brasile√Īa es una base importante para la pol√≠tica de la derecha¬≤‚ĀĻ.

La din√°mica econ√≥mica depredadora depende de una mayor exploraci√≥n de los recursos naturales sin un capital tecnol√≥gico sofisticado: las pr√°cticas econ√≥micas extensivas prevalecen sobre las intensivas. En la producci√≥n agr√≠cola, el aumento de la producci√≥n se correlaciona con el uso de m√°s tierra, en lugar de aumentar la productividad en las √°reas ya cultivadas. Este m√©todo extensivo de aumentar la producci√≥n agr√≠cola impulsa la deforestaci√≥n. En la miner√≠a, cuando el aumento de la producci√≥n no procede de tecnolog√≠as m√°s avanzadas, tiende a dejar tras de s√≠ un da√Īo medioambiental mucho mayor; por cada tonelada de mineral exportado, otra tonelada de residuos amenaza a las poblaciones humanas. Estos dos ejemplos de crecimiento econ√≥mico depredador exigen pol√≠ticas que no respetan los derechos y el bienestar de las personas y que destruyen las protecciones medioambientales. Tales pol√≠ticas, apoyadas por quienes est√°n en el coraz√≥n de la econom√≠a depredadora, contribuyen a un giro general hacia la derecha.

Una caracter√≠stica de los procesos de recuperaci√≥n del desarrollo es el ascenso en la escala tecnol√≥gica, incluso cuando se limita a sectores espec√≠ficos. Sin embargo, la desindustrializaci√≥n de Brasil en los √ļltimos 30 a√Īos ha supuesto descender en esta escala tecnol√≥gica. Cuando la desindustrializaci√≥n tiene lugar durante un per√≠odo en el que surgen nuevas tecnolog√≠as en el centro del sistema capitalista, se crean nuevos problemas en los mercados de trabajo: el desempleo (11,2 por ciento en Brasil febrero de 2022, lo que representa 12 millones de personas), la precarizaci√≥n, el crecimiento del ‚Äúautoempleo‚ÄĚ (24,8 millones de personas se contabilizaron como autoempleados en el segundo trimestre de 2021) y la emigraci√≥n de personas con conocimientos t√©cnicos¬≥‚Āį. De nuevo, estos procesos alimentan la desorganizaci√≥n de la sociedad y la frustraci√≥n entre sus miembros, lo que reduce las expectativas pol√≠ticas y alimenta el apoyo a la derecha.

La desindustrializaci√≥n tambi√©n reconfigura la clase trabajadora cuando cierra empresas en sectores tecnol√≥gicamente m√°s sofisticados; la regresi√≥n en la escala tecnol√≥gica cambia la estructura econ√≥mica de la sociedad. La p√©rdida de puestos de trabajo, la desaparici√≥n de ocupaciones, el debilitamiento de los sindicatos y de los movimientos sociales de la clase obrera, todo ello cambia el estado de √°nimo pol√≠tico de los trabajadores desplazados¬≥¬Ļ. Esta evoluci√≥n tambi√©n alimenta el tipo de precarizaci√≥n del trabajo que se est√° produciendo en Brasil¬≥¬≤.

La desindustrializaci√≥n en tiempos de cambio tecnol√≥gico acelerado, especialmente el crecimiento de las tecnolog√≠as de automatizaci√≥n y robotizaci√≥n, abre el camino para un mayor deterioro de las condiciones en el futuro y nuevas ansiedades en el presente. La desindustrializaci√≥n, sumada a la falta de pol√≠ticas industriales y tecnol√≥gicas para el desarrollo, conduce a un patr√≥n en el que los empleos se vuelven vulnerables a la automatizaci√≥n. En Brasil, el 80% de las ocupaciones se clasifican como de ‚Äúbaja tecnolog√≠a‚Ä̬≥¬≥.¬†Alrededor del 60% del empleo se clasifica como ‚Äútrabajo rutinario‚ÄĚ (manual o de otro tipo)¬≥‚Āī.¬†Esto sugiere que existe la posibilidad de que las ocupaciones formales en Brasil sean desplazadas por la automatizaci√≥n, una nueva fuente de ansiedad que tiene consecuencias en los puntos de vista e inclinaciones pol√≠ticas de los trabajadores.

La desindustrializaci√≥n en medio de la aparici√≥n de nuevas tecnolog√≠as tambi√©n puede contribuir a crear m√°s problemas de inserci√≥n en la divisi√≥n internacional del trabajo. Como sugiere un informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, ‚Äúlos pa√≠ses en desarrollo corren el riesgo de convertirse en meros proveedores de datos en bruto para las plataformas digitales globales‚Ä̬≥‚ĀĶ. Esta vulnerabilidad puede preparar un deterioro a√ļn mayor de las condiciones laborales, ejemplificado por las pr√°cticas laborales a las que se enfrenta una masa creciente de trabajadores para aplicaciones como Uber e iFood, una plataforma brasile√Īa de reparto de comida. Estos nuevos sectores y las condiciones en ellos tienen implicaciones pol√≠ticas debido a la desorganizaci√≥n resultante de los trabajadores, la falta de organizaci√≥n colectiva, etc¬≥‚Ā∂..

En resumen, las repercusiones políticas de la desindustrialización son generalizadas. Si un país retrocede industrialmente, resulta más difícil entrar en nuevos y prometedores sectores emergentes, lo que contribuye a la contracción de los horizontes políticos.

Proceso 3: alternativas agotadas, debates degradados

Los dos procesos analizados en los apartados anteriores son procesos a largo plazo que, como muestran las cifras, se han ido sucediendo a lo largo de las dos √ļltimas d√©cadas con efectos pol√≠ticamente corrosivos. Estos persistentes c√≠rculos viciosos han conducido tambi√©n a un tercer proceso: el fracaso de los sucesivos gobiernos elegidos democr√°ticamente.

Desde 1985, casi todos los partidos pol√≠ticos, con casi todo el espectro pol√≠tico de alternativas, estuvieron en alg√ļn momento al frente de los gobiernos nacionales brasile√Īos. La secuencia comienza por la derecha con el Movimento Democr√°tico Brasileiro (MDB) en 1985 con la presidencia de Jos√© Sarney, al que sigui√≥ Fernando Collor de Mello. A Collor le sigui√≥ Fernando Henrique Cardoso, del Partido de la Social Democracia Brasile√Īa (PSDB), desde el centro pol√≠tico. Le sucedi√≥ Luiz In√°cio Lula da Silva y luego Rousseff, del PT, de centro-izquierda. Luego volvi√≥ al MDB de derecha con Michel Temer como presidente. Esta secuencia representa una serie de intentos y fracasos.

La l√≥gica de la pol√≠tica electoral brasile√Īa desde 1989 -cuando se celebraron las primeras elecciones presidenciales directas desde 1960- puede entenderse como una cadena de acontecimientos en la que cada fracaso anterior define al presidente posterior. En 1989, el candidato del MDB en funciones, Ulises Guimar√£esm, recibi√≥ s√≥lo el 4,6% de los votos, quedando en sexto lugar. Asimismo, el fracaso de Collor condujo a su destituci√≥n. Entonces se eligi√≥ al PSDB como nueva alternativa, pero el fracaso del partido y la consiguiente frustraci√≥n con sus pol√≠ticas condujeron a la elecci√≥n de Lula en 2002. El PT estuvo en el gobierno nacional hasta el impeachment de Rousseff, que fue consecuencia, entre otras cosas, del fracaso del PT y de la crisis posterior a 2013. La frustraci√≥n con el PT, el impeachment de Rousseff y el gobierno de Temer y su fracaso abrieron entonces el espacio para el ascenso de Bolsonaro. Fue el candidato que se opuso a todo, surfeando una ola de confusi√≥n y un sentimiento generalizado de que nada hab√≠a funcionado despu√©s de 1985. Si observamos las cifras econ√≥micas mencionadas anteriormente como indicadores de las pol√≠ticas econ√≥micas de los sucesivos gobiernos, podemos concluir que en las √ļltimas dos d√©cadas Brasil ha visto una serie de fracasos y una sucesi√≥n correspondiente de frustraciones pol√≠ticas.

‚ÄúLa frustraci√≥n con el PT, el impeachment de Rousseff y el gobierno de Temer y su fracaso abrieron entonces el espacio para el ascenso de Bolsonaro‚ÄĚ

Un comentario del economista Thomas Piketty sobre las recientes elecciones presidenciales francesas puede ser √ļtil para reflexionar sobre la pol√≠tica brasile√Īa desde 1989. Seg√ļn Piketty: ‚Äúal apropiarse del programa econ√≥mico de la derecha, el centrismo del presidente Emmanuel Macron tambi√©n contribuy√≥ al giro a la derecha del pa√≠s‚Ä̬≥‚Ā∑. A grandes rasgos, algo similar ocurri√≥ en la pol√≠tica brasile√Īa durante esas dos d√©cadas: el PSDB asumi√≥ los programas econ√≥micos de la derecha, y m√°s tarde el PT asumi√≥ las pol√≠ticas econ√≥micas del PSDB. Estos cambios contribuyeron a un giro generalizado hacia la derecha en los debates nacionales y tambi√©n contribuyeron a la legitimaci√≥n de las recetas econ√≥micas de la derecha. Bolsonaro estaba all√≠ esperando su oportunidad, y 2018 fue su oportunidad.

Por supuesto, discutir estas cuestiones de largo plazo es dif√≠cil y debe hacerse con cuidado, especialmente en un momento en que la tarea pol√≠tica clave es derrotar a Bolsonaro pol√≠tica y electoralmente. Tal discusi√≥n requiere una consideraci√≥n abierta de las pol√≠ticas de Estado, lo que implicar√≠a un balance de la pol√≠tica y el desempe√Īo econ√≥mico de Brasil desde el fin de la dictadura militar. Evaluar el peso de la responsabilidad del PT en esta secuencia de fracasos es una cuesti√≥n crucial pero delicada y debe implicar una consideraci√≥n de las alternativas estrat√©gicas a largo plazo. A finales de los a√Īos ochenta y principios de los noventa, se produjeron debates muy ricos en el seno del PT sobre dichas alternativas; una muestra de sus hip√≥tesis estrat√©gicas puede encontrarse en su revista, Teoria e Debate¬≥‚Āł. Sin embargo, √©stos terminaron con un ‚Äúatajo estrat√©gico‚ÄĚ en 2001-2: un intento de reforzar la viabilidad electoral del PT en las elecciones presidenciales mediante alianzas con partidos de derechas. Esto contrasta con las pr√°cticas anteriores del PT. Durante la d√©cada de 1980, el PT intent√≥ aumentar su presencia pol√≠tica en las ciudades, los gobiernos locales y los gobiernos estatales desde sus bases iniciales en los sindicatos y los movimientos populares. Este camino fue una oportunidad para realizar experimentos e innovaciones sociales, como los presupuestos participativos.39 Tambi√©n fue una oportunidad para aprender a ampliar el apoyo pol√≠tico del partido y crear la base de una gran red de movimientos. Todo este proceso de aprendizaje era, a largo plazo, uno que consolidar√≠a las actividades que podr√≠an proporcionar una alternativa a las pr√°cticas pol√≠ticas tradicionales -y conservadoras- en Brasil.

‚Äúel PSDB asumi√≥ los programas econ√≥micos de la derecha, y m√°s tarde el PT asumi√≥ las pol√≠ticas econ√≥micas del PSDB. Estos cambios contribuyeron a un giro generalizado hacia la derecha‚ÄĚ

Este atajo estrat√©gico se reflej√≥ en la composici√≥n de la papeleta electoral del PT de 2002, en la que Lula ten√≠a a un miembro del Partido Liberal como candidato a la vicepresidencia. De hecho, ese partido fue el n√ļcleo de su gobierno. Esto supuso una vuelta a una forma tradicional de hacer pol√≠tica en Brasil, y desencaden√≥ un proceso de transformaci√≥n interna en el PT que lo hizo m√°s y m√°s parecido a otros partidos. Esta nueva v√≠a ten√≠a una l√≥gica estricta: el gobierno del PT necesitaba apoyo en un parlamento que ten√≠a un fuerte sesgo conservador, por lo que ten√≠a que jugar cada vez m√°s con las ‚Äúreglas‚ÄĚ existentes, que refuerzan el ‚Äúpresidencialismo de coalici√≥n‚ÄĚ. Perversamente, esto abri√≥ el camino a acciones judiciales contra el PT como las conocidas como el esc√°ndalo del Mensal√£o y la Opera√ß√£o Lava Jato (‚ÄúOperaci√≥n Lavado de Coches‚ÄĚ)‚Āī‚Āį.

Las cuestiones relativas a la corrupci√≥n son importantes y deben debatirse p√ļblicamente. En el debate pol√≠tico actual, el PT se siente inc√≥modo cada vez que se plantean estas cuestiones. Sin embargo, es importante que el Tribunal Supremo de Brasil haya decidido liberar a Lula en 2019 y reconocer la parcialidad de Sergio Moro, el juez que lo conden√≥ a nueve a√Īos de prisi√≥n. As√≠ mismo, es importante la reciente constataci√≥n de un comit√© de la ONU de que ‚Äúla investigaci√≥n y el enjuiciamiento del ex presidente Lula da Silva violaron su derecho a ser juzgado por un tribunal imparcial, su derecho a la intimidad y sus derechos pol√≠ticos‚ÄĚ‚Āī¬Ļ. Estos acontecimientos nos permiten reevaluar la historia brasile√Īa reciente y ofrecen la oportunidad de un importante debate dentro del PT y del movimiento democr√°tico. En ese contexto, podemos elaborar un balance m√°s completo sobre la relaci√≥n entre el PT y los partidos conservadores que participan en su coalici√≥n parlamentaria, y entre las pol√≠ticas p√ļblicas, los recursos del Estado y las grandes empresas brasile√Īas. Los problemas y errores aqu√≠ considerados son consecuencia de las opciones pol√≠ticas derivadas del llamado atajo estrat√©gico, una b√ļsqueda de ganancias electorales a corto plazo a costa de la inmersi√≥n en la pol√≠tica brasile√Īa ‚Äúrealmente existente‚ÄĚ.

Esta din√°mica perversa tambi√©n atrap√≥ al PT en un camino que limit√≥ su capacidad para formular y aplicar pol√≠ticas que condujeran al desarrollo, lo que, como nos ha ense√Īado Celso Furtado, implicar√≠a reformas estructurales y mejoras sustanciales en la distribuci√≥n de la renta‚Āī¬≤. Los 14 a√Īos del PT en el gobierno nacional no cambiaron las trayectorias econ√≥micas mostradas anteriormente en las figuras 1 y 2. Por lo tanto, el atajo estrat√©gico de 2001-2 signific√≥, en √ļltima instancia, que el PT se convirtiera en un episodio m√°s del patr√≥n de partidos que juegan con las expectativas, que tienen su tiempo en el gobierno pero que no logran salir del relativo estancamiento de Brasil y de la consiguiente frustraci√≥n pol√≠tica. En 2002, el PT utiliz√≥ repetidamente la palabra ‚Äúesperanza‚ÄĚ para pedir una oportunidad de gobernar, algo que no pod√≠a hacer ahora, dado su decepcionante historial en el gobierno‚Āī¬≥.

Debido a la secuencia de fracasos y frustraciones desde 1985, el nivel de aspiraci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica en Brasil es muy bajo. La tragedia del gobierno de Bolsonaro se suma a este problema, sobre todo porque sus ataques a la democracia hacen que los movimientos de resistencia se vean obligados a defender conquistas muy b√°sicas. El agotamiento de las energ√≠as transformadoras del PT, que se manifiesta en el envejecimiento de sus cuadros dirigentes y en la falta de rejuvenecimiento de sus figuras p√ļblicas, hace que el debate pol√≠tico carezca de un programa que combine la lucha por la democracia con la lucha por el desarrollo econ√≥mico y el progreso social. La debilidad de las alternativas a la izquierda del espectro pol√≠tico es un problema para la democracia brasile√Īa, que ha visto muchos a√Īos en los que cada partido l√≠der por turno se desplaz√≥ hacia la derecha y luego tres a√Īos y medio de Bolsonaro. Estos factores han limitado el horizonte de los debates pol√≠ticos, sin una alternativa capaz de movilizar a la gente a favor de pol√≠ticas transformadoras.

Bolsonaro es el √ļltimo de la larga lista de fracasos, y un fracaso muy grave, sobre todo teniendo en cuenta el gran retraso econ√≥mico de Brasil. Sin embargo, como se discute en la introducci√≥n de este art√≠culo, el apoyo de Bolsonaro se basa en una l√≥gica diferente. No se basa en su capacidad para empujar a Brasil hacia una trayectoria de desarrollo y producir mejoras en el bienestar. Adem√°s, el enfoque de Bolsonaro en consolidar su apoyo a la derecha ha llevado a un mayor deterioro de la esfera p√ļblica y a una bajada del tono del debate pol√≠tico. Esta disminuci√≥n de la calidad del debate p√ļblico socava las discusiones que son parte necesaria de la b√ļsqueda de alternativas. Este es otro c√≠rculo vicioso que debe ser superado.

El bolsonarismo: una consecuencia de los tres procesos

El bolsonarismo es ahora una fuerza pol√≠tica obstinada. A pesar de la gesti√≥n de Bolsonaro -que ha provocado m√°s de 660.000 muertes-, el estancamiento, el alto desempleo y el deterioro social generalizado, ha obtenido el 27% en las √ļltimas encuestas‚Āī‚Āī. El resultado de las pr√≥ximas elecciones es incierto, pero el bolsonarismo ha llegado para quedarse.

El Bolsonarismo puede ser interpretado como una consecuencia de los tres procesos discutidos en las secciones anteriores. Estos tres procesos son relativamente recientes, pero se solapan con factores a m√°s largo plazo, como el arraigo de la pol√≠tica conservadora en la sociedad brasile√Īa. Estos factores son importantes, ya que proporcionan el terreno para la fermentaci√≥n de los nuevos tres procesos, pero desgraciadamente est√°n fuera del alcance de este art√≠culo. Las nuevas tecnolog√≠as de la comunicaci√≥n -Facebook, Twitter, WhatsApp, etc.- han sido utilizadas intensamente por los movimientos de extrema derecha en Brasil, ayud√°ndoles a encontrar personas conservadoras dispuestas a movilizarse en apoyo de los nuevos l√≠deres de la derecha.

¬ŅC√≥mo se combinan estos tres procesos: el largo estancamiento de la econom√≠a brasile√Īa, la desindustrializaci√≥n y el agotamiento de las alternativas pol√≠ticas y econ√≥micas?

Cada proceso tiene implicaciones pol√≠ticas. El largo estancamiento relativo ha alimentado el estancamiento pol√≠tico y ha bloqueado la inclusi√≥n de m√°s sectores de la poblaci√≥n en la vida social y democr√°tica del pa√≠s. Los horizontes econ√≥micos se han degradado a una mera inserci√≥n pasiva en la divisi√≥n internacional del trabajo. La desindustrializaci√≥n, fuertemente correlacionada con el estancamiento, ha rebajado a√ļn m√°s los horizontes pol√≠ticos y econ√≥micos, estimulando la b√ļsqueda de fuentes de lucro depredadoras, ampliamente disponibles en un pa√≠s con grandes recursos naturales. El agotamiento de las alternativas pol√≠ticas degrada sistem√°ticamente el debate p√ļblico y alimenta el escepticismo sobre el potencial de cambio y desarrollo del pa√≠s.

‚ÄúEl resultado de las pr√≥ximas elecciones es incierto, pero el bolsonarismo ha llegado para quedarse‚ÄĚ

Estos tres procesos interact√ļan, dando lugar a un resultado que afecta a la vida democr√°tica tanto en la parte superior como en la inferior de la sociedad, organizando a la minor√≠a en la parte superior y desorganizando a la mayor√≠a en la parte inferior.

En la c√ļspide, los sectores altos est√°n moldeados por el estancamiento y la desindustrializaci√≥n, lo que da lugar a un paisaje regresivo de empresarios y empresas punteras. Los sectores con inclinaci√≥n depredadora han ganado peso: una forma espec√≠fica brasile√Īa de ‚Äúlumpen-burgues√≠a‚ÄĚ, como la denominan Callinicos y Davis en sus discusiones sobre otros movimientos de extrema derecha‚Āī‚ĀĶ. A medida que estos sectores se vuelven m√°s poderosos e influyentes, reducen las expectativas y los horizontes pol√≠ticos y econ√≥micos, preparando el terreno para el acceso a las fuentes de beneficio depredadoras y asegurando la inserci√≥n pasiva en la divisi√≥n internacional del trabajo. Esto estimula la b√ļsqueda de l√≠deres pol√≠ticos que impulsen pol√≠ticas acordes con los intereses econ√≥micos depredadores.

En el fondo, el estancamiento y la desindustrializaci√≥n han desorganizado a los trabajadores, han eliminado puestos de trabajo en sectores tecnol√≥gicamente avanzados y han debilitado las organizaciones de la clase trabajadora, provocando un deterioro de los derechos y las condiciones laborales. La desorganizaci√≥n, el crecimiento del mercado laboral informal, el ‚Äúautoempleo‚ÄĚ y la precariedad son consecuencias de estos dos procesos que, a su vez, reducen el horizonte pol√≠tico de partes de la poblaci√≥n anteriormente activas. Estas tendencias alimentan la desconfianza y el escepticismo sobre la capacidad de lucha de la clase trabajadora. La desconfianza y la falta de autoestima de la clase trabajadora son dos fuentes de la pol√≠tica de extrema derecha.

Organizar a los de arriba, desorganizar a los de abajo: estos dos procesos sientan las bases para los nuevos liderazgos de la derecha y la extrema derecha. Ahí es donde el ascenso de Bolsonaro se impulsa.

El tercer proceso -el agotamiento total de las alternativas despu√©s de d√©cadas de democracia- completa este cuadro. Degradar el debate p√ļblico es importante para Bolsonaro porque su programa carece de pol√≠ticas para el desarrollo. Despu√©s de todo, ninguna pol√≠tica es necesaria para acelerar el proceso de inserci√≥n pasiva en la divisi√≥n global del trabajo; la inercia es suficiente. El agotamiento de las alternativas tambi√©n intensifica la desconfianza en la base de la sociedad, lo que lleva al pesimismo y a la resignaci√≥n, fuerzas emocionales que conducen a la inacci√≥n pol√≠tica o empujan a las masas no organizadas hacia la derecha.

Estos tres procesos tambi√©n interact√ļan con el aumento de un cierto tipo de activismo de derecha. Durante la campa√Īa electoral de Bolsonaro, hubo un fortalecimiento y rejuvenecimiento de los movimientos de derecha. El activismo de derecha gener√≥ manifestaciones de apoyo a sus intentos de debilitar la democracia en 2019 y contra las medidas de salud p√ļblica para contener el Covid-19. Tambi√©n ha habido movimientos organizados, como la Escola Sem Partido, una iniciativa que empuja a las instituciones educativas a ense√Īar ‚Äúvalores conservadores‚ÄĚ y a bloquear el debate abierto en las escuelas. El auge de estos movimientos, que han contribuido en gran medida a la consolidaci√≥n del bolsonarismo, ha ido de la mano de las consecuencias de los tres procesos analizados anteriormente.

Así que, aunque hay otras fuentes políticas, psicológicas y económicas, es en estos tres procesos donde el bolsonarismo tiene sus raíces.

Tres a√Īos de Bolsonaro

Nacido de estos procesos, el bolsonarismo fue testigo de una profunda transformaci√≥n tras conquistar el gobierno nacional en 2018. Desde su investidura presidencial en enero de 2019, Bolsonaro ha estado en el centro del Estado brasile√Īo, y esto ha tenido inevitablemente efectos en la naturaleza del bolsonarismo. Pol√≠ticamente, la inserci√≥n de Bolsonaro en los principales partidos de derecha bien puede significar una nueva fase para la derecha brasile√Īa. Econ√≥micamente, el gobierno de Bolsonaro ha sido una palanca para implementar un giro depredador en la din√°mica econ√≥mica brasile√Īa.

La desdemocratizaci√≥n de la sociedad brasile√Īa estaba en marcha antes de Bolsonaro, pero se intensific√≥ durante sus tres a√Īos y medio de gobierno. Lo consigui√≥ a trav√©s de toda una lista de medidas, cada una de las cuales significaba una peque√Īa regresi√≥n social o pol√≠tica‚Āī‚Ā∂. Sin embargo, estas peque√Īas regresiones se suman a un retroceso sustancial para la democracia brasile√Īa‚Āī‚Ā∑. Adem√°s, forman el marco a trav√©s del cual Bolsonaro ha podido promulgar su programa de desencadenamiento del capitalismo depredador‚Āī‚Āł.

Ha habido cierta resistencia a Bolsonaro que, aunque m√°s d√©bil de lo necesario, ha conseguido mitigar sus asaltos a las libertades democr√°ticas y a las instituciones p√ļblicas. Un ejemplo de ello fue la campa√Īa de vacunaci√≥n contra el Covid-19. Dos centros p√ļblicos -la Fundaci√≥n Oswaldo Cruz (tambi√©n conocida como FIOCRUZ) y el Instituto Butantan- produjeron vacunas. Por su parte, el Sistema √önico de Salud, el servicio nacional de salud brasile√Īo creado por la Constituci√≥n de 1988, organiz√≥ la campa√Īa de vacunaci√≥n masiva del pa√≠s.

Para hacer un balance general de estos tres a√Īos, debemos preguntarnos: ¬Ņhasta d√≥nde lleg√≥ Bolsonaro con su agenda? Por un lado, Brasil sigue enfrentando el riesgo de una mayor regresi√≥n democr√°tica, la degradaci√≥n del medio ambiente y una econom√≠a rezagada. Por otro lado, la implementaci√≥n de elementos del programa econ√≥mico de Bolsonaro para una econom√≠a depredadora fue lo suficientemente lejos como para preservar a sus partidarios en la cima: siguieron benefici√°ndose y haciendo negocios como siempre, libres de l√≠mites y restricciones. Esto ha supuesto una consolidaci√≥n del bolsonarismo entre sus partidarios tras sus tres a√Īos de gobierno y su fuerza electoral a estas alturas de la campa√Īa presidencial de 2022.

Los tres a√Īos de Bolsonaro tambi√©n han a√Īadido nuevos problemas a los tres procesos que generaron el bolsonarismo: tres a√Īos m√°s de estancamiento y rezago relativo, tres a√Īos m√°s de desindustrializaci√≥n y tres a√Īos de degradaci√≥n de los debates pol√≠ticos. Los procesos que generaron el bolsonarismo se han reforzado, dando lugar a nuevos problemas para la democracia brasile√Īa.

Perspectivas: las libertades democr√°ticas y nuestro tiempo de aprendizaje

El bolsonarismo se ha consolidado. Ante la amenaza que esto supone, preservar la democracia es una tarea clave, un objetivo central e inmediato. Las elecciones de 2022 tienen lugar bajo la nueva coyuntura establecida por el gobierno de Bolsonaro.

Una diferencia entre la actual campa√Īa electoral y la de 2018 es que Bolsonaro ha ofrecido ahora su propia contribuci√≥n al agotamiento de las alternativas. Su principal reclamo en 2018 fue que resolver√≠a los problemas de Brasil. Ahora, todo el mundo puede preguntarse: ‚Äú¬ŅQu√© ha hecho Bolsonaro en realidad?‚ÄĚ. La respuesta es que no ha hecho nada para resolver los problemas que enfrenta Brasil; s√≥lo ha a√Īadido otros nuevos. ¬ŅTendr√° esta clara lecci√≥n de su gobierno un impacto electoral? Tal vez. Pero, lamentablemente, la fuerza del bolsonarismo hace que el efecto sea inexistente entre sus partidarios.

El principal problema de la izquierda democr√°tica y socialista ahora es que es d√©bil e incapaz de presentar una alternativa. Un programa eficaz y completo para superar la crisis de la izquierda ser√≠a un paso importante para proteger la democracia brasile√Īa, ayudar a frenar el giro a la derecha y empezar a movilizar para una transformaci√≥n social y pol√≠tica.

Cualquier programa provisional debe incluir iniciativas para revertir el da√Īo que se ha hecho. Necesitamos reconstruir las instituciones, la regulaci√≥n p√ļblica, las condiciones p√ļblicas de los debates, etc. Necesitamos medidas que fomenten la recuperaci√≥n en las regiones y en los sectores de la poblaci√≥n que han sufrido con especial dureza la depredaci√≥n que ha tenido lugar en Brasil en los √ļltimos a√Īos. Si hay reconstrucci√≥n y reparaci√≥n, podr√≠a hacerse sobre una nueva base, conectada con un nuevo programa, aunque √©ste sea limitado, tentativo y preliminar. Sin embargo, esto puede necesitar m√°s tiempo para madurar. Dados los cambios tanto dentro de Brasil como a nivel mundial, ahora es el momento de un largo proceso de aprendizaje para luchar en nuevas condiciones, un proceso de aprendizaje que podr√≠a llevar a√Īos o incluso d√©cadas. Recuerden el golpe de 1964 que dio inicio a la dictadura militar: se necesitaron al menos diez a√Īos para que la gente recuperara su energ√≠a y aprendiera a luchar contra ese r√©gimen. Se necesit√≥ tiempo para que nuevas personas, nuevas generaciones de ciudadanos activos, se unieran a las luchas por la democracia. Se necesita tiempo para que surjan nuevos movimientos sociales y sindicales.

En este momento, debemos apreciar y comprender los factores que contribuyen a la recomposici√≥n de los movimientos populares y democr√°ticos en estas nuevas condiciones pol√≠ticas, econ√≥micas y tecnol√≥gicas. Nuestro proceso de aprendizaje debe incluir un programa de transformaci√≥n democr√°tica y social en Brasil, dentro de una agenda m√°s amplia de cambio de las sociedades de la periferia del sistema mundial y de superaci√≥n del capitalismo a nivel global. Un programa as√≠ es la √ļnica manera de derrotar a la extrema derecha.


Traducción: Gabriel Vera Lopes

 

 

 

Colombia: ¬Ņqu√© fue de las FARC despu√©s de dejar las armas?

Colombia vive su segundo proceso electoral desde el fin de la guerra entre el Estado y la guerrilla m√°s grande y antigua del pa√≠s. ¬ŅQu√© fue de los ex guerilleros y guerrilleras?

ex combatientes farc

En 2016 el entonces comandante en jefe de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ej√©rcito del Pueblo), Timole√≥n Jim√©nez (ahora Rodrigo Lodo√Īo), utiliz√≥ un bol√≠grafo fabricado con una munici√≥n, para firmar el Acuerdo de Paz. El documento, que tambi√©n fue firmado por el entonces presidente, Juan Manuel Santos, sell√≥ -por fin- la paz en un pa√≠s que llevaba 53 a√Īos de guerra, de conflicto armado entre la guerrilla y el Estado. Este gesto inici√≥ un nuevo cap√≠tulo en la historia de Colombia, donde la soluci√≥n al problema ya no ser√≠a una respuesta militar.

Los guerrilleros confiaron en este acuerdo, fueron agentes protagonistas en la construcci√≥n de este di√°logo, y entregaron todas sus armas. Absolutamente todos. La entrega fue supervisada por la ONU. Los contenedores llenos de pistolas, rev√≥lveres, rifles y granadas se cerraron con enormes candados, en una transmisi√≥n p√ļblica, acompa√Īada en directo por autoridades pol√≠ticas de varios pa√≠ses, as√≠ como por mecanismos internacionales que supervisaron toda la acci√≥n. Ese d√≠a marc√≥ realmente el final de la guerra. A partir de ese momento, ning√ļn guerrillero pudo volver a recurrir a las armas. Y luego, ¬Ņqu√© pasa al d√≠a siguiente? Una nueva vida. Pero para ello se necesitan garant√≠as.

El acuerdo se construy√≥ a lo largo de cuatro a√Īos, a trav√©s de los llamados ‚Äúdi√°logos de paz‚ÄĚ, un proceso que se celebr√≥ en La Habana, despu√©s de que Cuba cediera amablemente su territorio, para que la conversaci√≥n tuviera lugar en una regi√≥n neutral, donde ninguna de las partes tuviera ventaja o vulnerabilidad. Adem√°s de la ONU, decenas de ministros y presidentes de otros pa√≠ses acompa√Īaron estos di√°logos para garantizar la seguridad y la legitimidad. Cientos de exguerrilleros participaron en las mesas de negociaci√≥n, porque una persona que tuvo que tomar las armas para defenderse tiene mucho que decir y todos necesitan ser escuchados.

A partir de este minucioso di√°logo, se lleg√≥ a un acuerdo que incluye muchos puntos, como la reinserci√≥n social, la seguridad garantizada, el derecho a la tierra, al trabajo, la reparaci√≥n y la justicia para las v√≠ctimas, entre otros. Es un acuerdo complejo que requiere mucha voluntad pol√≠tica y compromiso con la ardua tarea de construir la paz. Un pa√≠s que ha pasado por 50 a√Īos de guerra es un pa√≠s desgarrado. No son s√≥lo los supervivientes -miles de ellos mutilados por el conflicto- los que necesitan atenci√≥n, sino toda una red de personas y comunidades que se vieron afectadas por la guerra y que ahora necesitan volver a aprender a vivir y tener las condiciones para hacerlo. Las cifras son aterradoras: 53 a√Īos de guerra han dejado 250.000 muertos y m√°s de 9 millones de personas desplazadas por la fuerza, el mayor desplazamiento interno de la historia de Am√©rica.

El problema fue que justo despu√©s del Acuerdo, Colombia eligi√≥ a un presidente de extrema derecha, Iv√°n Duque, apadrinado por el archienemigo de las FARC y amigo del narcotr√°fico, √Ālvaro Uribe. Desde el principio¬†dijo que no har√≠a ning√ļn esfuerzo para aplicar el acuerdo. Peor a√ļn, dijo que ‚Äúromper√≠a‚ÄĚ el acuerdo (‚Äúhacer trizas‚ÄĚ, para ser m√°s concretos). Esta postura fue un balde de agua fr√≠a para todos los que participaron en el proceso de paz, pero para los exguerrilleros, y para los colombianos en los territorios afectados, fue un verdadero atentado contra sus vidas.

Desde entonces, varias regiones del pa√≠s son absolutamente vulnerables a los grupos paramilitares y al narcotr√°fico. No se puede decir que haya comenzado una nueva guerra porque ahora una de las partes no tiene defensa. Lo que ha estado ocurriendo son verdaderas masacres. Entre los a√Īos 2016 y 2020, 421 defensores de los derechos humanos y activistas fueron asesinados. S√≥lo en este a√Īo 2022 ya se han producido 38 masacres, en diferentes regiones del pa√≠s. En¬†media, un activista social es asesinado cada dos d√≠as. Estas personas son trabajadores sindicales, profesores, estudiantes, campesinos, amas de casa, trabajadores de servicios generales. Indepaz (Instituto de Estudios para el Desarrollo de la Paz) publica informes diarios de las masacres, con los perfiles de las v√≠ctimas. Son personas normales, que est√°n siendo asesinadas a sangre fr√≠a sin posibilidad de defensa.

infografia indepaz
Fuente: Indepaz

La escalada de violencia a veces se intensifica. Eso es lo que est√° ocurriendo ahora mientras usted lee este texto. En los primeros d√≠as de mayo, un grupo paramilitar autodenominado ‚ÄúClan del Golfo‚ÄĚ, promovi√≥ lo que se llam√≥ un ‚Äúparo armado‚ÄĚ, una especie de ‚Äúhuelga‚ÄĚ, armada. Fueron 73 municipios de la regi√≥n norte del pa√≠s que se vieron afectados, y m√°s de diez departamentos. Durante los tres d√≠as de ‚Äúhuelga‚ÄĚ, cuatro personas fueron asesinadas, al menos una torturada, los periodistas fueron amenazados y ciudades enteras fueron sometidas a toques de queda.

La Comisi√≥n de Seguimiento de la Aplicaci√≥n del Acuerdo de Paz, CSM-Comunes, exige al Estado el cumplimiento del punto 3.4 del Acuerdo, que determina ‚Äúla importancia y necesidad de desmantelar los grupos sucesores del paramilitarismo‚ÄĚ. Este punto impulsa mecanismos de persecuci√≥n, judicializaci√≥n y desmantelamiento de dichas organizaciones, para lo que se ha creado una Unidad Especial de Investigaci√≥n. Pero las acciones de este destacamento han sido claramente escasas, casi nulas. La mayor evidencia es que el pa√≠s est√° con toda la regi√≥n del norte bajo la amenaza de un grupo armado en este momento.

Mientras tanto, se celebran las elecciones presidenciales. Y las FARC, adem√°s de defender a sus ex guerrilleros y sus territorios, tambi√©n est√°n asumiendo el reto de construir la paz a trav√©s de la pol√≠tica, ocupando cargos p√ļblicos. Esta es la historia de los Comunes, el partido pol√≠tico que naci√≥ tras la ca√≠da de las armas.

Los Comunes ‚Äď la palabra como arma

Tras abandonar el ej√©rcito, los antiguos guerrilleros optaron inicialmente s√≥lo por cambiar el significado de las siglas y mantener el nombre de FARC, cuyas letras significaban ahora ‚ÄúFuerza Alternativa Revolucionaria del Com√ļn‚ÄĚ. Despu√©s de entrar efectivamente en la vida pol√≠tica como partido, y de empezar a construir el proceso de paz junto con la sociedad civil, decidieron simplificar y naci√≥ Comunes.

Los retos de quienes pasaron su vida con una mochila a la espalda y un fusil al hombro en la selva colombiana, para reintegrarse en la sociedad y comenzar a participar en la vida p√ļblica son innumerables. Por ello, uno de los puntos del Acuerdo, garantiza que el Partido Comunista tiene derecho a un determinado n√ļmero de esca√Īos tanto en el Senado como en la C√°mara de Representantes durante tres legislaturas, incluso sin haber obtenido los votos suficientes para ocuparlos. As√≠, los Comunes tienen actualmente 3 senadores y 4 representantes.

A la hora de componer una pizarra, siguen caminando solos. Pero en estas elecciones est√°n vinculados al Pacto Hist√≥rico, la coalici√≥n de izquierdas que lidera las encuestas con el candidato Gustavo Petro y su compa√Īera de formula, Francia M√°rquez. Las candidaturas de los Comunes, al no tener la preocupaci√≥n de elegir un candidato, son pedag√≥gicas y sirven para ampliar el discurso de la construcci√≥n de la paz, y acercar a los exguerrilleros a la sociedad. Agendas como la recuperaci√≥n de los territorios afectados por la guerra para la agricultura, la creaci√≥n de empleo, la garant√≠a de la seguridad y el derecho a la cultura y la ciudadan√≠a, las pol√≠ticas de g√©nero y raza son los temas m√°s abordados.

La paz sabe a miel, cerveza y café

¬ŅPero qu√© pasa con los comunistas de a pie? Los que se han incorporado a la vida civil pero no a la pol√≠tica, ¬Ņqu√© hacen despu√©s de la guerra? Seg√ļn la Agencia para la Reincorporaci√≥n, un organismo gubernamental, casi 13.000 personas est√°n actualmente en proceso de reincorporaci√≥n. Despu√©s de dejar las armas, estas personas necesitan poder construir una vida ‚Äúnormal‚ÄĚ. Tener un trabajo, una casa, derecho a la salud, a la educaci√≥n, al transporte, a la seguridad‚Ķ como cualquier otro ciudadano.

En Colombia, adem√°s de la guerra, est√° el tema de las drogas. Miles de campesinos se dedican a la producci√≥n de la hoja de coca, y muchos de ellos porque viven en regiones dominadas por el narcotr√°fico sin condiciones para desarrollar otro cultivo. Para dedicarse a otra cosa, necesitan seguridad y apoyo para producir. Este es tambi√©n uno de los puntos del Acuerdo. Seg√ļn datos del gobierno, hay 3.575 proyectos aprobados, que benefician a unos 7.600 excombatientes, para que se dediquen a una nueva tarea profesional, sin armas, ni v√≠nculos con el narcotr√°fico ni ning√ļn tipo de violencia.

Estos proyectos han dado lugar a cooperativas enteras que producen caf√©, miel, alimentos org√°nicos, productos l√°cteos y embutidos, ropa, accesorios y cerveza artesanal, el producto de paz m√°s conocido de Colombia. En Internet se pueden encontrar los perfiles de estas nuevas empresas de econom√≠a solidaria en Twitter e Instagram. Las tiendas son muy parecidas a las de cualquier metr√≥poli: un dise√Īo fresco, productos de moda, lo sano del momento. Una propuesta contempor√°nea, y una respuesta amable y comprensiva a quienes creen que la salida de la guerra es la militarizaci√≥n.

Es bien sabido que Colombia produce uno de los mejores y m√°s codiciados caf√©s del mundo. As√≠, el Caf√© Maru es un caf√© con sabor a paz, nacido de las manos de excombatientes. La miel que viene de la monta√Īa tambi√©n da sabor a este proceso regado de esperanza y cerveza. La Trocha es la cerveza artesanal producida por una f√°brica dirigida por exguerrilleros en la regi√≥n del Tolima. La ropa y los accesorios tambi√©n est√°n en la lista de producci√≥n de quienes ahora se dedican a construir la paz y a trabajar con sus manos para asegurar el sustento diario.

Fuente: https://www.alai.info/

 

 

 

El gobierno de Lacalle involucrado en fuga de narcotraficante del primer c√°rtel uruguayo

Fuentes: Rebelión / CLAE

Se ha destapado en tierras uruguayas una caja de Pandora de los vínculos y operaciones del narcotraficante Sebastián Marset con el poder político, empresarial y delictivo del Cono Sur.

La responsabilidad de las autoridades uruguayas en la fuga del narco, es una papa caliente que se la pasan de mano en mano.

El nombre de Sebastián Marset empezó a ser reconocido a nivel mundial por razones non sanctas. Desde el reciente presidente electo de Colombia, Gustavo Petro, pasando por cadenas internacionales de prensa y sobre todo en las de Paraguay y Uruguay, se ha hecho conocer.

El caso ha levantado polvareda en altas esferas del gobierno involucrando al propio presidente Lacalle, que el 18 de agosto debió reunirse con su canciller, Francisco Bustillo, y la vicecanciller, Carolina Ache. para pedirles explicaciones por su proceder.

Es que Marset estando detenido en Dub√°i por problemas con un pasaporte paraguayo adulterado, busc√≥ ayuda para solucionar el impasse contactando a funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio del Interior, e incluso llegando supuestamente a un colaborador del n√ļmero dos del Palacio de gobierno de Paraguay, el vicepresidente Hugo Vel√°zquez.

Al final, la soluci√≥n lleg√≥ por manos uruguayas, aunque fue en Dubai donde se desarroll√≥ este operativo o c√ļmulo de coincidencias m√°s que llamativas.

Marset fue detenido en Dubai el 28 de octubre de 2021 por portar un pasaporte apócrifo de Paraguay. Final­mente, la Cancillería uruguaya generó un pasaporte para Mar­set en noviembre de 2021, quien luego quedó en libertad y, ya advertido de las pesquisas en su contra, no vol­vió a Paraguay.

Prado Fabra fue la funcionaria que procedió a tomarle las huellas dactilares a Marset en persona y pidió al menos en dos oportunidades que se le indicara cómo proceder con la solicitud de tramitación del documento al narco uruguayo, debido a las advertencias que le habían llegado, informó el diario El Observador, con base en tres fuentes de Cancillería. VTV noticias confirmó que la diplomática había pedido instrucciones a Montevideo para proceder.

Por esas casualidades, el presidente Lacalle Pou, su exesposa Lorena Ponce de Leon y una comitiva de empresarios se encontraban en Dubai al momento en el que a Marset le hacían el pasaporte de manera personal.

Luego, su pasaporte fue retirado por el abogado penalista Alejandro Balbi, un abogado medi√°tico en Uruguay que se caracteriza por tener clientes siempre poderosos e involucrados en causas turbias.

La Canciller√≠a uruguaya neg√≥ haber hablado con Balbi. Luego Balbi dijo que habl√≥ con la subsecretaria de Canciller√≠a sobre el tema del pasaporte. Siguiente escena, la n√ļmero dos de la cartera cambi√≥ su declaraci√≥n y dijo que se hab√≠a contactado con el abogado de Marset pero que no hablaron por el tema del pasaporte. Para Bustillo, la entrega del pasaporte al narco Marset no afecta ‚Äúpara nada‚ÄĚ la reputaci√≥n del Estado.

Actualmente, Marset está en la lista roja de Interpol debido a sus vínculos con el narcotráfico; concretamente, es buscado por el transporte de al menos 16 toneladas de cocaína hacia Europa, a través de la hidrovía Paraná-Paraguay.

En las √ļltimas horas, Marset envi√≥ un video al noticiero de canal 4 de Uruguay negando todo tipo de acusaci√≥n en su contra y pr√°cticamente saliendo a defender al gobierno uruguayo. Incluso el narcotraficante critic√≥ p√ļblicamente al expresidente Jos√© Mujica por la legalizaci√≥n de la marihuana.

Los periodistas de canal 4 concluyeron que Marset estaba llamando desde un tel√©fono con la caracter√≠stica de Sud√°frica. ¬ŅVale tanto la pena para los gobiernos uruguayo y paraguayo salir a defender al abogado, , a costa de dar cuenta del pa√≠s donde est√°, siendo que est√° requerido por Interpol y la DEA?

El senador del Frente Amplio¬† Daniel Caggiani apunt√≥¬† contra el presidente Luis Lacalle y lo critic√≥ por no haber hecho ninguna declaraci√≥n respecto al esc√°ndalo del narcotr√°ficante Marset y cuestion√≥ que el mandatario no le haya pedido la renuncia al ministro del Interior, Luis Alberto Heber, y al de Relaciones Exteriores, Francisco Bustillo. ¬ęCada vez es peor (‚Ķ) A partir de una decisi√≥n pol√≠tica el Uruguay queda metido en un esc√°ndalo internacional muy complejo que desprestigia al pa√≠s¬Ľ, se√Īal√≥.

¬ŅQui√©n es Marset?

Marset es el principal se√Īalado como autor intelectual por el homicidio del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, asesinado en mayo pasado en Colombia, en plena luna de miel. Este hecho ha dejado a la luz una mara√Īa de v√≠nculos pol√≠ticos, empresariales, del mundo del f√ļtbol y gobiernos con el narcotr√°fico a nivel continental.

El fiscal paraguayo estaba encargado de la causa ‚ÄúA ultranza py‚ÄĚ. Seg√ļn medios guaran√≠es, era la causa de narcotr√°fico y lavado m√°s grande de la historia del pa√≠s. De acuerdo con la hip√≥tesis que manejan los investigadores, la principal motivaci√≥n para el crimen surgi√≥ en abril pasado, cuando se dio la orden de captura en Paraguay contra cinco de los siete hermanos Insfr√°n; Miguel √Āngel Insfr√°n asumi√≥ que Pecci era quien estaba detr√°s de la investigaci√≥n y orden√≥ las capturas..

Pecci, fiscal especializado en crimen organizado, narcotr√°fico, lavado de activos y financiamiento del terrorismo, hab√≠a investigado a bandas de Brasil, adem√°s de lavadores de dinero libaneses de la Triple Frontera de Paraguay, Brasil y Argentina. Tambi√©n estuvo a cargo de casos sonados como el secuestro y asesinato en 2005 de la hija del expresidente paraguayo Ra√ļl Cubas (1998-1999), y el enjuiciamiento en 2020 del astro del f√ļtbol Ronaldinho, detenido en Asunci√≥n por falsificaci√≥n de documentos

La Operación A Ultranza Py, realizada en febrero de 2022, implicó 107 allanamientos y la incautación de más de 100 millones de dólares, 98 inmuebles, 28 vehículos, diez avionetas, un helicóptero, 12 carretas, 41 tractores, 48 motos y siete embarcaciones.

‚ÄúEl objetivo Sebasti√°n Marset tendr√≠a una participaci√≥n activa en cada una de estas etapas en las que se desarrollan las actividades il√≠citas, por lo cual se lo considera el principal ide√≥logo, organizador y supervisor de las operaciones il√≠citas. Adem√°s, ser√≠a uno de los destinatarios mayoritarios de las ganancias generadas por el esquema de tr√°fico internacional de drogas‚ÄĚ, revela el informe de inteligencia de A Ultranza Py, seg√ļn revel√≥ el diario paraguayo La Naci√≥n.

Es importante mencionar que los miembros de la organizaci√≥n califican al uruguayo como ‚ÄėEl Jefe‚Äô. Sin embargo, se presume que por encima de √©l estar√≠a ‚ÄėEl Jefe Mayor‚Äô, que en el proceso de la investigaci√≥n no fue iden¬≠tificado, refieren los investigadores.

La justicia paraguaya acusa al uruguayo de ser quien organiz√≥ la partida por la hidrov√≠a de tres cargamentos por un total de 16 toneladas, descubiertos el a√Īo pasado en los puertos de Villeta (Paraguay), de Rotterdam (Holanda) y Amberes (B√©lgica).

Para eso, tuvo que generar alianzas con mafias de Europa como la Corsa y la ‚ÄėNdrangheta, organizaci√≥n a la que estaba asociado Rocco Morabito, fugado de la ex C√°rcel Central de Montevideo y detenido en las playas de Brasil. Adem√°s de la investigaci√≥n que se realiz√≥ en Colombia y Paraguay, Marset es investigado por varias causas en Uruguay.

La primera investigaci√≥n contra Marset en la Justicia uruguaya fue iniciada el 1¬ļ de febrero de 2012 por el delito de receptaci√≥n. En septiembre de 2013 Marset fue investigado por tenencia de estupefacientes no para su consumo. En octubre de 2013 fue procesado por tres delitos de tr√°fico il√≠cito de estupefacientes en la modalidad de organizaci√≥n y en calidad de coautor, tras la incautaci√≥n de 170 kilos de marihuana.

En octubre de 2013 una investigación coordinada entre la Unidad de Investigación Sensitiva de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay y la Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas (DGRTID) de Uruguay logró el procesamiento del tío del expresidente de Paraguay Juan Domingo Viveros Cartes.

Viveros, conocido como Papacho, fue procesado luego de la incautación, en el marco de la operación Wayra, de 450 kilos de marihuana en una avioneta que pertenecía a Horacio Cartes, que aterrizó en un campo cercano a la localidad de José Pedro Varela, en Lavalleja, el 29 de julio de 2012. Marset declaró ante la Justicia ser el destinatario del cargamento incautado.

Otra causa en su legajo es sobre la amenaza que recibi√≥ la fiscal M√≥nica Ferro, la que fue realizada a trav√©s de un celular con base en Per√ļ. En este caso tambi√©n fue imputado el hijo del contratista de futbolistas Gerardo Arias (Uruguay).

La vía del narco

El jefe de los fiscales antidrogas de Paraguay, Marco Alcaraz. Calific√≥ a Marset como ‚Äúel gerente de la hidrov√≠a‚ÄĚ. Pr√°cticamente arm√≥ un mercado com√ļn del sur de coca√≠na o un mercasur. Marset tiene v√≠nculos en Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Per√ļ y Uruguay al menos. Sabemos que sus tent√°culos llegan hasta Colombia tambi√©n.

Alcaraz afirm√≥ que la Hidrov√≠a se transform√≥ en un nodo log√≠stico en 2020, en plena pandemia, ‚Äúluego de que el puerto de Santos, en Brasil, reforzara los controles con esc√°neres para los contenedores que sal√≠an rumbo a Europa y a √Āfrica‚ÄĚ.

Las filtraciones de informaci√≥n y protecciones en pro y contra de Marset, son dardos que se tiran por elevaci√≥n -y no tan velados- entre los sectores que acompa√Īan a Horacio Cartes y Mario Abdo. Este √ļltimo, junto con Lacalle han querido relanzar la hidrov√≠a del Paran√°-Paraguay. Este punto y la flexibilizaci√≥n del Mercosur han sido dos de los insistentes t√≥picos de ambos mandatarios en cada cumbre de dicho organismo.

Allan de Abreu, periodista brasilero de investigaci√≥n para la revista Piau√≠, ha se√Īalado que la v√≠a fluvial es ampliamente utilizada para transportar coca√≠na boliviana y peruana a Uruguay, y de all√≠ a Europa.

Menciona espec√≠ficamente a la empresa PTP Group, de capitales argentinos, que gestiona varios puertos en la hidrov√≠a analizada y que, adem√°s, opera en Nueva Palmira (Colonia) y Montevideo. Seg√ļn la p√°gina web del grupo, ofrece ‚Äúsus servicios desde Montevideo, Uruguay; hasta Puerto Murtinho en Brasil, cubriendo as√≠ m√°s de 2.232 kil√≥metros de la Hidrov√≠a Paran√°-Paraguay.‚ÄĚ

El senador paraguayo Pedro Santa Cruz apunt√≥ contra la empresa Gregser‚ÄďPTP Warrant, a la que el expresidente Horacio Cartes ‚Äďseg√ļn √©l‚Äď le dio la concesi√≥n por 20 a√Īos.

Bonus track

Como si le faltara algo a este collar de perlas que tiene sumido al gobierno uruguayo en un incendio que se le cuela por todos lados, dado el alcance internacional que est√° teniendo este caso; en las √ļltimas horas el periodista Gabriel Pereyra solt√≥ en la red social Twitter otra arista del Marset-gate.

¬ęCuando el due√Īo de Cambio Nelson, Francisco Sanabria, estuvo preso en la c√°rcel de Campanero, qued√≥ estampado var√≠as veces en el registro de visitas un nombre que con el tiempo se har√≠a famoso: Sebasti√°n Marset Cabrera.‚ÄĚ

Seg√ļn el semanario Brecha, en abril de 2017 Sanabria fue procesado con prisi√≥n por delitos de apropiaci√≥n indebida, libramiento de cheques sin fondo y falsificaci√≥n de documento privado. El pedido de condena qued√≥ en suspenso por interposiciones de la defensa, a cargo del abogado Jorge Barrera, √≠ntimo de Alejandro Balbi, abogado de Sebasti√°n Marset.

Las flagrantes contradicciones del gobierno en las pocas declaraciones que ha efectuado, el silencio sepulcral de consuetudinarios defensores del oficialismo y el curioso video del narco requerido, hacen pensar que en esta trama todavía queda mucho por navegar.

Ya son muchas casualidades por el día de hoy.

Fuentes:

https://www.ultimahora.com/marset-pago-usd-10000-vestir-la-camiseta-10-capiata-segun-informe-n3017930.html

https://actualidad.rt.com/actualidad/438240-sebastian-marset-uruguayo-asesinato-fiscal-paraguay

https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20220812-narco-uruguayo-est%C3%A1-detr%C3%A1s-del-asesinato-del-fiscal-paraguayo-en-colombia-seg%C3%BAn-petro

https://www.m24.com.uy/para-bustillo-la-entrega-del-pasaporte-al-narco-marset-no-afecta-para-nada-la-reputacion-del-estado

https://www.elobservador.com.uy/nota/fiscalia-indaga-a-sebastian-marset-como-cabecilla-del-primer-cartel-uruguayo-202281219280

https://www.m24.com.uy/identifican-a-la-hidrovia-como-salida-de-la-nueva-ruta-de-la-cocaina-con-activa-participacion-de-uruguayos

https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Ruta-fluvial-narco-indagatoria-ubica-a-Uruguay-como-salida-de-la-droga-a-Europa-y-Africa-uc824852

https://www.elpais.com.uy/informacion/judiciales/inteligencia-tenia-sebastian-marset-lupa-ano.html

https://www.lanacion.com.py/investigacion/2022/08/12/gobierno-filtro-datos-clave-a-grupo-narco-de-sebastian-marset/

https://www.abc.com.py/nacionales/2022/08/05/desde-hace-un-ano-la-fiscalia-sabia-de-narcos-de-a-ultranza-py/

https://urgente24.com/mundo/mario-abdo-y-la-hora-la-venganza-horacio-cartes-n542071

https://www.m24.com.uy/resolucion-de-lacalle-dispuso-viaje-a-dubai-de-funcionaria-que-tramito-pasaporte-de-marset

https://www.lanacion.com.ar/seguridad/avance-narco-la-ruta-fluvial-por-la-que-navegan-toneladas-de-cocaina-hacia-europa-y-el-profugo-de-nid16062022/#/

Nicol√°s Centuri√≥n. Licenciado en Psicolog√≠a, Universidad de la Rep√ļblica, Uruguay. Miembro de la Red Internacional de C√°tedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda P√ļblica (RICDP). Analista asociado al Centro Latinoamericano de An√°lisis Estrat√©gico (CLAE, estrategia.la)

 

Fuente: https://rebelion.org

 

 

 

 

 

 

 

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